sábado, 3 de enero de 2009

Magia y Amistad

Veinte mil leguas de viaje submarino, un clásico de la literatura universal. Veinte mil pasos en paralelo al río Urumea con marea baja -ya saben que el Cantábrico de cuela mar adentro más de dos kilómetros-. Agua verdosa transparente y hoy ausencia de gaviotas que suelen estar picoteando lombrices en la orilla. Veinte mil risas con mi amiga Itziar quien ha venido a San Sebastián desde Bilbao (70 minutos de viaje por autopista) para traerme un libro de Arno Stern dedicado junto con su incondicionalidad, sus ganas de compartir a corazón abierto y sus lúcidos conocimientos de lo divino y lo humano. Además hoy llevaba una gorra Sherlock Homes total.


Al internarnos juntas en el Parque de Cristina Enea hemos gritado al unísono como niñas malas ¡¡A la aventura!! quinto capítulo del libro de Julio Verne. Eran las cuatro en el reloj de la catedral del Buen Pastor mientras caminábamos leguas al socaire de los vientos y de las miradas humanas no así de los pájaros, las ardillas y los pavos reales (más de una docena, espectaculares y serenos al borde del estanque). Itziar ha fotografiado parte del paisaje urbano e inmobiliario de ese rincón privilegiado que muchos lugareños desconocen.



Veinte mil leguas de viaje submarino hacia el interior de nuestra amistad compartida, complicidad a granel. Submarino porque hay que bucear al fondo de uno mismo para comunicar algo valioso-auténtico a los demás, en este caso ella a mi y yo a ella.



Hacía meses que no coincidíamos y la he encontrado muy guapa: flexible, su principal característica innata y ahora además recia-poderosa en sus extremidades inferiores: bien arraigada a la Madre Tierra. Y claro me ha confesado su secreto: cinco días de gimnasio y movimiento "de dentro hacia afuera y disfrutando" eso ha dicho y le he mirado tan perpleja o más que el pavo real que fotografiaba con su móvil nuevo. Buceando en su filosofía aeróbica resulta que ahora lo disfruta porque lo siente en su interior como algo propio (no impuesto) y desde ese "dentro" mueve músculos, tendones, bíceps, tríceps ¡lo que haga falta! con o sin submarino amarillo, verde o rojiblanco.



A las seis en el reloj de la catedral del Buen Pastor ya era de noche. Veinte mil luces acompasando nuestros pasos, risas y cotilleos de chicos, incluido el propio Arno, un alemán (Kassel) de ochenta años que ha puesto en el mundo el concepto de "Semiología de la Expresión" en la que profundiza el libro precioso-caro-inteligente con el que mi amiga me ha hecho sentir la existencia de los Reyes Magos y aún más me ha hecho sentir querida-apreciada-mimada.



Lo más inquietante de la tarde ha sido su pregunta sincera y desde el fondo del submarino sobre la existencia de lo mágico y lo sagrado. Ahí he derrapado un buen rato sobre mis creencias más o menos contrastadas tanto en mis lecturas-aprendizajes como en mi trabajo diario con personas, con líderes, con equipos... Imposible vivir aceptando tan solo la sordidez de la materia -le he dicho convencida-. Imposible encajar sin enloquecer la vejez, la enfermedad, el abandono, la pobreza o la injusticia sin creer igualmente en lo mágico y lo sagrado ¿no te parece? he añadido. Ella ha afirmado gestualmente con su cabeza sin pronunciar palabra como hace cuando procesa información inesperada-nueva-diferente. Imposible para mi querida Itziar vivir sin la certeza de la magia sagrada de tu amistad.



Después nos hemos despedido con un abrazo de oso. Me he subido a mi bicicleta-voladora camino de casa y he abandonado en la orilla del Urumea el submarino por si otro día queremos darnos otro viaje de veinte mil o más leguas de risas cómplices.

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