domingo, 18 de enero de 2009

Coaching & Creatividad

Once personas ansiosas por aprender encerradas durante doce horas un fin de semana en un edificio verde -llamado Cemei- frente a un bosque de abetos, un asistente (dos si contamos al guarda de seguridad) y yo misma, maestra de ceremonias de un curso titulado: Cuatro por Cuatro, Compás de Compasillo... que no iba de música sino de enfocar creativamente el Coaching, arte de mejorar la vida y los negocios.



Once personas apasionantes que han dado lo mejor de sí y de las que he aprendido tanto como he enseñado (en verdad compartido) y que me han regalado su tiempo, atención, respeto, conocimientos, experiencias, dudas, zozobras, risas e incluso agradecimiento en su generoso feedback. Quiero rendirles un homenaje desde aquí a todos y cada uno de ellos. Me invitaron incluso al coffee del primer día. Gracias.



Se trataba de un curso de fin de semana integrado en una formación de varios módulos por lo que me he tomado la libertad de aportar creativamente todo lo que sé, lo que soy, lo que me han enseñado, lo leído y lo vivenciado. Cada minuto ha sido valioso para mi: un auténtico lujo y un placer. Deseo reproducir el temario por si puede darles pistas sobre lo bien que lo hemos pasado juntos:


  • cuatro acrónimos sobre el diseño eficaz de objetivos
  • cuatro fuentes de las que bebe y se alimenta el Coaching
  • cuatro cócteles explosivos si se mezclan (consultoría-coaching-mentoring y terapia)
  • cuatro claves para la eficacia profesional de un coach
  • cuatro por cuatro (16) competencias de la ICF
  • cuatro enfoques creativos de una sesión de Coaching
  • cuatro por cuatro más dos (18) apuntes bibliográficos y troncales sobre esta metodología para el cambio.


Y además y todo el tiempo personas. Por encima, por debajo y a los lados del espacio, del tiempo, la teoría y la práctica... personas en cuyo latido se escucha con nitidez las ganas de creer, de asentar con firmeza la esperanza de la felicidad posible, de la mejora continua, de los sueños que se hacen realidad. Con inmenso coraje cada uno de ellos expresó ante el resto su más querido anhelo: Su sueño.



Escuchados con respeto, mimados en cada práctica del taller, los sueños se fueron transformando en objetivos alcanzables y ellos (y yo) y quizá ese trocito de humanidad planetaria que hemos configurado este fin de semana nos hemos sentido acompañados desde el alma. Y de eso se trataba. Justo de eso. Compañía de calidad, aprendizaje y alegría (auténtico elixir de la vida). * Ver instantáneas en el álbum de fotos del blog.



En marzo repetiré el taller en Madrid, crecido y aumentado con lo que estos fantásticos seres humanos han aportado a mi vida. Gracias a todos.

2 comentarios:

aitor dijo...

gracias por tu coraje de ser tu misma, solo asi descubriremos tu pureza y aprenderemos contigo,
gracias por ese finde maravilloso y creativo.

Mariana Castrogiovanni dijo...

Azicena, un lujazo haber compartido ese finde contigo y con los chicos.
Gracias por darlo todo!
Cariños
Mariana