miércoles, 24 de marzo de 2010

Al filo de lo imposible

Al filo de lo imposible es el título de un programa televisivo que apuesta por la aventura en escenarios salvajes. En verdad yo me planteo la vida como una aventura permanente en el asfalto y en el bosque, en la selva de cemento y en las relaciones productivas.

Estos días avanzo por escrito reflexiones, materiales, dinámicas y enfoques para algunos compromisos laborales de los próximos meses. Lejos del día a día y de sus servidumbres, apuro los puentes festivos para profundizar en mis propias conclusiones entorno al entrenamiento de personas. Uno de los apasionantes desafíos que preparo con mimo pasa por la capital aragonesa, donde impartiré enseñanzas de Coaching de Equipos, si me lo permiten -y sin falsa modestia- el más difícil y complejo. Pocos profesionales se han formado en ésta dinámica y aún menos la practican en España. Lo que me propongo es confrontar a mis alumnos con lo imposible: transmitirles -en poco más de ocho horas- todos los rudimentos de este arte, ciencia, método, proceso, y herramienta conceptualizada por Alain Cardon (experto francés del entrenamiento empresarial).

Tras más de diez horas de redondeo de mis propios apuntes, varias decenas de manuales de la última década por el suelo del despacho, y algunas torretas de libros apiladas en diversas sillas, me paro un momento y resumo la esencia de la esencia, de la esencia... de lo que hace un Coach en un equipo de empresa. Lo que sigue es parte de esa síntesis:

Un Coach de Empresa propicia el tránsito de grupo a equipo; clarifica lo que une (un objetivo común) y auspicia el alineamiento de los participantes con esa meta consensuada. También apalanca las fortalezas del equipo al tiempo que minimiza las debilidades o -mediante el feedback- pone en pista para su corrección y mejora. Un Coach de Equipo mantiene el ánimo elevado en las duras y en las maduras, también sujeta con firmeza el timón de la positividad buscando (siempre) soluciones. Por supuesto, escucha a niveles profundos: lo que se dice, lo que se calla, los gestos y su código transparente (metalenguaje llamado sinergología); así mismo observa la circularidad de la energía o intervenciones equilibradas de todos los participantes (otro metalenguaje), realiza preguntas poderosas, desafiantes, abiertas (una pregunta puede ser la mitad de una respuesta, acaso de una solución) y anima, halaga, aplaude, sonríe y reconoce, buscando el fondo de las cuestiones sin perderse en el bosque de Caperucita.

Además, el entrenador de un equipo de empresa se distancia de las posibles proyecciones de los directivos hacia su líder, y siembra -una y otra vez- la certeza de que ¡¡pueden!! mientras ofrece seguimiento de la evolución a lo largo del tiempo aportando feedback o retroalimentación abierta o cerrada, individual o grupal. Por último, el Coach de Equipo apoya a quienes flojean o pasan por momentos delicados: hoy por ti, mañana por mi, y alimenta de manera contínua las líneas de mejora o aprendizaje elevando siempre los estándares o metas alcanzables. De nuevo, al filo de lo imposible.

Todo esto es certero y me ha costado tiempo, esfuerzo, lecturas, cursos y experiencias llegar a deducirlo sobre el terreno. Sin embargo... ¿saben? No es lo medular. Lo que importa del Coaching de Equipo- en realidad de cualquier trabajo de un entrenador- es La Mirada. La Mirada lo es todo: ver en el embrión el feto, y en el feto el bebé, y en el bebé el niño, y en el niño el adolescente y así hasta el infinito. La Mirada que captura el roble en la bellota. La Mirada que ve el empresario de raza en el emprendedor dubitativo. Esa Mirada sólo puede realizarse desde el amor a las personas, desde la fe en el ser humano, desde el optimismo y la bondad verdaderos porque de otro modo ni el Coach aguanta los durísimos envites del entrenamiento de equipos ni éstos logran sus objetivos. La Mirada. Me bastará si soy capaz de transmitir esto a los alumnos de Zaragoza.

1 comentario:

Koral dijo...

Azucena,
Estoy segura de que vas a ser capaz de trasmitir eso tan esencial que tu llamas MIRADA, de alguna manera ya lo hiciste en tu anterior intervención. Yo como alumna tuya así lo viví y tambien lo percibieron los compañeros con los que hablé.
Comunicas y transmites la verdadera esencia y naturaleza del Coaching, como pocos!!!!.Por eso mismo eres una gran MAESTRA.
Koral