lunes, 22 de marzo de 2010

Conversación con un Tiburón

No hay casi nada que no pueda mejorar un buen café arábigo caliente y un par de magdalenas recién horneadas en un obrador artesano. Aquí estoy, en el centro de la bahía, dándome al vicio, mientras leo El futuro del Management (Gary Hamel) y repaso mentalmente una sesión de entrenamiento ejecutivo en la que un joven tiburón se ha puesto muy rojo y contrariado porque al referenciar una historia en la que aparecía una mujer de mi edad la ha descrito como "una mujer mayor"... Yo no he dicho nada, ni siquiera he parpadeado, pero él ha pedido mil perdones que no tenían sentido de ser: simplemente ha descrito un hecho real, je je... Eso es todo.

Observo mi entorno: hay bastantes "mujeres mayores" y algunas muy mayores incluso. Al verlas, pienso que no son las canas lo que importa, sino llegar a los sesenta con algo debajo de ellas: en el interior del cerebro (algo valioso que compartir con los demás). Tal vez por ello en una ocasión en la que este mismo joven me preguntó cuál era mi sueño le contesté que ser una ancianita sabia y creativa que compartía con el mundo... Amable, correcto y galán -como es- dijo que ya era sabia y creativa... y pensó que ya era mayor... mientras apuraba su helado de té verde. No son las canas lo que importa, sino lo que hay debajo de ellas y en el corazón que ha de permanecer blando y acogedor para sembrar las plateadas semillas del largo aprendizaje.

1 comentario:

Jose dijo...

Como me gustaría que hubiese bastantes más "mujeres mayores", enseñando y compartiendo, que incautos de corbata con nudo ancho, que se mueven por modas y que jamás disfrutarán del éxito.

Una "mujer mayor", llena de sabiduría, me ha mostrado en seis meses más sobre como enfrentarme a los negocios y a la vida, que muchos "tiburoncillos" en 20 años de trabajo en la industria.

Tú si que sabes disfrutar de tú éxito, él lo dudo.

Un abrazo
Jose