sábado, 10 de abril de 2010

Una Okupa en su Casa II

¡¡¡Hummm riquísimo con media napolitana al horno!!! Ya estoy de vuelta. Tras mi maratoniana jornada de ayer, di un paseo con un amigo quien me confesó que cuando en su adolescencia abandonó la fe cristiana y dejó de acudir a misa sintió una culpabilidad tan grande que temía se le cayese el mismísimo firmamento encima de los hombros. La okupa: no paga alquiler, ni llena el frigorífico y, sin embargo, vive con nosotros durante días, semanas, años, décadas...

Dos socias con las que trabajo la comunicación interpersonal se retuercen textualmente de culpabilidad porque las muchas horas de trabajo en el negocio les mantienen alejadas de sus hogares, y aunque se dejan la piel por llegar a las fiestas de cumpleaños de sus hijos, y no olvidan nunca preguntarles por sus cosas, la okupa está ahí: tejiendo una red de moho que les encoje el corazón.

El Sales Manager de una empresa de válvulas para centrales nucleares con el que trabajo tiene a veces un nudo en el estómago cuando ha de hacer ver -desde la responsabilidad que conlleva el cargo- que algo no va bien: sea un plazo de entrega, un albarán no confirmado por Email, o un burofax no enviado a China. Culpable de ser el aguafiestas de la película productiva donde es más popular la complicidad risueña y las bromitas entorno al fin de semana. La okupa se le cuela en el blazer cada mañana cuando se dirige al despacho y aparca. No paga Ota, ni gasolina, ni kilometraje y, sin embargo, viaja siempre con él.

¡Echen de sus vidas a esa mujer, la okupa! Piensen qué les aporta realmente. Si hay algo que cambiar... ¡Cámbienlo! Si no... ¡adelante con su energía desbordante! Tal vez la okupa sea la alargada sombra de aquella educación judeocristiana que recibimos y ya saben lo que decía Ortega y Gasset: la religión es el opio del pueblo. ¡¡Fuera la okupa!!

3 comentarios:

Jose dijo...

Esa okupa también me come las entrañas, de hecho, cuando no hay nada que me pueda preocupar y tengo el mayor de los éxitos, personales y profesionales, creo que la busco, es como algo que forma parte de mi ser.
Parte de mi trabajo últimamente va encaminado a librarme de la sensación de culpabilidad y empezar a disfrutar del hoy, es algo complicado, pero bueno día a día lo voy trabajando, hay veces que me libro de ella, pero todavía influye en mi mente.

Gorka dijo...

Hace una semanas mientras charlabamos en el comedor, uno de mis compañeros nos conto que un conocido habia dejado su confortable y estable trabajo para irse a otra ciudad a realizar un curso de fotografia para posteriormente intentar trabajar en ese mundo.
El comentario generalizado fue "¡que locura! ya veras cuando se de cuenta de lo que ha hecho, se le caera el mundo encima!!"
Yo pense para mis adentros ¡¡¡¡vendita locura!!! y seguimos comiendo con el trabajo estable, la casa con la hipoteca, la boda por la iglesia, los hijos...
Y entonces pense en Kurt Cobain (cantane de Nirvana) " Ellos se rien de mi porque soy diferente.Yo me rio de ellos porque son todos iguales"

VA.Coaching Marcando Posibilidades dijo...

mi okupa es la culpa.
Culpa de mamá que no ésta a toda hora... porque en nuestra cabeza estamos planeando una nueva estrategia o atendiendo a un cliente, y sin embargo contamos horas y resamos para que en casa o a la salida del colegio esté todo bien. Y si no está bien algo que tengas las herramientas para desafiarlo y salir por las suyas.
Pero la okupa está mirandote a los ojos o sintiendose en el cuore... corré, corré que no te alcance se sabe escuchar en sueños... y despiertas: la pisas, la dejas en la almohada y la despides con un silbido a escondidas; es que no quieres que nadie se de cuenta que le das tanta participación.
Voto porque a las okupas las ocupemos en otras cosas, quizas en cuidar el medio ambiente o el sol o la luna...
yo le dejo libertad para que elija que astro le viene bien.
Chau! Okupa, ya no tienes espacio en mi vida.

Andrea
Marcando Posibilidades