viernes, 13 de agosto de 2010

¡No se duerma!

El directivo español medio se define como optimista, enérgico, adaptable al cambio y bien remunerado. Al mismo tiempo reconoce algunas debilidades como planificar mal, asumir un nivel de responsabilidad menor al que cabría esperar, excesiva autocomplacencia y estrés crónico. Los datos recién salidos del horno de Infova (Instituto de Formación Avanzada) -tras encuestar a 800 ejecutivos- concluyen en la conveniencia de que los directivos españoles contraten “entrenadores” que propicien mejoras sustanciales en el ejercicio jerárquico de mandar y en el ejercicio moral de inspirar.


Un ejército de hombres con bolsas deportivas se encamina al mediodía hacia los gimnasios de élite: saben que mantener el cuerpo en forma resulta vital para salir adelante en la fábrica, el despacho, los tribunales o el hospital. Un ejército de mujeres con bolsas deportivas se encaminan al mediodía hacia los gimnasios de élite: saben que mantener el cuerpo en forma resulta esencial para sobrevivir en la fábrica, el despacho, los tribunales o el hospital. ¿Por qué se resisten, sin embargo, a entrenar en el “gimnasio de habilidades”? El Coaching apalanca fortalezas (optimismo, adaptación al cambio…etc.) y minimiza las debilidades...


Tomemos el caso de N.M. -un conocido directivo institucional vasco- cuya carrera meteórica en los últimos quince años le ha llevado de un organismo a otro escalando cada vez más alto en el ranking salarial, de influencia y visibilidad mediática. N.M. ha alcanzado su sueño más loco, una ambición ni siquiera confesada, un destino en lo universal, y como consecuencia de ese vaivén de aguas mansas se está durmiendo en los laureles y la institución que lidera resbala hacia el desánimo, los grupúsculos y las "comidillas". Afortunadamente tiene un Coach que le ofrece feedback honesto, un tanto despiadado, y con algunas sugerencias de cambio-mejora. La auto-complacencia se aleja, y N.M. recupera el timón del equipo y su alerta de ardilla.


Tras el replanteamiento situacional, el Coach le propone centrarse en su agenda, en verdad, en su capacidad de planificar y “seguir” en el tiempo aquellos acuerdos o directrices marcados al equipo por él mismo o por la organización: el valor de la coherencia que tantos destrozos causa cuando se vulnera en las empresas… Tarea para los próximos meses.


Porque el Coaching es una mirada al futuro (desarrollo del potencial) desde el presente (plan de acción), artesanal (único para cada persona), medido en tiempo e indicadores (concreto y práctico), con un ROI (Retorno de la Inversión de 600%, según la Universidad de Alcalá de Henares). El sabio Rafael Echevarria dice que la misión de los directivos, de los líderes y de los políticos es ejercer la metanoia, es decir: mirar al futuro y sembrar esperanza. La compañía de un Coach puede marcar la diferencia.

2 comentarios:

VA.Coaching Marcando Posibilidades dijo...

un verdadero coach marca la diferencia... y legitimiza a un otro al estar presente en su proceso de transformación acampañando el proceso. Como lo dices tu Azucena: - ejercitando las habilidades -y ya veremos a coachees con sus sueños bajo el brazo o en sus mochilas- buscandonos a los coachs para entrenarse en el arte que necesiten para llegar a sus próximos logros... sembremos futuro...
abrazos
andrea

Sara Cobos dijo...

Azucena, una vez más, excelente reflexión. Gracias por despertar nuestra mente!
Feliz verano!
Abrazos
Sara