miércoles, 20 de octubre de 2010

Juego de Espejos

Puesto que estamos hechos de la misma materia que las estrellas (Sagan), es comprensible el anhelo de convertirnos en dioses. Y de entre las mil ventajas que conlleva ser un dios, hay una que -para mi- se alza sobre todas las demás: la capacidad de evitar el declive de quienes amamos, entiéndase desánimo, enfermedad, envejecimiento y muerte. La muerte acaso sea lo de menos porque en verdad lloramos por nosotros, los que sobrevivimos a la ausencia irreversible del otro. Sin embargo, el paulatino deterioro nos confronta con la tristeza del ser que conocimos y ya no es, de la fuerza que conocimos y ya no está, de la belleza que se marchita... Y aunque desde el nacimiento sabemos que somos mortales, cuán duro es verlo en el otro intuyendo, a su vez, que lo que descubrimos no es sino un espejo de nuestra propia evanescencia.

2 comentarios:

H dijo...

Una vez mas, el cambio es lo único permanente. En todo caso, con la edad también adquirimos otras cosas como serenidad, armonía o "sabiduría" y por otra parte, lamentablemente el declive (y la muerte) suceden demasiado temprano. Además la belleza marchita, la fuerza debilitada, ..., los espejos son imágenes hermosas (aunque no necesariamente reales).
Bcs,

H

guremy dijo...

Sí, desde el nacimiento sabemos que yo me iré, tu te irás y que el resto de los sujetos de la conjugación se irá. Lo sabemos y casi siempre no queremos saberlo.

Yo envejeceré, tu envejecerás y el resto de los sujetos de la conjugación también lo hará…lo sabemos…y nos cuesta verlo…

Yo me desanimaré, tu te desanimarás…. ¿¿¿¿todos los sujetos de la conjugación se desanimarán???? Nooo, todo depende como lo veamos…creo firmemente en el poder de la actitud…en poder apreciar la noche porque así puedo maravillarme con el día…me gusta la primavera, porque las cosas se despiertan…y llega el verano todo luminoso pero luego llega el otoño…el declive…y se que llegará el largo y frio inverno…pero también me gusta…falta menos para la primavera…

Con las personas igual, es duro y triste cuando se van…primero el otoño, luego llega el largo invierno pero a veces vuelven y llega la primavera y otras…nunca más vuelven…pero me queda la satisfacción y el aprendizaje de la primavera y el goce del verano. Eso siempre lo tengo, aunque llegue el invierno…