martes, 10 de enero de 2012

Conversación con mi GPS







El domingo -buscando musgo, tierra, riscos y charcos- el GPS me llevó a mil metros de altitud, lejos de casa, donde sólo las campanas rompían el silencio. No es que no supiera el camino (tantas veces recorrido) sino que deseaba probar el artilugio antes de estrenarlo en tierras francesas a finales de este mes.

La cuestión es que el viaje elegido para tenía una duración de dos horas por carreteras convencionales, y el GPS marcaba más de veinte horas para alcanzar el destino. Me extrañó, pero no le hice caso. Más tarde me indicaba que saliera de las autovías lo que resultaba excéntrico. Finalmente paré en una gasolinera, tomé un tentempié, y ¡volia! descubrí que el artilugio venía programado de Holanda en la modalidad "bicicleta". Las risotadas se oyeron por la llanura castellana durante un buen rato y su eco aún resuena en mi ;-)

En su en aparente simpleza, el GPS mostró con señorío que sólo puedes alcanzar el destino que programas. Además, si equivocas la "modalidad" todos los cálculos (tiempo, ruta, desvíos o alternativas) resultan erróneos. Y ¡por si fuera poco! olvídate de que te entienda: o te fusionas con su forma de funcionar, o repite hasta la locura: entre en la rotonda y tercera derecha, entre en la rotonda y tercera derecha, entre en la rotonda y tercera, ¡plas! manotazo al GPS que cae como una mosca estival. 

Creo que compartiré esta anécdota con un equipo al que entreno esta semana en Bilbao. De la conversación con mi GPS deduzco:
  • Tu mente sólo te llevará al destino que programes: se cuidadoso/a.
  • El fondo (dónde quieres ir) importa tanto como la forma (modalidad): mima los detalles.
  • Si quieres alcanzar una meta conjunta, habla el lenguaje del otro, mimetízate con su código.

3 comentarios:

H dijo...

Buenííísimo :D :D :D y muy ilustrativo para procesos.

Bicos,

H

koral dijo...

Genial la analogía.Gracias.
Abrazos,
Koral

Maite Bazán dijo...

Gracias por arrancarnos una gran sonrisa y sobre todo por no hacer ni caso al GPS, con lo divertido y social que es parar a alguien por la calle. Besitos.