lunes, 13 de mayo de 2013

El búho sabio de Atenea


Mantengo un esforzado pulso con los espejismos de mi mente, maquinaria parlante a la que por su enredo Krishnamurti calificó de "madeja". La "madeja del pensamiento".

Mantengo una implacable disciplina al limpiar cada mañana las malas hierbas que crecen en mi jardín mental.

La permanente vigía del auto-engaño me agota. ¿Cuántas de nuestras certezas son generalidades nunca contrastadas? ¿Cuántas "memorias activas" del pasado estiran sus gigantescos tentáculos hasta el hoy? ¿De qué color es la cobardía que nos mantiene agazapados en la arpillera del cazador, aún cuando tenemos garras para defendernos? ¿Donde empiezan -exactamente- las proyecciones que hacemos en los demás?



Como la lechuza de Atenea abro bien los ojos para desenmascarar lo oculto en lo obvio, y lo brillante  en lo opaco. Separo con esmero el grano (verdad) de paja (mentira). E igual que el mochuelo, amo la filosofía entendida como un cuestionamiento permanente de la poliédrica realidad mientras camino sobre incandescentes brasas argumentales. La diosa Atenea ha pasado a la mitología como experta en estrategia, algo que tampoco se me da mal... Y aunque no soy la hija favorita de Zeus, acaso sí lo fui de mi progenitor. Espejismos, madejas, reflexiones, errores, aciertos, mochuelos, búhos. ¿Poesía? Filosofía.

2 comentarios:

Sonia de la Torre dijo...

Felicidades!!! Me encanto la bella manera de expresar las formas de lo intangible.
Mi sincera gratitud por compartir.
Saludos

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

Muchas gracias, Sonia. Como siempre, el mérito radica en la sensibilidad del receptor: tú. Un abrazo, desde San Sebastián. Gracias por asomarte al blog.