sábado, 29 de marzo de 2014

Dar a la Colectividad y Fluir con el Viento


Rodeada de prímulas (y algún que otro jazmín silvestre) la higuera ofrece al mundo las primeras hojas de la temporada.




Sin haber leído Leading from the emerging future, ajena al vendaval de esta mañana en Guetaria, sobreponiéndose a su artritis reumatoide, al cansancio de una larga y solitaria existencia y a la edad, la higuera persiste en dar  al mundo lo mejor de sí misma sin pedir nada a cambio en un ejercicio ejemplar de altruismo y generosidad.




Como antaño hicieron su abuela y su madre, esta mujer pasa mañanas enteras reparando las redes de los arrantzales de Guetaria, localidad de pescadores donde nació Juan Sebastián Elcano.

Me ha contado que el banquito se lo hizo su marido (ya fallecido) y- aunque tiene pronunciados callos en las manos de tanto coser redes- sigue acudiendo al puerto junto al resto de esposas de los recios pescadores vascos porque está persuadida de que la unión hace la fuerza y de que  en tiempos de escasez la solidaridad es sinónimo de supervivencia. Maritxu no ha necesitado hacer un MBA para entender que  "el nosotros es más interesante que el yo".




Me ha divertido capturar el momento en el que una gaviota ha aterrizado en el penacho después de haberla observado en compañía de otras jugando con el viento y aprovechando toda la fuerza del Cantábrico para dejarse llevar. Como si hubieran visto los videos Ted de Mihaly Csikszentmihalyi, las gaviotas viven con total fluidez. Todo lo contrario de los árboles de la zona que hoy plantaban resistencia al viento temiendo ser astillados o torcidos... El elemento aire se mostraba esta mañana en El Ratón mucho más versátil que la tierra incluso en esa medio isla de la geografía guipuzcoana.