jueves, 20 de marzo de 2014

Me han confundido ¡con un elefante!


Tres paradojas de la jornada de hoy. Primera: las entidades financieras ofrecen dinero al que lo tiene. Segunda: me han confundido con un elefante. Tercera: me han rechazado un proyecto (que me habían solicitado) por exceso de practicidad, de foco en la tarea ¡en resultados!

Desde que vivo en Guipúzcoa trabajo con Kutxabank -porque de otro modo no puedes tramitar ni la tarjeta del autobús- y una vez a la semana visito alguna sucursal para comprobar cómo va el abono de las facturas de mis empresas-cliente. Es una cuenta que se mantiene gordita porque es para el gasto corriente del negocio, impuestos, inversiones, cursos... y esta mañana -sin formular petición alguna- ¡me han ofrecido un crédito! justo por la misma cantidad que tengo en la libretilla. 




Por la tarde -y dado que sigo un poco pachucha- he visitado a mi doctor de cabecera que ¡me ha confundido textualmente con un elefante! recetándome cuatro pastillas al día del antibiótico Augmentine Plus 1.000 mgs. 

Después de cenar me he asomado al correo electrónico -ya que me gusta dejarlo al día antes de acostarme-: he descubierto el rechazo a un proyecto dicen que "por exceso de enfoque a resultados en posible detrimento de otras variables"...

En fin, me retiro a mi castillo de invierno. Necesito dormir y -de alguna manera- integrar las paradojas a las que te somete la existencia confundiéndote a ratos: con un tonto, un elefante o un erudito. Espejismos. Mentiras. Apariencias.