jueves, 10 de abril de 2014

Su vida... ¿tiene un "es que"? ¡Fulmínelo!


Trabajo con algunas personas brillantes que no obtienen resultados brillantes. 

Bucear hasta encontrar las razones que separan el talento del logro sería interesante. Pero hoy no toca. No apetece... porque si bien cada personas es un mundo, un mar, un océano de peculiaridades, hay algo que todos los profesionales brillantes que no brillan comparten: Tienen instalado en su vida un "es que". Dicho sea de paso, los pretextos de las personas a las que entreno disparan las transaminasas de mi hígado ya que me desquicia tocar con las yemas de los dedos el gigantesco potencial de quien tengo delante y comprobar los minimalistas resultados que la vida le devuelve.

Esta mañana he trabajado con una artista brillante perdida en el laberinto de los "es que" desde que la conozco hace ya algunos meses. 

Cuando no es un asunto familiar que requiere su atención, es un problema personal de salud, cuando no un mal día, la necesidad de dormir y no hacer nada, el disgusto con una amiga del alma o el clima ¡que nunca es el adecuado! Esta mujer excepcional por su juventud, belleza, fuerza, talento, formación, experiencia, rapidez mental y contactos está varada tras el último naufragio, es decir, tras el último pretexto que yo le devuelvo en el espejo cóncavo de nuestros diálogos en busca de piedras filosofales que terminen por movilizar su potencial.




Esta artista global acaba de terminar un proyecto en el que ha estado volcada en los dos últimos años y del que ha obtenido prosperidad, aprendizaje, contactos, experiencia y algún que otro disgusto también. Ya ha salido de ello, así que ahora ha de crearse un porvenir y ¡en esas estamos! en plena búsqueda de un nuevo y satisfactorio destino profesional.

Dado que se enreda en un interminable rosario de pretextos, no acaba de centrarse en la construcción de un plan de acción que persistente-estratégica e inteligentemente le lleve hacia donde quiera ir. Y me sube la bilirrubina mientras ella deshoja la margarita y permite que su talento se vaya por el desagüe del lavabo. Hoy, al filo de la hora y media de espejito cóncavo, de pregunta socrática, de entrevista motivacional, de escucha empática, de dibujos en el papelógrafo, de uso de metáforas y de acabar hasta la última gota de mi te bancha, le ha lanzado una tarea que recomiendo a quien esté en búsqueda activa de empleo. Simple, como un corcho. Letal como una daga. Certera como la flecha de Guillermo Tell: ¿Cuántas horas al día dedicas centrada-lúdica-enérgica y esperanzadamente a poner en pie tu vida profesional?

DATO: Los trabajadores por cuenta ajena hacen una media de 40 horas semanales. Los trabajadores por cuenta propia hacemos una media de 50 horas semanales. Las personas en búsqueda activa de trabajo, creación de un proyecto emprendedor (o viraje de carrera) suelen invertir entorno a 60 horas semanales... ¿Cuántas creen que dedica Narnia, mi brillante artista global?