miércoles, 28 de mayo de 2014

¡Cero Bobadas!


Diez horas de trabajo, ayer, lejos de casa. Volcada en el "cambio intencional" de las personas a las que entreno. Presente en su momento. Acompañando la trans-formación de su carrera profesional hacia un lugar más acorde con el movimiento interno de su destino, de su alma.

Diez horas de trabajo cuerpo a cuerpo. Desnudos, como los hijos de la mar. Llanto, risa, avance, avance, retroceso, pausa, reflexividad, avance, avance, pausa, retroceso, avance, avance y así se escribe mi historia y la de mis clientes.

"Intencional" no es otra cosa sino que emerge desde el interior con la pulsión del ¡quiero! No son las circunstancias, no es el entorno, no son los paradigmas imperantes, porque entonces se trataría de "cambios adaptativos". No son teorías ni rarezas sino una desafío practico que consiste en preguntarse: ¿me muevo voluntariamente hacia la construcción del futuro que deseo o espero hasta que las circunstancias me arrinconan para mover una pestaña? Cambio intencional o adaptativo. Importa. En los resultados y en el margen de maniobra.

Ayer -en medio del trasiego de las diez horas de trabajo- comí con un cliente que ha vivido décadas en la abundancia -casi en la riqueza- y que ahora atraviesa una larga etapa de escasa liquidez. Vamos, que está en graves apuros económicos. Disfrutamos de la comida, el cariño y la mutua amistad y a la hora del café la conversación viró hacia "su momento". Al bucear en sus dificultades descubrí un ratoncillo paralizado por miedo que cierra los ojos ante las enormes fauces de una gato voraz que se va a comer lo único que mi amigo ha conseguido salvar: ¡su casa en propiedad! 

En mi opinión, lo peor que puede hacer un ratoncillo en peligro es cerrar los ojos y  negar la realidad porque las probabilidades de salir con vida del intento tienden a cero. 




Me he levantado esta mañana con esta preocupación instalada en los omóplatos mientras me acercaba al cuadro de mandos de mi nave espacial, es decir, el ordenador más potente del despacho donde he encontrado la resaca de ayer: 32 correos electrónicos puramente laborales sin contestar, más publicidad de 6 cursos en Chile y Argentina, 3 cursos en Madrid, 1 en Barcelona y 2 en Sevilla... También tengo pendientes tres llamadas en el contestador automático así como el listado de doce tareas que debiera "liquidar" durante la mañana junto a un cartel verde y rojo que pone: Cero Bobadas. ¡A saber lo que quise decir el pasado lunes al preparar el listado de prioridades para hoy! Supongo que "Cero Bobadas" quiere decir cero distracciones, cero escapadas a tomar el tercer café con galletitas, cero aportaciones a  Facebook hasta que elimine el listado de "pendientes"... En fin, les dejo. Me pongo con ello.