lunes, 19 de mayo de 2014

La felicidad crece a la sombra de la vida sencilla


Quienes siguen el blog desde hace años conocen la frecuencia con la que repito que soy feliz como una lombriz. Y las personas a las que entreno, o con quienes comparto aprendizajes en talleres, saben la respuesta que ofrezco cuando me preguntan ¿qué tal? Casi siempre contesto un superbien acompañado de un gesto genuino que hace creíble la increíble respuesta que no es de serie, ni se atiene al protocolo, ni a veces conviene, según el contexto en el que estés.

Sin embargo, es mi verdad: me siento "super", "genial" o algo semejante... según el talante del día y el grado de mi loca espontaneidad.




El caso es que han hecho una encuesta para descubrir cuál es la ciudad europea en la que se vive mejor, bueno seamos precisos: en la que los ciudadanos se sienten más felices. En el primer puesto no se encuentra mi ciudad natal (Bilbao), ni mi ciudad de adopción (San Sebastián), ni siquiera una ciudad por la que siento una querencia especial (Zaragoza). 

La ciudad europea en la que los ciudadanos se sienten más felices es Copenhague, un lugar de cuya existencia tuve conocimiento por primera vez a los dieciséis años cuando mi amigo Rafa -adolescente como yo- viajó un verano a Dinamarca y me envió una postal con la famosa sirenita.

Ahora que lo pienso, Copenhague tiene algunas cosas en común con dos de mis ciudades: el mar, el puerto, la zozobra de los pescadores, el olor a salitre y la posibilidad de ser feliz.

El escritor Jordi Soler cuenta que: "... Europa anda un poco despistada al haber olvidado que la felicidad crece a la sombra de la vida sencilla...". 




A Soler le gusta citar a Thoreau -uno de mis pensadores favoritos- quien se fue a vivir al bosque donde construyó una cabaña con sus propias manos, vivió en extrema sencillez, y a su extraña manera fue feliz, como una lombriz. 


4 comentarios:

Iker Latxaga dijo...

La felicidad (tal como yo la entiendo) se basa en disfrutar del día a día. De vivir la vida como te gusta (sin caer en el manido "sin trabajar"). Y para eso nada mejor que la familia, amigos y alguna cerveza.... allá donde estén.

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

La manera en la que cada persona logra tu estado de fluidez (armonía, felicidad...) es único y habla de sus valores, prioridades etc. Mil gracias por tu dulce aportación, Iker.

Lourdes Pozueta dijo...

De verdad, de verdad, que se te ve, y se te lee…como una lombriz!!

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

Ya sabes Lourdes... sólo identificamos fuera lo que somos dentro... Gracias por asomarte al blog y dejar un comentario ;-D