sábado, 19 de julio de 2014

Oficios para el Cambio


Durante dos días consecutivos San Sebastián ha sido escenario de un encuentro internacional desarrollado en inglés, euskera y castellano entorno a Experiencias en el desarrollo de estrategias y procesos de transformación. El título no podía ser más atractivo para una persona como yo cuya actividad profesional se centra en la transformación del presente hacia un futuro deseado.

Comenzaré por el principio: en el marco bellísimo del Palacio de Miramar (cursos de verano de la Universidad del País Vasco) Igor Campillo (Euskampus) reunió a 15 ponentes galácticos si bien es cierto que todos eran hombres -excepto Helene Jacquet, en la fotografía- y todos institucionales (o semi-institucionales) excepto dos "electrones libres" (un bertsolari y un consultor) que acudían en representación propia. Inicialmente poca transformación en el panel de ponentes; más bien un clásico tal vez porque como dijo Ander Gurrutxaga:  "casi todos tenemos un discurso progresista y un comportamiento conservador." Para añadir que "se maneja una gran retórica sin saber cómo hacerla funcionar".




Casi todos los ponentes abordaron la pulsión vocacional con estilos diversos -cuando no contrapuestos-. Para Gurrutxaga el regreso al oficio requiere de conocimiento (saber hacer) así como de conocimiento social (para qué, cómo y por qué), cultura específica y una caja de herramientas ¡ya estamos con la fontanería! una caja de herramientas singular y específica para realizar lo que anuncia la tarjeta de visita: transformación, en este caso.


Las dos bombas de relojería del curso fueron Jordi Campas (Euskampus Fundazioa) y Eugenio Moliní. Conste que en mi opinión ser un revulsivo en este contexto es altamente recomendable (al menos yo lo agradezco mucho).










Campas profundizó en el furuo deseado (John Kao) y en la sociedad 4.0 de la que he hablado en mis últimas conferencias y escrito en el blog tras leer-estudiar con fruición a Otto Scharmer y ser la presidenta de su club de fans en el Massachusetts Institute of Tecnology (es un decir). Recordó que la sociedad 4.0 -por la que muchos apostamos desde angulares teórico vivenciales diversos- se caracteriza por transitar del ego system al eco system, del push al pull (en los cambios organizacionales), de construir a conectar (redes), del top-botton (ordeno y mando) al botton up y -finalmente- del modelo ventanilla a la co-creación. La ponencia desarrolló los once polos de conocimiento de Euskampus Fundazioa -con un presupuesto de un millón de euros- y propuso respuestas locales a retos globales.



Finalmente, mientras Miren de Muxotepotolobat mapeaba en la pared los contenidos de la jornada -como se ve en la fotografía-, Moliní -de negro informal, de pie y con micrófono de oreja- intensificó su ya habitual vehemencia en la propuesta de cambios intencionales, narro las cuatro etapas de su evolución como consultor, recordó que en toda organización existen fuerzas por el cambio y por la permanencia, recomendó no bloquearse en interminables análisis (algo que conoce bien de las organizaciones suecas) y explicó la diferencia entre "sistema" y "campo". Interesante. Lo detallo: enfoque sistémico es la consideración de la empresa y su entorno como un todo pero contemplado desde fuera, como un observador desapegado; en tanto que enfoque de campo significa que el consultor nada con los actores internos del cambio empresarial sin "guardar la ropa".




Su frase final no tiene desperdicio:  "... cuando trabajas por el cambio en una organización, hay que implicarse y saltar esperando que te salgan alas...".

Me acordé de Pancete -a quien ya conocen, y al que le hubiera gustado estar allí con sus cojines-.



4 comentarios:

Eugenio Moliní dijo...

Muchas gracias Azucena por dejarme tan bien en el post. Un abrazo y un buen agosto.

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

Un placer, Eugenio. Siempre inspiras y en ocasiones conmueves. Que todo vaya muy bien.

Javier Gomez dijo...

Hola Azucena, no hago muchos comentarios en tu blog, pero si soy un asiduo lector, para nutrirme de ideas y conceptos que hacen sentido en mi interior y que voy recopilando, guardando en un anotador para ayudar a mi memoria, de conocimientos de conceptos que tú puedes desarrollar o de aquellas personas de las cuales te nutres en tu lectura, de manera clara, concisa (a veces lo traduzco al idioma argentino je je je).

Hoy me movilizo internamente la frase "... cuando trabajas por el cambio en una organización, hay que implicarse y saltar esperando que te salgan alas...".

Este jueves por la tarde voy a saltar, aquí en mi lugar de trabajo donde coordino acciones para 6 personas de edades que van desde los 60 años a los 22 años, sembrado la semilla del cambio para cosechar compromiso, solidaridad, aprendizaje y amor por lo que uno hace en el trabajo y que se trasforme en sinergia en la vida personal de cada uno.

No veo mis alas, pero si percibo el movimiento del aire producido por el aleto y la elevación de ser la mejor versión de mí mismo.

Gracias, Un abrazon de luz.

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

Estimado Javier ¡gracias por tu valiosa aportación al blog, por tu honesto compartir a corazón abierto y por el coraje quee ste jueves por la tarde pondrás al servcio de algo más trascendente que tú mismo!

Saldrán alas, Javier ¡¡seguro!! Un abrazo de este lado del Atlántico.