domingo, 27 de julio de 2014

Salir de la barbarie: del yo al nosotros y al todos


Supongo que saben lo que grita el higo justo en el momento del saltar desde el árbol al vacío: ¡ya estoooy madurooo! y se estrella contra la tierra -que lo acoge con cariño no exento de dureza-. 

El pasado jueves me quedé sin energía: cero pondios. La cosa fue tan lejos que lo viví como un blackout causado sencilla y llanamente por agotamiento laboral. Imagino que al igual que puedo ver en mis clientes puntos ciegos que no detectan... algo perciben ellos cuando -en el despacho y al despedirnos- me sugieren desconectar, coger vacaciones y escapar ¡del mundanal ruido!

Me he dedicado a dormir y deambular por la casa durante tres días haciendo esfuerzos sobrehumanos por alcanzar el final del pasillo. Ya ha pasado. O eso parece, porque vuelvo a comer como un cosaco y a leer con la fruición habitual. Supongo que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, y la mujer tres porque de vez en cuando tropieza con el hombre. 




Siempre que resulte posible hay que aprender del pasado. De hecho, durante mi extraña convalecencia he tomado al menos dos decisiones que espero eviten el descenso de mi energía física dejándome maltrecha al filo de un abismo de fragilidad. Analizar el pasado para aprender de nuestros errores (o mejorar los ratios de acierto) es interesante; ahora bien, como dice el pintor francés más cotizado del siglo XXI, Pierre Soulages, (94 años): "lo apasionante es mirar al presente y soñar con lo que haré mañana porque de otro modo considero que estoy muerto".

El artista (en la fotografía superior) -que pinta y viste solo de negro desde hace cuarenta años- quizá sepa algo del blackout de un higo que se cae del árbol de la hiperactividad una tarde-noche cualquiera del mes de julio porque acaso su organismo no tenga otra manera de parar...





Mientras reseteaba mi sistema operativo he hablado por teléfono con mi galáctica hija que está en Francia como "centro de operaciones" para el mundo con el que está conectada vía skype. De hecho, parte de nuestra conversación se ha centrado en el conflicto entre Israel y Palestina, donde ella conoce a varios músicos tras haber tocado algunos programas con la Orquesta Filarmónica de Israel bajo la batuta de Zubin Mehta.

Bastante alterada me ha explicado que dos horas antes había estado hablando con su amiga Sharon y que podía oír los bombardeos de fondo... algo que yo misma experimenté hace años cuando ella estaba en las cercanías del aeropuerto Ben Gurion y -a través del teléfono- yo podía percibir las explosiones que aseguraba no entrañaban riesgo alguno. ¡Juventud divino tesoro! Sea como fuere, sus razonamientos actuales estaban teñidos del cariño que siente hacia sus amigos al punto de defender ciertos hechos técnicamente dudosos.

En un momento de nuestro diálogo -y dejando a un lado el complejo y siniestro trasfondo de ese y otros conflictos bélicos que asolan la tierra- le hablé de Gloria Fuertes, una poeta española a la que entrevisté para la radio a comienzos de los años noventa. Aquella correosa mujer recitó para mi un poema en el que hablaba de "la garra de la guerra" y en el que afirmaba que:


"... Los peces se juntan para morir, 
y los hombres se juntan para matarse...". 


No creo que haya que explicar nada más: el asunto es bien triste. Me niego a entrar en el posicionamiento castrante que da la razón a uno quitándosela al otro. Una vez más y desde aquí reniego de la esterilidad de la dicotomía del o, y apuesto con  mis maltrechas fuerzas por la fertilidad del y: estos y los otros, de una manera y de la otra... ¡La evolución del mundo entero (sus naciones, pueblos, economías, investigaciones y empresas) pasa por la Y GRIEGA! La evolución pasa por transitar del ego-system al eco-sytem que no es otra cosa sino ir dando saltitos de rana:


Del yo al nosotros y del nosotros al ¡todos! 

No digo que sea fácil. Pero acaso sea la opción. Si les parece naif, soft o melífluo lean la hipótesis -con visos de premonición- que detecta el experto Presidente del laboratortio de ideas Brookings Institute Strobe Talbott. Les aseguro que es mucho peor que los saltitos de rana o la caída del higo en un abismo de fragilidad.