martes, 19 de agosto de 2014

Equipos: Liderar Personas y Proyectos. Un curso de Azucena Vega Amuchástegui.


Los británicos denominan "green thumb" a la persona que tiene mano para la jardinería. Textualmente "dedo verde" en alusión a cuidar y hacer crecer aquello que tocan. Y hay tantas maneras de cuidar como de amar. En la recta final de mi biografía laboral encauzo todo mi conocimiento, experiencia, intención, humor-ironía y amor a los equipos por dos razones.

Llevo una década comprobando en el mundo real que trabajar con equipos produce un impacto de mayor calado en las empresas que cuando se trabaja sólo con el líder. Llamo mundo real que produce, vende, paga nóminas y se la juega. Llamo impacto de mayor calado a cambios sostenibles en el tiempo, más satisfactorios para todas las partes implicadas, y rentable. El mayor impacto es la primera razón por la que estoy volcada (casi obsesionada) con los equipos. La segunda razón me la dió Sir John Whitmore quien -siendo mi mentor y habiendo acudido los dos a un cóctel con autoridades en el País Vasco (2006)- me susurro al oído: " Azucena céntrate en entrenar equipos porque ¡no hay tiempo!". La rotación de los invitados no me permitió profundizar en su consejo que con posterioridad abordamos en varias ocasiones.




El mundo se desintegra como un meteorito. No soy pesimista, solo leo, estudio, reflexiono y me relaciono con profesionales que sufren. Sufren tanto que las estadísticas en enfermedades psicosomáticas son brutales, innegables. Mi hipótesis es que gran parte del sufrimiento que se produce en las empresas es innecesario y no aporta nada. Está bien documentado el sufrimiento que provocan los jefes (hombres y mujeres) llamados tóxicos, psicópatas (un perfil narcisita común entre los directivos) así como el coste empresarial de los mismos en forma de pérdida de los mejores talentos (que se van de la organización), bajas, contracturas por stress, mal clima laboral, bajo rendimiento etc. Está mal documentado, sin embargo, el impacto que tiene en las empresas la inexistencia de equipos.

Equipos como el eslabón perdido entre el uno (la persona) y el infinito alcanzable por un conjunto de profesionales alineados hacia un objetivo compartido, dotadas de normas consensuadas, confianza en su capacidad, transparencia comunicacional, respeto por la diferencia... 

Tengo 56 años, una  vida laboral que supera los 35 de cotización, y entiendo que -con fuerza y lucidez- me queda más o menos una década de trabajo. Mi tiempo es limitado así que -alcanzado un bienestar austero en lo mundano- solo aspiro a aportar en la dirección evolutiva de las organizaciones. He comprobado que es posible y pasa por el trabajo con equipos.




He dado forma a todo lo que sé y lo que soy en un curso-taller-laboratorio cuya nomenclatura es... Equipos: liderar personas y proyectos. Lo realizo en mi despacho de San Sebastián. Las plazas son limitadas hasta completar el aforo (máximo catorce personas). Se desarrolla de Octubre de 2014 a mayo de 2015, un sábado al mes, manteniendo el hilo de aprendizaje a través de una plataforma on line que nos mantiene todo el tiempo conectados. Abordamos seis metodologías internacionales (en las que estoy certificada) centradas en los equipos. Intercambiamos conocimientos a través de casos empresariales. Analizamos vídeos, blogs, links, tendencias de vanguardia y contamos con expertos que -con su pincelada peculiar- refuerzan conocimientos-clave para el buen funcionamiento de un equipo. Finalmente aprendemos haciendo (learning by doing) porque de ese modo el conocimiento puede ser utilizado de inmediato y porque se integra en los alumnos para siempre.

Cuando me preguntan por BetaLaB (laboratorio en beta) -nombre que otorgo al taller- suelo decir que es el mejor curso de equipos de cuantos se imparten en España. Si no lo es... está muy cerca por el mimo que ponemos en ello, por el diseño de contenidos, la pedagogía al transmitirlos y ¡porque somos profesionales que lo estamos haciendo en las empresas! No se publicita. No hay un vídeo promocional. No hago una gira de conferencias para darlo a conocer y no pago comerciales. Todo ello facilita un precio simbólico, un excelente clima relacional, la experimentación real de construir un equipo a partir de cero (entre los propios alumnos), la vivencia de la diversidad de sectores, cargos, formaciones y una satisfacción alta (el feedback de los alumnos otorgaba al curso en ediciones anteriores un 9,3 sobre 10).

Las esculturas que ilustran el post se encuentran en la pequeña ciudad suiza de Glaris (Glarus, en francés). El título de la segunda es "La mano que cuida", una buena metáfora de lo que aprenderemos juntos en BetaLaB: cuidar personas y proyectos en equipo.

¿Cómo se construyen relaciones de confianza en el seno de un equipo? ¿Cuál es el número ideal de componentes de un equipo, y de especializades/caracteres? ¿En qué medida incide la cultura corporativa de la organización en el funcionamiento de un equipo? ¿Cómo se practica el feedback con los miembros de un equipo de manera que mejore la motivación? ¿Qué razones sostienen la búsqueda del equilibro entre el dar y el recibir en el seno de un equipo? ¿Cómo, cuándo y para qué delegar y cuándo, cómo y por qué no hacerlo? ¿Qué es -exactamente- un equipo? ¿Cómo propiciar la innovación en los equipos? ¿Por qué se afirma que los equipos (y las organizaciones) que sobrevivan en el siglo XXI serán aquellas que practiquen la "reflexividad"? ¿Qué es la "reflexividad"? ¿Se gesta de igual manera un equipo de una multinacional que el de una pyme de quince empleados? ¿Como propiciar la colaboración sin matar la necesaria competividad?

Éstas y otras cuestiones serán clarificadas en BetaLaB, el curso que comienza en octubre 2014 en San Sebastián. Plazas muy limitadas. Información y matrículas: azucenavega_coach@yahoo.es