domingo, 3 de agosto de 2014

La tercera vía: democracia deliberativa


No estoy segura de acordarme con precisión porque cuarenta años borran muchas huellas conceptuales, aunque no todas, y las religiosas de mi bachillerato se emplearon conmigo a fondo. Con todas las alumnas, supongo. 

En la clase de filosofía explicaron que la democracia directa consiste en el ejercicio del poder por parte del pueblo de manera asamblearia, matizando que este modelo ha sido tradicionalmente conocido también como "democracia pura". 




La filósofa y profesora de ciencias sociales y políticas, Nancy Fraser, redunda en el mismo diagnóstico de la situación contemporánea que ofrecen algunos de los mejores pensadores del siglo XXI: el aumento de las desigualdades y la obsolescencia de las formas de participación abogando por una sociedad civil desde la que los movimientos sociales impacten en la política. Desde la atalaya de su prestigio académico Nancy Fraser proclama con descaro que "la falta de respuesta a la crisis ha llevado a los ciudadanos a pensar que los Gobiernos trabajan para los bancos en lugar de para la gente"  y apuesta por la organización pacífica de las personas de a pie... ¿democracía directa?

La experta atisba en el horizonte dos únicas opciones para la humanidad. Por una parte, que todos terminemos cayendo del lado de la desesperanza en un sanguinario "sálvese quien pueda" (cuyo nauseabundo aroma se respira por doquier); y por la otra, la esperanza de que los movimientos sociales (organizados) fuercen a las élites políticas a revisar las estructuras: desde la forma de los partidos hasta los propios mecanismos de participación. 




Insisto en que no estoy segura de acordarme con precisión, pero creo que frente a la democracia directa y a la participativa existe una tercera vía llamada democracia deliberativa que incorpora elementos de las dos anteriores y que nadie referencia... ?! 

Desde la serena observación, lectura, reflexividad y experiencia, no parece haber mucha más alternativa que la que presenta Nancy Fraser con persistencia desde 2008, cuando publicó Escalas de Justicia, un grueso ensayo en cuyas páginas merece la pena profundizar.