miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cómo avanzar hacia un mundo mejor


Pese a su fragilidad Gene Sharp sigue en pie a sus ochenta y seis años impulsando el Instituto Albert Einstein, una organización sin ánimo de lucro cuya esencia radica en el avance hacia la libertad de los humanos a a través de la acción no violenta.


¿Cuanta fuerza tiene un solo ser humano? 




La irreductible fuerza del uno



Como tantas iniciativas que empujan el mundo hacia la esperanza comenzó con una anécdota cuando en 1993 un amigo le pidió a Sharp un artículo con destino a la revista birmana Khit Pyaing (Nueva Era). El encargo se concretó en casi cien páginas de sólida argumentación en pro de acciones no violentas para cambiar el mundo. 

Titulado De la dictadura a la democracia el artículo se convirtió en librito de referencia en círculos académicos y ciudadanos, fue traducido a decenas de idiomas, atacado por la CIA, y ha pasado a la historia como inspirador de algunas revoluciones. Afortunadamente intelectuales incuestionables como Noam Chmsky o Howarde Zinn han salido en defensa del instituo y del propio Gene Sharp quien sobrevive en medio de una montaña de documentos, ordenadores, lámparas de mesa y polvo en su pequeño despacho de Boston.


Ni la precariedad de su salud. Ni la ausencia de apoyo institucional. Ni la necesidad de usar bastón para desplazarse. Ni las acusaciones de los poderes fácticos. Ni ser el permanente y ninguneado candidato al Premio Nobel de la Paz tumban a Sharp, auténtico modelo referencial de lo que puede hacer un sólo hombre persuadido de que es posible un mundo mejor. Algunos lo llaman revolución. Otros política. Los más escépticos utopía. ¿Y si lo etiquetamos como esperanza?