miércoles, 31 de diciembre de 2014

La arrogancia traiciona a los directivos


¿Que razones hay para que un profesional exitoso contrate los servicios de un coach especializado en directivos / empresa / estrategia? 

La primera razón es ¡la supervivencia! es decir, mantenerse como profesional exitoso ya que según la Harvard Business Review dos de cada cinco directivos son cesados antes de cumplir dos años en el cargo y la tendencia se acelera si la empresa se encuentra en la lista Fortune. 

Ser fulminados habiendo ocupado el cargo año y medio poco tiene que ver con deficiencias técnicas, formativas, conocimientos o experiencia, sino con cuestiones como la arrogancia, el ego, la carencia de inteligencia emocional o la torpe comunicación que se trabajan con un coach obteniendo excelentes resultados.


Los profesionales de alto potencial son fulminados
por su arrogancia, ego y ausencia de inteligencia emocional 






Pero la supervivencia de los directivos en sus puestos no es la única ni la principal razón por la que las empresas contratan coaches senior para sus líderes destacados. 

La causa hay que buscarla en la creciente presión y exigencia de un mercado cada vez más competitivo, rápido, complejo, resbaladizo, confuso e incierto. En este contexto, a las dificultades inherentes a los resultados, el profesional en cargo de responsabilidad padece una soledad salvaje ya que jamás puede mostrar -ante superiores, pares, ni inferiores- el menor atisbo de miedo, duda o vulnerabilidad, lo que con frecuencia conduce a la ansiedad y el estrés. 

Siendo jefe... ¿En quién confiar? Y sobre todo: ¿Quien ofrecerá al directivo un honesto feedback que le permita descubrir sus puntos ciegos... ¿Quién le dirá la incómoda verdad que todos callan?  

Los mejores líderes se caracterizan por su coraje, búsqueda de mejora continua y pasión por aprender no sólo conocimientos, métodos o técnicas, sino comportamientos que les lleven a la excelencia.

En cuanto a los temas que centran los entrenamientos, coincido con Ray B.Williams quien apunta como ejes: la gestión de la ambigüedad y la paradoja; la comunicación eficaz; el narcisismo en contraposición a la humildad, la delegación, el gap entre la auto-percepción y la percepción de los demás; el equilibrio entre la vida personal y profesional, la armonía entre las emociones y la racionalidad así como ciertas cuestiones éticas, por ejemplo: El fin... ¿justifica los medios? En su artículo para Psychology Today Ray B. Williams concluye: ¡Sea inteligente, contrate un coach! A lo que yo añadiría: un coach ético y experimentado.  


Foto Asier Gallastegi.