domingo, 26 de julio de 2015

El rendimiento precisa atención plena


La vida está hecha de tiempo
¡es todo lo que tenemos!



La última vez que coincidí con Mario Alonso Puig acababa de publicar Vivir es un asunto urgente, un libro que esta semana he regalado a un empresario de 72 años que -a pesar de ser consciente de que la vida se le escapa- mantiene férreos grilletes sobre usos y costumbres cotidianas que le impiden ser feliz (plenamente feliz) en sus propios términos; es decir, hacer ¡de una vez! aquello que anhela desde hace... veinte, treinta, cuarenta o más años en espera de que llegue el "momento oportuno".

En el despacho escucho reiteradamente la queja de los empresarios que no entienden a los treinteañeros a quienes ninguna cantidad de dinero compra el tiempo que desean para disfrutar de sus hobbies, amigos o relaciones. Ningún precio. La vida -que esta hecha de tiempo- no se vende y los empresarios no alcanzan a comprender qué les pasa a las nuevas generaciones que priorizan el libre uso del crono en busca de sentido o placer.




El hombre de la fotografía, Facundo Manes -reputado neurólogo, conferenciante, docente y escritor- afirma en el rotativo El País el creciente deseo de los profesionales de manejar su tiempo personal y sus emociones como una tendencia que irá a más.

En la conferencia ofrecida en Madrid para la Fundación Telefónica Manes reconoció que la ciencia aún no ha descubierto qué produce la creatividad, el llamado momento ¡eureka!, por más libros que se publiquen sobre el tema. El neurólogo aporta sin embargo una pista que suele propiciar la creatividad: estar dispuesto a intentarlo una y otra vez y a equivocarse.




El miedo a equivocarnos y -sobre todo- a ser excluidos por nuestra manera de pensar, sentir o actuar nos hace comportarnos como animales gregarios asumiendo modas y ritos de tránsito asi como cualquier otro peaje que permita la integración en la opaca multitud (Nietzsche). Pero ya lo dijo el filósofo: la ciencia, la sociedad y la vida avanzan gracias al tesón y la fuerza de quienes se enfrentan a la mayoría con espíritu crítico, libre ¡diferenciado!  

Quienes me conocen saben que no uso móvil. No es que no facilite su número en defensa de mi privacidad, sino que no tengo móvil por un puñado de buenas razones. Desde hace un tiempo tampoco llevo reloj de muñeca porque me provoca una alergia de la que sólo he oído hablar a Edward de Bono recientemente en ICOT 2015 cuando le pregunté porqué llevaba colgado del cuello un reloj muy parecido al que usaba mi abuelo. 

Mantengo la creencia de que la escucha de calidad, la atención plena, la presencia y ¡en definitiva! el rendimiento precisa que realicemos una tarea cada vez, algo que asegura ser cierto desde la neurociencia Facundo Manes:

 "La multitarea baja el rendimiento".