lunes, 21 de septiembre de 2015

El feedback ¡tiene valor estratégico!



La verdad... ¿existe? acaso existe. ¿Es una? Es poliédrica y -como sabemos los adultos- depende del color del cristal con que se mire. ¿O no? Tal vez no. 

Acaso la verdad existe y merece la pena rastrear el territorio hasta dar con ella. Pero... ¿dónde buscar? ¿arriba? ¿abajo? La belleza inherente a la verdad se expande como una levadura que transforma cuanto toca. La verdad. ¿De qué hablamos?




Si no existiera habría que inventarla, porque no se puede construir sobre otra cosa que no sea la verdad ya que antes o después se desplomará como un soufflé. Con desesperante obviedad decía la escritora Gertrude Stein: "... porque una rosa es una rosa, es una rosa... y aunque se llamase de otro modo no dejaría de ser una rosa ni de esparcir su aroma...".

El caso es que me gusta vivir considerando la hipótesis de que la verdad existe y es sensato tenerla en consideración, por ejemplo, en los proyectos en los que tengo el honor de participar durante un tiempo socializando con las personas de una organización individual o colectivamente. Y si la verdad existe, la segunda cuestión más apremiante sería descubrir las razones por las que no partimos cada mañana de esa rosa que es una rosa que es una rosa y que aunque le llamemos de otro modo seguirá esparciendo su aroma.




No cabe duda de que la verdad porta sus espinas que personalmente prefiero tener localizadas. Tampoco niego que a veces la verdad resulta árida y menos cromática que la mentira, la retórica, el maquillaje y los disfraces... e incluso que la verdad es austera como los tonos de la fotografía que ilustra estas palabras. Pero... sin ella, sin la verdad... ¿qué nos queda?

En el contexto empresarial la manera de estar honestamente comprometido con la verdad es la práctica habitual del feedback en las reuniones de trabajo, las conversaciones (formales e informales), las evaluaciones en el desempeño, las retribuciones variables, las promociones y degradaciones de compañeros y subordinados... etc. La práctica del feedback como un hábito saludable en la vida empresarial no es sino la aceptación de "lo que es" como una consideración ética que forma parte de la responsabilidad social corporativa y que -a mi entender- adquiere valor estratégico hasta el punto de que caracteriza a las empresas exitosas del siglo XXI, si bien como matiza el presidente de PwC, Gonzalo Sánchez, a los españoles no les gusta que les evalúen tanto como a los anglosajones... Negocios, El País. 

El feedback -desarrollado por Germán de Nicolás- y la reflexividad -investigada con lucidez por Michael West- van siempre conmigo allá donde trabajo y quiero pensar que dejan su aroma durante mucho tiempo porque se asientan en la verdad que las personas depositan si existe un respeto sagrado por "lo que es" ¡también en los negocios!