domingo, 6 de septiembre de 2015

Trabajar en equipo es ¡aprender a cooperar!


Mi oficio nace a mediados de los años ochenta en Estados Unidos vinculado al mundo deportivo. Gallwey y Whitmore -entonces fornidos atletas como los de la fotografía- supieron extrapolar la magia del entrenamiento deportivo al empresarial implementando competencias que en 2015 siguen resultado de utilidad a los líderes de las organizaciones. Entre otras, la capacidad de coordinar y desarrollar equipos como una característica esencial del liderazgo del siglo XXI.




Hoy todo resuena en mi a trainera. Ahora mismo hay regatas en la bahía de la Concha (San Sebastián) donde cientos de aficionados contemplan con admiración la feroz -casi heroica- lucha de estos hombres por hacerse con el triunfo.

Además esta mañana he comenzado el entrenamiento de un ex-remero de élite e ingeniero que acaba de ser promocionado a un cargo de alta responsabilidad en su organización donde intuye algunos desafíos peligrosos como la galerna en altamar. 

Por último, también hoy he comenzado la sexta lectura del libro Remando Juntos, de Germán de Nicolás, publicado por Lid Editorial que estudié por primera vez en el año 2008. Afianzo conceptos y ajusto detalles en el sutil encaje de bolillos que exige el trabajo de construir equipos, sobre todo de innovación, es decir, con un liderazgo transformacional (compartido) en el que se practiquen de manera habitual el feedback y la reflexividad.

       
El liderazgo compartido
caracteriza a los equipos de innovación


Pensando en el líder que hoy he conocido y en otros muchos a quienes ni las universidades ni las escuelas de negocios han enseñado el bello arte de coordinar equipos de trabajo, resumo algunas pinceladas conceptuales con la intención de que puedan inspirar.

Nadie tiene todas las respuestas ¡haga preguntas! + el compromiso se produce cuando las personas se identifican (de verdad) con los valores de la organización + El trabajo de equipo es un deporte de contacto donde la eficacia crece con la interacción + la mejora del clima laboral de una empresa incrementa hasta un 30% los beneficios de la organización + Los equipos se equivocan menos en la toma de decisiones que los líderes en solitario (Universidad de Princeton) + Las mejores decisiones colectivas no son fruto del consenso sino de la divergencia y el diálogo + En los equipos ¡no hay actores secundarios! 



El atajo para optimizar los resultados es
perfeccionar la manera de trabajar juntos.


La jornada de traineras ha sido hermosa para mi al mostrar algunas metáforas aplicables a los equipos de trabajo. Estoy agradecida a mi bello oficio y a las personas que me otorgan el privilegio de remar a su lado algunas ciabogas.