viernes, 13 de noviembre de 2015

Exitos del mañana en la empresa familiar


Dos, tres, cuatro largos de playa hoy a pie mientras la cresta del mar lame las rocas. Bajamar en el Cantábrico y un grillo de nostalgia que me acosa. Dedico la mañana a la contemplación como respuesta a una demanda -casi orgánica- del alma, y -sobre un fondo de olas- me concedo una tregua: observo el horizonte marino y tomo mi tiempo para masticar y digerir la jornada de ayer.




Conocido (y aceptado) es el vértigo de fracasar; sin embargo, casi nadie aceptará la hipótesis de que la auténtica nausea se produce ante un logro importante que en algún momento calibraste como imposible. ¡Pero ocurre! y entonces te preguntas: ¿es un milagro? ¿una lotería? ¿el azar? 

Esta mañana mis neuronas buscan las conexiones improbables que han hecho posible un encargo laboral potente en el que las posibilidades de mejorar son infinitas porque se encuentran en el llamado prime time organizacional, es decir: se trata de una empresa grande, saneada, en expansión y con unos ratios anuales de crecimiento y beneficio admirables cuyo mérito hay que atribuir a muchos factores sin que la propiedad y el comité de dirección sean ajenos a ello. 

Ayer al mediodía mi mentor y yo lo celebramos almorzando en Bedua, una casa-lonja medieval situada en Zumaia (Guipúzcoa) -con huerta propia- rodeada por un meandro del río Urola cerca de la desembocadura. 



Usted ¿cómo vive el éxito?


Rendimos honor a lo que hizo famoso el antiguo merendero: su tortilla de patatas, aunque mi mentor no quiso renunciar a otros placeres gastronómicos porque ¡estábamos de celebración! 

Alegría intensa ayer tras el logro profesional, y vértigo hoy ante el nuevo desafío: ¿cómo ordenar conocimiento y experiencia para aportar a un grupo empresarial ya excelente? ¿de qué manera articular un método tan eficaz como flexible que se adecué a la biología de una empresa familiar en segunda generación? ¿cuánto querrán conservar de los éxitos del ayer sin hipotecar los del mañana? ¿qué les impulsa y que les lastra? 

Buena parte de mis esfuerzos del 2016 estarán volcados en esa organización -cuya identidad protejo- y cuyo encargo se debe en buena parte a mis prácticas contemplativas donde refresco el frágil pocillo del alma del que todo brota.