viernes, 6 de noviembre de 2015

Un vídeo ¿para qué?


Hoy he tenido una sesión de vídeos y fotografías con Xabier, un profesional marchoso, ágil y joven, sobre todo joven. 

Aunque no nos conocíamos, hemos conectado y nos hemos reído mucho en la creencia compartida de que las cosas fluyen mejor con sentido del humor. De alguna manera su juventud y oficio me ha hecho recordar mis tiempos detrás del micrófono -en la radio- y detrás de la cámara -en la televisión- y aunque sé que ha mentido me ha halagado que dijera que hilvanaba frases con la precisión de una actriz. Majo. Amable. Sobre todo amable. 

Al mediodía le he sugerido que hiciéramos algunos planos exteriores y dado que un sol veraniego entonaba la ciudad le ha parecido estupendo acercarse al Urumea. Al llegar a la balaustrada se le ha escapado un ¡guau! y me ha preguntado si el río está siempre tan limpio y transparente. Casi siempre, le he contestado con naturalidad.




Ha sido agradable grabar con Xabier algunos audiovisuales con destino a un montaje que le ha encargado un cliente con el que ambos trabajamos: yo desde hace cinco años y él desde el 2013. Hemos cerrado nuestro encuentro en la terraza de una cafetería ante el glamouroso Hotel María Cristina donde ha insistido en que "un vídeo de más de dos minutos de duración ¡es infumable!" vamos... que todo el mundo desconecta antes de visionarlo por completo. También hemos compartido la peculiar situación de los autónomos en nuestro país y le ha sorprendido que un autónomo de cincuenta años viva en idéntica precariedad laboral que un autónomo de treinta. Nos hemos reído de casi todo y hemos brindado por la vida, el trabajo y el proyecto de post producción que ¡seguro! quedará estupendo porque me ha parecido que su auto-exigencia tiende al perfeccionismo. 



El cazador ¡cazado! je je... Xabier