martes, 8 de diciembre de 2015

La "otra" hemorragia de talento


Esta mujer nació en el año 1938. Por lo tanto tiene setenta y siete años y acaba de ser elegida para ocupar el sillón S de la Real Academia Española, RAE

Paz Battaner es Catedrática de Filología Española de la Universidad Pompeu Fabra y ha sido directora científica de varios diccionarios, así como la undécima mujer en la historia de la RAE y, sin embargo, en el sector industrial español sería considerada un saldo, un "valor amortizado" ¡qué escándalo! Me explico.




Más del setenta por ciento de las empresas españolas no han contratado a ninguna persona de más de cuarenta y cinco años en el último año (ESADE). Y a pesar de que el número de parados en España de esa edad asciende a 1.700.000 personas, apenas un seis por ciento de la totalidad de las ofertas de empleo son para ese segmento (Adecco).

Desestimar a profesionales tan solo por su edad puede ser una hemorragia de talento, conocimiento, expertise y compendio de actitudes que configuran un conjunto de "intangibles" que, sin embargo, comienzan a pasar factura en la cuenta de resultados que solo veía ventajas en la amortización de puestos.

Admitiendo que los mayores quizá flojean en idiomas y tecnología, y que sus hábitos (como sus arterias) pueden ser poco flexibles, merece la pena crear proyectos interculturales e intergeneracionales que escenifiquen aquel slógan tan valioso de uno de mis mentores, Meredith Belbin"... tú no eres como yo, no piensas como yo y no actúas como yo, pero juntos ¡podemos ir más lejos!..."




En este momento trabajo con varios directivos /as en desempleo tras haber ocupado posiciones del máximo nivel y a quienes han fulminado por una amortización de puesto o lo que es lo mismo: para comprar dos por el salario de uno. Entrenamos intensamente el "poder de la actitud" para reforzar debilidades y apalancar sobre las fortalezas que ya poseen: una network de calidad, un poderoso conjunto de competencias profesionales, una especialización y conocimiento brutal de su sector, unas inmensas ganas de contribuir, una pro-actividad a prueba de bombas... Y -a pesar de que solo un seis por ciento de las ofertas de empleo admiten candidatos de más de cuarenta y cinco años- de vez en cuando conseguimos que vuelvan a trabajar lo que vivimos con enorme satisfacción porque detrás de los porcentajes hay cerebros y corazones ¡personas! que siguen siendo útiles para la colectividad.