sábado, 18 de junio de 2016

Granada, Viaje de Trabajo.


Con el esmero propio de un gran evento preparo los últimos detalles de la intervención que me llevará a Granada durante cinco días (tres de trabajo y dos de viaje). 

Durante la tarde del sábado, aun en el despacho de San Sebastián, hago algunas fotografías del caos creativo que precede (como la "tormenta perfecta") cualquiera de las actividades que facilito en las empresas, encargos que agradezco y me obligan a una permanente "puesta a punto" teórico-práctica que me divierte. Aunque vengo haciéndolo desde el año 2002, en cada ocasión siento mariposas en el estómago ante el vértigo del directo con la mínima estructura y la máxima flexibilidad, pegada cada vez más al terreno como un jeep sobre la arena del desierto. Dado que no tengo tiempo de pulir este texto, escribo a chorro y comparto mis pensamientos a borbotones ¡según salen!  La primera fotografía muestra algunos de los artilugios que viajarán conmigo ¡menos mal que no pago pasaje por el bombero, la princesa, el policía...!





Reconozco mi fetichismo al llevar el viejo maletín cuyo origen se remonta a los tiempos en los que trabajaba como periodista allá por el año... ¿1990?  algo así... En esta ocasión portará el manual construido con primor línea a línea, imagen a imagen, con materiales que son el condensado de siete formaciones internacionales aplicadas en más de 300 empresas de todos los sectores productivos; si bien es cierto que desde hace un par de años estoy enganchada a las tecnologías blandas en las que -de un modo un tanto "casual"- me estoy especializando.



Casi un centenar de personas me concederán el honor de disfrutar de su presencia en unas instalaciones que conozco y que por su amplitud, medios y luminosidad, propician el movimiento de los profesionales, su activa participación, el uso de materiales low tech diseminados por las salas y el descanso en estupendas áreas de esparcimiento. Otra de mis manías es conocer la identidad de los profesionales con los que trabajo y por eso me encargo de teclear personalmente sus nombres en sendos identificadores. No hace ni diez minutos que he terminado con los del último equipo que entrenaré:



  


Un tanto agotada -y casi incapaz de poner orden en este caos- repaso los contenidos teórico-prácticos, me aseguro de que llevo algunos vídeos en el pen-drive, de que el índice del temario facilita la integración de los conceptos y se acompasa con las dinámicas espaciales que plantearé durante las tres jornadas consecutivas. Bajo al bar que hay frente al despacho, me hacen un cortado muy cargado y en vasito, subo de nuevo, enciendo el ordenador, saco una foto a la pantalla...



Mañana estaré en Granada, una tierra que he aprendido a amar a base de viajes de trabajo, de visitas a la Alhambra, de conciertos con Estrella -mi anfitriona-, y de desayunos continentales en el pequeño y céntrico Hotel Los Tilos.. Continuará.