martes, 12 de julio de 2016

Bello intento fallido... ¿o no?


Reconozco cierta frustración ante el despliegue del curso de verano al que asisto en la Bizkaia Aretoa de Bilbao bajo el título Tecnologías Blandas porque los organizadores -ColaBoraBora e Ideatomics- están poniendo empeño en la selección de los primeros mimbres que acaso configuren un cesto que defina sin encorsetar, clarifique sin excluir, y muestre utilidad como herramienta transformadora de artistas, pedagogos, filósofos, empresarios, ciudadanos, consultores y activistas...

Tratándose de las Tecnologías Blandas -en contraposición semántica y conceptual con las Tecnologías Duras- hubiera sido deseable contar con un espacio como el que se despliega por la tarde en la sala Oteiza (primer piso de la Bizkaia Aretoa)... 


Sin embargo, la realidad se muestra terca y durante las mañanas nos constriñe en un lugar en el que sillas y mesas están atornilladas al suelo y donde como si de una metáfora existencial se tratara se celebran las juntas de gobierno de la universidad.

Contenido y continente no casan y las tecnoblandas se desarrollan en espacios duros y lo orgánico ha de amoldarse a la máquina y las líneas difusas en las que se mueven el arte, la investigación y los movimientos ciudadanos (explorados teóricamente de la mano y verbo de Amador Fernandez-Savater y Saioa Olmo Alonso) no acaban de dar en el nucleo duro del asunto: mostrar el potencial transformador de las tecnologías blandas en una civilización que languidece. No lo consiguen y -en ese sentido- entiendo que sus materiales bien documentados, exquisitamente seleccionados y pedagógicamente compartidos no alcanzan a prender la mecha de la pasión transformadora que necesitamos. Quizá ocurra en la tercera jornada y estaré contenta de compartirlo con ustedes. 




Pero... ¡la vida es algo más que pasar nueve horas encerrada en un aula que respira y en un aula claustrofóbica! y como entiendo estos cursos en clave vacacional he madrugado, realizado estiramientos, desayunado en mi lugar favorito -situado en El Arenal- y paseado a orillas del Nervión donde un transeúnte con perro me ha hecho reír para la fotografía.




Al mediodía comemos todos los tecnoblandos juntos en el comedor del edificio de Iberdrola -con unas medidas de seguridad que me recuerdan las del Gobierno Civil durante el postfranquismo-. Al menos el menú es realmente barato y los olivos saludan en la despedida mientras recuerdo algunas de las frases que nos dejó el ponente de ayer entorno a la dicotomía "gobernar" versus "habitar" que personalmente encontré algo demagógica y populista.



Lo que se ve ¡no es lo que pasa!
Pensar es arrancarse los ojos (Platón).
Las verdades sobrevuelan los tiempos.
Sin vacío (mental) repetimos prejuicios.
El activismo empuja lo que hay a lo que debiera ser.