viernes, 9 de septiembre de 2016

Dar y Recibir


En el año 2002 nuestra familia se trasladó de Bilbao a San Sebastián por razones profesionales. No conocíamos a nadie y por la mañana -cuando caminaba desde Ondarreta (mi barrio) hasta el despacho (centro) en paralelo a la playa de La Concha- nadie me saludaba, lo que resultaba lógico para mi mente y desconcertante para mi corazón dado que en Bilbao yo era un personaje conocido tras veinte años de periodismo. Un día y otro me sentía desconsolada de no cruzar saludo alguno con otro ser humano pero ¡claro! poco a poco eso ha ido cambiando...






Ayer (catorce años después) envié un correo electrónico a seis personas de mi círculo habitual que supuse podían conocer algún aparajedador de confianza para una clienta que desea hacer una reforma en su farmacia de San Sebastián. Necesitábamos alguien con excelente conocimiento de su profesión y de la normativa municipal. Mi mensaje fue enviado a las 6.55 de la mañana y tres horas después tenía los contactos de varios aparejadores con sus direcciones, teléfonos y correos electrónicos. Sentí una honda emoción y los pasé a mi clienta de inmediato así que me preguntó si utilizaba magia borras, ja ja...




Honda emoción y gratitud ante la respuesta incondicional de las personas a quienes pedí ayuda cuya generosidad pudiera conmover el firmamento. Quizá piensen que no es para tanto, pero ¡así lo siento!

Caminando esta mañana hacia el despacho -en paralelo a la bahía de La Concha saludando a conocidos- me he acordado del principio sistémico del "dar y recibir" que cuando está en equilibrio ofrece bellísimos resultados. Dar. Recibir. Verbos muy sencillos de profundo calado cuando se practican. Dar. Recibir. Algo que late en toda relación humana: el amor, la amistad y las relaciones laborales / empresariales. 

Dice el catedrático emérito de Psicología Social y del Trabajo de la Universidad del País Vasco, Sabino Ayestarán, que en sus cincuenta años de investigación en las empresas ha aprendido mucho sobre el funcionamiento de los humanos en contextos productivos. Entre otras cosas que existen "organizaciones explotadoras" donde el desequilibrio entre el dar y el recibir es intenso.

La buena noticia es que también existen "empresas exploradoras" centradas en el cambio, la mejora permanente, la práctica tecnologías duras y blandas, el desarrollo del potencial de las personas y los equipos, la innovación y el despliegue de un liderazgo humanista focalizado en la tarea.


Dar ¡y recibir!


Pedir ¡y recibir!


Siento una inmensa gratitud al ser consciente de que lancé una petición al mundo y el mundo respondió rápida, eficaz y generosamente. ¡Gracias!