sábado, 15 de octubre de 2016

Taller de Escritura en San Sebastián



Estuve en el restaurante japonés Kabuki con un cliente habitual del establecimiento y nos pasaron a una zona discreta donde el empresario cenaba con frecuencia cuando los negocios le llevaban a Madrid. Era un hombre rico, aunque no lo había sido siempre. De hecho, cuando nos conocimos era un joven emprendedor al que yo ayudé a construir un imperio.

Ambos estábamos en la capital por razones laborales y -aunque no lo verbalizó- creo que quiso agasajarme y mostrar su agradecimiento por una relación profesional que le había llevado lejos. Conocedor de mis gustos eligió cenar con champagne; yo bebí poco, pero él pidió que le llenasen cinco veces la copa. Calculo que tan solo el coste de la bebida superó la mitad de un salario de renta básica. Cuando despidió mi taxi estaba contento así como elegante en su traje de diseño en el que un ego inflamado forzaba los botones del chaleco. 

De eso hace un par de años y seguimos juntos explorando opciones lucrativas que aseguren su fortuna y el porvenir de doscientos empleados que trabajan para él. 

Si me he acordado de esa historia es porque leo al japonés Keisuke Matsumoto cuyo cuarto libro (primero editado en España) se ha convertido en un referente del zen como práctica cotidiana al explicar detalladamente el ritual de limpieza de un templo budista: "No limpiamos porque esté sucio -afirma Matsumoto- sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble".






No sé a ustedes, pero a mí me importa evitar las sombras que pudieran nublar mi espíritu. De hecho busco lo que pueda iluminarlo. A veces lo consigo en la naturaleza salvaje -casi inhóspita-, pintando al agua (acuarela) y sobre todo al escribir, práctica que me acompaña desde que la madre María me enseñó las vocales que nunca completé a la perfección en el cuadernito de prácticas escolares. 

Desde hace más de cuatro décadas escribo diarios, reportajes, libros, reflexiones, mini-ensayos, artículos y entradas en el blog. Como alumna he asistido a muchos talleres de escritura creativa con personajes ilustres como Vargas Llosa y García Márquez, menos ilustres como Rosa Montero o Juan José Millas, escuelas como Fuentetaja y lecturas de Silvia Adela Kohan, Natalie Goldberg y Julia Cameron, entre otros. Como profesora impartí numerosos talleres de escritura en Bilbao y alguno en San Sebastián (2004) donde llegamos a estar quince escritores compartiendo relatos. Pues bien, conectando con el espíritu de las montañas que susurran mi propio destino he decidido abrir un taller de escritura en San Sebastián. Comenzará el 11 de enero de 2017 y las plazas son limitadas a las sillas del despacho (doce). Información y reservas: azucenavega_coach@yahoo.es



 

Taller de Escritura en San Sebastián.
Un espacio de expresión, 
exploración y libertad a
 través de la escritura.