martes, 4 de octubre de 2016

Vivir Creativamente ¡a diario!


He salido a dar un paseo por la playa de mi barrio (Ondarreta, San Sebastián) como algunas tardes que sin tenerlas libres me las cojo... La cafeína ha tirado de mí hasta el puntal donde hay una cafetería junto al peine de los vientos de Eduardo Chillida. El mar estaba bravo y algunos surfistas cogían olas. Uno -muy gordito- vagueaba sin remar sobre tu tabla de paddle surf y flotaba en mitad del Cantábrico como un corchito rojo (tono de su chaleco salvavidas).  




Me ha atendido uno de los camareros al que suelo vacilar por su camisa (diferente a las demás). He pagado al momento mi euro treinta y cinco y me he puesto a leer junto al ventanal desde el que se divisa la isla de María Cristina y gran parte de la bahía de La Concha. Aun no había terminado el cortado cuando el camarero se ha presentado en mi mesa y me ha devuelto el dinero porque -según ha dicho- soy guapa y simpática. Me he quedado muda y bloqueada. Por supuesto que el muchacho solo ha querido ser amable porque esta semana termina su turno y vuelve a la universidad, pero lo que me ha descolocado ha sido mi extrema vulnerabilidad: hubiera salido corriendo hasta el otro lado de la playa e incluso mar adentro.




He logrado reponerme, centrar el ojo en el libro y conectar con planteamientos que ya conocía como "la cita con el artista", una propuesta de Julia Cameron en el volumen El Derecho y Placer de Escribir que leí por primera vez en el año 2010.




Se trata de quedar con uno mismo -al menos una vez a la semana- para alimentar el alma o esa parte juguetona-chispeante y creativa que todos tenemos dentro. Alimentar-Oxigenar-Desarrollar-Cultivar... ¿En qué ha consistido la cita con mi artista interior? En visitar las dos floristerías del barrio cogiendo inspiración sobre búcaros, soportes, tierras y plantas bellas a la venta. También he ojeado cuadernos en la librería y he comprado un bolígrafo de gel 0,7 en color azul. Después me he acordado de un obrador al que iba hace años porque hacían unas magdalenas integrales riquísimas. De inmediato he conectado con el olor dulzón de los pasteles horneados y he comprado un croissant argentino para el desayuno de mañana. Finalmente he pasado por la modista donde llevé a arreglar los pantalones de un familiar hace semanas y los he traído de vuelta a casa. Ha sido una tarde deliciosa.

La "cita con el artista" es una de las dos propuestas sobre las que se asienta el método de Julia Cameron para vivir creativamente y que desarrolla en el libro The artist´s way. Otro día les cuento el segundo "truco".