martes, 20 de diciembre de 2016

Comprender y Apreciar ¡La diferencia!



Mi abuela no hablaba castellano. Criada en Bermeo (localidad marinera del Cantábrico) no quiso "penalizar" a sus hijos transfiriendo un idioma (el euskera) que "estigmatizaba" a los vascos en la capital (Bilbao) donde mi padre se abrió camino hacia la Universidad de Deusto (la Comercial), lugar en el que se cocían muchos negocios de la oligarquía vasca en los años cincuenta.




Parece un trabalenguas pero en realidad es una paradoja. La abuela Ángela sólo hablaba euskera. Mi padre sólo hablaba castellano. Yo hablo castellano e inglés. Mi hija habla castellano, inglés, francés y alemán y ha vivido en los correspondientes países durante la última década. ¿Por qué escribo hoy de cuestiones idiomáticas que creía superadas hace tiempo?

Entrenando en Guipúzcoa a un equipo de quince directivos uno de los líderes referenciales -muy contento con mi trabajo de los últimos meses- me llamó al orden al final del encuentro. Lo hizo en privado aunque alto y claro: ¡Serías de once si hablases un poco de euskera y nada de inglés! dijo textualmente y se marchó con un aire entre irónico e indignado que no escondía del todo dos cuestiones que capturé más tarde al reflexionar (como hago siempre) cumplimentando una ficha técnica.




La primera: creo que siente cierto complejo por no hablar inglés y lo proyecta hacia los demás. Lo segundo: quiso "marcar el territorio" como cualquier líder tribal. Ninguna de las dos me competen, si bien entenderlas me ayuda a relativizar-contextualizar la escena.

¿Y la paradoja? La paradoja consiste en que mi abuela fue estigmatizada por hablar euskera. Setenta años después yo soy recriminada por no hablar euskera. Y esto me sitúa ante el dilema de seguir ejerciendo mi actividad laboral en castellano con expresiones minimalista en inglés -como coffee break o feedback- o "hacer el paripé" -como sugirió el líder referencial- de usar los 4-6-16 términos en euskera que conoce cualquier persona que viva en el País Vasco (mi tierra).

Ante semejante encrucijada me acuerdo del Manual de Estilo que durante veinte años consulté cuando ejercía como periodista de RTVE. El libro aconsejaba coherencia idiomática: todo en castellano o todo en euskera o todo en inglés... etc. ¡Coherencia! gran palabra se trate de idiomas o de liderazgo. ¡Hecho! ¡Decidido! Todo en castellano -orillando expresiones anglosajonas- mientras aprendo a amar a las diferencias de lugares, personas y proyectos apasionantes donde el café de la mañana es cuidado con primor e Ibon hace las mejores fotografías del mundo.


  
Trabajar en equipo es "aprender a cooperar"
Trabajar en equipo es "apreciar las diferencias".



2 comentarios:

Xabier Aginagalde dijo...

¡De acuerdo 100%!
Erabat adoz!
Besarkada haundi bat.

Azucena Vega Amuchástegui dijo...

Mil gracias, Xabier. Siento -una vez más- tu cercanía y comprensión. Un abrazo grande.