jueves, 16 de marzo de 2017

Reflexiones de una entrenadora empresarial



La gestión de proyectos tiene tantos ángulos de aproximación como un inmenso poliedro. Así de compleja es la realidad de las organizaciones productivas, sociales o deportivas. La universidad y las escuelas de negocios estructuran el saber de una manera razonable que facilite el aprendizaje acumulado por la humanidad en los últimos XXI siglos. Aún estando en contacto con profesionales expertos, ¡difícil sintetizar tanto  conocimiento en unos meses (o años) de inmersión en las aulas, empresas o campos deportivos! Pero... ¡hay que intentarlo! y -de vez en cuando- ese desafío me alcanza cuando me invitan a participar en un programa universitario. Vivo con agradecimiento y gozo el privilegio de compartir impresiones con una generación de jóvenes de la que me separan tres décadas. 




Repito que la gestión de proyectos tiene tantos ángulos de aproximación como el gigantesco poliedro del saber humano. Dado que en los últimos quince años mi trabajo se ha centrado en el entrenamiento (coaching) de profesionales y equipos empresariales, se me identifica con esta emergente profesión que también es un estilo de liderazgo y una manera de entender la vida. En 2002 abrí el primer despacho de coaching en el País Vasco y desde entonces he trabajado en más de trescientos proyectos durante más de 12.000 horas de entrenamiento directo en empresas de todos los tamaños y sectores. 

La Fundación de la Sociedad Deportiva Éibar me ha invitado a participar el próximo sábado en el curso Experto en Gestión Técnica de Clubes de Fútbol ante una veintena de jóvenes ávidos de conocer de primera mano mi experiencia como entrenadora senior, ángulo del poliedro formativo compuesto por ocho módulos entre los que se encuentran materias como la gestión financiera, la nutrición, medicina o el derecho deportivos, entre otros.




El coaching como profesión emerge a finales de los años ochenta en Estados Unidos a partir de las observaciones, investigación y método creado por dos deportistas de élite: Sir John Whitmore y Timothy Gallwey quienes regalan al mundo el concepto inner game (juego interior o poder de la actitud) como elemento diferenciador entre ganar-perder en la vida, los negocios o el deporte. He tenido la suerte de contar con Whitmore como mentor y de aprender humildad, resilencia, curiosidad, sentido del humor, empatía, dignidad y firmeza, a través de las conversaciones mantenidas y de la reiterada lectura y práctica de Coaching: El método para mejorar el rendimiento de las personas.

El coaching como estilo directivo proviene de diversas fuentes entre las que cabe mencionar al francés Alain Cardon -otro de mis mentores y autor del primer libro centrado en el entrenamiento de equipos empresariales-. Los líderes que optan por este estilo de gestión practican la escucha generativa, las preguntas abiertas, el diálogo como herramienta de eficiencia, la conectividad en las reuniones delegadas, la focalización en la tarea y la mejora permanente a partir de un radical compromiso con la verdad.

Finalmente el coaching como un modo de vida nos alcanza a cuantos estamos convencidos de que los humanos -como las bellotas- poseemos todo lo necesario para convertirnos en un frondoso roble capaz de ser feliz en sí mismo, dar sombra y cobijo a los demás. Un modo de vida que minimiza nuestras ideas limitantes y debilidades al mismo tiempo que agiganta nuestro potencial (fortalezas-habilidades-cualidades-talentos) acercándonos a la mejor versión de nosotros mismos y al destino para el que tal vez hayamos nacido.