viernes, 15 de septiembre de 2017

¿Cómo ponerse en valor ante los jefes?



No somos iguales. Comienzo con esta afirmación siendo consciente de que provocará controversia. Ante la ley tenemos los mismos derechos pero... ¡no somos iguales! 

Tomando la hipótesis como cierta, el proclamado "café para todos" -que se instauró en la década de los noventa en la mayoría de las empresas de la zona euro- sería una pura, simple y llana ¿injusticia? Me explico:

Doy por sentado que se respetan la normativa vigente, el convenio, el acuerdo de empresa y otras leyes de obligado cumplimiento. Ahora bien, no todos tenemos las mismas habilidades, actitudes, capacidades y talentos, por lo que nuestra "aportación de valor" al negocio es desigual y la contraprestación también debiera de serlo.

Transcurrido el primer semestre del año, la mayoría de los CEOs mantienen conversaciones privadas con cada uno de los profesionales de su equipo en las que evalúan diversos aspectos tales como: el cumplimiento de los objetivos marcados al comienzo del año, la disponibilidad mostrada hacia los encargos especiales, la aportación de soluciones novedosas a desafíos empresariales, la dedicación por encima de lo estipulado y -en general- lo que se denomina el grado "engagement" o compromiso con la compañía.

Durante junio y julio preparé seis de estas conversaciones. En dos ocasiones con CEOs júnior que las abordaban por primera vez sin saber cómo gestionarlas, y en el resto con directivos que deseaban preparar una conversación de la que depende en gran parte el bonus o la retribución variable que se otorgará en diciembre.



Una excelente preparación de la entrevista 
resulta imprescindible.


Algunas de las preguntas que los clientes quieren resolver en sus sesiones de entrenamiento son: ¿Cómo ponerse en valor sin parecer reivindicativo? ¿De qué manera hacer ver el sobreesfuerzo como una aportación extra a la compañía? ¿Hasta qué punto se pueden compartir expectativas de desarrollo de carrera? ¿Es correcto expresar necesidades de apoyo o formación? ¿Penaliza mostrar un análisis crítico de la empresa? ¿Qué tipo de datos o documentos hay que aportar en la entrevista para el desempeño?


Al "ponerse en valor" la diferencia entre
ser percibido como exigente-impertinente 
y profesional radica en ¡las formas!   




Recordando que no hay dos compañías iguales, ni dos culturas corporativas idénticas, y que los CEOs no son clones entre sí, hay algunas consideraciones que pueden ayudar:

Uno: durante todo el año conviene llevar un exhaustivo registro de todos los éxitos o logros notables ya que nos resultará de gran ayuda a la hora de ejemplarizar la aportación de la "milla extra" o sobreesfuerzo realizado. Por ejemplo: haber conseguido un cliente con enorme capacidad de prescripción; haber realizado un diagnóstico que ha permitido ganar mucho dinero a la empresa; tener un conocimiento experto que haya posibilitado la creación de una nueva área de negocio; o haber aportado un contacto que haya abierto el mercado internacional.

Dos:  preparar por escrito un guión de aquello que se quiere compartir durante la entrevista -tanto en positivo como en área de mejora- teniendo en cuenta la ley del feedback: dos elogios por cada crítica, así como expresar con nitidez lo que nos motiva. Las indicaciones han de ser extremadamente precisas para ofrecer la oportunidad de que nos concedan lo solicitado.

Finalmente conviene recordar que una conversación es un encuentro entre personas y que en la comunicación  humana importan por igual el cómo y el qué. ¡Cuide las formas (gesto y tono)! y las formas cuidarán sus intereses.



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