lunes, 12 de octubre de 2015

El secreto del liderazgo ¡escuchar!


No sé ustedes... pero yo deseo pasar el resto de mi existencia en el futuro mientras goce del privilegio de estar viva. Y dado que el presente resulta gris tirando a negro, me gustaría que el futuro hacia el que me dirijo fuese mejor. Mejor. ¿En qué sentido? ¿Desde qué perspectiva? ¿En qué contexto?

Soy consciente de mi pequeñez -menos que un grano de avena en un silo boliviano- por lo que me ajusto a la mesura de mi área de influencia ¡mi oficio! 

En los últimos trece años me he especializado en desarrollar el liderazgo de las organizaciones, los equipos y los directivos en sectores industriales.

Esta expertise -unida a once mil horas de trabajo directo con profesionales- ha propiciado que el mercado me "detecte" como una consultora senior que posee algunas hipótesis contrastadas ¡que funcionan! Ahora bien, he de confesar que mis ideas están en permanente revisión sometidas al vaivén del cambio y la permanencia, dos fuerzas de las que pende el equilibrio individual y colectivo.




¿Qué  me apasiona de este oficio? ¿Por qué me desfondo en la tarea? Además de ser una actividad remunerada, es una vocación cuyo propósito es mejorar el mundo desde el área empresarial, evitando el sufrimiento innecesario en la certeza de que sus efectos ¡son devastadores! 

En primer lugar, porque donde hay sufrimiento no hay gozo y por lo tanto no se propicia el desarrollo del talento ¡que tanta falta hace! En segundo lugar, porque el sufrimiento deriva con facilidad hacia el desánimo -más contagioso que la peste- que corroe el clima laboral de los equipos y las organizaciones. En tercer y último lugar, porque se transforma en absentismo que en 2014 alcanzó pérdidas económicas por valor de 9.200 millones de euros, informa Adecco.  

Anhelando encontrar soluciones a esta "hemorragia", he buscado los mejores expertos y metodologías, las he llevado a las empresas y probado hasta alcanzar unos patrones de eficacia. Es de éstas "prácticas virtuosas" de lo que hablaré en Zaragoza el viernes día 23 de este mes por encargo de Ibercide-Ibercaja cuyos rostros son Mayte Santos y Alberto Pérez volcados en contribuir al desarrollo de un vigoroso tejido industrial aragonés. 

El taller (de tres horas de duración) es abierto y cualquier empresario, directivo, emprendedor o profesional que quiera acercarse será bienvenido. Voy con la intención de enseñar y aprender, de dar y recibir, de hablar y escuchar. Escuchar como una de las claves de aproximación al futuro que emerge. Escuchar las tendencias del mercado. Escuchar la necesidad de transferir la gestión empresarial de la primera a la segunda generación. Escuchar las necesidades de los profesionales para detectar el talento y ubicarlo en el lugar de máxima eficacia (rendimiento y satisfacción). Escuchar la pulsión de los equipos que lideramos y están vivos como un átomo que evoluciona o involuciona dependiendo en gran parte del líder, porque hasta un 45% de los resultados que alcanza una empresa dependen de la calidad del liderazgo...




Preparo el taller con primor porque acudiran algunos empresarios y directivos que ya han pasado por las formaciones que he impartido en Ibercide, así como muchos de los amigos que he venido cultivando en Zaragoza. Y pongo esmero en la certeza de que también descubriré a otras personas cuyas inquietudes y zozobras importan.

Finalmente irán conmigo mis creencias: entre el cielo y la tierra... ¡el hombre!  El hombre y una maleta de sueños en espera de hacerse realidad. En mi maleta (y entre otros) el sueño de erradicar el sufrimiento innecesario en las empresas ¿cómo? potenciando el desarrollo de la "inteligencia colectiva" de los equipos, descubriendo cómo se contruyen y lideran. ¡Nos vemos el viernes 23 de octubre en el Monasterio de Cogullada, Zaragoza!  (*)


(*)  El taller servirá de "muestra" y presentación al curso de seis meses que se desarrollará en Zaragoza un fin de semana al mes -entre noviembre 2015 y abril 2016- centrado en los equipos de trabajo como elemento clave de la transformación empresarial. Toda la información pinchando aquí.


viernes, 9 de octubre de 2015

Empresas que avanzan ¿cómo lo hacen?


Vivo para aprender y -aunque con frecuencia me cuestiono si queda en mí algún poso de lo mucho leído, escrito y estudiado- sigo anhelando ser una anciana sabia. Así que dejo que avance mi canoso pelo y hago cuanto puedo por mejorar en mi oficio. 

Hoy he hallado sentido a aquella recomendación según la cual "... si quieres aprender algo debes enseñarlo..." al menos por dos razones:




La primera, porque ante el desafío de compartir con otras personas aquello que has descubierto, te obligas a poner orden en tu caos mental que -en mi caso- se alimenta de variopintas formaciones, lecturas y mentores que me han traído hasta el hoy tras cuarenta años de persistencia en el empeño. Poner orden en el caos a través de la escritura y preparación de materiales que han de ser comprensibles y consecuentes en sus propuestas teórico-prácticas además de estar alineados con los valores que importan.

La segunda razón es que siempre aprendes tanto o más de lo que enseñas ya que si bien el papel (la teoría) lo aguanta todo, es en las dinámicas participativas (la práctica) donde descubres lo que realmente funciona y puedes ir desestimando aquello que resulta una entelequia.




Cuando termina un encargo de facilitación con una empresa-cliente dedico algunas horas a reflexionar sobre el proceso: ¿Qué les ha resultado interesante? ¿En qué conceptos y propuestas han encontrado verdadera utilidad? ¿Dónde nos hemos atascado? ¿Con qué se han identificado? ¿Qué hubiera podido ser mejor? ... Para el análisis cuento con los datos que facilitan los participantes -en feedback anónimo y escrito- así como de mis propios indicadores, sensaciones y observaciones. Y de esta rústica manera voy puliendo mi oficio y quiero pensar que voy siendo capaz de aportar un poquito más y mejor.

En una de las últimas intervenciones con una empresa-cliente (200 trabajadores en plantilla) pedí que se creara un "equipo de documentación" que recogiese la experiencia que íbamos a compartir durante dos días. Se ofrecieron voluntariamente cuatro personas: Ángel, Miguel, Pepe y Sofia y es gracias a ellos que tenemos un fantástico material.




Además de sentir un profundo agradecimiento por el gozo de haber vivido la experiencia, del aprendizaje compartido, de la profundidad de los desafíos que se plantearon, de la calidez de los participantes y de la energía en sala... Tiene un valor excepcional contar con unos materiales que reflejan su vivencia ¡lo que de verdad importa! plasmada en el manual, las fotografías y los vídeos.

Las empresas-cliente son las dueñas del proceso y las que más saben de su organización: de dónde vienen, dónde están y a dónde se dirigen. Precioso. Mi oficio de facilitadora de procesos de cambio organizacional es precioso aunque en ocasiones se produzcan momentos "disruptivos" en los que el entusiasmo y la conectividad de los participantes me obliguen a subirme en una silla y tocar la campanita para reagruparnos en plenario (momento que recoge la fotografía) para continuar profundizando en el diseño de un futuro deseado e integrador. 
  



La simplicidad es la máxima sofisticación.
Leonardo Da Vinci.


domingo, 4 de octubre de 2015

¿Cómo diseñar proyectos exitosos?


La primera vez que oí hablar de la metodología para el diseño de proyectos Dragon Dreaming (Sueño del Dragón) me pareció que un nombre tan... ¿exótico? sería rechazado en mi entorno profesional sin darle la más mínima oportunidad de mostrar su potencial...

La persona que citó Dragon Dreaming era  Inma Navarro, una española afincada en Edimburgo (Escocia), que por encima de otras valiosas consideraciones es una oteadora mundial de tendencias para la evolución de los humanos. 

Como en tantas ocasiones, tuve la suerte de que Inma formara parte del alumnado de una de las formaciones que entonces yo impartía en San Sebastián centrada en el mundo de los equipos. Mi suerte consistió en escuchar, disfrutar y alentar sus aportaciones a BetaLab, el "laboratorio en beta" en el que enseñar y aprender, teorizar y practicar, dar y recibir configuraban un círculo que pretendía virtuoso y satisfactorio para todas las partes implicadas, lo que en términos anglosajones es conocido como un win-win (ganar-ganar).




Con el tiempo Inma y yo hemos cultivado una amistad intermitente (como la vida misma) aunque alentadora en los momentos de zozobra en los que nos hemos nutrido mutuamente de lecturas, consejos y paseos por la playa (en la fotografía en Ondarreta, San Sebastián). Y en el trasiego de nuestras conversaciones y cafés se forjó un sueño que se ha hecho realidad: Inma y Luna Marcen han impartido en la capital guipuzcoana un taller-presentación de la metodología Dragon Dreaming que fascinó a los participantes cuya evaluación escrita superó el nueve sobre diez. Además expresaron su deseo de profundizar en la metodología DD que debemos a John Croft, algo que estudiaremos con entusiasmo y enfoque win-win-win. ¿ganar-ganar-ganar? Sí, porque John Croft junto al crecimiento personal y a crear comunidad, incluye la integración del todo, es decir: el amor por la tierra y cuanto en ella existe.




El taller fue co-facilitado por Luna Marcen -una de las personas más forjadas en la metodología DD en nuestro país- que lo vive con entusiasmo ilimitado en la certeza de que para el éxito de cualquier proyecto emprendedor resulta esencial estar cien por cien presente y cien por cien observador (binomio hablar-escuchar). Luna ruge con fuerza sus creencias que transmite oralmente y en el papelógrafo (en la fotografía): "... si un proyecto te conecta con tu esencia... bailarás con los dragones de los demás miembros del equipo, pero si no conecta con aquello que os une... lucharás con los dragones de los otros."



Por lo que a mi respecta -en calidad de organizadora del encuentro- estoy muy agradecida a la generosidad de Luna e Inma que vinieron a San Sebastián desde Madrid y Edimburgo guiadas tan solo por el entusiasmo de compartir (ya que el taller fue gratuito y fantástico en todos los sentidos).

Personalmente he de estudiar, profundizar e integrar la metodología junto a otras que resuenan en mi: el enfoque sistémico de las organizaciones (Weber y Hellinger), la estructura de fondo de los roles Belbin, el coaching de equipos de Alain Cardon, la psicología social y del trabajo de Sabino Ayestarán y sobre todo la Teoría U de Otto Scharmer (MIT). Realizar el compost de aquellos aspectos que comparten las diversas metodologías contemporáneas para el entrenamiento de equipos me llevará algunos meses (acaso años) ya que he de chequearlo en la realidad de los proyectos-cliente. En cualquier caso me encanta la simplicidad fractal de los cuatro ejes que vertebran el diseño y despliegue de proyectos con la metodología Dragon Dreaming: soñar, planificar, actuar y ¡celebrar! ¿Celebrar? 


"Celebrar" para re-conectar con la fuerza del sueño 
que nos llevo a poner en marcha el proyecto. John Croft.


miércoles, 30 de septiembre de 2015

La maleta de los sueños


¿Qué hay entre el cielo y la tierra? Entre el cielo y la tierra está el hombre. El hombre ¡y una maleta! ¿Una maleta? Sí, una maleta de sueños en espera de hacerse realidad. 

Este es el eje central de una conferencia que ofreceré mañana en la Universidad de Deusto ante varios cientos de personas interesadas en la experiencia de emprender. 

Personalmente enfoco el emprender como un camino de búsqueda de la felicidad que tenemos el derecho y el deber de perseguir, mientras gocemos del privilegio de estar vivos. Emprender la senda -única e intransferible- que propiciará el despliegue de los sueños. 


Escultura de Bruno Catalano


Hace tiempo que comprendí que si no luchas por materializar tus sueños, seguramente estarás contribuyendo a que se cumplan los de otras personas, lo cual puede ser correcto siempre que seas feliz con esa opción existencial. Entonces cabe preguntarse: ¿Trabajo alineado con mi anhelo de auto-realización (Maslow) o vivo mi existencia con el piloto automático?

Hacer un trabajo que ames, o en su defecto amar el trabajo que hagas, y en cualquier caso estar al servicio del universo -entre el cielo y la tierra- es una propuesta a la que podemos llamar vocación, realización, profesión o ¡proyecto emprendedor! Sea como fuere, el común denominador es que se trata de alinear aquello que haces bien (y te hace feliz), con lo que el mundo necesita y está dispuesto a pagar por ello -asegurando la sostenibilidad de tu actividad-.




Todo comienza en una búsqueda personal de conexión con nuestros sueños que -transformados en objetivos- sean volcados en la realidad para que entre todos podamos construir un futuro deseado y un mundo mejor.

Nadie vendrá a traernos nuestra "tacita de plata", ni pondrán alfombra roja a nuestro paso, pero hallaremos infinita satisfacción en el camino de descubrir toda la magia contenida en nuestra maleta que a ratos despliega alas y en ocasiones raíces en una conexión cielo-tierra que solo nosotros podemos hacer realidad. Emprender. Emprender el desafío de liderar nuestra propia vida y sus múltiples facetas una de las cuales es la profesional de la que hablaré mañana en la Universidad de Deusto, donde compartiré mi propia experiencia como empresaria-bonsái.


lunes, 21 de septiembre de 2015

El feedback ¡tiene valor estratégico!



La verdad... ¿existe? acaso existe. ¿Es una? Es poliédrica y -como sabemos los adultos- depende del color del cristal con que se mire. ¿O no? Tal vez no. 

Acaso la verdad existe y merece la pena rastrear el territorio hasta dar con ella. Pero... ¿dónde buscar? ¿arriba? ¿abajo? La belleza inherente a la verdad se expande como una levadura que transforma cuanto toca. La verdad. ¿De qué hablamos?




Si no existiera habría que inventarla, porque no se puede construir sobre otra cosa que no sea la verdad ya que antes o después se desplomará como un soufflé. Con desesperante obviedad decía la escritora Gertrude Stein: "... porque una rosa es una rosa, es una rosa... y aunque se llamase de otro modo no dejaría de ser una rosa ni de esparcir su aroma...".

El caso es que me gusta vivir considerando la hipótesis de que la verdad existe y es sensato tenerla en consideración, por ejemplo, en los proyectos en los que tengo el honor de participar durante un tiempo socializando con las personas de una organización individual o colectivamente. Y si la verdad existe, la segunda cuestión más apremiante sería descubrir las razones por las que no partimos cada mañana de esa rosa que es una rosa que es una rosa y que aunque le llamemos de otro modo seguirá esparciendo su aroma.




No cabe duda de que la verdad porta sus espinas que personalmente prefiero tener localizadas. Tampoco niego que a veces la verdad resulta árida y menos cromática que la mentira, la retórica, el maquillaje y los disfraces... e incluso que la verdad es austera como los tonos de la fotografía que ilustra estas palabras. Pero... sin ella, sin la verdad... ¿qué nos queda?

En el contexto empresarial la manera de estar honestamente comprometido con la verdad es la práctica habitual del feedback en las reuniones de trabajo, las conversaciones (formales e informales), las evaluaciones en el desempeño, las retribuciones variables, las promociones y degradaciones de compañeros y subordinados... etc. La práctica del feedback como un hábito saludable en la vida empresarial no es sino la aceptación de "lo que es" como una consideración ética que forma parte de la responsabilidad social corporativa y que -a mi entender- adquiere valor estratégico hasta el punto de que caracteriza a las empresas exitosas del siglo XXI, si bien como matiza el presidente de PwC, Gonzalo Sánchez, a los españoles no les gusta que les evalúen tanto como a los anglosajones... Negocios, El País. 

El feedback -desarrollado por Germán de Nicolás- y la reflexividad -investigada con lucidez por Michael West- van siempre conmigo allá donde trabajo y quiero pensar que dejan su aroma durante mucho tiempo porque se asientan en la verdad que las personas depositan si existe un respeto sagrado por "lo que es" ¡también en los negocios!



jueves, 17 de septiembre de 2015

Vocación, Momentos Disruptivos y Creatividad


Estoy trabajando en Granada. Hoy -que es mi segunda jornada en el reino nazarí- he podido "liberar" dos horas para "jugar" por la ciudad ligera de equipaje: con apenas mi bolsito de tela cruzado en el pecho y mis playeras fashion

Nada más salir del hotel me he dirigido a la catedral, porque tengo un asunto pendiente con el más allá que -como siempre- es del más acá. Vamos, que me alcanza de lleno en las entretelas de mi vulnerabilidad. El caso es que quería conocer el interior de la catedral y depositar mis ósculos -como dice el crucigrama autodefinido de El País- pero no ha podido ser ya que cierran a las siete, y a esa hora todavía me encontraba dilucidando la mejor manera de contribuir sin intervenir en la empresa-cliente que me ha contratado, de aportar sin dirigir, porque quienes realmente saben de su organización son ¡los profesionales de la casa!


    


Me he dado un paseo por el entorno de mi modesto pero céntrico hotel sin privarme de hacer todas las "trastadas" que se me han ocurrido como entrar y salir por la puerta pequeña de Imaginarium y revolver casi todos los objetos de HostenMás tarde he pasado junto a una tienda de LÒccitane a la que me han invitado a entrar porque presentaban un nuevo producto que te aplicaban gratuitamente con un masaje en cara y cuello. Me he dicho a mí misma ¿por qué no, Azucena? y han sido diez minutos deliciosos en los que me he sentido cuidada y mimada por los dioses de la catedral a los que visitaré mañana ¡antes de las siete de la tarde! He agradecido el masaje y me he despedido de las dependientas con mi mejor sonrisa por su contribución a mi bienestar. 




De regreso al hotel he visitado la exposición de Soledad Sevilla, en el Centro José Guerrero, con tres plantas de cuadros e instalaciones de la artista basadas en la geometría como pretexto para explorar la realidad en la que la pintora ha volcado su vida entera con una intensidad y una pasión casi obsesiva que me ha animado a seguir poniendo la totalidad de mi entusiasmo y energía en mi vocación como impulsora del "cambio intencional" en empresas-cliente como la que me ha traído a Granada, un lugar hermoso del que escribió Washington Irving, y cuya luz es tan bella que te la comerías a bocados, como los helados italianos de la calle Gran Vía donde he descubierto el cassata, producto artesano que elaboran desde el año 1936.

Me ha inspirado mucho contemplar el vídeo en el que la artista explica la integración del paisaje, las lecturas, las personas, los lugares, los olores... ¡la vida entera! en el proceso de crear.

Crear nuevas realidades ¡de eso va la innovación en el vivir y trabajar! Crear nuevos horizontes para un mundo que agoniza. Trazar un arcoiris de esperanza donde los humanos languidecen de aburrimiento con adherencias de maldad. Humanos. Todos. Humanos que se obsesionan con la perfección de su oficio y lo persiguen hasta rozar la cima con la yema de los dedos. Humanos que se encierran en silos, cajas, burbujas... Miedo. Elecciones y decisiones que están en nuestra mano y palpitan ante la puerta grande o pequeña del universo que a todos nos contiene y aguarda... aguarda revelar su grandeza. Granada. La Alhambra ¡qué fascinación! 


viernes, 11 de septiembre de 2015

Emprender y Liderar



Preparo con primor -casi con devoción- dos encargos que se desarrollarán durante las próximas semanas. El primero en la Universidad de Deusto (campus de San Sebastián) -gracias a Gemma Zelaia- y el segundo en el Palacio de Aiete -patrocinado por Donostia Kultura-.

Me siento muy agradecida a ambas instituciones porque siempre es un honor poder compartir algunas ideas con los ciudadanos y calibrar hasta qué punto la experiencia propia resulta de interés (o utilidad) a otras personas. De hecho, permanecer en contacto con múltiples realidades es una alerta que nunca deja de sonar en mi cerebro porque es un riesgo que acecha a cualquier profesional que pisa poco el barro y mucho las alfombras.

El caso es que leo, reflexiono, tomo notas, hago dibujos, diseño borradores y construyo ejes centrales para ambas intervenciones buscando transmitir una "pepita de oro" tan viva que al presentarla en sociedad todos oigamos su latido.




Como casi siempre la idea fundamental para ambos eventos me ha llegado esta mañana paseando por la playa cuando el sol apenas asomaba por el horizonte. Se trataba de un momento "flow", según el profesor de la Universidad de Chicago  Mihály Csíkszentmihályi.

El eje central sobre el que vertebraré mis ponencias es ¡el movimiento! y sus variados haces de luz que -como en la imagen- viajan en paralelo y se juntan en el infinito. 


 La vida como movimiento perpétuo



Primer Movimiento en re mayor de Bach: para liderar la propia vida hemos de enraizarnos en la línea temporal mientras gozamos del privilegio de estar vivos. Es decir: honrar el pasado, afianzar el presente, e imaginar-diseñar el "futuro deseado" (John Kao) frente al llamado "futuro por defecto" -que ocurrirá si no realizamos un movimiento consciente en otra dirección-.

Segundo Movimiento en re mayor -sonata para dos pianos de Mozart-: para ser el protagonista principal de nuestra vida hemos de ir más allá de la inercia, las creencias limitantes, el miedo y la comodidad, abandonando la llamada "zona de confort" para entrar en la "zona de oportunidad" dándonos "espacio" para explorar y prototipar los primeros esbozos de nuestro futuro deseado.

Tercer Movimiento en re mayor de Shostakóvich: ¡es emocionante atreverse a crear el propio proyecto profesional! y descubrir a cada paso animalillos, paisajes y pepitas de oro. Emprender. Liderar. Tal vez sean acciones que confluyen en el infinito: liderar la propia vida y emprender la exclusiva senda que nos aguarda (conectada a nuestra vocación) contribuyendo -de ese modo- a crear un mundo mejor.



Cada proyecto profesional es un prototipo de libertad 
porque emprender y liderar materializa sueños en realidades.



Primer evento: Universidad de Deusto (campus de San Sebastián) el jueves 1 de octubre de 2015, de 10.00 a 15.00 horas. Entrada libre, previa inscripción. Segundo evento: Palacio de Aiete (Donostia Kultura). Curso de octubre a diciembre 2015. Toda la información pinchando aquí.