sábado, 11 de agosto de 2018

¡Seguid alzando la voz!


Mi hija vive y trabaja en Londres y dado que tiene un buen currículum casi todas las semanas recibe propuestas laborales de algún cazatalentos. En nuestras conversaciones intercambiamos puntos de vista y -de vez en cuando- comparte algún email de respuesta tras haber rechazado alguna posición. 

El último terminaba con la frase: "...  Keep trying to get your current employer to go green, don’t give up!...". Le pregunté a qué se refería ese "green" y relató parte de la conversación en la que había mostrado su espíritu ecologísta: cero consumo de plástico y papel y cero uso de sprays contaminantes...




La economía circular -eje central de la cumbre organizada en Madrid el pasado 6 de julio de 2018 con presencia de Barak Obama- propone terminar con el modelo económico lineal: producir, consumir y tirar. Green, totalmente green, como el lema de la entidad organizadora Advanced Leadership Foundation (ALF) centrada en apoyar el desarrollo sostenible y fomentar la innovación. 

Aunque conseguir una entrada para el evento era un imposible, algunos amigos lo consiguieron, entre otros Cristina Garmendia, Beatriz Juez y Esther Torres con quien comí unos días después en el edificio de Iberdrola (Bilbao). Se mostró fascinada por el carisma del expresidente de Estados Unidos, su camaleónica capacidad de comunicar y de meterse al público en el bolsillo. De hecho, los observadores internacionales claman porque Obama figure en las antologías de la oratoria política de todos los tiempos ya que su brillantez se volvió a repetir en Sudáfrica (17 julio 2018) con un discurso en el que dirigiéndose a los jóvenes pidió que sigan alzando la voz. De la totalidad de su intervención rescato dos ideas:

"... La inteligencia artificial hará posible más servicios automatizados por lo que hemos de proteger la seguridad económica y la dignidad que va asociada al empleo, porque un trabajo no solo da dinero sino una posición en el mundo y un propósito..."

"... Nuestras escuelas han de enseñar pensamiento crítico para que nuestros jovenes sigan avanzando, construyendo y alzando la voz porque cada generación tiene la oportunidad de rehacer el mundo...".


martes, 7 de agosto de 2018

Paradojas de los amores intensos



Algunas tardes del verano no sofocan sentimientos que no son vainilla ni pistacho sino un churretoso cono de barquillo adherido a un corazón -ya viejo- que nunca ha sabido amar. 

Nunca he sabido amar a quienes me importan porque no he querido silenciar riesgos o decir medias verdades. Y ¡claro! esas manías tienen un precio en forma de erupción volcánica que alcanza el horizonte emocional.  

Después de dar un paseo en barco y de tomar algo en el náutico salimos a contemplar los peces desde la balconada cuando alguien (que prefiere permanecer el el anonimato) nos pidió posar para una fotografía y esta fue nuestra primera reacción.


                                       


La convivencia con adultos a quienes amas profundamente -y con quienes no vives el resto del año- comparte algunas exigencias con el mundo profesional donde también son necesarias: toneladas de paciencia, flexibilidad, resiliencia, imaginación y generosidad que no siempre estoy dispuesta (o puedo) dar a los demás, lo que me genera una amarga sensación de culpabilidad y me confronta con mis propios niveles de tolerancia y energía (limitada) y me obliga a elegir entre monte, compras, tenis, paseo en barco, ping pong, lectura, cocina, limpieza, natación...  Ni aún abandonando mi adicción a la lectura de ensayos y periódicos me alcanza el día para tanta actividad. 

Estos días -que cumplo sesenta- me acuerdo de mi amigo Chema quien afirma con sarcástica ironía que envejecer ¡es un deporte de riesgo! Pero... no solo en al ámbito profesional, sino también en cuestión de afectos...



jueves, 2 de agosto de 2018

A day without work panics me!



Varada tras el último naufragio. Acabo de iniciar mis vacaciones y me acuerdo de la novela escrita por Esther Tusquets que leí hace veinte años, cuando la editó Anagrama (1998). 

Me siento varada como una ballena que hubiera perdido su "sonar" o capacidad de emitir y escuchar sonidos que orientan en las profundidades marinas cuando la oscuridad hace imposible adivinar el horizonte.

Esta vez no se ha producido naufragio alguno, lo que no resta intensidad a mi desconcierto (casi malestar) al frenar mi actividad laboral tras siete meses de agenda imparable que me han hecho sentir como si hubiera cruzado a nado varios océanos.




Pasarlo mal tiene sus recompensas, por ejemplo: he descubierto algunas razones que me permiten entender mi desconcierto y poner rumbo a otros mares. En primer lugar, fui educada en una familia donde el trabajo imprimía carácter (según mi padre). En segundo lugar, he dedicado cuarenta años a oficios en los que he tenido el privilegio de disfrutar, aprender y crecer (además de pagar facturas). Por otro lado, mi actual profesión hace que me sienta útil, lo que alimenta mi ego. ¡Ay el ego! Y, por último, tener una agenda intensa me obliga a concentrar toda mi energía y atención "ahí fuera" (en el mundo) silenciando frustraciones o anhelos del alma que emergen cuando saco la cabeza a la superficie.

¡Vale! lo entiendo. El tercer día de vacaciones me siento mejor y soy capaz de escuchar el "sonar" del placer compartido con la familia en entornos bellos donde cada uno va encontrándose a sí mismo...




Finalmente hoy -leyendo la biografía de de George Lois- he descubierto un párrafo que me ha hecho sentir menos "bicho raro" ya que el famoso diseñador gráfico afirma"... A single day without work panics me..." (*) Puff... qué alivio.



(*) "Un día sin trabajar me hace sentir pánico",  George Lois. 

viernes, 27 de julio de 2018

Ventajas de la "diversidad generacional"



Trabajar en equipo es aprender a cooperar, esa es la principal transferencia de conocimiento de algunos de mis mentores internacionales. De sentido común y apariencia simple, esta verdad me acompaña desde que en 2002 opté por especializarme en los rudimentos de la construcción de equipos que transformen las organizaciones.

Cooperar es un verbo de mayor rango que coordinar y que colaborar que están en suspenso en la mayoría de los talleres, fábricas y despachos del entorno en el que me contratan. 

La cooperación pasa por la "negociación creativa de intereses", enfoque cercano a la mediación en el que resulta imposible avanzar si no hay un diálogo honesto y una puesta en práctica de comunicación no violenta.




Algunos factores propician el avance hacia la cooperación, otros lo dificultan. Entre los primeros: la generación de confianza en la potencia del equipo para solventar los desafíos que se presentan, la coherencia entre lo que se dice y se hace, la transparencia en la comunicación y el apoyo a las personas cuando lo necesitan... Entre las situaciones que impiden la cooperación se encuentran la sobrecarga laboral, el estrés emocional, malas relaciones interpersonales, desequilibrio entre el dar y el recibir...

Dado que los humanos vivimos cada vez más tiempo y que la jubilación se estira hacia los setenta, en algunas empresas conviven cuatro generaciones de profesionales con sus distintos momentos biológicos, conocimientos, experiencias, relación con las tecnologías y valores. Las empresas que apuesten por la creación de equipos como palanca del cambio harán bien en integrar el nuevo paradigma: la gestión de la diversidad generacional, como una nueva clave de éxito que se añade a las tradicionales de comunicar con eficacia, relacionarse con empatía, ser flexible... etc.  


lunes, 23 de julio de 2018

El liderazgo es una elección



Video de cinco minutos de duración de Simon Sinek escritor y motivador inglés conocido por su concepto del "círculo dorado".



 Pinchar aquí.

viernes, 20 de julio de 2018

Optimismo Realista Moderado



Tuve el honor de entrenar a algunos directivos de Michelín en las plantas de Lasarte y Vitoria (País Vasco). Sus competencias eran excepcionales y superaban el sueño de cualquier empresario. Solo les costaba (un poco) delegar funciones y transferir conocimiento. ¡Lo conseguimos! 




Hoy me alegra leer que en 2018 la planta de Michelin Vitoria batirá su record de producción. Ya en 2017 fabricaron 424.000 toneladas de neumáticos ¡sigamos pedaleando!


lunes, 16 de julio de 2018

De la utopía al pragmatismo



Desacelero. Esta semana y la siguiente he aceptado pocos encargos laborales ya que me encamino hacia un período de descanso que se prolongará hasta septiembre. 

Es cierto que atenderé algunas "urgencias" -que también se producen en mi oficio- y algún evento social-industrial de interés, como la XXVIII edición de los Premios Toribio Echevarría organizados por el Ayuntamiento de Eibar y Bic Gipuzkoa.




Desacelero, investigo y descubro a un hombre cuyo rostro me despierta ternura. Leo que comenzó a trabajar a los trece años como aprendiz y que a base de estudio, tesón y lucidez hizo historia en la villa armera impulsando el cooperativismo industrial del socialismo utópico al pragmatismo. 




Algo de ese espíritu heróico hay en los profesionales de una empresa en la que entreno a un equipo de directivos que encarnan a escala gigantesca el "orgullo de pertenencia" a Eibar, un pueblo (hundido entre montañas) que aman de manera salvaje. 

Los Premios Toribio Echevarria se entregarán el miércoles día 18 en la sede de IK4-Tekniker cuya dirección registro en el gps del coche ya que se encuentra en un parque tecnológico, lejos del casco urbano. Acudirán autoridades institucionales y Javier Fdez de Retama (*) pronunciará el discurso central sobre "Las startups y la industria 4.0, revolucionando el sector aeronáutico". Allí estaré para respirar un poco de la inspiración de Toribio, un hombre que supo dejar en Eibar un legado social que merece un lugar en la memoria.


(*)  Director de Relaciones Institucionales de Aernnova.