sábado, 25 de julio de 2026
Abrazar la Diferencia
lunes, 13 de julio de 2026
Robots contra Humanos: se atisba la batalla
Alguien que ha vendido cuarenta y cinco millones de ejemplares de un libro de seiscientas páginas, cuya lectura exige dieciséis horas y pesa casi un kilo, merece mis respetos. Yuval Noah Harari es filósofo y escritor especializado en historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la inteligencia artificial. Ademas de mis respetos despierta mi curiosidad por el alcance de la IA en la vida cotidiana.
En Nexus -último libro de Harari- descubro que la IA no es una herramienta, sino un agente capaz de tomar decisiones e inventar. El experto explica que además de manejar infinitos datos, la IA establece relaciones emocionales con los usuarios. La combinación de los datos con el establecimiento de cierta relación emocional y el conocimiento de tu perfil capacita a la IA para manipular.
El juego de la IA sin regulación, límites éticos y órganos de gobernanza coloca a los humanos a los pies de los caballos que dice mi mentor. Por su parte Harari afirma que la IA es "el mayor experimento psicológico social de la historia" y que al ser muy inteligente y carecer de sentimientos puede convertirse en una gran psicópata.
Todo tiene su contrapeso, por un lado la IA es fabulosa para cuestiones sanitarias; por otro, asusta su alcance para obtener, cotejar, analizar y decidir las mejores opciones de inversión lo que según el experto pudiera derivar en el control del sistema financiero.
La rivalidad máquina-humano es un clásico que en 2026 tiene visos de realidad. Recuerden que hace diez años el programa de inteligencia artificial AlphaGo (Google) ganó al campeón mundial de la especialidad, el surcoreano Lee Sedol, para asombro de Asia -donde el juego es muy popular- y del resto del planeta.
Se hace necesaria una reflexión sensata, ética y honesta sobre el alcance de esta poderosa tecnología. La profesora de la Harvard Business School, Shoshana Zuboff, considera que "... las prácticas empresariales basadas en IA son un lodo informativo que hay que regular-controlar y acaso abolir como se hizo con el trabajo infantil y la esclavitud...". ?!
miércoles, 8 de julio de 2026
Más allá de las "Conversaciones Difíciles"
Mantener "conversaciones difíciles" es necesario pero no suficiente: llega un momento en el que hay que tomar "decisiones difíciles".
miércoles, 1 de julio de 2026
Profesionalizar la Empresa Familiar
Nueve de cada diez empresas españolas son familiares. En los últimos veinte años he tenido el honor de participar en los Comités de Dirección de algunas de ellas, también de trabajar mano a mano con la propiedad, lo que me ha permitido aprender sus estructuras -diriase sus entrañas-. ¡Un lujo que agradezco!
A la complejidad de cualquier organización productiva, la empresa familiar añade ramificaciones de sangre, fobias y filias, clanes de poder-influencia y un diferencial de prioridades entre las distintas generaciones que conviven en el seno empresarial. Un sabroso cóctel que presenta muchas ventajas y algunos inconvenientes.
Algunos aspectos positivos de la empresa familiar son la apuesta por el medio-largo plazo, el foco en la sostenibilidad y transferencia a la siguiente generación (legado), los valores vinculados al territorio (conciencia social) y un propósito férreo que aporta estabilidad y futuro al proyecto. ¡Grandes!
miércoles, 24 de junio de 2026
La trampa de la adulación
Los aduladores son óxido inyectado en la grieta que carcome las entrañas de la empresa. Ellos van a lo suyo (carrera profesional), pero se cargan lo de todos (empresa). Y aunque no ocurre de un día para otro, tampoco hace falta un lustro para comprobar sus devastadores efectos en las organizaciones.
Los aduladores pervierten el sistema porque consiguen que se valore la apariencia frente a la realidad, la cacharrería vocinglera frente a la sinfonía productiva. En una palabra, consiguen que se perciba el espejismo de un oasis en una zona desértica.
La adulación a quien ostenta el poder lleva con frecuencia a la promoción -objetivo último del arribista-. ¿Por qué? porque el masaje al ego de los directivos tiene rédito y porque el ego pagado de sí mismo tiende a cometer errores como confundir las cegadoras luces de neón con la genuina aportación de valor a la compañía.
El espectáculo de la promoción de arribistas tiene efectos perversos en la plantilla que oscilan de la tristeza a la indignación pasando por el desconcierto y la apatía. Finalmente los trabajadores alcanzan una conclusión binaria: o te conviertes en un adulador, o te pudres en el anonimato empresarial. A esta altura de la película el daño a la cultura organizacional es casi irreversible: desaparecen las conversaciones difíciles y la discrepancia basada en datos, muere el sentido crítico y se impone el pensamiento único -el de quienes ostentan el poder y la influencia aplaudidos por una corte de aduladores-. El óxido ha hecho su trabajo y el sistema se corrompe.
Como colaboradora externa he transitado más de trescientas empresas. El muestreo atestigua que si bien los aduladores han existido siempre, ahora son más numerosos y más hábiles en el manejo de recursos que les permiten hacerse visibles, proyectar luces de neón y conseguir golpes de efecto ante la cúpula directiva. Las plataformas digitales favorecen la proyección de los arribistas en las videoconferencias corporativas, los chats internos de las empresas o en las redes profesionales como Linkedin.
Aduladores habrá siempre, pero entre las destrezas de un buen directivo podemos destacar su objetividad (decisiones basadas en datos), gestión del ego (evitar ser manipulados), conocimiento y criterio (valorar lo relevante para la compañía), madurez argumental ante discrepancias y conversaciones difíciles, sentido de la equidad y la justicia y -sobre todo- alerta máxima ante quienes se posicionan como un faro en altamar y son cerilla de candela. Apelo al sentido de la responsabilidad de la clase directiva y de los consejeros -no exentos del mismo mal de altura-.
Artículo relacionado. El País. TL 4 minutos.
lunes, 22 de junio de 2026
Lectura Veraniega: Patti Smith
sábado, 6 de junio de 2026
Se desmorona el compromiso de los jefes
Mi asesor de banca personal siempre se ha mostrado enamorado de su trabajo, pero esta mañana me ha dicho que se quiere jubilar. Pablo es un profesional afable y optimista de apenas cincuenta años, así que el comentario me ha sorprendido. Como la cita siguiente se iba a demorar, hemos mantenido una breve conversación que conecta con un tema que me apasiona: el compromiso de los empleados con sus empresas.
Comenzó a trabajar tan pronto terminó la carrera y desde la atalaya de casi tres décadas en banca ha visto evolucionar el sector y transitado por diversas posiciones: ventanilla, gestor y director de sucursal. Tiene el pulso del negocio y la clientela.
Por una vez nuestra conversación no ha pivotado sobre inversiones o fiscalidad sino que se ha centrado en nosotros como seres humanos sometidos a erosiones del entorno. Iré al grano...
Pablo ama su trabajo pero cuestiona algunas ordenes que impone la central "porque sí" y le entristece su responsable regional ya que nunca reconoce logros y exige hasta límites inalcanzables. En una palabra: Pablo ha comenzado a sufrir y practica cierta desafección con la entidad.
Sabido es que la distancia emocional entre un profesional y su empresa impacta en merma del engagement que a su vez afecta a los resultados de negocio.
Cuando los profesionales pierden el compromiso (mediador afectivo) se resiente el propósito con el que acuden cada mañana a trabajar, algo se rompe en su interior y entonces buscan vías de escape. La jubilación es una de ellas...
