miércoles, 18 de mayo de 2022

Plan de Carrera... ¿Y de lo mío qué?

 

No todos los profesionales planifican de igual manera su carrera. De hecho, algunos de los mejores no piensan en sí mismos: se vuelcan por completo en sacar adelante los proyectos, liderar los equipos y aportar valor a la compañía. Nada más (y nada menos).

Siendo cierto que en la variedad (de planteamientos existenciales y laborales) está la belleza humana, observo que con frecuencia aquellos que planifican sus carreras profesionales alcanzan mejores posiciones. -Quizá sea cierto aquello de que "ningún viento es favorable para quien no sabe a qué puerto se dirige" por lo que en algún momento del proceso de entrenamiento planteo la cuestión de la carrera profesional que muchos imaginan como una escalera...-.




El diseño de una carrera profesional tiene que ver con muchos factores: el carácter, el entorno social, los valores, las creencias y -de manera relevante- la generación a la que perteneces: lo que motivará a un baby boomer (alguien nacido entre 1945 y 1966) no lo hará a alguien que pertenece a la generación X (1967 / 1979) Generación Y (1980 / 1993) o Generación Z (1994 / 2002). Pongamos un ejemplo: lo que alguien con 62 años entenderá como un apetecible escalón en su carrera profesional (ser director general de una compañía) puede ser del todo irrelevante (incluso provocar rechazo) en un profesional de 28 años. Y lo que motivará a un profesional de la Generación Z (salir a las cinco de la tarde, librar todos los fines de semana y festivos y trabajar desde casa tres días a la semana sin rendir cuentas a nadie) le parecerá una sosez a un baby boomer. (Ver páginas 220 a 225 del libro KnowMads de Raquel Roca).

Escribo inmediatamente después de una sesión mantenida esta mañana con un directivo vasco expatriado en Australia muy inquieto con la planificación de su carrera profesional (próximos pasos en el ascenso al Olimpo). Hemos reflexionado sobre su momento biológico y familiar, carácter, nivel de ambición económica y de estatus, conocimientos, experiencia, resiliencia a la incertidumbre etc. y se ha llevado de tarea imaginar cómo quisiera que fuera el próximo escalón de su trayectoria profesional. Por mi parte le he puesto un poco de sal y pimienta recordando que a veces los dioses nos castigan concediéndonos lo que les pedimos...  Continuará.


domingo, 15 de mayo de 2022

Letrados en los Comités de Dirección. Tendencia

 

Durante una década tuve dos mentores: uno era franciscano y el otro un profesional que ejercía lo que ahora se denomina interim management en varias empresas guipuzcoanas. Curiosamente eran amigos desde la infancia y de vez en cuando comíamos juntos los tres hasta que el etílico alcanzaba el nivel que impedía conducir y entonces yo me retiraba.

Los dos sabían mucho de empresa y era una gozada debatir cualquier tema entre manteles si bien yo dirigía mis preguntas filosófico-éticas al franciscano y las económico-financieras al otro. Llegamos a tener tal grado de complicidad que un día terminaron por decirme que cambiásemos el rol porque yo sabía más que ellos. Por supuesto era un efecto secundario del alcohol, pero desde aquel día lo repitieron tanto que parecían pensarlo de verdad.





Uno de los temas que más me perturbó fue cuando en una ocasión le pregunté al franciscano cuáles eran los alcances de la ética en el marco empresarial (daba clases de psicología social y del trabajo y se había especializado en la investigación de los equipos en las organizaciones productivas). Me perturbó su respuesta carente de matices cuando me dijo que los dilemas éticos en la empresa se limitan a la legalidad. Tras un debate que duró más de dos horas en la cafetería del Hotel de Londres (San Sebastián) mientras el mar agitaba espuma en la bahía, me sentí frustrada y comencé a pensar que quizá había llegado el momento de cambiar de mentores.

Veinte años después -según avanzo en experiencia profesional- adquiere aún mayor sentido aquella vieja pregunta que le hice al franciscano: ¿cuáles son los alcances de la ética en el marco empresarial? Al igual que antaño entiendo que la legalidad es un enfoque minimalista que ha de estar en la base de los comportamientos, las negociaciones y los contratos, pero que la ética es de índole superior porque algo puede ser legal y no ser justo; puede ser legal e inhumano; legal e inapropiado e incluso legal y ruinoso... 



En los últimos años los comités de dirección se están llenando de abogados -diríase que es una tendencia- especialmente si la empresa realiza proyectos internacionales. Puedo entender la complejidad de los contratos desde la fase de oferta, la diversidad de normas tributarias para los expatriados, la variedad de penalizaciones que establecen los clientes y un largo etc. que hace necesaria la presencia de los letrados en todas las salsas. Ahora bien, el peso de las opiniones de los abogados en temas de negocio es tan relevante que en ocasiones me parece que estamos "judicializando" la vida (y las empresas) en detrimento de otros enfoques que yo vinculo a la ética y que (acaso) tengan que ver con el buen funcionamiento de   las organizaciones...  Finalmente, cuando observo en acción a los abogados empresariales me acuerdo del obrero del chiste que poseyendo un martillo solo veía clavos... clavos por todas partes... Textos relacionados, de reciente publicación:  Artículo  +  Artículo


viernes, 13 de mayo de 2022

Honorabilidad o la lección de la encina

 

Hubo un tiempo en el que las encinas cubrían el 80% de la Península Ibérica por lo que el insigne burgalés Félix Rodríguez De la Fuente llegó a sugerir que en el escudo de España debiera figurar una encina -llamada quercus por los expertos-.  

En los últimos meses me he acostumbrado a rozar las encinas con manos y mochila y a cobijarme bajo su sombra para tomar el bocadillo. Digamos que acompañan el descubrimiento de viejos senderos y de bellas historias. La zona por la que me muevo es conocida como Las Merindades, un área que descubrí en la niñez.




En el entorno de Ojo Guareña (monumento natural y complejo kárstico) hay una encina sabia (en la fotografía) que durante décadas fue testigo de los tratos de los hombres. La encina -como árbol sagrado de los celtas- daba fe de los acuerdos verbales cuya firmeza se asumía con el mismo rigor que la ley. 

Encuentro enorme belleza en la escena: cada piedra era ocupada por un pasiego que representaba los intereses de su pueblo y hacía oír su voz con la templanza que otorgan la azada y el machete. Bajo el quercus el diálogo se prolongaba durante horas hasta alcanzar acuerdos, tratos o decisiones cuyo único aval era el respeto a la palabra dada (honorabilidad).

Visito hoy el entorno mágico de Sotoscueva donde se encuentra la encina sabia y me pregunto qué ha pasado con los hombres que en el 2022 son incapaces de solventar con armonía sus asuntos no ya bajo el quercus sino en los órganos de gobernanza que rigen los destinos de países, gobiernos y empresas...



Tomando el quercus como punto de referencia me siento en una de las piedras, justo encima de las cuevas de Ojo Guareña y justo debajo de la sombra de la encina. Allí permanezco acariciando la pregunta que no alcanzo a contestar: ¿qué ha pasado con los hombres que se muestran incapaces de solventar civilizadamente sus asuntos en ausencia de un notario, un juez, un abogado, un testaferro? Y -por lo que se refiere a mi ámbito laboral-: ¿qué ha pasado en los órganos de gobernanza de las empresas para olvidar el sagrado principio del honor, el respeto a la palabra dada y la negociación creativa de intereses (en la que genuinamente se busca que todos ganen)? Diríase que involucionamos... Me quedo con el tiempo de la encina. Tiempo bello. Tiempo lento.


sábado, 30 de abril de 2022

Bilbao y sus Rincones. Homenaje


Bilbao. La ciudad continua en el mismo lugar donde hace tiempo la dejé. Eso me tranquiliza. Aunque -he de reconocer- no es la ciudad de mi infancia... ¡es otra!

 

Jornada de trabajo en la Torre de Iberdrola

Bilbao es una fiesta. Cuando la visito dispongo de poco tiempo y de muchos planes. Con el transcurso de las horas compruebo que no me alcanza para hacer todo lo que deseo, así que hago descartes pero hay algo que siempre salvo: la visita al Museo de Bellas Artes.



Escaparates de Bilbao

Que la ciudad esté donde la dejé y que algunos cuadros permanezcan colgados en las paredes del museo desde hace décadas son circunstancias que aportan serenidad a mi espíritu. Serenidad y sensación de seguridad: el mundo no se desintegrará ante mis ojos en los próximos diez minutos. -Sé que es un espejismo, pero me reconforta-.


Compro dos tazas para completar mi vajilla


En la Torre de Iberdrola, sede de mi empresa-cliente


La Universidad de Deusto, al fondo

También conecto con la magnitud de la ciudad que agota si decides transitarla a pie durante horas. Las tiendas son grandes y las librerías ofrecen cinco pisos de novedades en varios idiomas... Arrese mantiene la calidad de sus productos cerca de la Diputación Foral de Vizcaya y su pastel de Santiago sigue siendo una tentación irresistible. En síntesis: la ciudad colma todas las expectativas de mi alma errante.  


domingo, 24 de abril de 2022

Trabajo en Equipo = Bienestar y Resultados


El Director General de una empresa en la que trabajo me ha pedido que entrene en procesos individuales a los miembros del Comité de Dirección ya que considera que la fórmula que le ha funcionado resultará útil al resto de directivos.

 

Antes de hacerle una contrapropuesta he reflexionado en voz alta con el Director General para evitar romper el rapport y -sobre todo- evitarle la sensación de que tal vez su decisión sea desacertada.

 

Tras un cierto tanteo argumental he expuesto con determinación mi creencia de que el siglo XXI el trabajo con los profesionales en el marco empresarial pasa por entrenar en equipo las competencias y habilidades de liderazgo. En equipo... ¡no individualmente!



Equipo. 2022. Work in Progress
Automoción. Zaragoza 

 

Hemos mantenido una ardua y vehemente negociación y finalmente ha accedido a mi propuesta aunque más por  afecto y confianza que por convencimiento. 

 

En el 2022 el atajo para incrementar el bienestar de los profesionales, su resiliencia, motivación y resultados pasa por el trabajo en equipo del que cabe destacar dos ideas-fuerza: la capacidad de ayudarse mutuamente y la interdependencia. 

 

Los conceptos son antiguos -ya que provienen de la psicología social y del trabajo (años noventa, Kurt Lewin)- sin bien ahora los retoma un artículo editado esta semana por la Harvard Business Review. Les animo a profundizar en el texto cuya conclusión principal es que el trabajo en equipo es la manera más eficiente de conseguir el bienestar de los profesionales y los objetivos de la empresa.




Artículo completo de la Harvard Business Review pinchando aquí. Tiempo de lectura: 12 minutos.



domingo, 17 de abril de 2022

Lecciones de la montaña

 

Mi instructor de bicicleta dice que cuando hace kilómetros por la campiña se acuerda de Carpanta -un personaje de historietas creado por José Escobar, que decía alimentarse con proteínas cuando se tragaba un mosquito-. Es algo que le ocurre a todo ciclista de montaña y que difícilmente comprenderán los demás. 




Hoy -que he hecho cincuenta kilómetros con mi particular Rocinante- me he acordado de Carpanta y (de mi instructor) y se me ha escapado una carcajada.




Carcajadas al viento mientras los senderos neuronales de mi cerebro establecían comparativas entre los desafíos del camino y la actividad empresarial a la que me dedico (entrenamiento de lideres y equipos).

En una pendiente pedregosa el riesgo es ceder al miedo y bloquearte ¡tienes que seguir pedaleando para que la bicicleta no se pare y termines en el suelo! Superar el miedo (y trascenderlo) ha sido una lección gozosa porque justo en el momento en el que he conseguido fluir sobre las rocas y la arena -lo que más me asusta- es cuando he comenzado a disfrutar del aire en mis brazos y del sol dibujando en mi cara algunas pecas. 

El poderoso motor Bosch de la bicicleta es fabuloso porque te saca de algunos atolladeros, pero tiene su punto peligroso. En una bicicleta eléctrica vas mucho más rápido que en una convencional, así que al mínimo descuido el riesgo de terminar en el prado o en el río se incrementa. También ocurre en la fábrica: cuanto más potentes sean las herramientas más atención exigen al usuario para que no ocurra una desgracia. Cal y Arena. Sol y Sombra. Comprensión de que en la vida (casi) todo tiene su contrapartida.




Por último quiero mencionar el esfuerzo. Cuando "sudas la camiseta" en las subidas y bajadas montañosas te mides con la naturaleza en estado salvaje y comprendes que apenas eres una mota de polvo perdida en el universo: la tierra estaba antes de que llegases y continuará cuando hayas desaparecido.  Es una manera sencilla de integrar la humildad y de quitarte del medio (ego). En el bosque también te mides contigo misma y cuando crees que no puedes más y tu mente da la orden de sostener el esfuerzo y continuar compruebas que ¡puedes! y se rompen algunos límites ficticios. Es hermoso. Mucho. Siento infinita gratitud por lo que considero las "lecciones de la montaña".


lunes, 11 de abril de 2022

Compraventa: el Desafío Colaborativo

 

En las últimas semanas he recibido dos encargos que comparten un desafío similar. Los propietarios de las empresas llegan a mi despacho tras haber fracasado los intentos de otros consultores lo que me alerta sobre la posible complejidad/ profundidad de los dilemas.

En ambos casos se trata de conseguir la integración entre las empresas compradoras y las adquiridas -un clásico en consultoría que se encuentra en el top de la dificultad (o a mí me lo parece)-.

En un caso se trata de un gran grupo industrial vasco que ha adquirido una empresa familiar asturiana que completa el portfolio de productos en los que son líderes del sector. En el otro también se trata de un gran grupo industrial vasco que ha adquirido una empresa de consultoría británica. A efectos de este post me centraré en este caso (con el que he empezado a trabajar).


Hotel Catalonia, Bilbao.
Lugar de encuentro entre directivos vascos y británicos.

El comprador de una empresa tiene la tentación de pensar que el dinero lo compra todo y -si opera bajo ese paradigma- pretenderá imponer la mayoría de sus criterios al mismo tiempo que subestimará la complejidad de gestionar la integración entre dos empresas que (en verdad) son dos mundos. 

Por su parte el vendedor (que tiene sus razones para haber llegado a semejante situación) no puede evitar sentimientos de pérdida -cuando no de invasión-. 

Ambos paradigmas (imposición y sometimiento) dificultan enormemente la aproximación entre las empresas hasta el punto de que si los propietarios y principales directivos no son capaces de enfocar la operación como un proyecto colaborativo todas las partes saldrán perjudicadas en muchos sentidos entre los que cabe destacar: mal ambiente en las plantillas (clima laboral deteriorado), fuga de los profesionales con mayor talento, merma de la calidad en los productos y servicios y -como consecuencia de todo ello- detrimento de la cuenta de resultados. No puedo imaginar un desenlace más desastroso que -sin embargo- ocurre con frecuencia.

El enfoque colaborativo desde el comienzo de las negociaciones en las empresas que compran y las adquiridas exige (por parte de los interlocutores) una madurez humana y un conocimiento profesional de management de los que carecen la mayoría de los propietarios por grandes y exitosas que sean sus empresas. Sintetizaré lo que (creo) puede funcionar: un genuino enfoque ganar-ganar con la mirada puesta en la totalidad de ambas empresas como un todo sistémico. Hay que conocer en profundidad qué es exactamente lo que hace la otra compañía y cuál es su modelo de gestión y estilo de liderazgo. Además habrá que crear espacios donde los profesionales de ambas organizaciones se conozcan sin roles ni funciones (ni organigrama ni jerarquía) y recomiendo encarecidamente poner en marcha de un proyecto compartido que -a modo de prototipo- permita a los profesionales conocerse, complementarse, desafiarse sobre el terreno y aprender los unos de los otros (que es de lo que se trata cuando hablamos de sinergias). Y como dice mi anciana madre: el roce hará el cariño... Poco más. Poco menos. Hay que hacerlo con tacto, persistencia, sencillez y honestidad  pivotando todo el tiempo sobre lo esencial: la consolidación de la confianza que precede a la consolidación de la cuenta de resultados. Ya les contaré cómo evoluciona todo.