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lunes, 18 de enero de 2010

Puro Placer

Receta para un día lúdico.
Levántese cuando el reloj biológico diga ¡basta de dormir!
Desperécese como un gato: placentera y groseramente.
Contemple el alféizar desde la ventana, el tono del cielo, las copas de los árboles -para descubrir si hace viento-, después localice sus zapatillas y avance con lentitud por la casa mirando los rincones como si buscase a Campanilla, Peter Pan, o incluso al Capitán Garfio.

A continuación juguetee por debajo de la mesa con las piernas de su pareja. Cuando se distraiga, coloque una aceituna encima del pan con mermelada y esconda un cacahuete en el fondo de su té. Habrá risas. Si no hay risas, cambie de pareja tan pronto como le resulte posible. Dése un placer extra: una onza de chocolate puro , negro y con almendras, un zumo enorme de naranjas recién exprimidas, una pieza de fruta (pelada, troceada y en un cuenco de cerámica) mientras sigue haciendo trastadas a su pareja. Por ejemplo, en un descuido, ponga una canica en los zapatos que haya preparado para esa jornada o una pinza colgada de su blazer.

Puede que después de esto haya un enredo de piernas, un enredo de ropas o un enredo de almohadas. La cosa va bien. Continúe con placeres solitarios ya en la ducha: exfoliación, cremas, aceites varios, auto masajes... saldrá como una reina. Concédase algún extra: depilación, peluquería, paseo por los escaparates más lujosos de la ciudad, compra de alguna pequeñez que le haga mucha ilusión, visita a la librería más grande del entorno, lectura de los cómics de Mafalda en el propio establecimiento, más risas (discretamente, o pensarán que está en tratamiento psiquiátrico)... Piérdase en la nada, tome un capuchino mientras ojea el periódico, elija una película que realmente le llame la atención aunque la haya desestimado su amiga Sara, la cinéfila. Programe verla esa misma tarde.

Camine hacia casa con sus pequeñas compras y con sus grandes impactos de belleza, de estética, de placer, de abundancia, de tiempo, de plenitud. Regale sonrisas a su paso, de nuevo con discreción, o concluirán que -efectivamente- está en tratamiento psiquiátrico. Coma con moderación. Goce de una siesta. Cine. Antes de dormir, lea un mini-capítulo de El hombre es un gran faisán en el mundo (Herta Müller, premio nobel de literatura 2009)... pura poesía en prosa.

Ya tiene la receta para un día placentero. Dése el O.K. Si no ahora... ¿cuándo?

martes, 31 de marzo de 2009

Fragilidad

Thrombocid pomada varias veces al día masajeando las zonas magulladas. Iburpofeno cinfa 600 mg -comprimidos- tres veces al día (en las comidas). Paciencia. Algo de descanso, if possible.

Anoche, volviendo a casa en bicicleta por el carril rojo que en el País Vasco llamamos bidegorri me dieron un porrazo considerable. De hecho las dos bolsas que llevaba en el manillar salieron despedidas varios metros por los aires, yo caía al suelo, la rueda delantera quedó textualmente como un ocho. ¿Qué paso, exactamente?

No sé decirles. Un crío (de unos... ¿doce años?) en una bicicleta de esas con el asiento muy bajito, casi pegado al suelo, pegó un salto desde la carrera a la acera en la que está montado el carril de bicicletas y me embistió frontal y brutalmente. Seis segundos después... ¡se dio a la fuga! No recuerdo su cara, sólo recuerdo que llevaba una cazadora negra, exactamente del mismo tono que los hematomas que tengo por casi todo el cuerpo. Tranquilos, estoy bien. Sé que me aprecian y se van a preocupar y esa no es la intención del post.

Les aseguro que iba tranquila rigurosa y formal por el carril derecho del bidegorri atenta a lo divino y lo humano aunque no a los fenómenos paranormales como el que me ocurrió. Las personas que vieron la escena le gritaron al chaval, me ayudaron y estuvieron un rato conmigo. Los caballeros se esforzaron por arrancar los frenos delanteros incrustados en las llanta de la rueda para que, al menos, girara y pudiera llevarla rodando hasta el garaje de mi casa. El primer hombre no lo consiguió aunque se llenó las manos de grasa, igual que yo. El segundo desmontó media bicicleta y le estaré eternamente agradecida porque liberó la rueda delantera. Un encanto de persona.

Somos frágiles. Eso es lo único que hoy quiero compartir con ustedes. Tantos desvelos profesionales, disgustos, aprendizajes, lecturas, auto exigencias de perfección...Tantas zarandajas y un día cualquiera al atardecer puedes dejarte la sien sobre el asfalto porque un ser inmaduro ¿descerebrado? arremete con su inconsciencia contra ti. Frágiles, de carne y hueso, limitados, imperfectos.

Sigo viva, entera: he venido a trabajar. Doy gracias por todo ello.
El cielo precioso sobre la bahía. Azul arriba, azul abajo. Movimiento de nubes arriba. Movimiento de olas abajo. Quería contárselo. Por favor ¡¡ no se tomen la vida tan en serio !! No somos nada, nada: Una mota de polvo en el universo. Frágiles.