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lunes, 23 de septiembre de 2024

La naturaleza... ¡nos sobrevivirá!

 

La fuerza de esta fotografía de Luis de Vega -publicada en el rotativo El País- me dejó colapsada. Durante un rato mis ojos se colgaron del horizonte lejos, muy lejos, del cafetín de mi barrio en el que leo la prensa dominical.

De Vega es un veterano fotógrafo que ha transitado más de treinta países con su cámara colgada del cuello. Su seniority -acaso su arte- está en la fotografía de los árboles que crecen en la Alta Galilea (norte de Israel), en un poblado de apenas seiscientos habitantes llamado Shear Yashuv. 

Los carteles insertados en los troncos son producto del hombre y rinden homenaje a militares muertos. No entraré al fondo de la cuestión porque desconozco los entresijos de la enrevesada (acaso envenenada) política internacional. Me quedo con la fuerza de la fotografía y una idea que se repite en mí...




Cuando los humanos hayamos destruido el planeta, el agua esté contaminada, el aire no sea respirable, las guerras y hambrunas hayan asolado la tierra... la naturaleza sabrá encontrar cauces de supervivencia, raíces de sabiduría y brotes genuinamente verdes que apunten al cielo donde entonces -y no antes- se escuchará un ruego, una plegaria. La naturaleza ¡nos sobrevivirá!


lunes, 27 de diciembre de 2010

An apple a day, keeps the doctor away

Estoy "fuera de servicio", como una gasolinera en mitad de la noche castellana. Y aunque el refrán dice que good news are no news (buenas noticias no son noticias), hoy me ha dado por pensar que somos necios cuando estando sanos no cantamos y bailamos de alegría sin más motivo que gozar de vida en plenitud.

Rebotando por los ambulatorios para hacerme una analítica, para hacerme una placa, para revisarlo todo con mi médico de cabecera, he constatado de primera mano el brutal gasto sanitario español. Como afirmaba un experto norteamericano hace unos días en EL PAÍS, si bien el estado de bienestar europeo es una panacea que cualquier ciudadano del mundo desea compartir, no es sostenible como sistema. He visto kilométricas colas de personas esperando para hacerse un análisis, otras tantas para radiografiar sus pulmones, e interminables salas de espera repletas para los especialistas de oftalmología, otorrinolaringología...

Good news are good news. En cuanto vuelva al combate, al mundanal ruido, al cumplimiento de mi agenda compartimentada al milímetro, daré gracias al cielo por la fuerza, por la salud y... a lo mejor me decido a bajar la intensidad de la tarea ?! Ando cuestionándomelo estos días que estoy pachucha y "fuera de servicio". ¡Ojalá no se me olvide después!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Un pueblo imbatible

Tres mil medusas no han podido disuadirme del baño hoy en la bahía. Les llaman carabelas portuguesas y su picadura es dolorosa y obliga a tomar cortisona durante tres días. Con sus larguísimos tentáculos (hasta 15 metros) alcanzan al bañista más desprevenido y transforman una jornada playera en una sesión de ambulatorio. ¡Menos mal que el consistorio ha provisto medios y varias lanchas "peinan" textualmente las aguas antes de que los socorristas ocupen sus puestos y los tolderos esparzan de sombras azules y blancas la arena...

Son los últimos coletazos del verano. En la playa uno comprende que el vasco es un pueblo que camina porque en la orilla la densidad de población es altísima ya que se estila ir a pie (de punta a punta de la bahía) varias veces en la misma jornada. Es casi un ritual, y los lugareños saludamos con primor a los conocidos en ese trasiego de cremas solares, bañadores de postín y gafas oscuras.

En la zona rocosa hay manifestación de muñecos: los niños no renuncian a sus mascotas y es tierno ver a los ositos de felpa despelujados de cualquier manera sobre una roca.

Comienza septiembre... enfilamos el último cuatrimestre del año y los cazatalentos se apresuran a filtrar candidaturas para la alta dirección pensando en incorporarlos a las multinacionales a partir de enero 2011... eso leo en El País... donde recomiendan contratar los servicios de un Coach para preparar las entrevistas, la negociación, el desafío de incorporarse (desde arriba) a un equipo constituido de antemano y la asimilación de la nueva cultura corporativa.

Hace un sol espléndido y me he librado de las tres mil medusas. Tras un baño reparador, oteo la bahía desde Miraconcha: un pueblo que camina resulta ¡imparable, imbatible al desaliento! Los ositos -despelujados- siguen en las rocas.