¿Y las personas? Más que nunca se habla de personas y de "nuevos estilos de relaciones" cuando (en mi opinión) es algo que se hacía bien de manera natural en muchas pequeñas empresas vascas -e incluso en algunas grandes- y que parece hemos olvidado. ¿Dónde queda el instinto del empresario de raza, el olfato emprendedor, dónde están los buscadores de oportunidades?
viernes, 21 de mayo de 2010
Un mundo en tecnicolor
¿Y las personas? Más que nunca se habla de personas y de "nuevos estilos de relaciones" cuando (en mi opinión) es algo que se hacía bien de manera natural en muchas pequeñas empresas vascas -e incluso en algunas grandes- y que parece hemos olvidado. ¿Dónde queda el instinto del empresario de raza, el olfato emprendedor, dónde están los buscadores de oportunidades?
sábado, 24 de abril de 2010
Inteligencia Emocional de Chapman
sábado, 10 de abril de 2010
Una Okupa en su Casa I
viernes, 26 de febrero de 2010
Inteligencia Emocional a pie de acera
Ciego, anciano, y asido a un bastón rústico, el hombre hablaba -farfullaba más bien- con sonidos guturales incomprensibles para mí y aunque yo iba con unas cuantas pantallas abiertas en mi mente y algunas urgencias por resolver (más de treinta Emails en la bandeja de entrada, dos decisiones y una llamada telefónica pendientes)... a pesar de todo ese "ruido" me pare; le cogí del brazo, y juntos caminamos un tiempo que se me hizo eterno porque iba lentísimo ya que apenas podía caminar. Finalmente en voz alta -yo diría que desesperada- empezó a repetir unas sílabas que yo asimilaba con ciar-juzar-zutar-cetar... Gracias a una sinápsis neuronal de tipo espiritual más que racional capturé que debía tratarse de ¡Ceuta! Cielo Santo... Ceuta... aquel hombre hablaba ceutillí, era ciego, apenas caminaba, y los transeuntes pasaban a su lado como si fuera un bulto. Tres calles y dos cruces después le acaricié el hombro de su desgastada gabardina y le indiqué que no podía seguir acompañándole, que estaba cerca de la estación de autobuses y que ¡adiós!
Rara emoción interior. Cierta culpabilidad. Pánico ante su desamparo y la pregunta recurrente: ¿Llegará a su destino? Ya en el asiento 14 A/ ventanilla -siempre pido ventanilla- pensé cuán metafórica podía resultar esta experiencia en relación con el trabajo de entrenadora que ahora realizo: acompañas a una persona durante tres calles y dos cruces de carrera, estás muy cerca de él/ella, a veces hablamos idiomas totalmente diferentes, en ocasiones parecidos y en verdad nunca iguales porque "el mapa no es el territorio". Aún queriendo ayudar a la persona, en un punto hemos de seguir nuestro camino para que él/ ella siga el propio en busca de su único, sagrado, peculiar destino.
