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lunes, 24 de enero de 2011

Manipulación Cero = Ética

Perdidas algunas batallas, al hombre no le queda sino pararse y escuchar la incómoda voz de la conciencia que en verdad siempre ha luchado por hacerse oír.

Perdidas algunas batallas, el ego se pliega en retirada, rendido a la evidencia de sus limitaciones. Es entonces cuando -frente al espejo- uno comienza a digerir sus amargas verdades y esa hiel destila la miel de la sabiduría en el vivir y compartir. Para entonces han transcurrido varias décadas y la mayoría hacemos un balance agridulce del combate cuerpo a cuerpo con la materia en un "ganancias" y pérdidas" que nos confronta a lo que es: el ser en el que nos convertimos a los cincuenta, y esa cara en el espejo que nos espeta a seguir luchando por el porvenir.

En este contexto surge la pasión por la ética, y la reflexión que realizará el Catedrático Emérito de Psicología Social de la UPV, Sabino Ayestarán, el día 26 de febrero próximo en Bilbao en una jornada que organiza el Instituto de Supervisores Profesionales Asociados, ISPA, para celebrar el décimo aniversario de su fundación. Acudirán un centenar de profesionales así como representantes de siete países europeos encabezados por su presidente, Sijtze De Roos. Para participar es imprescindible registrarse en difusion@ispa-supervisión.org

El título de la ponencia de Ayestarán es La ética en las organizaciones y los equipos de trabajo , algo que está de moda aunque el catedrático lleva casi medio siglo leyendo, investigando, publicando, enseñando y practicando la ética entendida como una opción voluntaria y personal en favor de la cooperación entre personas. Ética como ausencia total de manipulación en las relaciones laborales. Sabino también hablará en Bilbao de la ética del liderazgo que pasa porque los manager-directivos-empresarios-gerentes conecten consigo mismos y regulen sus emociones.

En palabras de este sabio, la ética es necesaria aunque no suficiente en las organizaciones ya que hace falta desarrollar otras habilidades como la de comunicar. Ayestarán entiende la comunicación como un no culpabilizar; como la búsqueda de lo mejor de cada persona que integra un equipo; y como estar dispuesto a iniciar la cooperación con el otro tan pronto rectifique su error.

Preguntado por la conexión entre la ausencia de ética y el convulso momento actual, el Catedrático de Psicología Social de la UPV considera que tras la brutal crisis financiera mundial lo que se ha puesto de manifiesto no es sólo una falta de ética, sino de conocimiento, algo que personalmente le inquieta.

miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Reflexividad?

Una vez al mes un grupo de profesionales nos reunimos con un sabio: personalmente absorbo lo que dice, lo que calla, y lo que respira junto con algunas certezas, varias dudas, muchas lecturas, cientos de investigaciones y una vida dedicada a la enseñanza. Es catedrático de psicología social en la Universidad del País Vasco y un especialista en equipos académicos y empresariales.

A veces soy irreverente con las preguntas-desafío que le formulo, y pese a su edad (más de setenta años) y condición "aguanta" el envite con señorío. Tiene cintura, y una sonrisa pícara desde los ojos que calibra y piensa: comprendo... quizá... voy a revisarlo... tal vez... mientras vuelve a la ortodoxia de su pensamiento bien armado-alimentado durante cincuenta años.

Hoy hemos profundizado en la rivalidad entre dos-tres componentes de un equipo empresarial. Para ello hemos aplicado el "diagrama de afinidades", algo que le gusta mucho a Sabino Ayestarán. Tras gastar casi un taco de post it hemos alcanzado algún consenso, alguna conclusión y muchas incógnitas porque... a veces el diagnóstico de una situación es hipótesis en la que cualquier parecido con la realidad resulta pura coincidencia. Entiéndanme, no es que ponga en solfa los conocimientos, ni el diagnóstico, ni la interpretación del sabio, sino que la vida no es una fórmula exacta ni -a mi entender- existe una sola manera de abordar-solucionar-mejorar un dilema.

De hecho, el propio Sabino está interesadísimo en la innovación y en la creatividad que -al fin y al cabo- si yo no ando muy despistada, no es sino la ilimitada exploración de opciones, al menos en la fase de pensamiento divergente, de pensamiento lateral. Se ha interesado mucho por un curso de Neuronilla que organizan en Bilbao http://www.up-art.org/ mis amigas Miren e Isabel a mediados de noviembre 2010, porque intuye que hay algo que incorporar al pensamiento poliglota y articulado de los congresos y las sesudas publicaciones internacionales.

Hoy hemos aprendido mucho con el sabio, tanto, que excede el formato de un post. Sin embargo, quisiera cerrar la impronta con una idea: la reflexividad o capacidad de las personas, los equipos o las organizaciones para reflexionar conjuntamente sobre lo que están haciendo, lo que ocurre... Se trata de pararse a mirar, a observar lo que hay, lo que es.

Buen aporte vitamínico para la jornada: con honradez, libertad, y genuino deseo de cambio, pongamos un gramo de reflexivilidad en nuestra vida: ¿Qué está pasando?

sábado, 11 de septiembre de 2010

Equipo = Liderazgo Compartido

Acaso el desafío más intenso lo lance un sabio de comportamiento cortés, noble, casi dulce. Tal vez el aprendizaje más transformador ocurra al escuchar al anciano de la tribu. Acontece que estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado, con la persona adecuada, puede modificar tu vida: este es mi caso.

Tengo el honor de participar en un seminario muy reducido con Sabino Ayestarán (catedrático de Psicología Social en la Universidad del País Vasco) en el que este profesor universitario comparte a chorro sus conocimientos en un entorno de absoluta libertad. Le avalan décadas de docencia, investigación, publicaciones, debates y proyectos que están ahí: en su lúcida cabeza canosa. Sin embargo, no es eso lo más valioso sino sus ganas de darlo todo por nada: todo lo que sabe de los equipos empresariales por la nada de una escucha receptiva que Sabino anhela apliquemos en la mejora de las organizaciones.


Desafío Uno. El primer desafío de Sabino Ayestarán consiste en opinar que el individualismo cooperativo no es cooperativismo. Y aún va un poco más lejos al afirmar que desde el cooperativismo los equipos rinden de mínimos, ya que la excelencia precisa cierta competitividad por ser el mejor.

Distingue este sabio de la tribu los llamados equipos de mejora de los equipos de innovación mientras desgrana desde su enciclopédico conocimiento un sinfín de referentes teóricos: Kurt Lewin, John Roberts, la SPSS etc.


Desafío Dos. A su entender, en los equipos el factor más importante es de corte emocional, la confianza, que se consigue cuando los participantes sienten alcanzables los retos que tienen entre manos porque son conscientes de su poderío, de su fortaleza, al mismo tiempo que saben que no serán utilizados mecánicamente sino respetados como personas de valor.

Desafío Tres. Desde su experiencia, en el contexto empresarial contemporáneo existen muy pocos equipos ya que para utilizar este término con propiedad ha de existir un liderazgo compartido, algo muy excepcional. En su ausencia lo que hay son grupos de trabajo, grupos de proyectos, grupos departamentales... que en ocasiones funciona bien, pero no son equipos.


Desafío Cuatro y último. Enseña Sabino Ayestarán que los equipos son lugares en los que se aprende al mismo tiempo que se transforma a las personas, se consiguen los objetivos de la organización, y se responde a las necesidades del cliente. Todo a la vez. Y en esas estoy, como en el Cirque Du Soleil: ..."sin red... más difícil todavía... transformando a las personas, consiguiendo objetivos y satisfaciendo necesidades. ¡Larga vida al sabio!

miércoles, 28 de abril de 2010

Manantiales del Saber

La vida está hecha de tiempo: es todo cuanto tenemos. Así que superada mi cincuentena, si algo me desquicia es perder minutos de arena del reloj de mi existencia. Enloquezco, textualmente.

Y procuro ser justa: con idéntica consciencia evito enredar a los demás en madejas que a nada conducen, mientras espero -casi exijo- que no me hagan perder en balde los valiosos minutos de mi vida. Tanto por hacer... las manos no alcanzan con la tarea...

Hace algunos años decidí que bebería sólo -y en la medida de lo posible- de las fuentes originales del conocimiento. No me interesan las versiones, los refritos, el recorta, pega y colorea: las imitaciones. Beber de las fuentes es conectar con las personas que en verdad han investigado, saben, experimentan y -en una palabra- creen en lo que hacen y enseñan. Creen tanto... que se dejarían cortar ante el Tribunal de la Haya antes de renunciar a sus descubrimientos o certezas. De estos hay pocos: algunos en los libros, y poquísimos vivos y predispuestos a compartir porque -por regla general- tienen más años que yo y menos paciencia que yo: los granos de la arena de su vida son escasos y no desean apostar a cualquier ruleta.

De vez en cuando encuentras uno y lo vives como un milagro: Sir John Whitmore, Juan Li, Robert Dilts, Alain Cardon y -ayer- Sabino Ayestarán quien desea compartir sus cincuenta años de conocimiento, investigación y experiencia real con equipos en todo tipo de organizaciones. (Ver foto). Es franciscano y quizá su buen ángel de la guarda y el mío han llegado a un acuerdo para que me transmita algo de su ingente conocimiento. Casi no me lo creo, la verdad. Considero el mayor de los lujos beber de las fuentes originales cuyos actos no responden a intereses mundanos de conveniencia ni de prosperidad, marketinianos o de ego...

A veces, los dioses me hacen regalos que no se compran con dinero y sólo se devuelven desde el profundo agradecimiento y aprendizaje de la generosidad de dar a otros lo que has recibido: conocimiento, experiencia y emociones. ¡Gracias, Sabino!