miércoles, 9 de febrero de 2011
Cazamariposas
viernes, 27 de agosto de 2010
Endorfinas al curry
En realidad lo que hoy me lleva a compartir con ustedes no es nada de esto (que quizá sirva de contexto) sino el hecho de que desde hace unas semanas me rió por casi todo, relativizo hasta límites exasperantes para el resto de los mortales, soy feliz como una lombriz y por todo ello me siento más anómala de lo habitual. Me ha dado por pensar si será la "mente algodonosa" pero lo he desestimado ya que en el trabajo responde como un disciplinado ejército entrenado por el mismísimo Sun Tzu en persona. ¿Entonces? Mi hipótesis provisional es que tengo un empacho de endorfinas (las llamadas hormonas de la felicidad) a las que les ha dado por expandirse y dimensionarse de una manera anárquica e inquietante. Me explicaré, es algo parecido al efecto de las drogas ya saben: euforia, risa, ingenio, afilada ironía, cercanía emocional y desinhibición... Bueno, pues algo así es lo que me ocurre desde que pongo el pie en la alfombra de mi cuarto, al despertar. Allí está la sobredosis de endorfinas. Otra hipótesis es que mi cabeza se haya pasado vuelta y media. Supongo que si no escribo en unos días, o si no saben más de mí tendremos que quedarnos con la segunda hipótesis...
