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miércoles, 6 de enero de 2010

A dieta

A dieta. Medio planeta se pone mañana jueves día 7 de enero a dieta tras los excesos navideños. Quien más quien menos ha cogido un par de kilitos en la zona que menos le conviene, y aunque el invierno y sus coberturas de la lana permiten esconder los michelines, cada cual sabe su verdad y se enfrenta al peso como a un implacable reproductor de incómodas verdades.

A veces, la comida sustituye a otros placeres más livianos pero menos inmediatos o alcanzables: un atardecer en la Playa del Inglés (islas Canarias), una relación sensual o un retiro en la Sierra de Gredos. La comida templa el nervio, el ansia de afecto, las dead line y la sobredosis de esfuerzo cotidiano. Digámoslo directamente: compensa un montón de carencias y -aunque no las colma- engaña a los afectos. Además es rica-rica ¡qué les voy a contar!

Medio planeta a dieta calculando calorías a partir de mañana: sustituyendo los dulces por la fruta, el chocolate por los dátiles, la ensaladilla rusa por la mixta, el capuchino por el cortado, el postre por la nada, la salsa rosa por el chorrito de aceite de oliva. Y vuelta al gimnasio: recuperemos los abdominales perdidos como otros recuperan las arcas perdidas. Miremos ilusionados el porvenir primaveral y sus vestiditos cortos y ajustados e inspirándonos en ellos aguantemos las bridas del deseo, bajo la férrea mirada de la voluntad. Más sanos ¡seguro! más delgados ¡seguro! y quizá algo más tensos y puntillosos también.

Cuando alcancé la adolescencia y descubrí que vivir es realizar elecciones me enfadé con el destino ¿por qué no era posible todo y a la vez? Blanco o negro, Juan o Pinchamé, estudiar o trabajar ¡qué fastidio! En algunos de mis clientes adultísimos aún pervive la creencia de que todo es posible, a la vez y de inmediato. Parte de mi trabajo como entrenadora consiste en que descubran algunas de las reglas de juego del parchís adulto, es decir: que acepten que la existencia exige elegir y que si bien la elección deja fuera del bombo algunas opciones también incrementa la posibilidad de que se realicen otras. Es como cerrar un foco abierto ciento ochenta grados hasta convertirlo en un láser preciso, exacto, eficaz. Desestimamos algunas cosas para incrementar la posibilidad de alcanzar otras. Simple.

He preparado mi cajita de dátiles para mañana. Espero no se resienta mi sentido del humor ni la ternura, ese bálsamo del alma que tan dulce se pone en vacaciones.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Récord

Ayer batimos un récord de visitas, 114 en una jornada histórica. Quizá les guste saber que el promedio de lectura de cada persona fue de cinco páginas y media, algo muy inusual en blogs no posicionados y privados como este. El logro les pertenece por entero, ¡muchas gracias! Estoy contenta. Ahora son las 7.57 y los árboles de la ciudad muestran al viento otoñal sus últimos ropajes: hojas ocres y amarillas que ruedan con el primer soplo de la mañana por el suelo configurando una hojarasca que se acumula en las esquinas de los parques. Si quieren disfrutar como niños, permítanse caminar hundiéndose entre hojas mientras se concentran en ese sonido ras ras ras tan único y especial que provoca su avance... Si quieren disfrutar como niños, miren al cielo (hoy despejado) y reconozcan allá arriba toda la gloria de los seres que nos han precedido y acaso sean estrellas que se desvanecen con el alba. Y si aún quieren disfrutar un poco más como niños... paladéen sus galletas favoritas con una taza bien caliente entre las manos agradeciendo que pertenecemos a ese cinco por ciento del planeta tierra que vive en lo que los sociólogos denominan "el estado de bienestar". Después... si les quedan ganas, sueñen sin miedo y compartan su sueño con un alma generosa que entienda. Que entienda la belleza de las hojarasca, la inmensidad del firmamento, la trascendencia de quienes se fueron, la calidez de una taza. Y sigan su camino... como yo ahora sigo el mío... hacia una jornada llena de proyectos y personas.

viernes, 3 de julio de 2009

Nenúfares

Sólo durante unos meses los nenúfares muestran su máximo esplendor sobre el lago de Wilhelma, el zoo alemán en el que he pasado la mañana. Algunas de sus hojas flotantes superan los 70 centímetros y si las presionas sobre el agua ejercen una resistencia curiosa: un hada del bosque podría pasear un rato sobre cualquiera de ellas. Hoy los nenúfares estaban bellos y con flores tan exóticas que todos los visitantes nos hemos hecho fotos entorno al lago -ver álbum Picasa-.

Contemplar animales templa el ánimo de cualquiera e inspira. Más en vacaciones: se lo recomiendo. ¡Hay tanto que aprender de ellos! No me extraña que el persistente Darwin dedicase la vida entera a su observación, aprendizaje y obtención de conclusiones que luego en parte proyectó a los humanos.

Les hablaba en otro texto de mi pasión por la sala de las mariposas. Hoy he gozado durante más de treinta minutos observando el aleteo jugetón de los bellísimos insectos. En el álbum Picasa hallarán una fotografía en la que pueden descubrir larvas de los más curiosos ejemplares: grandes, pequeños, con lunares, negras, rojas y de todos los continentes. Están en una urna de cristal a treinta grados y cuando rompen el capullo que las envuelve se quedan exhaustas del esfuerzo durante algunas horas al cabo de las cuales ¡alzan el vuelo! y se posan en las flores y arbustos de su gran recinto acristalado.


Incubación, espera, crecimiento, lentitud, proceso, paciencia, cambio a un nuevo estado, esfuerzo, logro y aleteo. Parecido a los sueños de los humanos ¿no les parece? Incubación (de un sueño), crecimiento en nuestra mente y corazón, proceso de mejora de esa idea/actividad/empresa/proyecto, lentitud muchas veces en todo ello seguida de espera para que se den los elementos que harán posible el cambio a un nuevo estado físico, económico, geográfico, profesional o de conciencia. Cambio.

Esfuerzo... desde luego ¡tendrían que ver el empeño que ponen las larvas para rompen las condiciones de estancamiento en que se encuentran! Y -por fin- logro y aleteo. Ya saben cuánto me gusta hablar de alas: incluso en el caso de los humanos...

Esta mañana -contemplando serena, lúdicamente, las mariposas- me he acordado de una reciente entrevista a la escritora y académica de la Lengua, Ana María Matute. Dice la genial novelista que "... a veces por la calle ves a una persona y enseguida descubres que es un hada... " Sí, eso dice la autora de Paraíso inhabitado. Hoy había hadas volando en el recinto -ver foto- y otras a pie, observando. No hablo por mí ¡cielo santo! mi ego no llega tan lejos... Me refiero a otras mujeres hermosas y jóvenes que -en este caso- son de mi familia: hadas, sobre todo una.

Tengo que poner la mesa para cenar en el jardín tras un tormenta de verano espectacular. Mañana toca shopping en la calle peatonal más larga y lujosa de Alemania (según dicen las guías de turismo). Ya les contaré, si quieren... ¡desde luego!

jueves, 2 de julio de 2009

De viaje

A bordo de un tren regional (rojo, limpio y de dos pisos) se llega en diez minutos a Ludwigsburg desde Stuttgart (Alemania), un lugar en el que el tiempo parece haberse detenido en favor de una vida auténticamente bella. No es sólo por el famoso palacio barroco y sus jardines -ver álbum Picasa- sino por la plaza del mercado con verduras de colores imposibles: acelgas con tronco rojo fuerte, amarillo intenso -ver foto-. No es sólo por las galletas gigantes redondas y blancas con tres círculos de mermelada roja que te sirven con el café en bandeja de plata con tapetito de puntilla. No es sólo que desde hace trescientos años (1709) las personas vivan allí con el glamour propio de la capital del ducado.

Ocurre que muchas tiendas venden teteras orientales, cerámica inimaginable, papelería imposible de soñar y juguetes de madera que ni Gepeto en sus mejores sueños hubiera podido crear. He comprado algunas cosas: una especie de mazo madera rústica para regular las intervenciones orales en los entrenamientos de los equipos de empresa (se pasa de uno a otro respetando escrupulosamente el turno de palabra); mermeladas artesanas que ni el mismísimo Kaiser y papelería de oficina propia de la amante del conde Ludwig- noble que mandó construir el vistoso monumento y que vivió con ella durante largas temporadas en las estancias palaciegas-.

No es sólo eso. Tiene unos jardines -ajenos al recinto del palacio de Ludwingsburg- en los que puedes introducirte en un árbol vivo -ver foto-, jugar con trozos de madera de colores e inspirarte -pidiendo un deseo- en un tótem altísimo (unos... ¿cinco metros?) -ver álbum Picasa-


Resulta habitual que los alemanes hablen sólo alemán aún cuando sepan otro idioma y te dirijas a ellos en castellano o en inglés. Si insistes, ven tu desconcierto, y además tienen un día amable te hablan en un inglés bastante correcto. La vecina de al lado de mi hija ha venido hace media hora al jardín para felicitarle por su uno en la nota final del postgrado que cursa (aquí representa una matrícula de honor). Para integrarme en la conversación, las dos se han dignado a hablar en un perfecto inglés que si bien entiendo con facilidad no practico tanto como para hacer bromas. Ellas -jóvenes, hermosas, llenas de vida y de proyectos- coquetean con todo, se ríen de casi todo y estiman que pueden abordar el infinito. Yo sé que es cierto.



Tras una cautelosa y diplomática conversación de diez minutos me he retirado sigilosamente a mi lectura sobre "Constelaciones Organizacionales", un complemento teórico-práctico al trabajo que realizo con equipos de empresa desde el Coaching. Fíjense qué hermosa frase del libro de Guillermo Echegaray: "... generar las condiciones que permitan observar adecuadamente el asunto que inquiete al equipo en el marco empresarial..." ¡¡Qué interesante!! ¿No les parece? Voy a retomar la frase despacito: Generar las condiciones que permitan observar... y -desde ahí- pasar a la acción sin la cual casi todo método, herramienta o teoría resulta estéril.



Tres conclusiones rápidas de mi jornada vacacional: Uno, en Alemania -en julio- el tiempo es tan fabuloso como en España. Dos, los pueblecitos del entorno de las grandes ciudades han sabido conservar su encanto y tesoros aportando valor añadido al turismo cultural. Tres, tengo que mejorar mi inglés oral: en cuanto regrese al País Vasco me matricularé en la Escuela de Idiomas. En Europa, sin el manejo suelto, casi perfecto y risueño de la lengua de Shakespeare uno es analfabeto total.

miércoles, 10 de junio de 2009

Si Dios existiera...

Si Dios existiera... mi amigo Enrique le caería bien o al menos eso dice él que se ha educado en un colegio religioso con una madre atea casi radical y es ciudadano del mundo. Habría que preguntarle (si me deja y tenemos ocasión lo haré) qué criterios calibra para caerle bien a Dios, si existiera...


Desde luego -si existiera- no estaría lejos de los paisajes finlandeses que estos días transita mi amigo acompañado de su cliente vip y satélites del business. Vean, por favor, (en el álbum Picasa) la fotografía de un lago al atardecer y sientan la plenitud, la belleza estática, cuasi-mística que recoje la instantánea de Enrique.

Reproduciré parte del Email que me escribe desde Helsinki: He descubierto la sauna finlandesa, en entorno natural. Sudar a tope y golpear la piel con un manojo de ramas de abedul que la deja oliendo a bosque. ¡¡Qué maravilla!! Y después un baño muy frío en el Báltico o en un lago teñido de amarillo por la resina de los pinos. Sale uno limpito y con mucha energía... te lo recomiendo.

Decía el poeta y filósofo Kazantzakis: Hermano almendro ¡háblame! ¡Háblame de Dios! y el almendro se cubrió de flores. Acaso en esos pocos momentos vitales en los que los adultos volvemos a ser como niños -inocentes y sabios a un tiempo- mariposea el aleteo divino de lo que fue, es y será al margen de toda religión, ortodoxia o credo: lo que es.

Desde luego Enrique es un hombre lleno de energía que -por sus permanentes botas- recuerda a un boy scout: siempre dispuesto a trepar un árbol o a cruzar un charco de mediana profundidad... alerta, rápido ¿inquieto? Sí, muy inquieto, abierto a la vida, la creatividad, los proyectos, la pulsión intensa del vivir conectado a lo que importa: las hortensias de su jardín, el mimo a sus amigos, el aprecio de un buen vino, la compañía-ternura de una mujer, la fidelidad a sus creencias... ¿Y Dios? Si existiera, mi amigo Enrique le caería bien ;-D

domingo, 11 de enero de 2009

Menos es Más

Esta semana me han hecho una entrevista para la televisión. La intrépida presentadora Vanessa Rodríguez y su cámara Uxue Cilveti consiguieron llegar a mi despacho en coche sobre la nieve y el hielo. Eso sí... con más de una hora de retraso y mi programación de agenda ¡por los aires! Es intrépida porque nada parece desanimarle en su deseo de transmitir a los telespectadores cuáles son las claves que aseguran el cumplimiento de los buenos propósitos que todos nos hacemos al comienzo de cada año.


Ante su pregunta le contesté -con esa pequeña y malvada ironía que aporta los años- que no era Moisés, que no tenía las Tablas con los Diez Mandamientos que aseguran la salvación de los buenos propósitos. Lo siento pero no tengo todas las respuestas ni la vida es una fórmula exacta. Afortunadamente.



Una vez aclarado que no hablaba con Moisés sino con Azucena Vega, Coach, entrenadora de almas en rodaje -la mía la primera- la entrevista transcurrió por los vericuetos clarificadores de distinguir entre sueños y objetivos, entre objetivos estériles y objetivos eficaces y entre la conveniencia de utilizar no sólo palabras sino también imágenes cuando plasmamos nuestros deseos en un papel, una pizarra o en un mapa mental (posible ya por ordenador).



Al filo del minuto catorce de la entrevista me preguntó cómo estaba viviendo la crisis económica a lo que le contesté: Muy bien gracias ¿y usted? No, en serio, me dio por ser yo misma y aunque tenía la cámara de Uxue a unos cincuenta centímetros no me encogí ni un poquito. Mire -le dije- creo que salvando el lado cruel y real de la crisis (las personas que pierden sus empleos, las empresas que quiebran y los magnates Merckle que se suicidan) este momento histórico -aquí respiré en profundidad- tiene su encanto.



Esta flojera económica puede ser una llamada a la cordura y a la austeridad, acaso a la felicidad posible sin consumismo: un paseo por la playa en invierno, un café en compañía de un buen amigo, una lectura sosegada, una visita a la biblioteca municipal donde hay de todo (música- vídeos-revistas-libros) una comida rica en familia, el silencio, escribir, reflexionar...



Ya en 1933 (cuatro años después del crack del 29) John Maynard Keynes -que ha pasado a la historia como genial economista- denunciaba el despilfarro de la sociedad occidental. Por favor relean la fecha: 1933. Hace 76 años Keynes hablaba de "despilfarro" . En un discurso histórico ante el gobierno irlandés Keynes aconsejaba a políticos-economistas y poderosos a invertir en belleza. Como lo oyen. Belleza en forma de árboles, de espacios de uso público, de poesía, de pintura democrática y liberadora, de teatro y deporte. Belleza como sinónimo de creatividad- imaginación y diversión.



En esa onda inspiradora transcurrieron los últimos minutos de la entrevista para la televisión autonómica. Ante la tambaleante economía mundial es posible vivir de una manera auténtica, acaso más sencilla y más austera y no por ello menos satisfactoria. Dentro de un mes saldrá a la venta el libro titulado Disfruta la vida sin cargarte el planeta (editorial Los Libros del Lince) cuya portada muestra un tándem de cuatro personas pedaleando en paralelo a mi bicicleta Trek verde y desgastada. Bellísimo. Recuerda -le dije a Vanessa al despedirnos- a veces... menos es más.