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lunes, 9 de marzo de 2026

Juramento Oxford para profesionales de la IA


A todos nos parece razonable que los médicos se sometan al juramento hipocrático que les obliga a ejercer con integridad, beneficencia y confidencialidad. Entendemos los riesgos inherentes a ponerse en manos, por ejemplo, de un cirujano bajo el efecto de una anestesia general: pura vulnerabilidad.

De igual manera suena razonable que se trabaje en el llamado Juramento de Oxford para profesionales de la Inteligencia Artificial, ese cajón de sastre del que sabemos poco, intuimos infinitas posibilidades y presenta algunos riesgos, según los expertos.

El ex alto directivo de Barclays Capital, Lyndon Drake, trabaja como investigador en la Universidad de Oxford e impulsa el citado juramento para frenar lo que denomina "el salvajismo de Silicon Valley". Drake está detrás de la creación de un código para ingenieros y profesionales de la inteligencia artificial  que proteja la dignidad humana y los valores y priorice el bien común sobre la pura eficiencia técnica.

Hace unos días, coincidiendo con su visita a la Universidad de Comillas, Lyndon Drake afirmó que dos de los mayores riesgos del desarrollo de una tecnología sin control son el desempleo masivo y el diseño de sistemas que solo buscan secuestrar nuestro tiempo ¡lo más valioso que tenemos!



Foto Víctor Sainz

Artículo sobre la visita de Drake a la Universidad de Comillas. TL 1 minuto.

Biografía de Lyndon Drake. TL 10 minutos.

viernes, 5 de abril de 2024

¿Cambiar para que nada cambie?


Cuando un directivo contrata a un consultor ¿quiere transformar la empresa o que le den la razón? Entre ambos polos se la juega el consultor, pero sobre todo la empresa...




Hace décadas que observo tanto a quienes contratan servicios de cambio y mejora (directores generales, empresarios, gerentes...) como a quienes son contratados: consultores de diversas especialidades, formaciones, experiencia y -sobre todo- con una variada gama de principios y valores.

La mera observación del panorama que acontece es fascinante y habla por sí mismo del mundo que habitamos.

Son muchas las cuestiones que registra mi retina en este ejercicio de aprendizaje y así descubro (por ejemplo) que los consultores que quieren permanecer mucho tiempo vinculados a una empresa refuerzan el estilo de liderazgo, las ideas y los comportamientos de la figura más poderosa e influyente de la organización: caen en complacencia, perpetúan el status quo, y a cambio mantienen su contrato.

Entiendo que hay que pagar la hipoteca y el colegio de los niños, pero para cambiar/ mejorar/ transformar un sistema complejo son necesarias algunas palancas entre las que se encuentra el propio consultor, si bien es cierto que esa valiente y honesta posición conlleva algunos riesgos...

En una palabra: ¿cambiar para que nada cambie, o genuino deseo de transformar la empresa? ¿Cuál es su experiencia?


jueves, 8 de marzo de 2018

El vértigo del exito a gran escala



Un directivo al que entreno en Bilbao -y lleva una meteórica carrera profesional- ha sido detectado por una multinacional -a través de Linkedin- y ha recibido una oferta laboral que ha ido explorando mientras pasaba numerosos filtros de selección. En el momento actual se encuentra entre los finalistas, por lo que se han concretado muchos detalles del puesto, entre otros el salario -lo que le ha provocado un quiebre interno, casi un sock-.




El joven profesional ejerce de director de marketing de un grupo empresarial de propiedad familiar donde cosecha numerosos éxitos vinculados a resultados financieros. Además, ha crecido exponencialmente en competencias relacionales y en gestión de equipos. Su posición es influyente ante la propiedad y goza de confianza, margen de maniobra, y algunos extras que aprecia: nuestras sesiones de coaching y las clases de inglés que facilitan su trabajo internacional. En su vida privada mantiene una disciplina deportiva y atiende a la familia (esposa y niños) los fines de semana.




El quiebre interno del directivo se produce cuando la multinacional le ofrece un puesto similar al que ocupa (con una plantilla mayor y varias sedes) y un salario que es justo el doble del que percibe, un dato relevante (y en principio positivo). Entonces -cabe preguntarse- ¿por qué siente una incómoda zozobra interior? 

La búsqueda y hallazgo de una respuesta al interrogante fue el eje central de nuestra última sesión de entrenamiento en la que deseaba  le acompañase en el despiece del puzzle, análisis de los datos, búsqueda de espejismos y listado de pros y contras, de manera que él -finalmente- alcanzase una decisión.  Una decisión con la que se quedase internamente tranquilo, en paz consigo mismo -según dijo-. Nos llevó dos horas. Lo desmenuzamos con honestidad, lucidez, dureza, sentido del humor, evidencias del sector, experiencias suyas y mías conectadas a mercado y un largo etc. Finalmente alcanzó la serena conclusión de que rechazaría la oferta. ¿Cuál creen que fue la razón que inclinó la balanza del lado del "no"? Hubo mucho y buen argumentario pero... ¿qué fue lo que realmente, realmente, realmente frenó el cambio?