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sábado, 26 de julio de 2025

El desorbitado precio del silencio directivo

 

La escena es esta: el Comité de Dirección empieza a la hora prevista y se abordan los temas del orden del día. Cada departamento presenta las modificaciones que se han producido desde el encuentro anterior. La informacion entra por las orejas de los directivos y alcanza el cerebro donde pasa un primer corte: qué capturar y qué obviar... A lo que interesa la mente aplica un segundo corte ¿hablar o callar? A la velocidad de la luz el cerebro calibra si merece la pena intervenir. La mayoría de las veces la respuesta es negativa y los silencios en los comités de direccion son pura expresión de la actitud "nadar y guardar la ropa".




Los directivos creen asegurar su puesto en la medida en que no incomodan, es decir, aseguran su puesto en la medida en que no ejercen el pensamiento crítico aún cuando sean los expertos en un tema o se trate de un riesgo para la empresa. El "yo" se impone al "nosotros" y conservar la privilegiada posición de directivo (a corto plazo) prevalece sobre los intereses de la organización (a medio plazo). Callan, luego otorgan, en un ejercicio donde guardar la ropa es una regla tácita que todos respetan. El coste de esta práctica habitual en los Comités de Dirección es alto para las empresas pero a nadie parece importarle.

No rebatir datos inexactos o falsos, no alertar de peligros y no aportar argumentos que propicien debates y enriquezcan la toma de decisiones son comportamientos ajenos a mi concepto de ejercer como directiv@ de una compañía. Interpreto los silencios generalizados como síntomas de complicidad con la inexactitud, cortedad de análisis, ausencia de criterio y -sobre todo- cobardía.

Si el plenario calla, se produce una falsa sensación de armonía (todos estamos de acuerdo), los temas pasan de un comité al siguiente (parece que avanzamos), pero la realidad es que las disonancias y errores se acumulan debajo de la alfombra hasta que estallan en pérdidas millonarias, cierre de plantas productivas o ERES masivos. 

El silencio sostenido durante la etapa de guardar la ropa -en la que hubiera sido posible cambiar la evolución de los acontecimientos- se torna ruido infernal cuando las cosas se precipitan al vacío y ya es tarde para modificar el rumbo de los hechos. La cobardía de los directivos pasa factura: guardan la ropa y pierden el norte. Es un espectáculo dantesco.


domingo, 3 de marzo de 2024

Feedback, un estilo de gestión que transforma

 

La Ceo de Volkswagen España, Laura Ros, apuesta por el "feedback brutalmente honesto" para desarrollar el potencial de los profesionales y equipos, según ha manifestado en el primer Ceo Talks Meeting organizado por Business Insider (1). Además, la práctica del "feedback brutalmente honesto" propicia la transparencia como estilo comunicacional y la honestidad como un valor transversal que transforma las empresas. 

Las afirmaciones de Laura Ros -recogidas por Business Insider a finales de febrero del 2024- coinciden en el tiempo con mi lectura de Franqueza Radical -un libro de Kim Scott- publicado hace un mes en España después de haberse convertido en un fenómeno editorial en Estados Unidos y de haber agitado las aguas del management norteamericano.




Ambos descubrimientos refuerzan el filón del feedback por el que apuesto en las formaciones que imparto a directivos cuyos niveles de consciencia pueden impactar en la calidad de las decisiones que afectan a cientos, acaso miles, de trabajadores de una compañía. De hecho, aunque es domingo doy los últimos toques a los materiales que compartiré el jueves, 7 de marzo del 2024, con quince directivos de una exitosa empresa española del sector de la biotecnológica. 

Aunque las expresiones "feedback brutalmente honesto" y "franqueza radical" hay que matizarlas en su contexto, y tener en cuenta las torpes traducciones al castellano,  ambas referencias apuntan en una dirección que entiendo clave para la transformación empresarial: la manera en la que nos comunicamos con los demás para expresar elogios (honestos, generosos y contextualizados) y la manera en la que comunicamos áreas de mejora (concretas, cercanas en el tiempo y expresadas en positivo). Puro kaizen, pura mejora continua. 

Sabido es que el noventa por ciento de las dificultades empresariales tienen que ver directa o indirectamente con la comunicación, y que los humanos nos relacionamos a través de las conversaciones. Sabido es también que las empresas son conversaciones, que los conflictos son conversaciones pendientes o mal resueltas, y que mucho de la motivación, del desarrollo del potencial y de la propia transformación empresarial apalanca sobre la confianza que somos capaces de generar en nuestro entorno. La confianza se construye con implicación de la mente y el corazón, el raciocinio y las emociones. A su vez la confianza genera compromiso y de ahí a los resultados sólo hay un suspiro. Este conglomerado de conceptos están entrelazados inequívocamente y si hemos de elegir una metodología para abordarlos ahí emerge el feedback como la herramienta que construye "seguridad psicológica" a través de conversaciones en las que las personas son honestas y comparten lo que realmente piensan.

Dado que es mi primera interacción con esta compañía biotecnológica -y que no conozco a los miembros del Comité de Dirección- no ocultaré mi vértigo al centrar el eje de la jornada en el feedback, una herramienta empresarial que exige madurez y una gestión avanzada del ego. Cruzo los dedos. Confío y sigo puliendo los materiales...


(1) Para disfrutar de casi tres horas de ponencias -con 9 directivos de primer nivel- pinchar aquí.

(2) Cómo dar feedback de mejora de manera constructiva pinchando aquí.

miércoles, 1 de marzo de 2023

¿Cuál es tu "índice de tolerancia" al feedback?



¿Cuál es la dosis de realismo que puede "sostener" el profesional que tengo enfrente? ¿Qué cantidad de datos y evidencias puede integrar su ánimo sin derrumbarse? ¿Cómo de "reactivo" se mostrará su ego?

Estas preguntas flotan en el aire en los procesos de entrenamiento a empresarios o directivos a los que -normalmente- nadie les hace feedback.





La "cultura del feedback" no tiene adeptos en la mayoría de las organizaciones por varias razones, entre otras: desconocer cómo hacerlo, miedo a represalias y a ser la nota discordante en un ambiente de "palmeros".

Pero en el feedback radican las áreas de mejora, la exploración del potencial, el crecimiento en habilidades y competencias y -en ocasiones- la pura supervivencia. El feedback practicado con método es relevante, razón por la que una vez al año organizo una jornada formativa centrada exclusivamente en aprender a dar y recibir feedback como competencia clave de liderazgo, gestión de equipos y supervivencia empresarial. La más cercana en el tiempo será el 16 de marzo 2023, en San Sebastián. Se trata de la XI edición de un curso bien rodado cuyos niveles de satisfacción rozan el sobresaliente. (Todos los datos en link que aparece al final del post).

El feedback basado en datos y evidencias y formulado con respeto (pero sin aliño) forma parte de mi trabajo y me he ganado a pulso la fama de honesta y dura.

Dado que otorgo relevancia al feedback como una aportación de valor a las organizaciones, leo cuanto puedo sobre el tema, aprendo y lo integro en mi trabajo. Hace unas semanas descubrí un matiz nuevo con el que he abierto el texto de este post: en un momento de su historia, los profesionales, los equipos directivos y las empresas tienen un determinado "indice de tolerancia" al feedback más allá del cual la práctica puede resultar contraproducente por lo que conviene modular al nivel que el receptor pueda digerir, lo cual no siempre es fácil de adivinar...


XI Edición de mi curso: Feedback, el arte de las conversaciones poderosas. 16 de marzo 2023, en San Sebastián. Todos los datos pinchando aquí.

jueves, 11 de enero de 2018

Usted ¿quiere -realmente- conocer la verdad?


En el cuadro, Séneca procede a cortarse las venas en cumplimiento de la orden directa de Nerón, emperador romano del siglo uno de nuestra era. Aunque era rico, Séneca dejó escrito que -tras su incineración- no se realizase ceremonia alguna.

¿Cómo había llegado el filósofo a tan triste desenlace tras una vida dedicada al cultivo de la sabiduría y a la educación de los poderosos? El historiador Tácito dejó escrito: "... los excesos del poder fueron minando a Séneca que terminó por compartir desnudamente sus verdades, lo que irritó al impulsivo y caprichoso emperador...".


Séneca pintado por Rubens. Museo del Prado.


Lejos de perderse en abstracciones -que acaso le hubieran mantenido con vida- Séneca practicaba una filosofía de lo cotidiano sin perder profundidad ni perspectiva. Además -y este detalle resultó relevante en la orden de suicidio- no renunciaba al aspecto ético-moral de las decisiones de Nerón que -siendo tomadas por uno- afectaban a tantos.

Confrontar al poder con verdades que no se quieren escuchar resulta peligroso  para el mensajero. En el siglo XXI pulula con frenesí la moda del diálogo, el feedback y la reflexividad. Sin embargo, el ejercicio de un genuino diálogo presupone una equidad entre las partes que pocas veces acontece (por rango, cultura etc.). El genuino ejercicio del feedback exige enorme generosidad del que lo ofrece y gigantesca madurez del que lo recibe junto a un ego sometido al bien común. Finalmente, la reflexividad precisa la búsqueda honesta y radical de la verdad, algo que no siempre se quiere descubrir.

En 2017 dos Ceos (hombre y mujer de diferentes empresas) con gusto hubieran pedido que me inmolase como Séneca. Tal era su incomodidad-cólera-ira ante las evidencias -basadas en datos- que presentaba a su análisis de situación. El hecho de que yo misma no tuviera nada que ganar, junto a la consciencia de que tenía mucho que perder, no sirvió para abrir sus ojos a la verdad y actuar en consecuencia. En fin, que hoy me acuerdo de Séneca y como él no reniego -en mi modestia de guisante- a ejercer éticamente mi oficio.


Post relacionado: Las incómodas verdades del bufón.