Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sueños. Mostrar todas las entradas

martes, 1 de diciembre de 2009

Taller de Navidad

Como viene siendo tradicional en nuestro despacho, un año más realizamos el curso navideño titulado Construye tu sueño con técnicas de Coaching y Creatividad. En este caso se diseñarán objetivos para 2010 incorporando las experiencias de otras ediciones y las sugerencias de muchos participantes. El taller se desarrollará durante seis sábados consecutivos de manera que se produzca un toque lúdico y juguetón que sume a la ya de por si placentera experiencia de compartir con otras personas aprendizajes, ilusiones, técnicas, comentarios, risas y té con pastas. Será en el despacho central de San Sebastián de 11 a 13 horas. Hay muy poquitas plazas y enorme interés, así que estamos muy contentos porque cada año el curso tiene una mayor y mejor acogida. Quienes estén interesados han de reservar su plaza mediante Email (azucenavega_coach@yahoo.es) antes del día 18 de este mes de diciembre. Se les remitirá el programa y las indicaciones para realizar la matrícula.


Fíjense que el concepto es hermoso: Construir... piedra a piedra como una catedral del siglo XVIII. Todo existe primero en la imaginación del artista (usted o yo) y después se cosifica en realidades sólidas (si es lo que anhelan) o etéreas si lo prefieren. Hay una persona ya matriculada cuya máxima ilusión para 2010 es publicar un libro de poesía ilustrado con acuarelas. Otra desea facturar el doble en su negocio de formación mediante la apertura de sucursales en Asturias y Aragón. Y una tercera se propone consolidar su posición en el consejo de dirección de una gran corporación vasca. Desafíos muy distintos que -sin embargo- se construyen con los materiales de la intención sostenida, del optimismo inteligente, de la estrategia del plan de acción, de la perseverancia en el esfuerzo... hasta el logro.


Son muchos años de ver este proceso desde el punto cero: cuando uno apenas sabe lo que realmente desea... hasta el punto diez: cuando alcanza algo que da sentido a su vida. Y a veces, la magia comienza con el mapa de los deseos (una de las técnicas del curso) que en este caso será para 2010. Construye tu sueño con técnicas de Coaching y Creatividad, un taller abierto al juego, el aprendizaje y la risa compartida.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Oleada de robos

Hay una oleada de robos. Deseo que mi mensaje incendiario se extienda por el mundo como una alerta urgente. Oleada de robos en todas partes, en cualquier lugar, país, clase social, entorno y actividad. Nada que ver con la crisis económica. Nada que ver con los inmigrantes que pierden sus empleos en la construcción. Hablo de otra cosa y hoy -fíjense- quisiera que prestasen atención. Me parece importante.



Hay una oleada de robos de sueños. Ayer impartí en mi despacho un taller para el aprendizaje del diseño de objetivos. Comencé tratando de hacer conectar a los participantes con un sueño personal y se repitió algo que aún no siendo nuevo para mí sigue resultandome doloroso: algunos de los alumnos confesaron no tener sueños. No me refiero a recordar los pasajes nocturnos de nuestra mente (inconsciente) sino a esos anhelos persistentes e inspiradores llamados sueños conscientes. Hasta tres veces, como en la fábula bíblica de Judas, pregunté a la misma persona: ¿Cuál es tu sueño? Y la persona, en este caso un hombre de mediana edad, bien formado intelectualmente, con una familia, una casa, control de varios idiomas y algunos amigos fieles repitió las tres veces: No lo sé, Azucena, no tengo un sueño. Me entristecí. Me entristecí mucho y sin decirlo me negué a aceptar la rotundidad de su respuesta, el vacío-desolación que evidenciaba.




Aunque carezco de base científica, estoy persuadida de que nacemos con uno o más sueños cosidos al forro de nuestra alma. Dando esta hipótesis por válida, si nacemos con uno o más sueños y en la treintena, cuarentena, cincuentena... ya no los tenemos parece obvio que:

Los hemos perdido
Los hemos regalado
Los hemos pospuesto o...
¡Nos los han robado!

Desde mi trabajo cotidiano con personas me inclino a pensar en la oleada de robos de sueños. Alguien está haciendo acopio de sueños ajenos para especular con ellos, para venderlos, para exportarlos, para traficar en el mercado negro de las ideas, para explotarlos, para denigrarlos o para fastidiar. Lo peor de todo sería que el robo no sirviese de nada salvo para fastidiar al propietario. ¡Qué sin sentido!



Yo defiendo mis sueños como si en ello me fuera la vida porque acaso sea eso exactamente lo que ocurre: que en cuanto te roban tu sueño dejas de vivir en plenitud, eres menos tú, pierde tono el arco iris y se desvanece el sentido de cada amanecer. No es algo banal, créanme. Las personas que carecen de sueños se consumen mansa y silenciosamente como una vela hasta que se apagan en forma de depresión, de ansiedad, de tristeza crónica, de apatía... o -en el mejor de los casos- viven muy por debajo de su máximo potencial, de la mejor versión de sí mismas. No es algo a lo que se pueda/deba renunciar sin luchar. No seré yo quien regale, pierda, olvide o posponga eternamente mis sueños. La vida está hecha de tiempo (es todo lo que tenemos) y acaso estemos aquí para aportar nuestra especial-única-genuina-divertida-próspera- nota musical a la orquesta planetaria. Así de hermoso. Así de trascendente lo vivo.


Quedan avisados: hay una oleada de robos de sueños. A usted le corresponde decidir qué hará con el suyo recordando que sueño acaso sea sinónimo de Vida (con mayúscula) y de felicidad posible. Me encantará conocer su particular método anti-robo.

domingo, 22 de febrero de 2009

Jornada Autista

Hoy tengo un día autista.
Beeeeeeep. Silencio. Se acabó el post.
Tranquilos, es broooooma. Mi autismo no doblega jamás, bien al contrario, mis ganas de escribir. Alcanzo el estado de autismo cuando se cruzan de manera persistente en la senda de mi cotidianidad al menos tres factores que tengo bien "pillados". Primero, un listado inabarcable de proyectos laborales pendientes con los que lucho a brazo partido sin escuchar las señales de cansancio. Segundo (consecuencia del anterior) un agotamiento levemente crónico por avanzar sobre los quehaceres con la actitud de un cid conquistador de ignotos territorios. Y tercero cierta revolución hormonal que se repite cíclicamente.

Así llego al estado autista que consiste en que necesito tiempo y espacio para mi, es decir, silencio y actividades solitarias que colmen mi alma reseca de tanto bregar en la materia. Normalmente paro un poco antes de llegar a este estado, escucho las señales de stop-alarma, me concedo treguas y pacto equilibrios de mínimos entre el "debo" y el "quiero". Esta semana sin embargo me he puesto el mundo por montera: he realizado jornadas propias de los mineros en los años setenta y ¡aqui estoy! recomponiéndome ante ustedes en un striptease que ojalá provoque cierto eco ejemplarizante. No por lo que hago (ya ven que bastante imperfecto) sino por lo que entre todos podamos deducir.

El estado de cansancio profundo me provoca ciertos efectos colaterales desestabilizantes. Entre otros, desata en mí una añoranza dolorosa de lo que amé. Sueños que han perdido intensidad-color. Personas que ya no están, y un repertorio de emociones descatalogadas. Una de esas personas es Miguel. Me enseñó tanto, me protegió tanto, me dió tanto que después casi nadie a podido estar a la altura de aquel amor primerizo. Ya no está. Hace mucho que no está para otros aunque yo sigo alimentándome de sus enseñanzas y generosidad. Era mi padre y eso acaso le reste mérito ?? !! Le echo de menos y cuanto consigo un triunfo mundano se lo dedico porque él creyó en mí.

El sock autista me conecta con sueños inconclusos y en stand by: es una llamada de atención persistente que me recoloca ante lo que fue, es y acaso será. Además de Atenea (la hija del padre) ahora ejerzo de Hestia, el arquetipo junguiano que sale en mitad de la noche con un farolillo a iluminar a quienes se han perdido o se hallan confusos en una encrucijada de caminos. Ya he escrito en el blog sobre el fabuloso libro de Shinoda Bolen (Las diosas de cada mujer).

No es que me otorgue sabiduría alguna ¡vive Dios que no! Me limito a sostener el farolillo y eso ilumina a veces a otros para evitar que caigan en los fosos de la desesperanza que acecha. Me explico. James M.Barrie dijo en una ocasión que cada vez que un adulto piensa-siente "... No creo en los sueños, no creo en las hadas, uno de estos pequeños seres cae muerto..."

Yo no quiero que caiga un solo ser alado (ni siquiera una libélula) así que aliento un sueño remoto y antiguo que no se hace realidad. Añoro una casita de madera en el campo con una cerca pintada de verde y un jardín en el que dar rienda suelta a mi green thumb (mi dedo verde) o habilidad de trasformar cualquier semilla en un árbol. Me fastidia bastante sostener un sueño reincidente que por ahora no alcanzo a materializar. Acaso no sea el tiempo ?? !!

Cuestión de aceptar lo que no puede ser cambiado. Cuestión de luchar por lo que sí puede cambiarse y lucidez para distinguir entre ambas cuestiones.

Me voy al cine. Casi siempre lo hago en jornadas autistas. Hoy veré una película coachiniana que les recomiendo (he leído el argumento): Revolutionary Road. Ya les contaré. Por cierto ¿cómo equilibran ustedes su días autistas, esos en los que no están para nadie?

sábado, 24 de enero de 2009

Oleada de robos

Hay una oleada de robos. Deseo que mi mensaje incendiario se extienda por el mundo como una alerta urgente. Oleada de robos en todas partes, en cualquier lugar, país, clase social, entorno y actividad. Nada que ver con la crisis económica. Nada que ver con los inmigrantes que pierden sus empleos en la construcción. Nada que ver con los Expedientes de Regulación de Empleo. Hablo de otra cosa y hoy, fíjense, quisiera que prestasen atención. Me parece importante.



Hay una oleada de robos de sueños.
Ayer impartí en mi despacho un taller para el aprendizaje del diseño de objetivos. Como siempre comencé tratando de hacer conectar a los participantes con un sueño personal. Una vez más se repitió algo que aún no siendo nuevo para mí sigue resultando doloroso: Algunos de los alumnos confesaron no tener sueños. No me refiero a recordar los pasajes nocturnos de nuestra mente (inconsciente) sino a esos anhelos persistentes e inspiradores llamados sueños (consciente). Hasta tres veces, como en la fabula bíblica de Judas pregunté a la misma persona: ¿Cuál es tu sueño? Y la persona, en este caso un hombre de mediana edad, bien formado intelectualmente, con una familia, una casa, control de varios idiomas y algunos amigos fieles repitió las tres veces: No lo sé, Azucena, no tengo un sueño. Me entristecí. Me entristecí mucho y sin decirlo me negué a aceptar la rotundidad de su respuesta, el vacío-desolación que evidenciaba.



Aunque carezco de base científica, estoy persuadida de que nacemos con uno o más sueños cosidos al forro de nuestra alma. Dando esta hipótesis por aceptable... si nacemos con uno o más sueños y en la treintena, cuarenta, cincuentena... ya no los tenemos parece obvio que:


  • Los hemos perdido
  • Los hemos regalado
  • Los hemos pospuesto o
  • Nos los han robado

Desde mi trabajo cotidiano con personas me inclino a pensar en la oleada de robos de sueños. Alguien está haciendo acopio de sueños ajenos para especular con ellos, para venderlos, para exportarlos, para traficar en el mercado negro de las ideas, para explotarlos, para denigrarlos o para fastidiar. Lo peor de todo sería que el robo no sirviese de nada salvo para fastidiar al propietario original. Qué sin sentido...


Yo defiendo mis sueños como si en ello me fuera la vida porque acaso sea eso exactamente lo que ocurre: que en cuanto te roban tu sueño dejas de vivir en plenitud, eres menos tú, pierde tono el arco iris y se desvanece el sentido (sentido último) de cada amanecer. No es algo banal, créanme. Las personas que carecen de sueños se consumen mansa y silenciosamente como una vela hasta que se apagan en forma de depresión, de ansiedad, de tristeza crónica, de apatía... o -en el mejor de los casos- viven muy por debajo de su máximo potencial, de la mejor versión de sí mismas. No es algo a lo que se pueda/deba renunciar sin luchar. No seré yo quien regale, pierda, olvide o posponga eternamente mis sueños. La vida está hecha de tiempo, es todo lo que tenemos y acaso estemos aquí para aportar nuestra especial-única-genuina-divertida-próspera- nota musical a la orquesta planetaria. Así de hermoso. Así de trascendente lo vivo.



Quedan avisados: hay una oleada de robos de sueños. A usted le corresponde decidir qué hará con el suyo recordando que sueño acaso sea sinónimo de Vida (con mayúscula) y de felicidad posible. Me encantará conocer su sueño y su particular método de protección anti-robo.




sábado, 8 de noviembre de 2008

Vida, con Mayúscula

Hasta hoy el único registro que la palabra Wilhelma tenía en mi cerebro era el eco de la ruda voz de Picapiedra pidiendo ayuda a su esposa con un dramático (y a la vez cómico)¡¡¡Wilmaaaaaaaaaaaaa!!! cada vez que se metía en problemas. Pensaba en ello esta mañana mientras me dirigía en bicicleta a Wilhelma, el zoológico, jardín botánico y acuario de Stuttgart, un caleidoscopio de sensaciones, una metralleta de colores, un disparo al centro neurológico de la reflexión-comparación evolutiva entre el ser humano y las más de cien especies y nueve mil ejemplares que viven allí.

Late la Vida, con mayúscula, en cada centímetro de Wilhelma con una expresividad perpleja para adultos cuyas arterias palpitan de excesos gastronómicos, emocionales e intelectuales: atracones tóxicos ajenos por completo a la simplicidad, belleza y armonía de los animales incluso en semi-cautividad.

Contrastes. Los elefantes son vegetarianos y alcanzan un peso que oscila entre las cuatro y las siete toneladas... una lección gastronómica de primera. Les he visto caminar con delicadeza e incluso subir escalones hacia atrás. Increíble. Los monos, chimpances y gorilas se quitan los piojos los unos a los otros con una dedicación febril. Si no lo hicieran, la especie misma correría peligro: si alguno omitiera el instinto y por comodidad o pereza no despiojara a sus compañeros, si ese comportamiento se contagiara entre ellos, si el egoísmo camparara a sus anchas... en poco tiempo la calidad de vida de los monos, gorilas y chimpances (y su salud) resultaría severamente dañada. Además se abrazan, rozan, juegan, acunan. Contemplados al sol otoñal de este 8 de noviembre resultaban una lección de sociabilidad en estado puro. Pasen, copien, imiten y mejoren sus relaciones interpersonales. ¡Sres, Sras: cuiden los unos de los otros con dedicación febril y si se tercia jueguen y abracen!

En el insectario cientos de mariposas gigantescas y diminutas de impensables colores alzan el vuelo hasta la altísima cúpula... pasan junto a mi mano, rozan mi anorak rojo, siguen su trayectoria entre las plantas tropicales, se esconden detras los troncos, coquetean con los visitantes, juegan con los niños que las persiguen y, de nuevo, alzan el vuelo conocedoras del lugar en el que habitan los sueños: arriba, muy arriba, cerca de la luz. Tienen rayas, motas, salpicados, tonos pastel, aguafuertes, fosforitos, brillantes, galácticos. Decir que son hermosas resulta grosero. Son Vida con mayúscula y alas. Vida en estado puro y ellas lo saben: cuentan cada segundo como si fuera un año, cada minuto como si fuera un lustro y -sin embargo- juegan o quizá por eso juegan ¡la vida es tan breve! Hay una urna a temperatura constante entre 14 y 20 grados con cientos de larvas diferentes colgadas de manera natural en palitos de madera semejantes a un ábaco.

Hoy -la magia con la que los dioses suelen alegrarme el día- me ha regalado el tesoro de que en el preciso instante en el que yo visitaba el insectario una larva ha roto el capullo y tras un esfuerzo -créanme- supremo, ha salido al aire una mariposa de alas negras, puntos morados, amarillos, naranjas... Sin respiración, boquiabierta, me he quedado más que unos segundos esperando alzase el vuelo sin saber nada de mariposas, ignorando que el esfuerzo de romper la envolvente tela que protege el capullo deja exhausta a la mariposa que precisa un tiempo para reponer fuerzas antes de aletear y regalarnos el espectáculo único de su grácil e ingrávido movimiento. ¡¡Cuantos adultos hiper-protegidos no acaban nunca de romper la envolvente tela protectora de su niñez, no reunen la fuerza necesaria para alzar un vuelo independiente y solitario, alto, muy alto hasta sus sueños!!

En el estanque central habían retirado los gigantescos nenúfares que se observan en los paneles-guía del zoo, tan grandes o más que un portátil tamaño estándar. ¡¡Qué pena!! Tendré que volver a Wilhelma para verlos en primavera, para seguir aprendiendo-reflexionando-comparando-contrastando que la Vida tiene una mayúscula gigante, que no estamos solos en el planeta, que hay tanto que aprender de ellos: peces, ranas, ardillas, jirafas, pájaros, insectos, mariposas, medusas. ¡Ahhhhhhhhhh las medusas! giran en su pecera nocturna en el sentido de las agujas del reloj, totalmente ingrávidas, azulonas, como poetas, como bailarinas exquisitas de ballet clásico, como una percepción extrasensorial. Sí, prometo volver a Wilhelma, en primavera.

lunes, 18 de agosto de 2008

Biografía I

Soy una especie en extinción, hago trampas e invento tendencias. Me formé en un colegio de élite regentado por monjas. Mi padre no podía pagarlo: me otorgaron una beca. Les convencí a base de matrículas y talento. También ayudaron mi carita redonda de niña buena y mis trenzas. Los líderes del Opus andaban a la caza y captura de vocaciones religiosas y yo participaba activamente en todos los grupos de debate. Me escapé por los pelos, los pelos de un individuo que entonces me gustaba y que no me convenía. Mis padres se enfadaron tanto que me dijeron que eligiera entre el muchacho o una carrera (qué descabello, por Dios), me negaron el pase a la universidad y me pusieron a trabajar como secretaria en Radio Nacional de España. Tenía 18 años y un sueño escindido en dos: ser psicóloga o periodista.

Trabajé durante casi dos décadas en las que pasé de administrativa de base a periodista en ejercicio sin titulación. Después, sin dejar de trabajar un solo día obtuve mi Licenciatura en Ciencias de la Información (Universidad del País Vasco), pasé una rigurosa oposición y con ello obtuve mi plaza en titularidad, un sueldo tres veces mayor y la sensación de que no hay que renunciar a los sueños si sabes hacer trampas: la mía consistió en pasar cinco años sin un solo día libre, ni sábados, ni domingos, ni festivos ni, por supuesto, vacaciones. De ese modo obtuve la licenciatura y mantuve mi trabajo a jornada completa.

Después dijeron que tenía carácter, visión, don de mando y me hicieron jefa de los servicios informativos. Viví la transición española, las primeras manifestaciones políticas, sindicales, el destape, la pornografía en los quioscos, los programas en directo, en diferido, los debates, la proximidad al poder, el vértigo de la riqueza, la fama, la genialidad de un Gehry, de un Foster cuando aterrizaron en la villa de Don Diego para construir el Museo Guggenheim o los Fosteritos para el metropolitano de Bilbao. ¡Ah! Sí, he olvidado mencionarlo, soy de Bilbao. Nací en 1958.

Fue desafiante y divertido durante bastantes años. Lo dejé justo en el momento en el que todo se volvió demasiado previsible: la evolución de la democracia, la renovación de los directores de emisora cada legislatura, las conexiones y desconexiones desde la unidad móvil, las guardias para cubrir atentados, los gritos de la barbarie en las manifestaciones. Me fui. Sencillamente, dejé atrás uno de los sueños ¿se acuerdan? Aún quedaba otro y entonces comencé a buscarlo. Yo no lo sabía pero al tacto, por puro instinto, bordeando el filo de lo desconocido, comenzaba a aproximarme a la profesión que ejerzo ahora: la de Coach, entrenadora de líderes y de equipos. Aún sigo siendo una especie en extinción, hago trampas y más que nunca invento tendencias. Lo mejor de todo es que ahora me pagan por ser diferente, hallar atajos donde otros ven desvíos y re-crear productos y servicios.

Continuará.

miércoles, 25 de junio de 2008

Un equipo imbatible

Confesaré un secreto: Soy una mujer feliz. Entre otras consideraciones, porque mis clientes y yo formamos un equipo imbatible.

Realmente el Nosotros es más inteligente (smarter) que el Yo. Eso dice el libro que estoy leyendo centrado en la wikicomunidad. Eso es lo que compruebo a diario en mi trabajo como Coach. Lo repetiré: El Nosotros es más inteligente que el Yo.

Mis clientes y yo formamos un equipo imbatible. Trabajo con un ingeniero de una empresa de aviación radicada en Madrid, a quien hace unos meses le resultaba imposible desplegar las alas para imaginar un sueño profesional.

Mi ingeniero -que trabaja a diario con enormes alas tecnológicas y aeronaúticas-tenía las suyas atrofiadas. Esta mañana, sin embargo, -25 de junio de 2008- como resultado de algunas acciones planificadas desde su proceso de Coaching, le han propuesto ser el representante técnico de Aernova en México frente a Bombardier y Sikosky, durante al menos tres años.

Ni en el más loco, intrépido, extravagante de sus sueños, hubiera atisbado en el horizonte lo que es ya una sólida propuesta sobre la mesa de su despacho.

Somos un equipo imbatible y hoy es un gran día. Celebremos el triunfo del atrevimiento mesurado ¿estratégico? frente al miedo, la mediocridad y el conformismo.

Sigamos construyendo equipos imbatibles desde el Nosotros que, insisto, resulta más inteligente que el Yo.