martes, 9 de junio de 2015

Si no te ven ¡no te promocionan!


Trabajo con un directivo de Acelormittal desde hace un año cuando su mujer -una lectora entusiasta del blog- le sugirió que entrenase algunos aspectos de su vida que pudieran redundar en el bienestar familiar. Cuando llegó al despacho traía una sana dosis de escepticismo sobre las bondades del trabajo con una entrenadora senior sin más referencias que la admiración de su mujer y las escuetas pinceladas que aparecen en la parte derecha del blog y que el ingeniero había ojeado con desdén.

Le expliqué lo que cabía esperar de un proceso de entrenamiento y que yo no tengo varita mágica, es decir: deposité la responsabilidad de su vida justo donde corresponde: ¡sus propios hombros! si bien me ofrecí a acompañarle de manera que los cambios resultasen dulces, sostenibles y satisfactorios. Dulces en contraposición a amargos. Sostenibles en el tiempo y satisfactorios para todas las partes implicadas en el proceso.




Pronto el ingeniero consiguió su objetivo de equilibrio entre la vida familiar y profesional y descubrió que con mas eficacia y menos horas de fábrica hasta su equipo rendía mejor. Dado que había alcanzado su meta, le propuse abandonar los entrenamientos ante lo que expresó su negativa ¡si he logrado este objetivo ahora quiero conseguir más! afirmó. Así que nos pusimos en marcha para mejorar su branding, algo que vinculo al teatro de sombras. Veamos el porqué. 

    


Afirma la experta en branding  Neus Arqués que "... si no te ven... no te compran (si eres una empresa o un producto) y que si no te ven... ¡no te promocionan!..." y éste es el punto en el que mi joven y ambicioso directivo quería sacar chispas a su experiencia y formación -incluido su MBA en la Deusto Business School-. En definitiva, ¡quería comerse el mundo a dentelladas! puliendo lo que Andrés Pérez Ortega denomina la fuerza de "la marca personal" que es aquello que tu entorno captura como "tu valor de mercado": conocimientos, capacidades, habilidades, competencias, grado de fiabilidad y, en general, lo que "pareces ser" que en ocasiones recuerda un poco a quien eres y otras no tanto ¡como en el teatro de sombras! Emerge el dilema entre el ser y el parecer que no planteó Shakespeare aunque hubiera podido hacerlo.

Después de haber entrenado en la proyección de la marca personal a algunos profesionales he de rendirme a la evidencia de que lo estratégico es ¡ser y parecer! Ser un buen profesional es necesario pero no suficiente para que el entorno te otorgue tu "tacita de plata", es decir ¡te contrate o promocione!

Y en esas estamos el ingeniero y yo trabajando en cómo proyectar el "ser" en el teatro de sombras empresarial para conseguir la visibilidad previa a la promoción.




En la imagen aparecen los primeros bocetos en el trabajo de branding: la figura más grande representa a mi cliente, las que aparecen por encima aluden a los directivos de quienes depende (y a quienes ha de reportar) y las flechas azules indican la dirección en la que hay que emitir un mensaje alto-claro-honesto de valía, logros y profesionalidad a raudales ya que de ello depende la promoción profesional y el futuro de su familia. Continuará.