martes, 19 de marzo de 2019

Entrenar la Mirada y la Consciencia



Aunque Construir Equipos para Transformar Organizaciones es una metodología que alcanza la décimo sexta edición (y pudiera considerarse un curso consolidado) la siento "in progress". ¿Qué quiero decir exactamente? que la metodología se acompasa de manera orgánica a mis aprendizajes (lecturas y empresas-cliente donde probamos lo que realmente funciona).

El destilado académico de las ediciones anteriores, junto con mi trayectoria en las empresas, ofrecen una cosecha concentrada -y quiero pensar que precisa- en el fantástico desafío de construir equipos en las organizaciones que aspiran a un triple objetivo: obtener beneficios, desarrollar a los profesionales y crecer a través de la innovación en productos, servicios y mercados.


Cuadro de El Bosco. Detalle.


El curso tiene seis módulos, se desarrolla de noviembre a abril y va cogiendo intensidad, cuerpo y profundidad según avanza. El pasado viernes día 15 (quinto módulo) incluí en el manual algunas fotografías para su análisis y estudio cuya única pretensión era incrementar la consciencia de los participantes y educar la mirada en el contexto profesional. El experimento resultó muy interesante y quizá lo integre de manera permanente. 

Vinculado a la observación del mundo y sus imágenes me llama la atención descubrir que El Jardín de las Delicias (El Bosco) incluye en su tabla un drago dibujado con semejante precisión que permite constatar sus cuatro floraciones, según el botánico Eduardo Barba, experto en todas las plantas que contienen los cuadros que alberga  El Prado ¿no les parece fascinante?



Construir Equipos para Transformar Organizaciones se ofrece en formato largo (presencial en seis encuentros) y corto (presencial en una sola jornada a modo "menú degustación"). La cita más cercana en el tiempo es el 14 de junio de 2019, en Zaragoza. Toda la información pinchando aquí.


sábado, 16 de marzo de 2019

Terminar con las Reuniones = Acabar con la Participación


El debate entorno a las reuniones de trabajo -tal y como se está formulando en las redes sociales- me parece falaz. Plantear la dicotomía: reuniones si / reuniones no es tan absurdo como si en una empresa nos cuestionásemos producción si / producción no. ¡Impensable!

Salvo que la propuesta pase por involucionar en la historia del management para volver a los modelos llamados "feudales" -control unipersonal del poder, información y toma de decisiones- las reuniones se presentan como la opción para compartir información en tiempo real, cotejar datos, realizar preguntas, aportar soluciones, detectar riesgos y oportunidades y tomar decisiones juntos. Las reuniones son la representación a escala del funcionamiento empresarial y -en este sentido- encuentro peligrosa la hipótesis de eliminarlas porque equivaldría a silenciar las voces del sistema alejándonos del liderazgo compartido. 



Sabido es que una buena pregunta es la mitad de una respuesta. Comparto con ustedes algunos interrogantes que quizá pueden orientan el debate: ¿Cómo hacer una reunión eficaz? ¿Qué es una reunión eficaz? ¿Quién debe acudir a la misma? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Cuál es el objetivo último de la reunión? ¿Qué se hará con las decisiones que se tomen? ¿Cuánto ha de durar una buena reunión de trabajo? ¿Cuál es el número óptimo de profesionales que han de ser convocados? ¿Cada cuánto tiempo ha de hacerse una reunión? ¿Qué método de trabajo utilizaremos?...

Cada mañana no hay que inventar el amanecer. Personalmente he entrenado a decenas de profesionales con la metodología "Reuniones Delegadas" y hemos obtenido resultados muy satisfactorios para los participantes, la empresa y la cuenta de resultados. Se aprende y mejora con la práctica. Es algo que enseño. Próxima edición el 17 de mayo de 2019 en un bello lugar de San Sebastián. Horario de 9 a 19.00 (comeremos juntos). Parking gratuito. Los alumnos de ediciones anteriores apoyarán la experiencia como asistentes y facilitarán las prácticas en sala. Información y reserva:   azucenavega_coach@yahoo.es 

     

domingo, 10 de marzo de 2019

La naturaleza te aleja del ego



La pisada sobre el musgo ha vuelto a ser gozosa porque ha llovido (un poco) durante la noche. Poroso y acogedor, el musgo acompaña mis incursiones en el bosque cuando me tomo unas horas de descanso de la tiranía digital. Los domingos. Normalmente tomo un "baño de bosque" los domingos. Hoy las aliagas mostraban un amarillo intenso sobre el fondo verde de los arbustos espinosos y algunos brotes se alzaban de puntillas en la profundidad del hayedo. No me he cruzado con ninguna persona y es algo que me agrada porque intensifica mi conexión con el mundo natural del que formo parte y al que pertenezco. Tengo un árbol favorito donde termina el sendero y ya no es posible avanzar. Allí suelo sentarme a respirar y orar. Me gusta mucho este sitio.




La naturaleza me aleja un paso más de mi ego. El tiempo transcurre con dulce lentitud. El silencio me devuelve más de lo que doy. Regreso a casa renovada, plena de energía y esperanza.

Estoy deseando leer "Loa a la tierra", última creación literaria del filósofo y ensayista surcoreano Byung Chul Han quien me acompaña como referente en algunas de mis conferencias y clases en la universidad. Hasta el viernes día 15 no sale a la venta el libro en España. En las reseñas aparece un destacado que me ha hecho pensar: "... la cultura digital se basa en el dedo que enumera, pero la historia es una narración, algo que se cuenta...".  


jueves, 7 de marzo de 2019

Más mujeres / Más Innovación



Aunque hay muchas formas de organizar el capitalismo -según el profesor de la Universidad de Cambridge Ha-Joon Chang- todas se afanan en la búsqueda de rentabilidad. Por eso estos días que se airean a los cuatro vientos proclamas en favor de las mujeres profesionales no hemos de caer en bobalicona credulidad.


Ha-Joon Chang, profesor de la Universidad de Cambridge.


Las mujeres estamos de moda. No solo por la cercanía del 8 de marzo, sino por la cantidad de investigaciones que revelan obviedades que, siendo bienvenidas, no responden a una evolución ideológica de la clase política y económica dominante sino a una vuelta de tuerca en el sistema capitalista.

Tomemos uno de los doce informes que tengo sobre la mesa para preparar mi intervención en el curso de verano que impartiré los días 29 y 30 de julio próximo en el Palacio de Miramar (San Sebastián) organizado por la Universidad del País Vasco. La investigación de Accenture -basada en 18.000 encuestas realizadas en 27 países- revela que las empresas que practican una cultura corporativa paritaria entre hombres y mujeres son siete veces más innovadoras que el resto. La cultura igualitaria impacta en la innovación de manera más relevante que factores geográficos, demográficos, sectoriales o de tamaño empresarial. Sabido es que tanto la sostenibilidad de los negocios como su competitividad se basan en la capacidad de innovar. No parece por lo tanto una cuestión baladí. Accenture asegura que el PIB mundial podría aumentar hasta ocho billones de dólares si la mentalidad innovadora en las compañías creciese un 10% en la próxima década. 

Estamos de moda, pero sin espejismos: las mujeres primero ante el riesgo de hundimiento del titanic económico-financiero mundial. 

Celebremos los no cumpleaños. Los no ocho de marzo. Los no techos de cristal y las no brechas salariales, pero orillemos la ingenuidad de pensar que son consecuencias de una humanidad que evoluciona. No, no. Sin acritud: negocio puro y duro.


lunes, 4 de marzo de 2019

El hombre y el personaje ¿se parecen?



Podría querer a este hombre. Por muchas razones: es posible ver el precipicio de su alma a través de unos ojos claros -diríase limpios- propios de las personas que viven en coherencia los cuatro verbos cardinales: pienso-siento-digo-hago. Hay pocas personas que vivan una pasión desmesurada por su oficio con independencia de la prosperidad o el prestigio. Sin duda hay algo heroico en el personaje que encarna Willem Dafoe en  Van Gogh, a las puertas de la eternidad.

La aparente fragilidad de Van Gogh alberga la determinación de quien conoce su vocación y está dispuesto a sufrir humillación, pobreza, desprecio, burla y finalmente fracaso en vida para volar alto (como el ave fénix) tras su muerte.




Podría querer a este hombre huesudo y pelirrojo porque en su desgarro -diríase vulnerabilidad- manifiesta una ternura de otro tiempo que ya no encuentro en los niños.

Dice el intérprete: "... Actuar es básicamente aprender a ser una persona decente. Un ejercicio de empatía...". ¿No les parece hermoso?

Van Gogh a las puertas de la eternidad es una película dura, bella, poética, lenta e inspiradora. Si pueden, vayan al cine más cercano y disfruten de este actor que -a sus 63 años- ha comenzado a pintar bajo la inspiración del personaje que encarna y la tutela de  Julian Schnabel, cotizado pintor y director del film.


jueves, 28 de febrero de 2019

¿Cómo son los verdaderos líderes?



Mi oficio consiste en trabajar con personas. A lo largo de mi vida laboral he mantenido relaciones con cientos de ellas. Sólo desde el año 2002 he fondeado en las competencias de liderazgo de quinientos profesionales. Muchos de ellos son directivos al frente de equipos y es curioso que (con independencia del sector, tamaño de la organización o licenciatura) los "verdaderos" líderes muestran algunos puntos en común.




Mi prosaico método de aprendizaje consiste en contrastar el conocimiento teórico con la experiencia cotidiana: observo, analizo y alcanzo algunas conclusiones que me ayudan en el trabajo con personas.

Los "verdaderos" líderes viven apasionadamente su trabajo y no escatiman tiempo ni esfuerzo en la persecución de sus metas. Pasión. Esfuerzo. Metas. Aunque son personas muy enérgicas se mantienen en forma con la disciplina del autocuidado (comida, sueño, deporte). Alta energía. Autocuidado. Nunca aceptan un "no" por respuesta: buscan alternativas, soluciones, atajos o desvíos y si no existen ¡los construyen! Persistencia hasta el logro. No se quejan porque conocen la energía corrosiva del lamento. Gestionan sus emociones: frustración, miedo, decepción, soledad, impotencia... Los "verdaderos" líderes son más rápidos que los demás: huelen las tendencias, detectan oportunidades, son visionarios, van un paso por delante en la previsión de riesgos y -como los castores- dejan a su espalda túneles de salida por si las cosas se van al traste. Planificación. Instinto de supervivencia. Finalmente muchos de los lideres con los que trabajo han tenido una infancia difícil a la que han sabido sobreponerse. Son resilientes, maratonianos ¡aguantan! y se convierten en modelos referenciales para los demás. Gracias Iker, Luis, Isabel, Julia, Martín... 


domingo, 24 de febrero de 2019

Asepsia: ¿Qué provocamos en los demás?



Hasta finales del siglo XVIII morían el cincuenta por ciento de las mujeres que daban a luz en el hospital Hotel Dieu (Paris), en el hospital Westminster de Londres, y en otros centros sanitarios de Europa. Semejante sangría cesó en 1774 gracias a la asepsia médica de Ignác Semmelweis.  

¿Qué hizo el insigne doctor? Observar las conductas de los médicos cuando atendían a las parturientas tras haber realizado prácticas de anatomía con cadáveres sin haberse lavado previamente las manos. Simple ¿no les parece?

No conviene subestimar el poder de la observación que precede a la consciencia y por lo tanto atisba un diagnóstico que a su vez propicia la corrección de una disfunción, en este caso la alta mortandad de mujeres que daban a luz en centros hospitalarios de las capitales europeas. La magia de la asepsia consiste en observar las consecuencias de nuestros actos, palabras, gestos, comportamientos, conductas, silencios y actitudes. Observar. Observar lo que provocamos en los demás.






La semana pasada facilité dos jornadas de trabajo reforzando las competencias de profesionales técnicamente muy cualificados que necesitan hacer frente (en 2019) a una demanda exponencial de encargos, es decir, a una monumental carga de trabajo. Saben que sus competencias técnicas seguirán siendo necesarias pero no suficientes para el desafío al que se enfrentan y de ahí la conveniencia de vivir jornadas de reflexión para la acción. Durante los entrenamientos emergieron las pequeñas grandes miserias de los humanos: algunas conversaciones pendientes, un cierto déficit de confianza, polaridades tensionales basadas en conflictos interpersonales, necesidad de mayor reconocimiento y finalmente el anhelo de poder reflexionar más y mejor juntos. Una vez más la realidad confirma la teoría del management contemporáneo:

Los equipos padecen un déficit de confianza, un mediador afectivo de los equipos de trabajo. La gestión de proyectos son conversaciones, el liderazgo de la propia carrera son conversaciones, la disolución de incipientes conflictos son conversaciones y hasta la promoción profesional depende (en parte) de la calidad de nuestras conversaciones. Por otro lado, el reconocimiento verbal a subordinados hace maravillas en la motivación de los profesionales siempre que sea honesto, generoso, concreto y pegado a los hechos... ¿Y la asepsia?  La asepsia u observación de lo que provocamos en los demás -consciente o inconscientemente- es importante porque en el trabajo la buena intención no basta. Asepsia, observación y responsabilidad de lo que causamos en los demás. En este sentido quizá convenga recordar que la principal obligación de un jefe es ¡no desmotivar!

     

Artículo relacionado con la asepsia pinchando aquí.
Vídeo (veinte minutos) relacionado con las conversaciones que transforman pinchando aquí.

domingo, 17 de febrero de 2019

Intersección entre sueño y realidad



Los humanos podemos rozar el firmamento si nos estiramos de puntillas. Pero hay que estar atento, y no otorgar autoridad a quien te diga que no es posible alcanzar un sueño, porque si lo haces pasas a engrosar la tribu de los realistas y te olvidas de lo que podría dar sentido a tu vida. 

"Siempre he animado a las personas a no ser realistas", afirma el prestigioso Nicholas Negroponte, creador del Media Lab del MIT donde se concentran los cerebros más creativos del mundo, un espacio "en el que poder estar loco" y donde conectan inventores e inversores que empujan el futuro del planeta.




Sería hermoso que la empresa fuera capaz de trascender el realismo para descubrir el punto de intersección entre la grandeza de un sueño y la concreción de un objetivo. Como en la cocina, la clave está en el punto exacto de sal y pimienta. ¿Cuánto de realismo? ¿Cuánto de sueño?

Durante el curso Construir Equipos para Transformar Organizaciones (*) he confrontado a los profesionales que asisten al debate sobre el diseño de "objetivos históricos" versus "objetivos predictivos", un concepto diseñado por Stephen Covey.

Los objetivos histórico apalancan en los resultados obtenidos en el pasado a los que suman un porcentaje incremental, por ejemplo un aumento del 5% de facturación. Los objetivos predictivos apalancan sobre el futuro y su potencial alcanzable si nos ponemos de puntillas. 

Uno de los Ceos enseguida alzó la mano para matizar que sólo es posible plantearse objetivos predictivos cuando la empresa está consolidada. Su lógica dio pie a un hermoso debate-aprendizaje y me hizo recordar el enfoque sistémico de las organizaciones según el cual en las empresas laten dos pulsiones: la supervivencia y el crecimiento. En síntesis: objetivos históricos hasta que se logra la consolidación del negocio y objetivos predictivos para su crecimiento y expansión.



Artículo relacionado pinchando aquí. Otro artículo vinculado.
(*) Abierta la matrícula para la decimoséptima edición. Comienzo en Noviembre 2019. Info.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Factores Blandos que Revientan la Caja



Mientras algunas empresas se afanan por ser eficientes ancladas en el enfoque de la era industrial, otras -que ya han puesto en marcha procesos de eficiencia- miran al futuro. 

¿En qué consiste la mirada que busca ventajas frente a los competidores? En crear conexiones de confianza con los clientes, inversores, proveedores y social media.




Dado que en la empresa no existe lo que no se mide, hablar de confianza era irrelevante hasta que el profesor de la universidad de Harvard Michael Porter puso las conexiones en el centro del negocio en su libro Competitive Advantage.  Más tarde, un estudio de Accenture recogió cuatro millones de datos cuya principal conclusión es que en la empresa "las métricas en confianza afectan desmesuradamente al resultado final de la compañía" y "un 54% de las firmas sufren episodios de pérdida de confianza".

El informe de Accenture ofrece algunas pistas para los líderes miran al mañana: para generar confianza en nuestro entorno, hemos de confiar en nosotros mismos (principio de coherencia). Para generar confianza hemos de mostrar curiosidad-interés por los demás. Y -finalmente- la confianza está vinculada a la "interdependencia" cuyo pre-requisito es la colaboración que se manifiesta en compartir conocimiento y expertise. 


Artículo relacionado pinchando aquí.

domingo, 10 de febrero de 2019

Productividad ¿Cuestión de Confianza?



Quienes me conocen tienden a pensar que trabajo muchas horas por mi presencia en redes sociales, la variedad de proyectos que abordo, los desplazamientos para atender a clientes industriales y -en general- porque saben que vivo con pasión mi actividad. Las apariencias engañan.




Si bien es cierto que trabajo con intensidad, el registro de  mis jornadas revela que estoy por debajo de las 37 horas semanales que pauta la norma. La clave hay que buscarla en la disciplina que aplico al abordaje de las prioridades que establezco. De hecho, rara vez altero el orden de las prioridades si no hay una razón de peso: la urgencia de un cliente, un asunto familiar ineludible, o una enfermedad. Pero no es solo el respeto de las prioridades lo que salvaguarda mi ratio de eficiencia, tengo otros hábitos que comparto por si pudieran resultar de utilidad.

Mi horario es flexible en función de dos parámetros: mis propias necesidades y la demanda del cliente. En un porcentaje muy alto es posible conciliar ambos ¡solo hay que proponérselo! 

Las necesidades que aseguran mi bienestar son básicas: dormir ocho horas, comer en casa siempre que trabaje en San Sebastián, llevar el termo de mis hierbas y preservar tiempo para la práctica de alguna actividad física. Todo ello está pautado en mi agenda de manera que cuando se produce un encargo lo tengo en cuenta y lo defiendo con la misma firmeza que si se tratase de algo facturable. En una palabra: pongo mi bienestar en la ecuación, algo que resulta simple de entender y difícil de practicar para la mayoría de mis clientes. 

Dado que necesito liberar tiempo, me obligo a ser eficiente, es decir: a hacer (bien) lo que hay que hacer con el mínimo esfuerzo-desgaste-coste-tiempo... 


Poner en la ecuación nuestras necesidades parece un lujo, una frivolidad. Una vez más las apariencias engañan porque desde el bienestar físico, mental y emocional somos más productivos, concluye el último informe del Eustat que insiste en que el "presencismo" (pasar muchas horas en la fábrica o la oficina) no funciona e incluso puede resultar contraproducente en forma de accidentes laborales, absentismo y estrés (que afecta a un 60% de los profesionales españoles). ¿La solución?  Según el agencia europea: flexibilidad horaria para entrar y salir, opción de trabajar desde casa, poner una hora tope para abandonar las instalaciones, medir por objetivos y resultados... ¿Qué frena a las empresas para avanzar en esta dirección? La falta de confianza en sus trabajadores. La confianza es la clave de las relaciones laborales y un mediador afectivo relevante para la productividad empresarial.


Artículo relacionado pinchando aquí.
Artículo II relacionado pinchando aquí.

viernes, 8 de febrero de 2019

La sociedad de lo efímero


Aún descubro pliegues en la piel de mi pareja. No siempre, solo cuando mi receptividad -acaso mi vulnerabilidad- está afinada. El arpa suena en mi y resuena en él. Cuarenta y dos años después.

En la sociedad de lo efímero, profundizar en lo conocido resulta estimulante si concedes tiempo a paladear las emociones sin prisa ni expectativas. La pauta repetitiva de búsqueda y hallazgo de sutiles tesoros en los pliegues de la vida es una característica en mí. Parece persistencia, acaso constancia, pero solo es ¡magia!

En la sociedad de lo efímero en métodos de gestión -donde cada año parece quedar obsoleto el conocimiento precedente- me gusta profundizar en los clásicos cuya esencia reverbera una y otra vez con ilimitados ecos de sabiduría fertilizando a quien se concede tiempo para descubrir tesoros sin prisa ni expectativas.




Leo por décima segunda vez la parte teórica de las "reuniones delegadas" (eficaces) cuya aplicación en decenas de empresas de todos los sectores me ha dado fabulosos resultados. No es solo un método, sino un conjunto de matices que aplicados en su justa medida propician que los equipos mejoren resultados, mejoren en cooperación, tomen mejores decisiones en menos tiempo, y se sientan más satisfechos con su desempeño individual y colectivo. ¿Puede haber algo más apasionante que afinar en precisión para alcanzar una y otra vez estos resultados en las organizaciones que me contratan?

En la sociedad de lo efímero, orientan mi actividad laboral algunos mentores relevantes que han dedicado la vida entera a descubrir (o construir) un puñado de atajos que funcionan. Sin desestimar las nuevas tendencias, profundizar en lo conocido tiene enormes recompensas para mi. 


jueves, 31 de enero de 2019

Razones para aceptar un proyecto



Ayer un caballero se me acercó, me consultó si tenía un momento, se presentó, y me digo si podía hacerme una "pregunta delicada". Yo le miré atentamente y le dije que sí, que ¡adelante! Entonces me preguntó: ¿Cuál es su caché?

Contexto. De no haber sido por el contexto, la pregunta me hubiera parecido surrealista pero yo acababa de ofrecer una conferencia que -según dijo- había sido de su agrado. Su única preocupación era conocer mis honorarios para plantear al decano de la Facultad de Empresariales mi participación en un congreso.

Yo (que a veces tengo un humor arrojadizo) le contesté que caché, caché... ¡Lina Morgan! Dado que ambos lucíamos canas nos reímos con la complicidad de quienes no se toman a sí mismos demasiado en serio aún cuando estábamos rodeados de políticos, empresarios, directivos, investigadores y periodistas que cubrían en evento.

El caso es que el caballero y yo intercambiamos tarjetas para explorar la posibilidad de colaborar siempre que el decano otorgase el beneplácito. Después nos despedimos y yo seguí charlando con otros asistentes al evento.

Más tarde, ya en mi hotel y mientras me desmaquillaba, me entró la risa al recordar la expresión taimada del caballero formulando su pregunta: ¿cuál es su cache?

Alcancé la conclusión de que todo lo traducimos a dinero o -por hablar con mayor precisión- lo "monetizamos". Ciertamente no era la razón por la que yo había aceptado el encargo de hablar sobre prevención laboral en un foro de expertos. ¿Cuáles son las razones que me planteo para aceptar (o desestimar) una propuesta?





Pesa en mi ánimo de manera relevante la relación que tenga con la persona que me propone el proyecto; si es de confianza, la decisión se inclina hacia el sí. También contemplo el posible impacto transformador que pudiera tener en los receptores, digamos el nivel de influencia que pudiera alcanzar mi intervención en la puesta en marcha de algunos cambios positivos para terceros. Finalmente me pregunto con radical honestidad si tengo algo de valor que contar sobre el tema que me solicitan. Es aquí donde suelen asaltarme las dudas: ¿qué sé yo de prevención de riesgos laborales? ¿qué puedo aportar que -siendo novedoso- esté aterrizado en la realidad? ¿cómo dar la milla extra a profesionales cualificados? ¿qué ángulo ciego puedo hacer ver que complete la visión que ya tenga el auditorio? y -finalmente- ¿cuál es realmente mi papel en la actividad?  Normalmente no me importa ser bufón porque ese disfraz troyano permite acceder a las zonas altas del poder donde -de otro modo- no te escuchan. Pero... no es menos cierto que cada vez se dispara más en mi la necesidad de impactar de una manera relevante en la transformación social y eso... Eso... ¡no estoy segura de saberlo medir!  




Referencia en el Heraldo de Aragón

martes, 29 de enero de 2019

¿Qué es -realmente- un equipo?



Aunque pongo todo mi empeño, cuando hago formación a directivos no consigo acallar la voz de mi "censor interno" cuyas expectativas nunca acabo de colmar. 

Son ya dieciséis las ediciones del curso Construir Equipos para Transformar Organizaciones, pero una cierta zozobra -acaso inseguridad- me impulsa a seguir mejorando el manual, la metodología, las dinámicas en aula, el trabajo de fin de curso, el planteamiento de los "casos empresariales" y hasta los rotuladores que utilizo.

A pesar de tanto entusiasmo y esfuerzo no alcanza para saciar las fauces del censor, ese fauno que nos devora las entrañas mientras le entregamos lo mejor de nosotros mismos. Para calibrar la marcha del curso, en el tercer módulo chequeo la satisfacción de los alumnos y -sobre todo- su aprendizaje.

La semana pasada el check in o aterrizaje en sala (fórmula de conexión al aquí y el ahora de nuestra actividad) consistió en preguntarles qué aprendizajes de nuestra formación habían aplicado en su entorno laboral. Dado que son directivos atareados, que viajan constantemente, y que dirigen equipos complejos en entornos difusos, mi hipótesis partía de unas expectativas casi planas y -sin embargo- me sorprendieron. ¡Grandes!





Tengo conciencia de qué es -realmente- un equipo. Practico la reflexividad. Preparo las reuniones. Aplico la motivación interna. Pongo en marcha el diagrama de afinidad. Utilizo la escucha activa. He observado la importancia de la memoria transactiva. He analizado mi equipo bajo los Roles Belbin. He cambiado la ubicación física de mi equipo. He constatado que cuando yo me coloco... el resto se coloca. He puesto en marcha equipos de proyecto. Estoy trabajando la actitud positiva (enfoque a soluciones).



Maku (izquierda) y María Antonia (derecha) participantes en el curso Construir Equipos para Transformar Organizaciones. La próxima edición en Zaragoza dará comienzo en noviembre de 2019. Toda la información e inscripciones pinchando aquí o poniéndose en contacto con Virginia Lasala:  vlasala@fundacionibercaja.es


sábado, 26 de enero de 2019

Aprender de la historia



Ayer trabajé la mejora de las reuniones. El equipo estaba compuesto por séniors y júniors. Ante un dilema severo, uno de los veteranos recordó una experiencia similar en el pasado y la solución que habían encontrado. Fue muy valioso para el momento actual de la compañía.




Michael West lo denomina "memoria transactiva". Mi mentor académico alude al concepto diciendo que "no hay que inventar todo el tiempo el Mediterráneo". Finalmente Sun Tzu nos recuerda que (ante cualquier desafío) "... la respuesta no hay que buscarla en las estrellas, sino que puede encontrarse en los anales de la historia...".


miércoles, 23 de enero de 2019

Retrato de una sociedad acelerada



El principal riesgo laboral es no tener trabajo porque a la fragilidad económica se suma el riesgo de exclusión social sensación tan dolorosa como un cólico. El segundo riesgo laboral que afrontamos en el siglo XXI es el miedo a la pérdida del empleo -especialmente superados los cincuenta años cuando la probabilidad de ser contratado desaparece de la estadística-. Ambas reflexiones empujan a los trabajadores a prolongar las jornadas laborales en un frenético y acelerado esfuerzo por colmar las expectativas de jefes sometidos a la presión de la propiedad obsesionada por el incremento del Ebitda. 

Las semanas de sesenta horas laborales son habituales en muchos sectores industriales y la sensación cotidiana en el trabajo se asemeja a subir el Himalaya sin sherpas ni oxígeno. La situación se torna insostenible en la llamada “sociedad del cansancio” sobre la que ha escrito reiteradamente el filósofo y ensayista surcoreano Byung-Chul.




Resulta urgente repensar nuestra existencia dando paso a nuevas maneras de vivir y trabajar, acaso retornando al espíritu de la aldea: ese lugar en el que las personas se conocen y respetan, se apoyan y sostienen y (en definitiva) son capaces de soñar un futuro mejor y para todos.

domingo, 20 de enero de 2019

Liderazgo: Romper las "ideas limitantes"



La niña sin miedo será la mujer sin miedo a perseguir sus metas hasta alcanzarlas. Sabido es que nadie pone alfombra roja al logro de los demás y con facilidad podemos imaginar que la niña encontrará obstáculos en el camino que -si no acaban con ella- la harán más fuerte (Sun Tzu en El arte de la guerra).

Entre los obstáculos internos topará con ciertas "creencias limitantes" transferidas por su entorno social (familia, nivel económico, círculo educativo, amistades, ideologías...). Las "creencias limitantes" son genuinas anclas neuronales que pesan como bolas de preso atadas al frágil tobillo de la niña-mujer-anciana. Sólo podrá liberarse si no tiene miedo a fracasar ni a triunfar y sabe tratar a los dos impostores por igual.


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El concepto "creencias limitantes" ha sido ampliamente desarrollado por la programación neurolingüística (PNL) con autores como Richard Bandler y John Grinder (California). El concepto "entorno social" ha sido desarrollado por Kurt Lewin en la Universidad de Berlin y transferido a todos los departamentos de psicología social y del trabajo del planeta.

El peso que adquieren el entorno y sus creencias se cuela en nuestro inconsciente y su estribillo suena así: no eres creativa... el dinero no crece en los árboles... nunca llegarás a nada... eres fea... no serás feliz si no te casas... no tienes suficiente talento y -sobre todo-: ¿quién te has creído que eres para...?

La saltadora de obstáculos (reales e imaginarios) que es la niña-mujer-anciana que no tiene miedo alcanzará finalmente algunas metas mostrando al mundo que ¡es posible! y con un poco de suerte se convertirá en un modelo referencial cuya influencia generará un impacto positivo en otras niñas-mujeres-ancianas que responderán al "efecto llamada" impulsando un círculo virtuoso que irá cambiando el entorno y sus creencias.

De eso va el "liderazgo en femenino", eje central del curso de verano que impartiré en la Universidad del País Vasco (junto a Miren Gabantxo y Esther Torres):  romper algunos techos de cristal internos que portamos de manera inconsciente, provocar que emerjan a la consciencia, transformarlos en propulsores y ¡avanzar, avanzar, avanzar! Post relacionado: En el liderazgo no cabe el miedo.


domingo, 13 de enero de 2019

Entre la prudencia y el coraje ¡la prevención!



Llevo buena parte del domingo tecleando mi intervención como anfitriona en la VIII Edición de los Premios Aragón con la Prevención el próximo miércoles 30 de enero de 2019 en Zaragoza. 

Aunque las instituciones representadas identifican la prevención de riesgos laborales con el cumplimiento de la normativa vigente, también se abren a otras propuestas. Por ejemplo, en la pasada edición el psiquiatra Javier García Campayo disertó sobre el estrés y la ansiedad como crecientes riesgos laborales en la sociedad contemporánea.

Aunque mi ponencia tendrá una duración de veinticinco minutos, lo vivo como una eternidad sobre un espacio que desconozco siendo observada por autoridades , empresarios, directivos y periodistas.

Así que escribo, ensayo, repaso, corto, pego, coloreo y concluyo que la prevención es un cruce de caminos entre la prudencia y el coraje.


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La prevención asume que habrá un mañana y trata de construir las condiciones que lo hagan llevadero. La prevención integra la prudencia como guía en la toma de decisiones y -si no cae en la complacencia de los tiempos de bonanza- nos acompaña en los riesgos que asumimos si queremos evolucionar como profesionales o como empresa.

En el cruce de caminos entre la prudencia y el coraje emerge la prevención que si está muy atenta escuchará las señales bajas que nos alertan de peligros potenciales antes de que suenen las doce campanadas, se desintegre la calabaza-carruaje, perdamos el zapato de cristal y nos transformemos en una Cenicienta descalza. Continuará.


miércoles, 9 de enero de 2019

En el liderazgo no cabe el miedo



Impartiré un curso de verano para la Universidad del País Vasco. Aunque pudiera parecer algo banal, se trata del cumplimiento de un sueño antiguo: dar clases en la universidad donde me licencié en el año 1984. Estoy contenta y agradecida. 

Por razones que desconozco han pensado que puedo transmitir conocimiento y experiencia relevante en el ciclo Mujer y Liderazgo y -aunque huyo de todo tipo de etiquetas- ¡acepto la propuesta!


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La niña sin miedo es el título de la escultura de Kristen Visbal, situada frente a la fachada de la Bolsa de Nueva York como contraparte a la escultura de un toro percibido como la representación simbólica del dinero. Lo que importa es el título de la escultura y la actitud de la criatura frente al mihura, la nieve o el acoso fotográfico de los turistas. En el liderazgo no cabe el miedo, acaso la responsabilidad y la calibración del riesgo necesario para alcanzar la meta que te propones.

La escultura fue encargada por uno de los fondos de inversión más potentes del mundo, State Street Global Advisors, con la pretensión de que llamase la atención sobre la escasez de mujeres en la cúpula de las finanzas. De hecho, el prestigioso IESE Business School promueve un programa centrado exclusivamente en la formación de mujeres que aspiren a integrarse en los Consejos de Administración de las empresas -en 2019 un minúsculo porcentaje-.

La niña sin miedo será la mujer sin miedo. El coraje alimenta el tesón para persistir en el empeño de conseguir una licenciatura, un salario acorde con las aportaciones de valor que se realizan a la empresa, la presencia en un consejo, la dirección de un máster, o la exitosa gestión de un negocio de costura. La ausencia de miedo es el primer eslabón del liderazgo. Hay más, por eso este post continuará. 



(*)  El curso se desarrollará en el Palacio de Miramar (San Sebastián) durante el verano. La presentación de los cursos será a finales de marzo de 2019. El equipo docente está formado por Miren Gabantxo, Esther Torres y Azucena Vega Amuchástegui.

lunes, 7 de enero de 2019

Las "islas de información" dañan la empresa



Me contratan para transformar las organizaciones. Entro en las estructuras como una abeja polinizadora. Encuentro "islas de informacion", personas que tienen mucho conocimiento y experiencia del producto, del mercado, de clientes y proveedores pero que no lo transfieren a otros profesionales y departamentos.

Supongo que la información otorga poder, pero se torna una práctica perniciosa para la totalidad de la colmena.

Las islas colapsan el flujo de información necesario para consolidar y expandir el negocio. Lo sabía Sun Tzu quinientos años antes de Cristo. ¿Por qué seguimos tropezando en la misma piedra?

jueves, 3 de enero de 2019

La perspectiva mágica de la realidad



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Acabo de ver "El regreso de Mary Poppins" y aunque me encantaría decir lo contrario ¡me ha decepcionado! Quizá porque mis expectativas eran altas. Tal vez porque la crítica cinematografica de María Tausiet -en la sección cultural de El País- ponía el film literalmente por la nubes de las que desciende el personaje literario creado por la escritora P.L. Travers, cuya primera versión data del año 1964 cuando fue llevada al cine por Walt Disney.

El largometraje es hermoso, tiene ritmo -aunque se ralentiza en la parte musical- y alcanza cierto climax estético en el baile nocturno de los faroleros.

Mary Poppins parece un poco rígida y levemente narcisista aunque llena de magia para volar, hacer hablar a los objetos o transformar una bañera en un océano habitado por barcos, piratas, peces y patos.

Algunas cuestiones merecen ser destacadas: la protagonista es una mujer con superpoderes y la tía de los niños (personaje secundario) también es una mujer independiente y fuerte que promueve manifestaciones en defensa de los desfavorecidos. También se incita a la lectura -aunque la tapa del libro sea fea- y finalmente -para no extenderme- los banqueros se dedican (literalmente) a robar las propiedades de los ciudadanos con maniobras ilegales. 

El film termina con final feliz y nos deja el chispeante y juguetón recuerdo de una Meryl Streep que encarna a la tía de Mary Poppins -una excéntrica maga que salta, baila, canta y ve el mundo al revés-. Una invitación al espectador adulto para que ver la realidad desde otra perspectiva, en este caso ¡mágica! Finalmente un último detalle: salí del cine con algunas palomitas de maíz dentro de mi bolso. Prometo que no eran mías.