domingo, 13 de enero de 2019

Entre la prudencia y el coraje ¡la prevención!



Llevo buena parte del domingo tecleando mi intervención como anfitriona en la VIII Edición de los Premios Aragón con la Prevención el próximo miércoles 30 de enero de 2019 en Zaragoza. 

Aunque las instituciones representadas identifican la prevención de riesgos laborales con el cumplimiento de la normativa vigente, también se abren a otras propuestas. Por ejemplo, en la pasada edición el psiquiatra Javier García Campayo disertó sobre el estrés y la ansiedad como crecientes riesgos laborales en la sociedad contemporánea.

Aunque mi ponencia tendrá una duración de veinticinco minutos, lo vivo como una eternidad sobre un espacio que desconozco siendo observada por autoridades , empresarios, directivos y periodistas.

Así que escribo, ensayo, repaso, corto, pego, coloreo y concluyo que la prevención es un cruce de caminos entre la prudencia y el coraje.


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La prevención asume que habrá un mañana y trata de construir las condiciones que lo hagan llevadero. La prevención integra la prudencia como guía en la toma de decisiones y -si no cae en la complacencia de los tiempos de bonanza- nos acompaña en los riesgos que asumimos si queremos evolucionar como profesionales o como empresa.

En el cruce de caminos entre la prudencia y el coraje emerge la prevención que si está muy atenta escuchará las señales bajas que nos alertan de peligros potenciales antes de que suenen las doce campanadas, se desintegre la calabaza-carruaje, perdamos el zapato de cristal y nos transformemos en una Cenicienta descalza. Continuará.


miércoles, 9 de enero de 2019

En el liderazgo no cabe el miedo



La Universidad del País Vasco me ha encargado un curso de verano. Aunque pudiera parecer algo banal, se trata del cumplimiento de un sueño antiguo: dar clases en la universidad donde me licencié en el año 1984. Estoy contenta y agradecida. 

Por razones que desconozco han pensado que puedo transmitir conocimiento y experiencia relevante en el ciclo Mujer y Liderazgo y -aunque huyo de todo tipo de etiquetas- ¡acepto la propuesta!

La parte burocrática de una institución docente es siempre farragosa, así que pido ayuda a mis amigas Esther y Miren que lo harán de maravilla. Pero el titulo, contenido y objetivos de mi intervención me pertenecen y -como los plazos acucian- me pongo con ello siendo ustedes los primeros en conocer las ideas germinales que iré puliendo (y documentando) durante los próximos meses.


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La niña sin miedo es el título de la escultura de Kristen Visbal, situada frente a la fachada de la Bolsa de Nueva York como contraparte a la escultura de un toro percibido como la representación simbólica del dinero. Lo que importa es el título de la escultura y la actitud de la criatura frente al mihura, la nieve o el acoso fotográfico de los turistas. En el liderazgo no cabe el miedo, acaso la responsabilidad y la calibración del riesgo necesario para alcanzar la meta que te propones.

La escultura fue encargada por uno de los fondos de inversión más potentes del mundo, State Street Global Advisors, con la pretensión de que llamase la atención sobre la escasez de mujeres en la cúpula de las finanzas. De hecho, el prestigioso IESE Business School promueve un programa centrado exclusivamente en la formación de mujeres que aspiren a integrarse en los Consejos de Administración de las empresas -en 2019 un minúsculo porcentaje-.

La niña sin miedo será la mujer sin miedo. El coraje alimenta el tesón para persistir en el empeño de conseguir una licenciatura, un salario acorde con las aportaciones de valor que se realizan a la empresa, la presencia en un consejo, la dirección de un máster, o la exitosa gestión de un negocio de costura. La ausencia de miedo es el primer eslabón del liderazgo. Hay más, por eso este post continuará. 



(*)  El curso se desarrollará en el Palacio de Miramar (San Sebastián) durante el verano. La presentación de los cursos y  apertura de matrícula será en abril de 2019.

lunes, 7 de enero de 2019

Las "islas de información" dañan la empresa



Me contratan para transformar las organizaciones. Entro en las estructuras como una abeja polinizadora. Encuentro "islas de informacion", personas que tienen mucho conocimiento y experiencia del producto, del mercado, de clientes y proveedores pero que no lo transfieren a otros profesionales y departamentos.

Supongo que la información otorga poder, pero se torna una práctica perniciosa para la totalidad de la colmena.

Las islas colapsan el flujo de información necesario para consolidar y expandir el negocio. Lo sabía Sun Tzu quinientos años antes de Cristo. ¿Por qué seguimos tropezando en la misma piedra?

jueves, 3 de enero de 2019

La perspectiva mágica de la realidad



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Acabo de ver "El regreso de Mary Poppins" y aunque me encantaría decir lo contrario ¡me ha decepcionado! Quizá porque mis expectativas eran altas. Tal vez porque la crítica cinematografica de María Tausiet -en la sección cultural de El País- ponía el film literalmente por la nubes de las que desciende el personaje literario creado por la escritora P.L. Travers, cuya primera versión data del año 1964 cuando fue llevada al cine por Walt Disney.

El largometraje es hermoso, tiene ritmo -aunque se ralentiza en la parte musical- y alcanza cierto climax estético en el baile nocturno de los faroleros.

Mary Poppins parece un poco rígida y levemente narcisista aunque llena de magia para volar, hacer hablar a los objetos o transformar una bañera en un océano habitado por barcos, piratas, peces y patos.

Algunas cuestiones merecen ser destacadas: la protagonista es una mujer con superpoderes y la tía de los niños (personaje secundario) también es una mujer independiente y fuerte que promueve manifestaciones en defensa de los desfavorecidos. También se incita a la lectura -aunque la tapa del libro sea fea- y finalmente -para no extenderme- los banqueros se dedican (literalmente) a robar las propiedades de los ciudadanos con maniobras ilegales. 

El film termina con final feliz y nos deja el chispeante y juguetón recuerdo de una Meryl Streep que encarna a la tía de Mary Poppins -una excéntrica maga que salta, baila, canta y ve el mundo al revés-. Una invitación al espectador adulto para que ver la realidad desde otra perspectiva, en este caso ¡mágica! Finalmente un último detalle: salí del cine con algunas palomitas de maíz dentro de mi bolso. Prometo que no eran mías.