sábado, 12 de octubre de 2019

La hazaña de Kipchoge y su Equipo



El atleta keniano Kipchoge ha conseguido realizar un maratón de 42,195 kilómetros en menos de dos horas (1 hora, 59 minutos y 40 segundos), una hazaña jamás conseguida por los humanos. 

Se trata de una metáfora perfecta del trabajo en equipo ya que no ha alcanzado el éxito solo sino  acompañado de 41 liebres, atletas de élite que han puesto la totalidad de su talento, fortaleza, habilidades y complicidad al servicio de un objetivo: batir el récord mundial de maratón bajo la bandera de Kipchoge y el patrocinio de la marca Ineos que apostó por un sueño hoy hecho realidad. 




Analicemos la metáfora que permiten una extrapolación a los equipos industriales: en primer lugar, Kipchoge se ha subido a hombros de gigantes aceptando con humildad y realismo que la hazaña era imposible en solitario: se ha rodeado de los mejores atletas y ha sabido ganarse su admiración y respeto, dos características del liderazgo genuino.

En segundo lugar, semejante despliegue de esfuerzo sostenido, equipación técnica, dietistas, meteorólogos, chóferes, científicos, masajistas y un largo etc. no hubiese sido posible sin el apoyo del millonario británico Jim Ratcliffe a quien el propio Kipchoge convenció para que financiase el experimento en un enérgico ejercicio de "creer" (que era posible) para "crear" (un nuevo récord de la humanidad).




En tercer lugar, los atletas son conscientes de la interdependencia, se coordinan entre sí y cooperan al límite de su capacidad para obtener resultados exponenciales. La interdependencia, coordinación y cooperación son tres claves de los equipos funcionales.

Quizá sea casualidad, pero el atleta keniano es un hombre al que algunos familiares y amigos consideran un asceta ya que encarna un estilo de vida frugal con apenas distracciones o placeres ajenos a su oficio.

Para terminar, lo que da sentido -origen y logro- a la aventura de Kipchoge es la fuerza de un objetivo compartido que se atiene al acrónimo GROW (Sir John Whitmore) donde las opciones y el plan de acción han sido cuidadosa, estratégica y amorosamente planificados en cada detalle (climatología del país y la ciudad, altitud, época del año etc.).



GROW: Goal + Reality + Options + What, Where, When... etc.
Artículo en El País antes de la hazaña
Contexto en Marca entorno a la hazaña
Artículo un día después de la hazaña.

lunes, 7 de octubre de 2019

La vida: una montaña rusa emocional



Escribo con la urgencia del naufrago desde un aeropuerto español mientras espero la orden de embarque de mi vuelo. Tengo poco tiempo y muchas ganas de compartir cuatro pinceladas del mensaje de Tal Ben Shahar (Israel, 1970), doctor en Psicología y Filosofía por la Universidad de Harvard cuyo artículo acabo de leer en El País.




Con la fuerza de quien lanza un dardo certero en el núcleo central de una diana, el experto profesor afirma que "la felicidad no es un código binario compuesto por ceros y unos, sino un continuo subir y bajar semejante a una montaña rusa".

Tal Ben-Shahar aporta un dato escalofriante: el 94% de los universitarios estadounidenses padecen estrés motivado (en parte) por la creencia de que la felicidad ha de ser un estado permanente en la vida, algo que es pura ilusión.

Finalmente, resulta curioso descubrir que la felicidad depende un 50% de nuestra genética, un 40% de las elecciones personales y un 10% del entorno.

Más información pinchando aquí.

viernes, 4 de octubre de 2019

Gestión del tiempo... ¿o de las prioridades?



¿Qué clase de locura nos hace soñar con minutos de noventa segundos? ¿Qué razones hay para pensar que somos mejores profesionales / padres / compañeros / personas cuanto más corramos de un lado a otro como pollo sin cabeza? ¿De qué color es la perversa adrenalina que nos empuja fuera del límite de la cordura? En una palabra, ¿por qué queremos estirar el tiempo como un chicle o una goma elástica más allá del límite para el que fuimos creados?




Me contratan para que algunos directivos mejoren la gestión del tiempo. Asumo el desafío que (en mi opinión) no consiste en gestionar tiempo, sino en listar tareas y priorizarlas de acuerdo a unos parámetros que no siempre han clarificado los directivos del primer nivel y -por lo tanto- tampoco pueden precisar el resto de los profesionales en plantilla.

El trabajo comienza ahí: qué, por qué, para qué... Después ordenar/priorizar. Más tarde aplicar autodisciplina, orillar los "ladrones de tiempo", ser muy eficiente con el correo electrónico, usar brevemente el teléfono, mantener el foco en lo importante y la lucidez en atender aquellas urgencias que realmente lo merezcan (de nuevo se hace imprescindible la clarificación del criterio).




No quiero contribuir a que las personas sigan estirando la goma elástica de sus vidas, ni a que corran más en la rueda del hámster. Todo lo contrario: me gusta pensar que acompaño procesos que mejoran la calidad de vida de los profesionales lo que con frecuencia lleva a aligerar la mochila prescindiendo de algunos pedruscos que no aportan. En definitiva: por más impertinentes que nos pongamos, un minuto tiene sesenta segundos. Ni uno más.


martes, 1 de octubre de 2019

Empresa ¿Cómo predecir el futuro?



He desayunado con el Ceo de una empresa cotizada. He hecho mío un párrafo de John Lewis Gaddis, Pulitzer y profesor de Historia Militar en la Universidad de Yale...



Los pensadores autocríticos son mejores a la hora de descifrar las contradictorias dinámicas que rigen las situaciones en permanente evolución: se muestran más precavidos en lo relativo a su pericia productiva; recuerdan sus errores con más exactitud y son menos propensos a racionalizarlos; tienen más probabilidades de matizar sus convicciones en un período razonable de tiempo y, finalmente -y como consecuencia de todo lo anterior- están mejor situados para prever de forma realista los acontecimientos futuros.




John Lewis Gaddis es autor de "Grandes Estrategias", volumen que saldrá a la venta en el mercado español el día 3 de octubre de 2019 editado por Taurus.


Artículo relacionado en The New York Times.