domingo, 21 de diciembre de 2014

Hay Opciones Infinitas


La niebla se agarra a la tierra con la misma terquedad que ciertas ideas limitantes se enroscan al tejido neuronal de los humanos, mientras el silencio invade el bosque lleno de alimañas cuyos pequeños restos orgánicos dan indicios de la vida que se expande ¡a pesar del hombre y su desvarío!

Y -a un metro de mi brazo- un halcón resistente al frío, la niebla y el silencio alza el vuelo majestuoso y altivo como quien solo se alimenta de creencias expansivas, generadoras de vida y de color gris-verde-ocre. Gris madera de haya, verde orgánico de musgo y ocre alfombra de hojas y nutriente groumet de hongos alucinógenos que solo conocen las hadas, duendes y trasgos del lugar.


Ciertas ideas ¡nos limitan!  
Algunas creencias ¡nos expanden!




Es sabido que la percepción de felicidad-plenitud-autorrealización depende en un cuarenta por ciento de nuestra actitud ante la vida y avatares. La actitud por su parte depende de nuestras creencias: limitantes o expansivas...

Y treinta mil pasos después del hayedo explico que una idea limitante es una creencia que encorseta nuestras decisiones empequeñeciendo el infinito abanico de opciones a nuestra disposición.

Quince kilómetros (treinta mil pasos) después del hayedo emerge Cantonad -en el Valle de Mena, Burgos- donde se impone la brutal y también expansiva belleza de una de las reservas naturales de la biosfera.




Dicen que mi explicación no se entiende, así que retomo el hilo conversacional: una idea limitante es un anclaje neuronal instalado -como un programa de sofware- por la familia en la infancia, momento en el que aceptamos sus certezas como verdades casi absolutas, auténticos "mandatos" que se graban férreamente en la mente infantil: "Ganarás el pan con el sudor de tu frente" "Nadie se ha hecho rico trabajando" "Controla tus emociones o serás controlado por ellas y por otros" "Una mujer que no sabe cocinar, no es una mujer"...




Si en la edad adulta no revisamos las creencias limitantes somos como el reloj de la iglesia de Cantonad que permanece estático desde hace diez, veinte, treinta, cuarenta o más años... cuando dejó de actualizar su acompasado ritmo con el de la floración del hayedo, la reproducción del ganado, y las comuniones, bodas y bautizos de los lugareños. Tal vez cansado -y desde luego carente de consciencia- el reloj se abandonó a la inercia y soltó el esfuerzo preciso para seguir siendo util con su tic-tac expandiéndose por el Valle de Mena donde las opciones temporales e intemporales son conocidas por las hadas, duendes y trasgos del lugar. 


¿Qué ideas conviene revisar
porque limitan mi desarrollo personal / profesional?


Cerca de Nochevieja 2014, en los aledaños de un suspiro que se escapa para no volver, propongo la revisión de todas aquellas ideas, creencias o "mandatos" limitantes, propios o ajenos porque las opciones son infinitas y ¡podemos abrir nuestras alas como el halcón que alzó el vuelo majestuoso y altivo a un metro de mi brazo!



miércoles, 17 de diciembre de 2014

El sueño de ¡un empleo! El logro de Aitor


La inspiración casi siempre me pilla trabajando. Y trabajando me encuentra Irina Kouberskaya -la actriz que convirtió un taller de ferretería de Madrid en el Teatro Tribueñe (la tribu de la eñe)- quien dice que los humanos "nadamos en el aire". Esta bellísima mujer de ojos azules y contundente lucidez visualiza los árboles del Jardín de los Cerezos de Chéjov como remos viejos y a las personas flotando...

Ayer trabajé doce horas y exhausta me acosté a las diez de la noche en una cama mullida que comparto con Pancete -el peluche que conocen-. Como no puse el reloj me he despertado once horas después descansada y feliz como una lombriz en un huerto bío. Después he abierto el ventanal que da al Cantábrico donde el viento y el mar rugían como bestias hambrientas, pero a mi me ha dado por reir a la mañana  porque con el vendaval las personas parecían realmente nadar en el aire.



Al mediodía he descubierto a Willi Dorner, un artista austriaco que se ha especializado en amontonar cuerpos en espacios urbanos a modo de esculturas vivientes lo que me provoca alguna inquietud. Por ejemplo: ¿las urbes han de ser diseñadas pensando en adecuarse y servir a las personas? o ¿hemos de amoldar nuestra fisionomía al rudo cemento? Aunque no es solo eso, mi cerebro -que casi siempre está trabajando- conecta con las ciudades dormitorio donde las personas se apilan como sacos de grano en un silo castellano. La acumulación de cuerpos vivos se asemeja al transporte ferroviario de reses en el oeste americano, o incluso al metro de Madrid -que he usado hace poco- y donde conseguí salvar los botones de mi abrigo poniéndome de espaldas contra la mismísima pared del vagón en la transitada zona de Plaza de España. 




El caso es que esta tarde termina un taller titulado Del Sueño a la Realidad ¡la alquimia del Coaching! donde he venido disfrutando y compartiendo vida, conocimientos y experiencias -desde el pasado mes de octubre 2014- en el Palacio de Aiete de San Sebastián (Guipúzcoa). 

En uno de las últimos encuentros sugerí a los alumnos un debate entorno al concepto de la "buena suerte" con el pretexto del libro homónimo escrito por Alex Rovira y Fernando Trias de Bes. ¿Existe la suerte? y ¿la "buena suerte"?





De manera sintética presento algunas de las conclusiones que alcanzamos en el aula cuatro del Palacio de Aiete. Conclusiones. Sintéticas. ¡Ahí van! por si inspiran y provocan una risa a la mañana del mañana mientras nadamos en el aire:


 La suerte ¿se gana? ¿se pierde?
¿Se compra? ¿Se vende?
Se aprende ¿Se enseña?
La suerte ¿se entrena  o es puro azar?



Y en estas y al cierre del post y del taller Aitor Cester -uno de los participantes en el curso- me comunica que acaba de lograr su sueño de tener un trabajo ¡que se ha hecho realidad! que acaban de contratarle. Le felicito y después -como tantas veces- tengo que escuchar que hago magia... cuando la magia es su persistencia, la fuerza de su tesón, la alegría que despliega, su enfoque positivo de la vida y su incondicional apertura al aprendizaje. Aitor y yo nos veremos por el Parque Tecnológico de Miramón donde él trabajará a partir del 7 de enero 2015 y donde yo acudo algunos jueves a entrenar a directivos en Adegi en ávida busqueda de magia para transformar la realidad empresarial.


  • El curso de autor se repetirá en 2015. Toda la información aparecerá en Donostia Kultura y la matrícula se abrirá en la primera quincena de septiembre de 2015. 

sábado, 13 de diciembre de 2014

Un Panel y una Revolución Organizacional


La suspensión voluntaria de la incredulidad permite vivir experiencias emocionantes en el contexto industrial al descubrir de vez en cuando un poco de esperanza, lo que se produce con la la misma frecuencia que el hallazgo de uranio -un gramo por tonelada extraída de la tierra-.

Mi fascinación se ha disparado al descubrir la fuerza de un equipo que ha sabido hacer de la complejidad virtud, de la suma de habilidades la multiplicación de resultados y de la coordinación entre diferentes profesionales la esencia de la productividad. 

Además, los hombres y mujeres de Indar practican a diario tanto el diálogo transparente como la solidaridad de quien se pone el buzo fuera de turno para ayudar al compañero ¡hoy por ti, mañana por mi! 

Con estas actividades alcanzan niveles de eficacia y eficiencia que no sueñan los manuales de empresa  de las más prestigiosas universidades y -aunque los aciertos son varios- la magia radica en cada profesional -de cualquier rango y especialidad- que conoce la totalidad del proceso productivo y su estado en tiempo real (flujo) desde la entrada de un material en planta hasta la entrega del producto al cliente. ¿Cómo lo hacen? Vayamos por partes.


Cuando el todo (equipo)
es mayor que la suma de las partes (profesionales)




Son todos los que están (en la fotografía) pero no están todos los que son, y lamento la fragilidad de mi memoria que tan solo recuerda algunos nombres: Andoni, Kopi, Mikel, José Martín... parte del equipo de Energy de la unidad de negocio CIM de la que oí hablar por primera vez a Ibon Zarrabeitia en la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Bilbao.

Situadas en a comarca del Gohierri -término municipal de Beasain, camino de Santiago a su paso por Guipúzcoa, una pequeña población a cuarenta kilómetros de San Sebastián- las fábricas de Indar exploran revolucionarios sistemas de trabajo con la sencillez y ausencia de pretensiones de quien desconoce que está haciendo historia en la manera de relacionarse, alcanzar objetivos compartidos, organizar la actividad cotidiana y agilizar la coordinación inter-departamental. En definitiva, cambios botton-up (abajo arriba) de enorme envergadura.


Como no sabían que era imposible
¡lo hicieron!



El panel que aparece abajo convenientemente escorado para evitar la indiscreción de los parámetros reales de la semana productiva 49 de Indar Energy recoge en algo más de tres metros de longitud la totalidad de los datos que permiten conocer el flujo del trabajo (bobinaje, montaje...). Además se renueva a diario y se comparte a primera hora de la mañana durante doce-quince minutos momento en el que se corta el pasillo porque la reunión ¡es importante! ya que se toman de decisiones y reparte el trabajo de la jornada. El panel del lunes 15 de diciembre de 2014 refleja un hito: por primera vez aparece en el círculo amarillo un 91% lo que significa que el equipo ha alcanzado el objetivo planificado justo en ese porcentaje.

Dado que la unidad de negocio Indar-Energy nunca renuncia a un objetivo estratégico, los equipos lo persiguen una y otra vez con olfato de sabueso redoblando los esfuerzos y el apoyo mutuo.




El revolucionario sistema de organización productiva que pivota sobre el panel permite que "todos vean lo mismo porque a todos se les mide igual". Además termina de manera radical con la excusas, propicia que se visualice en todo momento dónde hay un cuello de botella o poca actividad, así como los materiales críticos que faltan, los procesos nucleares, cuánto cuesta una máquina cuya fabricación se retrasa o la repercusión de que uno no haga su parte paralizando la del compañero...   El panel reflejado en la fotografía es el 3.0 desde que se creara en mayo el primer modelo e incluye al equipo Motors. Sin duda seguirán mejorando versiones desde la practicidad, la precisión en los indicadores y el ojo atento a los temas de calidad... Próximo reto: el panel de la planta "de arriba": oficinas, administración, diseño constructivo... Estaremos atentos a la evolución de los cambios top-botton (arriba-abajo)... y -sobre todo- a la sincronía entre ambos paneles. ¡Fascinante desafío!


miércoles, 10 de diciembre de 2014

¿Y en 2015?


El mar está sereno aunque el cielo está amenazante. O quizá el mar está sereno porque el cielo amenaza como una muestra del principio de acción y reacción que tanto me disgusta por primitivo y simplón.

El mar está sereno y a las ocho de la mañana -como todos los días laborales- Pedro está sentado frente al periódico y al café con leche que toma con parsimonia de mendigo. Pero no es un mendigo, ni practica el mecanismo simple de acción y reacción. Pedro viste oscuro y sobrio como un monje, calza como un montañero y lleva el pelo tan corto como un militar. Además es uno de mis mentores porque sabe mucho de la vida y los negocios como propietario de una de las clínicas dentales más prestigiosas de San Sebastián (diez personas trabajando en dos turnos de lunes a viernes en Miraconcha) frente a la bahía, donde el cielo amenaza a quien se deje. No es el caso de Pedro, que se mueve con la precisión de un samurai: centrado, fuerte, enraizado, sereno, suelto ¡resuelto! 

Hoy me ha dedicado unos... ¡nueve minutos! Digamos que seis en silenciosa escucha de monje-samurai y tres para formular dos preguntas: 


¿Qué tal los números del año, cómo te ha ido, Azucena? 
y ¿Qué quieres hacer en el 2015?




Los números responden a los objetivos que tracé a finales de 2013, quizá porque fui poco ambiciosa, acaso porque me pudo la fiebre de realismo que padecen la mayoría de los empresarios con los que trabajo, o por aquello de que "me conformo con un dedal" que espetó mi hermana hace más de cuarenta años. El caso es que yo estoy bien y los números también, gracias. Digamos que un siete por ciento por encima del 2013 que fue un año digno.

La segunda pregunta -¿qué quiero hacer en el 2015?- me resulta difícil de contestar: algunas ideas sensatas pululan en mi mente, algunas ideas locas se cansan de esperar, ciertas propuestas de terceros me tientan y no acaban de pasar la auditoría interna:  ¿son un atajo o un desvío? Atajo o desvío de mi vocación = lo que quiero hacer del resto de mi vida laboral. Bueno... en realidad ¡de mi vida! Punto. Pedro calla y escucha, observa y escudriña desde la profundidad oceánica de sus ojos grises. Hago una pausa, espero que me diga algo... silencio... treinta segundos, cuarenta segundos, terminamos los cafés, ha de irse (conozco bien sus disciplinados horarios de trabajo y retirada)... más silencio... más observación. Se pone la bufanda que le ha hecho su mujer, se abotona el abrigo y me dice: Azucena ¡este año sólo proyectos que te apasionen! Después se marcha sin esperar el efecto boomerang de sus palabras, mis dudas razonables y el miedo a no llenar el dedal solo con "proyectos apasionantes"... ¡Cielo santo! la propuesta lapidaria de Pedro incrementa mis zozobras... ¿o no?       


La fotografía es una creación de Asier Gallastegi.


domingo, 7 de diciembre de 2014

Entre el musgo emerge Otto Scharmer


Por segunda vez en cincuenta años he conseguido completar el crucigrama del periódico dominical. Un logro minimalista que ¡me hace sonreír!




Por primera vez en medio siglo me propongo construir mis propios adornos navideños con las cosas que ya tengo en casa, una actividad que me llena de ilusión. Recopilo tijeras, cuerdas, lazos y calabazas, así como palos, hojas y piñas recogidos ayer en el bosque que rodea el pantano de Añarbe (País Vasco, mi tierra).




Salgo a tomar café americano en El Tenis donde la música country atruena mis oídos. Como casi todos los días que estoy en San Sebastián paseo hasta el puntal del Peine del Viento y -aunque hace frío y llueve- disfruto del aire y del mar, manjares gratuitos que me llenan de ozono creativo antes de sentarme ante el ordenador para conectar conmigo misma, con ustedes y con el Todo, dimensiones que viajan conmigo y que resuenan en diversas frecuencias del futuro que ya está aquí.

Mike Walsh propugna que "las páginas web y los correos electrónicos están a punto de caducar". El consejero delegado del laboratorio de investigación Tomorrow aconseja a los profesionales cambiar la manera de pensar y hacerse preguntas que permitan modificar los patrones de comportamiento vinculados a la inercia-inconsciencia repetitiva de los hábitos. 






Hacerse preguntas y cambiar la perspectiva sobre la realidad, el presente, y los desafíos del mañana es ¡justo! mi trabajo como entrenadora senior de profesionales. Parece que mi vocación (respuesta del alma al servicio del Todo) me ha llevado al ejercicio de una actividad cuyo trazo -a través de las personas y los proyectos- camina del presente al futuro, un escenario en cuya construcción me siento comprometida. Y tiene gracia que justo ahora que estaba a punto de construirme una página web se augure que tienen sus días contados. Paradojas. Ocurre lo mismo con el folleto que Silvia y yo estamos terminando de diseñar: verá la luz en enero 2015, en un momento profesional en el que carezco de margen de maniobra para aceptar más encargos. Paradojas. Y en estas aparece el profesor Otto Scharmer con una propuesta que viene directamente del futuro que emerge como un regalo de los dioses paganos. Un planteamiento formativo del máximo nivel ¡y gratuito! que llega desde el MIT, Massachusetts, Institute of Technology, para profundizar durante seis semanas en la Teoría U de la que he escrito en varias ocasiones en este blog y que conocí gracias a Javier Ruíz de Tecnalia.  Todos los detalles del curso pinchando aquí.

Este post resulta enloquecedor + El mundo bulle como un olla a presión + El calentamiento global es algo más que un fenómeno atmosférico: es velocidad ultrasónica y cambio trepidante.

El calentamiento global de las neuronas nos empuja a correr. Más que nunca tiene sentido pararse a pensar, a sentir, hacerse preguntas, abandonar inercias, escuchar respuestas y conectar con el alma y su eco de ozono, eco de musgo, eco de nudos, cuerdas y supercuerdas que trepan hasta el celeste. No estoy loca. No estoy loca salvo por descubrir filones de sabiduría al servicio del Todo.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Caso de Éxito ¡El halcón empresarial!


Son diferentes:
La exclusividad del rojo frente a la commodity del verde.



He aprovechado un reciente viaje laboral para acercarme a la sede madrileña de una de mis empresas-cliente favorita donde impulso cambios desde el año 2009 habiendo sido testigo y aportado mi granito de arena a la construcción de un auténtico imperio empresarial.

El negocio está liderado por dos socios, si bien mi relación profesional me ha mantenido más cerca de uno de ellos a quien conocí cuando él cumplía los treinta años.

Transcurrido un lustro, la empresa ha pasado de contar con quince empleados a superar el centenar; y de ocupar dos sedes (Bilbao y Valladolid) a cinco despachos (al sumar Pamplona, Valencia y la llamada "cúpula" de Madrid, una fashion oficina de casi mil metros cuadrados situados en Plaza de España, el corazón de la capital). 



Son diferentes, y la pulsión emprendedora del 2009 se ha
transformado en pasión empresarial en 2014.



Mi empresa-cliente se ha especializado en enseñanza no reglada alcanzando los diez mil alumnos porque algunas cosas las hacen excepcionalmente bien. Por ejemplo, la colaboración con más de 800 empresas donde los estudiantes realizan prácticas que propician una recolocación de más del 62% del alumnado. El dato es tan increíble que cuando las responsables de la sede madrileña,  Leticia Pastor y Diana Arranz, me facilitaron el número les pedí que me dejasen ver las estadísticas para comprobar su veracidad... ¡Un 62% de recolocación en un país que supera el 25% de paro roza lo increíble! ¿No les parece?

El empresario al que entreno es un rotundo "caso de éxito" a sus treinta y cinco años y es también un profesional fuerte, ágil, con avezado instinto para capturar ideas de negocio y tendencias de mercado. Es un halcón cuya rapidez en la ejecución de proyectos es tal que sólo se le puede comparar con esa ave que vuela a 230 kilómetros / hora mientras el resto de los mortales nos arrastramos como orugas...





A Zigor Maritxalar Goñi nadie le ha regalado nada, aunque tiene una familia fabulosa (que le apoya incondicionalmente), un puñado de amigos fieles, y unos trabajadores que se dejan la piel en la batalla de sacar adelante un proyectazo digno de ser contado en las escuelas de negocios a partir de un estilo de liderazgo comprometido e innovador. De hecho, su atracción hacia lo desconocido nos llevó el otro día a probar pescado crudo la noche que cenamos en el  restaurante Kabuki de Madrid. 




¡Gracias por la experiencia, Zigor!  y por extender tus alas de halcón tanto para proteger a otros como para volar alto desde la cúpula empresarial.  Como dice el refranero: ¡De Madrid al cielo... de otras ciudades, países y continentes!


domingo, 30 de noviembre de 2014

Naipes para la construcción del Futuro


Buscando naipes para construir con mayor precisión el futuro deseado, he pasado cuatro días en Madrid, la capital de España, donde permanezco. La niebla densa del aeropuerto de Barajas (T-4) oculta el sol de la mañana que encontraré -dentro de unas horas- en el aeropuerto de Fuenterrabia (San Sebastián), la misma pista que lanzó el pasado jueves el vuelo Iberia 8327 con destino a lo que yo soñaba como "gasolina para el motor del mañana"...




Los retazos de Madrid son reproducciones a escala de lo que acontece en cualquier otra gran ciudad del mundo. A las once de la noche de un jueves cualquiera las luces navideñas brillan lujosamente en la calle Serrano donde te colocan el abrigo y la bufanda al salir del Kabuki Wellington -una estrella Michelín, y donde la copa de champagne Ruinart alcanza los dieciséis euros-. Los retazos de la capital son escenificaciones de un mundo de abismos que a las ocho de la mañana de un viernes cualquiera te presenta en la calle Atocha a una mujer (apenas cubierta por un vestido y un viejo jersey) descalza sobre el pavimento bajo una lluvia terca e inmune al sufrimiento, igual que los transeúntes que pasan por allí. Y en estas alcanzo el metropolitano y -sobre la línea morada dirección Fuencarral- releo a Thomas Piketty que me inspira, acompaña y permite entender algunos mecanismos perversos del enfoque financiero de la existencia en el siglo XXI. Considera Piketty que el pasado está devorando el futuro entre otras consideraciones porque la tasa del rendimiento medio del capital supera la tasa de variación de la renta nacional. En una palabra y para mi madre (que me lee desde el Mediterráneo): la desigualdad aumenta en el planeta entre ricos y pobres, entre los inversores y los que vivimos tan solo de la ubre de nuestro trabajo. 

Me apeo en la parada del metro de Fuencarral. El edificio de la Fundación Telefónica muestra el esplendor de uno de los principales ex-monopolios españoles. El la planta tercera se despliega una exposición que profundiza en el proceso creativo y fondea en los cómos, los porqués y -sobre todo- los para qué crear negocios, recetas u obras de arte.  Auditando el Proceso Creativo es el título de la mágica exposición de Ferrán Adria y El Bulli desde su inicio hasta el cierre y su continuidad como un eco de relaciones y proyectos que se repican como las campanas de la iglesia de un pueblo castellano.






Me muevo entre la niebla de la T-4 a unos minutos de la llamada de embarque del vuelo Iberia 8316, puerta de acceso K 72 con destino al País Vasco. En la comisura de mis ojos asoma el pie descalzo de la mujer sobre el resbaladizo asfalto de un Madrid torrencial. En el lóbulo de mis orejas repica la campana de Ferrán Adria y la creatividad como un fondo de armario de todo lo que me interesa: la literatura, la naturaleza, el arte y -finalmente- la intervención en organizaciones, mi profesión-espada-armadura (externa) de mi vocación (interna), tema que me trajo a Madrid en busca de naipes para afinar en la construcción un futuro deseado (mejor) que ponga coto a la barbarie y al abismo de desigualdad y evite el dolor innecesario que asola las empresas.




Pero el happy end no se ha producido porque 40 profesionales -curtidos y senior vinculados directa o indirectamente al mundo de la consultoría- no hemos sido capaces de supeditar los intereses privados
(terrenales) a la urgente necesidad de crear una comuni-red líquida de mutuo apoyo, sostén e inspiración (trocito de cielo) a quienes impulsamos cambios intencionales en las empresas y su complejo entramado de luces y sombras.




Es por esta razón que me voy de Madrid con el sabor agridulce de lo que pudo ser y no fue, con más amor que nunca por mi vocación, con renovada certeza de la urgencia de construir un futuro con sentido y oportunidades correlativas al talento, la perseverancia y la chispeante magia de la creatividad, prima-hermana de la esperanza, ese aliento que nos empuja a creer para crear. Esta vez no ha sido posible... ¡quizá en otra ocasión! acaso con otros compañeros o entorno... En próximos post desgranaré el fabuloso despliegue de contenidos compartidos por los participantes y reunidos en Madrid por Eugenio Moliní. Continuará.