sábado, 27 de junio de 2015

Desde el vacío a las esferas ¿vocación?


Después de un año ayer abracé a mis amigas gallegas en San Sebastián. Las encontré rejuvenecidas y sazonadas con el chispeante sentido del humor propio de las personas sabias que conocen el sufrimiento propio y ajeno. 

Su visita me hizo descubrir mi territorio con ojos nuevos, como siempre que se cambia el ángulo desde el que se mira, el paradigma bajo el que se actúa o sencillamente la compañía, en este caso de mis amigas gallegas. 




Caminamos, charlamos, nos reímos; volvimos a charlar, reír y caminar durante cinco horas en las que vimos mi tierra desde la panorámica del monte Urgull, bajo el Cristo que porta luz en la noche oscura del alma, seas creyente o ateo. 

También recorrimos el castillo y sus secretos pasadizos mientras ellas descodificaban algunas intuiciones que tienen sobre mi destino. 

La última vez que estuvimos juntas fue hace unos meses en Madrid asistiendo a un taller sobre la vocación entendida como la misión para la que naces y estás dotada por tus cualidades, conocimientos, biografía, contexto...

En aquella ocasión apenas tuvimos oportunidad de profundizar excepto en lo que nos estaba defraudando el workshop del que esperábamos un clima genuinamente participativo y democrático. Pero en fin, estuvo bien, y cada una extrajo sus conclusiones y aprendizajes que también nos acompañaron ayer en los pasadizos del castillo de La Mota: la vocación entendida como actividad con sentido que contribuye a la mejora del planeta (del todo). 




Sabido es que los amigos observan bajo la amorosa lupa del aprecio viéndote unos centímetros más alta y unas tallas más delgada que tu redondez. A mis duendes gallegos también les pasa, y su impulso-sostén-aliento-sugerencia de que evolucione profesionalmente hacia las "esferas" de mi sector es tan inquietante que me dejó con una zozobra del tamaño del arpón ballenero que contemplamos en el museo marítimo poco después de tomar un café con rosquillas en el puerto. 

Su visita hizo que descubriera mi territorio y mi realidad con ojos nuevos. Me hablaron de una etapa que intuyen nueva para mi: ligera, juguetona y creativa. Una etapa que exige trabajar desde el vacío con confianza  absoluta en ¡lo que es! y escuchar al universo que se muestra a través de las personas que encuentras, las situaciones y desafíos que aparecen, los senderos que descubres, los libros que te llegan, las frases que escuchas y los laberintos que a veces tienen salida de emergencia. 

Laberintos del castillo de La Mota ayer en San Sebastián donde mis amigas propusieron que volara a las "esferas" propulsada sobre la escoba mágica de mi vocación. Con esa tarea me dejaron ¡hasta el próximo encuentro! en el que volverán a traer sus rosquillas llenas de una ternura ¡que me alcanza!


martes, 23 de junio de 2015

Nacer - Morir ¿Puro Espejismo?


Anoche la casa de mis vecinos era una fiesta de cumpleaños. Seis adultos y cuatro niños. Bueno no, seré más precisa: dos ancianos, cuatro adultos, tres niños y un bebé.

Menos el bebé todos cantaron cumpleaños feliz y zorionak zuri muy desafinado y con esa vergüenza que sentimos al cantar porque sabemos que no lo hacemos bien. No es que yo estuviera allí ni que las paredes de la casa sean de papel sino que ¡sencillamente! tanto ellos como nosotros teníamos abierto de par en par el acceso a la terraza sobre el jardín así que resultaba imposible no oírles mientras cenábamos. Cuando terminamos me fui al otro lado de la casa desde cuya terraza se ve el mar, aunque no solo el mar...




Decidida a calmar el sofocante calor de la jornada me puse a regar la medio selva que crece en la zona norte de la casa y a los pocos segundos descubrí a Menchu -mi vecina- haciendo arrumacos al más pequeño de la familia con una concentración tan intensa que no se percató de mi presencia, así que pude observar en plenitud: gozando de su gozo, riendo de su risa, sintiendo su sentir e imaginando cómo será la experiencia de envejecer un poco más de lo que ya conozco.

Mientras resuelvo ese imaginario hacia el que me aproximo descubro esta mañana en la red el vídeo de una experiencia desarrollada en Seattle (Estados Unidos) en la que cuatrocientos ancianos conviven unas horas cada jornada con niños de pre-escolar.

El documental se titula Present Perfect, ha sido realizado por Eva Briggs y está catalogado como un caso de éxito e innovación social. Pueden ver el  vídeo de cuatro minutos de duración y sacar sus propias conclusiones.

Personalmente me he quedado con un sabor agridulce tras su visionado y algunos interrogantes que intento resolver. Ya me dirán cómo resuena en ustedes la experiencia.


jueves, 18 de junio de 2015

Pentimento


Casi nunca las cosas son lo que parecen y por eso no es justa la primera impresión que archivamos de una persona, ni completa la percepción de un proyecto que ojeamos con desdén, ni trascendente la misión de nuestra vida, ni exacto lo que registramos como causa de nuestra risa, llanto, enfado o sorpresa.



Percepciones ¿pura subjetividad?


A pesar de que buscamos certezas como los naufragos la costa, cuando arribamos a la tierra que soñamos firme con frecuencia se nos escurre entre los dedos como la reseca arena del desierto.

Retomo el paso: las personas, situaciones, cosas y proyectos no son o que parecen y ademas ¡cambian en fondo y forma! Las percepciones no son la realidad y como se sabe ¡el mapa no es el territorio! 

Titulo pentimento porque es un término que me gusta en sí mismo, con independencia de su significado que no es otro sino lo que sutilmente se observa en un cuadro por debajo de la apariencia definitiva de la obra porque en algún momento del proceso creativo el artista ¡cambio de idea! ¡vio las cosas con otros ojos! ¡escucho otras notas musicales! ¡hizo caso a otros duendes! y frotó más lámparas que la de Aladino. Pentimento.

Preparo el guión de algunas intervencionaes fechadas para el otoño de 2015 en lugares dispersos de la geográfia española: Vitoria, Zaragoza, San Sebastián, Bilbao y Granada. Escucho las necesidades que expresan los clientes, hago muchas preguntas, tomo notas, vuelvo a escuchar y finalmente formulo una propuesta artesana, un primer borrador, que captura las ideas germinales del cliente.




Así comienza un interesante proceso colaborativo mucho antes de que la intervención tenga lugar en la empresa mientras vamos biseccionando qué es causa y qué efecto, si el desafío es cuestión de fondo o de forma, si se trata de dificultades racionales o emocionales, si lo que nos proponemos es al mismo tiempo ambicioso y alcanzable... Cambiamos la idea inicial de la intervención sobre el cambiante rostro que el cliente va dibujando a partir del trabajo clarificador (casi arqueológico) de profundizar en lo que realmente, realmente, realmente quiere o necesita. Bellísimo. Complejo. Sutil. ¡Puro pentimento! 





Ayer por la tarde redacté el primer borrador para una intervención con un comité ejecutivo después de haber "buceado" durante horas de conversaciones telefónicas y por Skype con mi interlocutor a quien le encantó el texto que finalmente volqué al filo de las nueve de la noche. Esta mañana me ha dado el O.K. a todo lo planteado si bien me sugiere que incluya conceptos, dinámicas y referencias bibliográficas sobre la cohesión. ¡Claro! -pienso-  pero... la cohesión de un equipo -de un comité ejecutivo en este caso- ¿es causa o efecto de la transparencia, comunicación, valores, honestidad, confianza, liderazgo participativo...? Y ¡en esas estamos esta mañana! En cualquier caso incluyo en el guión el epígrafe ¡cohesión! y me pongo a frotar más lámparas que la de Aladino.

  

martes, 16 de junio de 2015

Directivos... ¿Corbatas o Amapolas?


Tengo dos propuestas laborales que me inquietan sobre la mesa. Y aunque representan un desafío monumental respecto a mi trayectoria anterior, no quiero rechazarlas sin negociar conmigo misma las auténticas razones para hacerlo. Sobre todo no quiero tomar decisiones bajo el imperativo del miedo.

Acaricio las propuestas ¡y queman las yemas de los dedos! pero no es algo que me asuste o no lo suficiente como para rechazarlas, porque siempre me ha motivado el cambio, en verdad ¡lo único permanente! (Heráclito). 

Con guasa observo que mientras la edad me "arruga" por fuera... me "estira" por dentro... apelando a la totalidad de mi coraje, conocimiento y experiencia para dar lo mejor de mi misma en contextos tan dispares como la ovalada mesa del consejo de una empresa líder en el reciclaje de metales (propuesta uno) o las aulas universitarias (propuesta dos).




Así que buscando apalancar conocimiento y contexto profundizo en todas las publicaciones que recopilan los contenidos del III Foro Anual del Consejero celebrado el pasado nueve de junio de 2015 en el IESE donde todos los ponentes llevan corbata excepto Elvira Rodríguez, presidenta del CNMV.

¿Tendré que llevar corbata si finalmente llega a buen término la relación de confianza con el grupo líder en el reciclaje de metales? Ciertamente el consejero saliente lleva corbata incluso cuando toma un aperitivo en el puerto de Fuenterrabía. 

Pero hay maneras y maneras de abordar los desafíos profesionales y empresariales. Maneras, estilos, valores, corbatas y amapolas (la presidenta del CNMV llevó una amapola en la solapa en su última aparición pública). Y más allá de las formas lo que importa es el fondo vinculado al buen gobierno de las organizaciones, un conjunto de prácticas y elevados estándares que han de ser "aterrizados" en el día a día de las organizaciones, sus propietarios, directivos, trabajadores e incluso stakeholders.




Me gusta pensar que las palabras representan realidades y que contienen valiosos significados. Por ejemplo, cuando se habla del "buen gobierno corporativo" se piensa en los accionistas pero el buen gobierno también asegura la plantilla (nóminas) y eso ¡importa! 

Después de compartir mis reflexiones con ustedes creo que lo tengo claro: no llevaré corbata porque más de lo mismo ofrece los mismos resultados. Las organizaciones precisan la trilogía mente-corazón-manos y de ese modo acudiré al puesto de trabajo sin olvidar los pies que hacen posible el movimiento hacia el futuro que emerge en aulas y despachos, fábricas y restaurantes, pueblos y ciudades, en cualquier lugar donde esté en juego el bienestar del ser humano. Definitivamente... acudiré con una amapola en la solapa cómo metáfora disruptiva.


jueves, 11 de junio de 2015

Coaching de Equipos ¡El Viaje!


Cada año abordo un viaje hacia un único destino: mejorar las empresas. No. No es del todo cierto. Comienzo de nuevo. Cada año abordo un viaje hacia un único destino: minimizar el sufrimiento innecesario de las personas atrapadas en las organizaciones productivas ¡arriba! ¡abajo! y a los lados.

Minimizar el sufrimiento del presente y construir un futuro en el que no se produzca la desmotivación, injusticia, crueldad, lucha de egos, comunicación tóxica y resultados mediocres en todos los sentidos.


Minimizar el sufrimiento del presente
Construir un futuro donde el sufrimiento no se produzca




El viaje tiene seis etapas en las que dosifico conceptos teóricos cuya finalidad última es el aprendizaje como seres humanos abocados a convivir, trabajar y gozar, como ejes sobre los que pivota nuestra existencia de "animales sociales".

Las leyes de una sana convivencia no se transmiten en las universidades ni escuelas de negocios y su desconocimiento causa dolor y estragos laborales.


Somos catedráticos mentales y
¡analfabetos relacionales!


Cada año abordo un viaje de profundización en el arte de construir y liderar equipos, una tarea compleja que exige de los participantes altas dosis de paciencia, tesón, buena voluntad, ética, valores, y cierta resilencia así como más voluntad y más tesón. ¿De qué hablo?  de construir y liderar equipos de trabajo ¡algo que se aprende!

Ahora bien, uno solo aprende ¡si quiere! es decir: si el conocimiento resuena con cierta verdad intena que nos motiva a mejorar.

Aunque yo aporto todo lo que se (y lo que soy) se trata de poca cosa sin la activa receptividad de los demás porque la semilla del "nosotros" ha de estar presente desde la etapa cero del viaje, de la aventura de aprender cómo se construye una convivencia desde el respeto alineado con la satisfacción y el logro de objetivos.




Primera etapa: diferencia entre grupo y equipo + factores que aseguran la viabilidad de un equipo + mediadores emergentes + factores de complementariedad + equipos de mejora versus equipos de innovación + la reflexividad... cuestiones sobre las que algunos sabios han investigado durante los últimos cincuenta años y están documentadas en material disperso que sintetizo para los profesionales. De este aprendizaje se derivan ¡grandes resultados! según mi experiencia de la última década. 

La segunda escala profundiza en las investigaciones de la Universidad de Cambridge sobre los roles en el trabajo y explica cómo utilizar esta metodología al servicio de la satisfacción de las personas y la mejora de los resultados. La tercera etapa consiste en remar juntos hacia un objetivo compartido mediante el uso del feedback como aportación de valor desde la honestidad que solo es posible en organizaciones maduras. La aventura continúa e incrementa la curva de aprendizaje con las reuniones delegadas -o eficaces- como escenificación del funcionamiento de una empresa  




La quinta etapa consiste en descubrir el bello sendero que transita del ego-system (centrado en el yo) al eco-system (el bien común) ¡la plenitud! cuya inspiración teórica nace en el Massachusetts Institute of Technology

Y al final del viaje la gran mirada al todo: a la "teoría de los sistemas" porque las empresas están regidas por fuerzas que vehiculan el pasado en el presente y reverberan con el equilibrio-desequilibrio entre el dar y el recibir... impactando en los hechos ¡aquí y ahora! se trate de crear un prototipo, acortar los tiempos de producción, conseguir un cliente sueco, o crear una planta en India!

El viaje siempre me sorprende con novedades, atajos, desvíos y aportaciones de las personas porque convivir es tan complejo como simple si nos respetamos y somos el cambio que queremos ver en el mundo.

Con anterioridad he realizado siete formaciones similares en Vigo, San Sebastián (2), Madrid y Zaragoza (2): Comienzo la VII (*) edición del curso: Equipos, cómo se construyen y lideran en octubre de 2015, en San Sebastián. Plazas limitadas al aforo de mi despacho (catorce personas). Matrícula abierta: azucenavega_coach@yahoo.es
     

martes, 9 de junio de 2015

Si no te ven ¡no te promocionan!


Trabajo con un directivo de Acelormittal desde hace un año cuando su mujer -una lectora entusiasta del blog- le sugirió que entrenase algunos aspectos de su vida que pudieran redundar en el bienestar familiar. Cuando llegó al despacho traía una sana dosis de escepticismo sobre las bondades del trabajo con una entrenadora senior sin más referencias que la admiración de su mujer y las escuetas pinceladas que aparecen en la parte derecha del blog y que el ingeniero había ojeado con desdén.

Le expliqué lo que cabía esperar de un proceso de entrenamiento y que yo no tengo varita mágica, es decir: deposité la responsabilidad de su vida justo donde corresponde: ¡sus propios hombros! si bien me ofrecí a acompañarle de manera que los cambios resultasen dulces, sostenibles y satisfactorios. Dulces en contraposición a amargos. Sostenibles en el tiempo y satisfactorios para todas las partes implicadas en el proceso.




Pronto el ingeniero consiguió su objetivo de equilibrio entre la vida familiar y profesional y descubrió que con mas eficacia y menos horas de fábrica hasta su equipo rendía mejor. Dado que había alcanzado su meta, le propuse abandonar los entrenamientos ante lo que expresó su negativa ¡si he logrado este objetivo ahora quiero conseguir más! afirmó. Así que nos pusimos en marcha para mejorar su branding, algo que vinculo al teatro de sombras. Veamos el porqué. 

    


Afirma la experta en branding  Neus Arqués que "... si no te ven... no te compran (si eres una empresa o un producto) y que si no te ven... ¡no te promocionan!..." y éste es el punto en el que mi joven y ambicioso directivo quería sacar chispas a su experiencia y formación -incluido su MBA en la Deusto Business School-. En definitiva, ¡quería comerse el mundo a dentelladas! puliendo lo que Andrés Pérez Ortega denomina la fuerza de "la marca personal" que es aquello que tu entorno captura como "tu valor de mercado": conocimientos, capacidades, habilidades, competencias, grado de fiabilidad y, en general, lo que "pareces ser" que en ocasiones recuerda un poco a quien eres y otras no tanto ¡como en el teatro de sombras! Emerge el dilema entre el ser y el parecer que no planteó Shakespeare aunque hubiera podido hacerlo.

Después de haber entrenado en la proyección de la marca personal a algunos profesionales he de rendirme a la evidencia de que lo estratégico es ¡ser y parecer! Ser un buen profesional es necesario pero no suficiente para que el entorno te otorgue tu "tacita de plata", es decir ¡te contrate o promocione!

Y en esas estamos el ingeniero y yo trabajando en cómo proyectar el "ser" en el teatro de sombras empresarial para conseguir la visibilidad previa a la promoción.




En la imagen aparecen los primeros bocetos en el trabajo de branding: la figura más grande representa a mi cliente, las que aparecen por encima aluden a los directivos de quienes depende (y a quienes ha de reportar) y las flechas azules indican la dirección en la que hay que emitir un mensaje alto-claro-honesto de valía, logros y profesionalidad a raudales ya que de ello depende la promoción profesional y el futuro de su familia. Continuará.


domingo, 7 de junio de 2015

Balenciaga, emprendedor y pionero


Algunas personas alcanzan un sueño y el mundo dice ¡qué suerte! mientras ellos visualizan cada surco de tierra arada, sembrada y fertilizada durante décadas con semillas de esfuerzo, tesón y talento.

Ocurre que a cuarenta pasos de mi despacho -en la Avenida de la Libertad de San Sebastián- existió uno de los tres talleres que tuvo Balenciaga en la capital guipuzcoana bajo la marca EISA.

Finalmente acontece que se ha hecho realidad el sueño de un profesional al que tuve el honor de entrenar durante un tiempo en este despacho y ha querido compartirlo con la generosidad que le caracteriza. 




Igor Uria es el Director de Colecciones del Museo Balenciaga y comisario de la exposición que permanecerá abierta al público hasta mayo del 2016. Se ha cumplido el sueño que juntos trabajamos e Igor ha querido celebrarlo invitándome a visitar el museo de Guetaria que yo percibo como su "casa emocional".




Aunque no es su trabajo, dada nuestra relación de aprecio mutuo, Igor (*) tuvo la deferencia de explicar algunos detalles que permiten incorporar una mirada nueva al perfil más conocido del genial diseñador de alta costura Cristóbal Balenciaga: su perfeccionismo empresarial. 

Quizá el comisario profundizó en esta faceta porque sabe que me encanta descubrir atajos que hagan funcionar las organizaciones con armonía y rentabilidad, algo que Balenciaga consiguió en plenitud. 


La prensa rinde homenaje 
al modisto español más importante de todos los tiempos


Balenciaga exportaba a Estados Unidos a mediados de los años treinta, mucho antes de que usted o yo hubiésemos nacido y de que las organizaciones empresariales contemporáneas inventasen el término "internacionalización". Balenciaga diseñaba vestidos de cóctel, camisolas de jardín y ropa para acudir a la redacción de un periódico neoyorkino y mostraba su trabajo mediante dibujos que en los años cuarenta enviaba por correo convencional a sus clientas y que -por su eficacia- pudieran ser comparados con nuestro correo electrónico. Además el diseñador no se quedó en tierra vasca sino que se expandió abriendo talleres en París, Madrid y Barcelona. 

En cuanto a su manera de trabajar podemos hablar de auténticos "procesos de calidad" en los años cincuenta y sesenta: todo medido, pesado, anotado y rigurosamente controlado por fieles trabajadoras de una casa por cuya marca sentían devoción y orgullo de pertenencia.

Por último, cuando el diseñador decidió abandonar el negocio dejó la clientela en manos de Givenchy y trató de colocar a cuantas empleadas pudo en otras firmas de la competencia y fíjense que en el momento de su cierre sólo en París la plantilla de Balenciaga incluía a dos mil trabajadoras. ¿Cuántas empresas españolas alcanzan semejante magnitud?

Tuve el honor de visitar el Museo Balenciaga el pasado viernes (5 de junio de 2015) y el Diario Vasco de hoy (domingo 7 de junio de 2015) le dedica un amplio reportaje centrado en mujeres vascas que alguna vez vistieron un Balenciaga como el de Blanca Ezpeleta que pudimos contemplar un poco antes del momento que recoge la fotografía.




Finalmente el comisario de la exposición guió nuestra mirada hacia una de las frases que se atribuyen al diseñador y dice: "... Un buen modisto ha de ser arquitecto para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida...".   A lo que quizá sería justo añadir: ¡y estratega para los negocios! Gracias por tu sabiduría compartida Igor. 

(*) Igor Uria, uno de los mayores expertos mundiales en Balenciaga.