martes, 21 de octubre de 2014

El espacio condiciona el resultado... creo


¿Cómo es el espacio en el que trabajamos?
¿Acerca o aisla a las personas?
¿Propicia o dificultad la creatividad?




El espacio en el que trabajamos...   
¿Acorta o dilata los tiempos de ejecución?
¿Cuida los cuerpos -como soporte de las mentes-?
¿Propicia el movimiento?




El medio es el mensaje -decían en mi facultad de periodismo- y aunque la idea es matizable de alguna manera el espacio es también el mensaje: ¿cuido / no cuido a las personas? ¿invierto en un espacio que propicia el bienestar y la eficacia?

En fin, emergen estas reflexiones al rebufo de la publicidad que aparecía el pasado fin de semana en la página 11 del suplemento Negocios de El País donde una prestigiosa marca -nacida en 1912 en Estados Unidos y radicada en Madrid- increpaba al lector con esta reflexión: ... El trabajo está cambiando ¿está su espacio preparado? a lo que me permito añadir:... El trabajo está cambiando, ¿está usted (empresario, emprendedor, gerente, directivo, profesional) preparado?

?

sábado, 18 de octubre de 2014

Pre-Requisitos al Cambio Intencional


En una antigua fábrica de vino -situada en la destartalada calle Mundáiz de San Sebastián- se ha creado un espacio diáfano en el que se respira bien frente a los árboles centenarios del bosque urbano de Cristina Enea donde hoy se escuchaban los pájaros del entorno.

En la sala polivalente del segundo piso del número catorce azul cielo con tubería de desagüe a la derecha del portal nos hemos reunido un grupo de mujeres para practicar la atención plena, algo que no es nuevo para mi pero como he dicho -en mi presentación ante el grupo- practiqué hace mucho tiempo. De hecho, temía que la memoria de mis células se hubiera borrado por completo junto con el registro de la experiencia en mis tendones y la flotabilidad de mis manos cuando practicaba Chi Kung con disciplina samurai. Pero no, la juguetona y sorprendente vida ha atesorado durante décadas las enseñanzas de Consuelo Martín (doctora en filosofía y experta en metafísica advaita) Manuel Hermida, Rosa Casal, Rimponché, Tiziano Grandi y Juan Li -experto en I Ching Dao- mostrándome que la esencia de lo vivido nos acompaña y está siempre disponible. De hecho, he tenido sensación de que los aprendizajes antiguos esperaban paciente-dulcemente mi regreso.




La promotora-facilitadora del evento es una mujer excepcional -Cristina Zaldua- que lo mismo aplica su licenciatura en Ingeniería al diseño de los planos de una casona en Donamaría como dulcifica la totalidad de tu cuerpo con su masaje-shiatsu o conduce un taller de mindfulness -atención plena- durante la mañana de un caluroso y veraniego sábado del mes de octubre de 2014 (hoy) en San Sebastián. Viajera galáctica, cocinera mitad vegetariana mitad macrobiótica y madre -sobre todo madre- de su propia criatura y de otros adultos que precisan de sus conocimientos o consejos, Cristina ¡es grande! y como los grandes muestra una humildad y sencillez que conmueven al universo.




Hemos respirado, caminado y meditado. Hemos adquirido conciencia plena de nosotras mismas, de las compañeras y el entorno. Hemos descubierto sensaciones nuevas y detectado emociones antiguas instaladas en nuestro cuerpo. Frágil cuerpo, ágil cuerpo. Cuerpo pétalo-montaña-lago-espacio de libertad que todo lo acoge, que propicia la vida, y que expira porque es perecedero, caduco, como las cien mil hojas que tapizaban la calle Mundáiz con treinta grados y sol radiante que se colaba entre nosotras sin permiso para escuchar el cuenco tibetano y el susurro de Cristina centrando la atención y despertando la consciencia.




La práctica de la atención plena es -a mi entender- previa a cualquier cambio sostenible que pretendamos en las organizaciones porque si no eres consciente de tu cuerpo-mente-emociones-sensaciones-necesidades-anhelos y sueños ¿cómo vas a ser consciente de las necesidades de los demás? ¿cómo colaborar con otros? ¿desde dónde? ¿con que radar-sensor-calibrador-escucha-sensibilidad? En una frase: ¿cómo poner remedio al dolor del mundo si uno no es capaz de detectar una contractura en sus homóplatos?

Practicada con frecuencia en el aquí y el ahora, la atención plena es el pre-requisito a cualquier cambio intencional individual, colectivo o planetario. 

Esta semana mi amigo Andoitz me ha devuelto un libro que le presté hace meses y se llevó a India -donde su empresa tiene una planta de fabricación de husillos-. Me lo ha traído maltrecho ya que se le mojó en la playa de Goa. ¡Buena señal! -pensé ante sus disculpas- porque el libro ha viajado al corazón del país asiático y del paisaje en el que Andoitz encuentra máxima conexión consigo mismo. Consciencia plena.




Atención Plena como pre-requisito 
a la consciencia individual, colectiva y planetaria. 

+

Consciencia individual, colectiva y planetaria
como pre-requisito al Cambio Intencional.



viernes, 17 de octubre de 2014

El fin ¿justifica los medios?


Lamento ser un poco... ¿desagradable? ... pero... he de confesar que en las últimas semanas siento con ganas de vomitar cuando profundizo en la prensa política y económica internacional. ¡Guaggg!

En mi opinión ¡¡el fin no justifica los medios!! ni en los negocios ni en la vida. 

Observo, además, en variadas ciudades, situaciones y contextos que en un mundo sin ética las personas con principios están en desventaja. Y me entristece. Mucho.






El último Premio Planeta (63º), Jorge Zepeda Patterson 
reflexiona en voz alta sobre la "degradación moral".


miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuestión de Circularidad


Marsella... un transatlántico flota sobre el Mediterráneo... más de mil personas a bordo la mayoría de las cuales asisten a una conferencia de Teresa Perales, una atleta excepcional, una persona excepcional, y un gran corazón en silla de ruedas lo que no le ha impedido conseguir tantas medallas olímpicas (22) como Michael Phelps aunque no ha cosechado el glamour mediático del nadador. 




Teresa habla del "poder de la actitud" del que tanto sabe, que tanto practica y promueve tras haberse certificado como coach profesional en uno de los cursos que imparto en Zaragoza y donde nos conocimos entorno a la filosofía del inner game (de John Whitmore)  que no es otra cosa sino simple, llana y mágicamente ¡el poder de la actitud positiva, alegre, que empondera! y emerge de creer que es posible conseguir un nuevo record en la piscina olímpica o un nuevo sueño profesional.






En la fotografía aparece la propia Teresa Perales (de blanco) y justo a su derecha Lidia Velázquez (le cuelgan unas gafas negras del jersey). Siento un gran orgullo de haber compartido tiempo y aprendizajes con ellas. Entonces yo era la profesora. Hoy son ellas las protagonistas. Se cierra el círculo. ¡Es hermoso y gratificante!


lunes, 13 de octubre de 2014

La coquetería ¿pesa?


El caso es que tengo una madre. Como todo el mundo -creo-. Aunque la mía es peculiar: al filo de los ochenta (años) me da lecciones de coquetería. La cuestión es que pasará los próximos cuatro meses en Alicante porque allí "los huesillos duelen menos, hija". Pues vale ¡qué le vas a decir! y viaja sola más de ochocientos kilómetros para encontrarse con el sol reparador de la costa Mediterránea. Bueno... sola no, en compañía de Sophie, su yorkshire terrier jovenzuela y promíscua que es la mismísima representación de la pulsión vital de quien aún no tiene un pasado (ni las correspondientes cicatrices de guerra). En fin, que Shopie  aporta movimiento-alegría-chispa a la monotonía del vivir, acaso del sobrevivir. Pero esa es historia para otro post, hoy no toca.





Dado que no podré estrujar a mi madre en los próximos cuatro meses, he dedicado el fin de semana a despedirme de ella mientras entre las dos hacíamos maletas, cerrábamos la llave de paso, descongelábamos la nevera y otros menesteres menores que todos conocemos. Después de haber regado todas las plantas de la casa (unas treinta) -algunas situadas en altísimos alféizares- nos tomamos un café en tacita diminuta en el salón mientras contemplábamos el abultado equipaje que porta cada vez que se desplaza. En esta ocasión contamos "cinco bultos" -que dice ella- algunos de los cuales son maletones en los que presuntamente debiera entrar una vida entera, pero no. En el caso de mi madre no es así. Y aquí aparece la coquetería y algo más. Uno de los "bultos" -del tamaño de un equipaje de mano- está repleto de los lazos, la cunita, el champú, el cepillo y otros artilugios de Shofie. Otra de las maletas -de igual tamaño a la anterior- porta cremas de día, noche y entreplanta así como laca de uñas, de pelo y de muebles (es un decir), barras de labios a granel y varias cajas de crema de manos ¡imprescindible en la vida de mi madre desde que la recuerdo! 

Encima de una de las maletas reposa una carpetita con todas las indicaciones de su médico: operaciones, prótesis, medicación, contraindicaciones, analíticas... y dos pañuelitos comprados en Vapy (San Sebastián) de Nina Ricci que le acabo de regalar porque "no se puede viajar sin un pañuelito en perfectas condiciones, hija".




Tres jornadas después del día en el que por diversión mi madre viaja para cuatro meses a Alicante, mi hija viaja para un año a Tromsö, Noruega, por razones profesionales. He tenido ocasión de ver el equipaje de ambas. El de mi madre es muuucho más abultado ¡claro que mi hija no lleva perrito -se conforma con un diminuto peluche que le regaló su pareja-! y utiliza cero cosméticos. Cero.





Con o sin equipaje les echare de menos a los dos agradeciendo las enseñanzas de ambas: la coquetería extrema de mi octogenaria madre y la practicidad no menos extrema de mi valiente e intrépida hija. Somos un todo, una saga, una linea ancestral en perpetuum mobile.


viernes, 10 de octubre de 2014

Culbabilidad Cero


La culpabilidad muerde los talones de las personas (algunas) a las que entreno. Culpabilidad vinculada a "no ser suficiente" listo, culto, guapo, delgado, amoroso, sexy, familiar, divertido, competitivo, exitoso... La culpabilidad es un roedor que devora los talones de la felicidad sin aportar -en principio- gran cosa más allá de la molestia y el cansancio que se repite como un eco en las montañas rocosas.

Y -en todo caso- de tener alguna utilidad sería la de llamar la atención hacia algo o alguien que habría que cuidar-hacer-cambiar-iniciar-conversar o lo que fuere. En ese sentido, la culpabilidad es ¡un dedo que apunta a la luna! la luna que evitamos mirar porque nos confronta con algo desconocido, incómodo o desafiante. Pero... en sí misma la culpabilidad no añade nada, ni mejora situación alguna.

Analizando anoche mi agenda -muy intensa durante la tarde de hoy- decidí tomarme la mañana libre. Si acaso daría cuatro toques en la casa -algo que me relaja y pone de buen humor- y poco más. El plan era vaguear, perder el tiempo plancentera y lentamente, como me sugirió hace muchos años el escritor checo Milan Kundera



.


Así que he prescindido del despertador, he gozado de un desayuno suculento en el salón -desde donde se veían tan sólo cinco yates (hace unas semanas había ciento cincuenta)-, me ha sorprendido no hallar rastro alguno de las anunciadas olas de tres metros en el Cantábrico, he descubierto en El País que Patrick Modiano -el Nobel de Literatura 2014- tiene 25 libros publicados en castellano -de los que no he leído ninguno ¡glub!- y me he identificado con una de sus ideas:


La política 
es una torpe simplificacion de las cosas



No sólo... pero sí: la política es un burdo guiñol, un esperpento. Después he anotado el título de una película que veré el domingo Winter Sleep (tres horas de duración) y he salido a dar un paseo hacia el centro donde he tocado decenas de prendas de la temporada otoño-invierno y accesorios sin caer en la tentación de comprar nada, absolutamente nada, pero con la sensación de "abundancia" al gozar del lujo por antonomasia: ¡el tiempo! rematando la mañana con una visita a mi librería favorita donde -tras ojear algunos libros- he comprado Design thinking para la innovación estratégica, de Idris Mootee que comenzaré a leer en cuanto acabe la tercera lectura de Participación Genuina, una de las metodologías que utilizo para propiciar el cambio...




Bueno, lo confieso: estoy coqueteando con el libro ¡no resistiré hasta el domingo! En la página 95 dice: La mejor manera de predecir el futuro es ¡creándolo!  guau... Me pongo a pedalear ahora mismo. Cero culpabilidad. Gozo a tope y ahora... comienza la tarea = disfrutar ¡de otra manera! Seguramente esto es la vocación, tema que focalizará un encuentro que tendrá lugar el día 28 de noviembre próximo en Madrid. Toda la información pinchando  aquí.


jueves, 9 de octubre de 2014

Una historia de ingenieros


Esta es la escena: sesión de trabajo prevista en el despacho de San Sebastián para las seis de la tarde con tres altos directivos de una empresa vasca en expansión (del sector metalúrgico) con la que colaboro desde hace un año entrenando a sus profesionales. 

Tres más una cuatro tazas, la tetera caliente, los posavasos en su sitio, el ambientador Royale Ambree en todas partes, y los papelógrafos ya monigoteados con un orden del día-propuesta-de-trabajo para la reunión con el objetivo de sacar chispas a las dos horas previstas para el encuentro y un temario denso con dos ejes: enfocar un complejo tema organizacional relacionado con la estrategia de la empresa en el horizonte 2020; y abordar un proceso de entrenamiento para un ejecutivo comercial especializado en el mercado brasileño. Tres y uno cuatro y un testigo cinco -el osito que me regaló hace cinco años un ingeniero de Aernova-.


Dos de los tres directivos de la escena son también ingenieros y ya se sabe que su estructura mental es distinta a la del resto de los mortales porque está compartimentada en cajitas (a veces inconexas) y carece (o casi) de contrapeso en el hemisferio cerebral derecho. 

Además, uno de ellos es el director general de la firma así que -teniendo en cuenta estos detalles- planifiqué los tiempos de la reunión buscando la máxima eficacia para alcanzar un diagnostico consensuado de la situación, un objetivo compartido, y unos indicadores de medición tanto del punto de partida como de llegada a la meta.

Todo ello en mi papel de facilitadora ad-hoc, preguntona concienzuda y escuchadora vocacional al servicio de la tarea ¡siempre! la tarea. 

Cuando en el minuto tres del encuentro sometí la propuesta a su consideración para arrancar la sesión de trabajo -mientras el té todavía humeaba en las tacitas- el director general echo una ojeada a los dos papelógrafos y -con la contundencia que le caracteriza- dijo una frase, una sola. ¿Cuál?


Para mi gusto... 
-apostilló sin mirar a los demás, ni siquiera al osito- 
¡¡demasiado estructurado!! 


A continuación nos pusimos a trabajar y aunque nadie volvió a mirar la planificación del encuentro lo seguimos casi al pie de la letra. A las dos horas y diez minutos habíamos alcazado los objetivos de la jornada. ¿Demasiado estructurada? En fin, los ingenieros son imprevisibles y casi siempre me sorprenden ;-D