martes, 3 de mayo de 2016

Frágil


En el aeropuerto de Heathtrow -con dos horas de espera en la terminal tres- escribo antes de embarcar por la puerta 9 con destino al aeropuerto de Loiu (Bilbao, Vizcaya). 

Vuelvo a casa tras visitar a mi hija en Londres, una ciudad tan fascinante como rápida, competitiva e hiper-poblada (más de ocho millones de habitantes) ¡menos mal que ella sabe crear un hogar en cualquiera de sus casitas!




Coqueteo con algunos temas sobre los que me apetece escribir y dudo entre el comentario de un libro apasionante que llevo en el equipaje de mano escrito por  Seán Gaffney entorno al mundo de los equipos, u otro tema sobre el que ya tengo escritas unas pinceladas en el cuaderno de viaje. Finalmente opto por el anecdotario personal.

Frágil. Hace dos días tuve una experiencia en la que me sentí frágil en el sentido que refiere Brené Brown en su libro homónimo subtitulado: El poder de la vulnerabilidad. Esta es la historia:

Como una moto agripada, de vez en cuando, pego un petardazo motivado por expectativas insatisfechas o impotencia ante circunstancias que escapan a mi control. El estallido sonoro alcanza a mi entorno cercano que no siempre tiene algo que ver con la explosión, si bien las consecuencias les alcanzan al punto que me pregunto si dejarán en ellos una huella permanente sobre mi incompetencia en la gestión de los humores.




Digámoslo con simplicidad: provocan dolor sin por ello remediar ningún desasosiego ¡pura bobada! y, sin embargo, ocurre en los escenarios más insospechados, por ejemplo, en Londres. 




¿Cuáles son las expectativas insatisfechas? Equilibrar el placer y el deber. Sentir que cualquier rincón del mundo es accesible para mi. Sentir que pertenezco al género humano o a la clase social, tribu, club, gueto o barrio en el que esté. Y que se puedan explorar nuevos horizontes. En fin que la vieja moto que soy implosiona ante las limitaciones impuestas que carecen de lógica ¡mi lógica, claro! y ahí comienza otro infinito argumental. Recompensa + Infinitud + Pertenencia + Inclusión + Aventura... son pulsiones poderosas en mi, sobre todo en vacaciones.

La historia es que el domingo por la tarde Harrods estaba colapsado de personas al punto de que no era posible conseguir un taburete ni en el corner del caviar; mucho menos en la cafetería, zona de té, ni en la heladería. En fin, que entre el calor de la tienda, la multitud, mi cansancio, las ganas de sentarme un rato a leer el libro de Seán Gaffney y de tomar algo rico -junto a la imposibilidad de hacerlo- ¡plof! implosión de moto agripada.

Al final, tenían razón los maestros budistas: donde no hay deseo ¡no hay dolor! pero donde hay deseo (expectativas)... Llaman a embarque, pongo el móvil en modo avión pero antes repaso la última fotografía tomada esta mañana en Gordon Road, donde ha salido a despedirme mi ardilla favorita:




domingo, 24 de abril de 2016

El humanismo no es enemigo de la ciencia


Estamos perdidos -querámoslo o no- ¡estamos perdidos! Me rindo a la evidencia y doblo mi rodilla antes de volver a alzar el vuelo... 

El caso es que la rodilla cae en buena compañía: un catedrático de Literatura Comparada de la Universidad de Barcelona (Jordi Llovet), un profesor de griego en Fuenlabrada (Oscar Martínez) y -finalmente- el humanista jefe de la  Brooking Institution, el principal laboratorio de ideas de Washington. 

Los académicos formulan con precisión el nauseabundo escepticismo que en los últimos meses muerde los talones de mis pies. No es que me alegre, porque sabido es que mal de muchos consuelo de tontos, pero al menos ponen un poco de luz a las tinieblas en las que me interno en el mundo empresarial con más coraje que armadura, más conocimiento que "herramientas" y ciertamente más humanismo que ciencia. El enfoque con el que ejerzo mi oficio ¡es arriesgado! (*) pero -ya lo dijo Einstein-: más de lo mismo, mismos (deplorables) resultados. Es necesario cambiar la manera de cambiar e innovar la manera de innovar.





Tres estilos de profesionales pululan cuan enjambre de moscas entorno al panal de rica miel de las empresas. Los outsiders, con playeras, sumergidos hasta la ceja en los movimientos co-co-co (**) y siempre dispuestos a que les pagues un café. Muchos de ellos poseen mentes bien amuebladas y ética razonable pero se mantienen en las zonas marginales del sistema: no saltan a los despachos y fábricas para contribuir a eliminar el sufrimiento innecesario en las organizaciones. ¡Lástima! En segundo lugar estan los consultores tradicionales, con zapato y traje de diseño y una jerga de escuela de negocios que genera confianza en los ilusos. Estos tienen liquidez y de vez en cuando les hace gracia invitarte a comer porque su ego necesita agitación de coctelera. Algunos tienen conocimientos obsoletos, otros desprecian todo lo que desconocen, muchos han perdido la ética (o la han vendido para pagar la hipoteca), algunos incluso forman parte del sufrimiento innecesario... Finalmente hay algunos profesionales en tierra de nadie tratando de salvar los trastos de la ética (instalada en mi estómago como una solitaria del tamaño de un dragón que textualmente me tumba en cuanto le rozo las escamas), empujando las fuerzas del cambio, la transparencia... Puro funambulismo nadando contracorriente dentro y fuera de los negocios, combinando  el tacón con la playera, el maquillaje con las canas, las uñas cortas con el pintalabios... sin perder el horizonte de lo que importa: ¡la vida y las personas!


"El acto más revolucionario que uno puede hacer hoy
es ralentizar: desacelerar"



Supongo que usted habrá dejado la lectura unas líneas más arriba y lo entiendo... pero es que... ¡estamos perdidos! y aunque no es algo nuevo, no consuela. Ya en 1872 Flaubert se lamentaba del desequilibrio que planteaba un nuevo plan de estudios para el bachillerato en Francia en detrimento del humanismo. El gran escritor reconocía: "... Estoy asustado, aterrorizado, escandalizado... la gente se está volviendo idiota...".

¡Aún podemos reaccionar! Sumemos fuerzas: los outsiders, los funambulistas y hasta los consultores con corbata... Como me enseñó Meredith Belbin en Cambridge: tú no eres como yo, no piensas como yo y no actúas como yo, pero juntos ¡podemos ir más lejos! Cambiar la manera de cambiar, innovar la manera de innovar, eliminar el sufrimiento innecesario en las organizaciones... ¿Quién se anima?



(*) Arriesgado para mi.
(**) Movimientos colaborativos.


jueves, 21 de abril de 2016

El "salario emocional" y otros pececillos


Tiene guasa hablar de salario emocional cuando casi cinco millones de personas carecen en España de ingresos por actividad laboral. No cubiertas muchas de las necesidades que Maslow colocó en la base de su pirámide, resulta frívolo hablar del "salario emocional" -ese conjunto de iniciativas empresariales que buscan la motivación y satisfacción de los trabajadores-. Casi obsceno y al mismo tiempo ¡esencial!




La compañía californiana Glassdoor ha investigado los sistemas públicos de protección laboral en Estados Unidos y en catorce países europeos y publicado un listado que sitúa a España en la tercera mejor posición tras Dinamarca y Francia. Pero... en realidad... ¿de qué hablamos?

Entre otras cosas, el salario emocional consiste en crear ambientes laborales positivos que hagan posible alcanzar resultados exponenciales porque... ¡no seamos ingenuos! sea lo que fuere que las empresas integran en su sistema la finalidad última es engordar la cuenta de resultados.

En Iberdrola (1992, Bilbao) han reducido un 10% los índices de absentismo y siniestralidad  desde que se permite a los trabajadores un margen horario flexible de entrada y salida de una hora y cuarenta y cinco minutos. La medida se puso en marcha en 2008 y desde entonces el grupo empresarial ha ganado 500.000 horas anuales en productividad.

Esta semana he tenido oportunidad de trabajar con un director general (austero en gestos y palabras) a quien acompaño en su desarrollo de competencias de liderazgo. Le pregunté cómo cuidaba al directivo del área de negocio más rentable de la empresa que -además de cumplir con los objetivos anuales- acababa de llegar de Australia donde había hecho buenos contactos e incluso cerrado un contrato relevante. ¿Cuidar? -me dijo- ¡Sí! cuidar -le contesté-. ¡Le pago! terminó por balbucear. Después yo conté mentalmente esos treinta segundos de silencio que recomienda la ICF para dar espacio al cliente... y el director general siguió hablando: ¡Le pago! -repitió- tiene un salario competitivo ¿qué más hay que hacer?

Le mire para calibrar si realmente quería una respuesta y si había receptividad para escuchar. Me pareció que sí y entonces contesté: reconocer su valía, elogiar sus logros, agradecer sus esfuerzos... ¡salario emocional!




Cubiertas las necesidades básicas, el salario emocional pone alas a la mariposa del bienestar donde los profesionales dan lo mejor de sí mismos. La nómina es inherente a la contratación laboral acorde con el cumplimiento de la ley y el convenio, pero la transformación empresarial pasa por reconocer que detrás del profesional hay ¡una persona! cuyo corazón late al ritmo de estímulos tales como el reconocimiento, la gratitud y los detalles.

Tras nuestra conversación, el director general me informó de que había ofrecido al brillante profesional clases de inglés en horario laboral y que le había felicitado por el nuevo contrato australiano. ¡Algo es algo! Pececillos a la mar.

    

sábado, 16 de abril de 2016

Del Ego al Eco System ¡trabajo en equipo!



Somos... vamos siendo... nos convertimos... en la amalgama de los impactos que recibimos de la vida y de los otros. No sólo los impactos ¡claro! sino la reflexión-digestión que hacemos de lo que nos acontece y así... ¡avanzamos!




Este es parte de mi equipo en Zaragoza(*). Hoy hemos terminado una serie de encuentros que comenzaron en Noviembre de 2015 con el pretexto de aprender a Construir Equipos para Transformar Organizaciones, tema que se está convirtiendo en mi especialidad por el convencimiento de que a partir esa molécula llamada equipo es posible contribuir al logro de objetivos empresariales, la satisfacción de los clientes y el desarrollo-bienestar de los profesionales.

Durante seis meses nos hemos reunido para compartir y -como en toda experiencia humana- hemos tenido altibajos que hemos ido solventando a base de honesto análisis de situación, reflexividad, paciencia, bondad, conocimiento, humor y compromiso... en fin, ese cóctel presente en todo grupo humano que -cuando florece y se aproxima a su potencial- se transforma en ¡equipo! ¡Bingo, objetivo cumplido!

En este caso el anfitrión era la Fundación Ibercaja a través de Ibercide, Centro de Desarrollo Empresarial, con sede en el conjunto monumental del Monasterio de Cogullada y su cuidado bosquecillo.




Dado que me dedico a la intervención con profesionales y empresas más que a la docencia, me sigue sorprendiendo hasta qué punto es cierto aquello de que "... si quieres aprender algo lo enseñes..." ya que te obliga a articular tu know how de una manera pedagógica y a movilizar recursos creativos (metáforas, cosificaciones y dinámicas) que faciliten la comprensión.

Enseñar también anima a investigar-profundizar en las metodologías que utilizas en tu quehacer cotidiano. Además, estar en contacto con otros profesionales enriquece enormemente tu propio conocimiento. Me siento muy agradecida a Salvador, Ana, Pedro, Fernando, Rosa, Helena, Sandra, Juan, Chus... ¡a todos!



Metodología low tech 
al servicio del aprendizaje.


En el último módulo del curso Construir Equipos para Transformar Organizaciones hemos abordado la vanguarida de la vanguardia, es decir, la Teoría U que ha inspirado a los alumnos y me ha permitido recordar los "ocho puntos de acupuntura" desde los que el ideólogo del MIT, Otto Scharmer, plantea la mejora del planeta. A mi entender, tres de esos "puntos de acupuntura" conectan de manera esencial con el trabajo en equipo.

En primer lugar, el trabajo con T mayúscula, aquel que se ejerce desde la vocación. En segundo lugar, el liderazgo entendido como la búsqueda-exploración-hallazgo y vivencia del máximo potencial. Y en tercer y último lugar, la evolución del ego-system (centrado exclusivamente en el yo) hacia el eco-system (centrado en el todo). En fin que somos... vamos siendo... nos convertimos... en la amalgama de los impactos que recibimos de la vida y de los otros. No sólo los impactos ¡claro! sino la reflexión-digestión que hacemos de lo que nos acontece y así... ¡avanzamos!


Haz un trabajo que ames.
En su defecto ama el trabajo que haces. Y -en cualquier caso- 
¡permanece  en contacto con el universo!  Otto Scharmer, MIT.


(*) Faltan Chus, Mayte, Alberto, Virginia, Lola, Sonia...

domingo, 10 de abril de 2016

Cómo conseguir un empleo, según los expertos


La Fundación Sabino Arana organizó en Bilbao un encuentro sobre el Empleo juvenil en el que catorce expertos del máximo nivel académico y político debatieron las claves que propician la empleabilidad de los jóvenes en un entorno competitivo y global.




Los ponentes comenzaron con el análisis de los datos. El embajador de Noruega, Joahn Vibe, informó de que el paro juvenil en el país nórdico asciende al 8,8 una cifra que -dijo el diplomático- les preocupa y en cuya corrección trabajan intensamente. El dato contrasta con la realidad española que arroja el dígito de un paro juvenil del 39,7. De hecho, España es el segundo país con más paro juvenil después de Grecia, según la gráfica mostrada por el Catedrático de Economía de la Universidad de Alcalá, Santiago García Echevarría.




Dado que los jóvenes poseen la mayor cualificación académica de la historia, cabe preguntarse cómo pueden resultar más atractivos para el mercado laboral, es decir, ¿cómo pueden aumentar su empleabilidad?


Compaginar estudios y prácticas en empresas


Desde Confebask Virginia Múgica se mostró persuadida de la conveniencia de que los jóvenes compaginen la formación teorética con las prácticas en empresas, tal y como se realiza en otros países en lo que se denomina "formación dual".


Competencias que facilitan la empleabilidad


El Catedrático Emérito de Psicología Social de la Universidad del País Vasco, Sabino Ayestarán, aportó cinco competencias-clave para que un joven bien formado sea contratado: pensamiento crítico + flexibilidad mental + talante emprendedor + capacidad de pasar de la confrontación a la cooperación + liderar proyectos mediante la negociación creativa de intereses.


Primero innovación social y después tecnológica 


Begoña Etxebarria, Directora de la Fundación Novia Salcedo, insistió en que mientras el desarrollo técnico es máximo, el desarrollo social es mínimo, dando lugar a una "brecha" en el seno de las organizaciones productivas que se agiganta produciendo efectos colaterales indeseados. Etxebarria apostó por hacer pedagogía del concepto "bien común" y reconoció que la situación de los jóvenes es compleja, que las recetas simples no sirven, y que la innovación social debe priorizarse sobre la innovación tecnológica y económica.



Recomendaciones del Foro de Davos


Finalmente, el Word Economic Forum ha diseñado diez recomendaciones para los profesionales en busca de empleo en el horizonte 2020: resolver problemas complejos + pensamiento crítico + creatividad +  gestión de personas + coordinación de otros + inteligencia emocional + criterio para tomar decisiones + orientación al servicio + negociación y flexibilidad cognitiva. 


jueves, 7 de abril de 2016

No todo son números en la empresa


La propiedad de una multinacional en la que trabajo ha puesto hoy sobre la mesa la hipótesis del cierre de una de sus plantas, la menos rentable. La razón que han esgrimido es que el beneficio anual (250.000 euros) ¡es ridículo! 

En un momento del encuentro han pedido mi opinión, y he sacado el argumentario: la planta ha pasado en los dos últimos años de pérdidas a ganancias cambiando la tendencia en una coyuntura complicada para el sector. Las inversiones necesarias para seguir creciendo ya se han realizado, la prospección de futuro es ir a más (si las cosas se siguen haciendo bien) y, finalmente, varias familias se verían en una situación comprometida si se cierra.

Aunque la decisión se tomará en mayo, los directivos han salido de la sala etiquetando los 250.000 euros de "calderilla" lo que me hace intuir que se inclinaran por el cierre.

Yo he cumplido con mi trabajo -y soy consciente de que he de desapegarme del resultado (que no me compete)- pero me entristece que en algunos entornos productivos casi todo sean números. Solo números.



 ¡Cruzo los dedos!


domingo, 3 de abril de 2016

Triunfar en el trabajo no es cuestión de conocimientos ¡sino de competencias!



Se contrata por aptitud y se despide por actitud. Ésta pudiera ser la síntesis de un caso empresarial presentado por los alumnos del curso de equipos que facilito en Bilbao para profesionales senior interesados en actualizar sus habilidades directivas con la doble finalidad de apuntalar su trayectoria laboral y de aportar a sus empresas por encima de previsiones.

El enfoque "caso" -propio de las escuelas de negocios- resulta de una radical practicidad para acercar la teoría de vanguardia a la solución de dilemas del mundo real de los negocios, por eso no hay encuentro en el que no abordemos un desafío profesional al que se enfrenta alguno de los alumnos.

En el último encuentro se narró la situación del director financiero de una empresa industrial que ha vivido un rápido crecimiento y expansión geográfica liderando una cuenta de resultados que ha incrementado varios dígitos en los últimos años. Ante semejante volumen de negocio, los propietarios decidieron contratar a un profesional altamente cualificado para el puesto de controller, con el objetivo de que reforzase el departamento financiero.




Pasados diez meses desde la contratación de un joven, rápido, cualificado y ambicioso controller, el director financiero constata que está vulnerando la confidencialidad inherente al puesto al airear algunos números de la compañía e incluso algunos salarios de profesionales de la casa. Además el controller trata a sus compañeros (también jóvenes y cualificados) como auténticos "asistentes", y es altamente reaccio a prolongar su jornada en momentos de sobrecarga de trabajo o dificultades del equipo.

Ante semejante situación -y como parte de las prácticas de la formación que lidero- el director financiero de la empresa industrial plantea su "caso" en aula para que le ayudemos a alcanzar un diagnóstico y algunas soluciones.



Comunicar y Trabajar en Equipo 
son competencias imprescindibles para triunfar en el trabajo.



No narraré el intenso debate vivido, ni las sabias aportaciones de los alumnos (todos profesionales de rango medio-alto), tan solo repetiré la primera frase del post ya que sintetiza la recomendación última del plenario: se contrata por aptitud y se despide por actitud. ¿Por qué afirmo esto?  porque si bien el controller tiene un currículum impresionante al que hay que añadir conocimiento especializado (adquirido en una de las mejores firmas de consultoría del mundo) carece de competencias  y habilidades para trabajar en equipo, ocupar un cargo de confianza, guardar confidencialidad, ser leal a su jefe y compañeros, y para aportar la "milla extra" cuando resulta imprescindible para la compañía. En definitiva: carece de actitud para el desempeño del puesto, algo que se puede aprender para ser un profesional del siglo XXI que consigue y mantiene un empleo relevante.

La experiencia real compartida con ustedes en esta entrada es acorde con las principales conclusiones alcanzadas por la consultora Hays que en mayo próximo publicará su Guía del Mercado Laboral 2016 tras haber estudiado 15 sectores, entrevistado a 1.700 empresarios y 8.800 trabajadores, e identificado 67 perfiles profesionales en alza.

En todos los casos los candidatos han de sumar a su validación académica los idiomas, la capacidad para trabajar en equipo, la disponibilidad para la movilidad internacional, las competencias comerciales y comunicativas y una impecable actitud ¡algo que se aprende! ¿Cómo? ¡Entrenando!