miércoles, 29 de octubre de 2014

Juntos ¡Obtenemos más!


Todo en mi vida gira entorno
¡A los equipos!



Así que compruebo que 
Juntos Todos Obtenemos Más


Hoy es miércoles, el día bonito de mi semana bonita porque me reúno con trece personas en la Expedición Aiete, un taller que se adentra en un bosque urbano, alcanza un edificio singular (biblioteca, ludoteca, sala de exposiciones...) trepa hasta el aula 05 en la segunda planta del palacio y acoge la aventura de permitirse soñar a partir de la conexión con uno mismo y la exploración de aquello que deseamos crear en el mundo que habitamos.







Además Ibercaja ha organizado la tercera edición de mi curso de equipos que se desarrollará -a partir de enero de 2015- en las instalaciones de Cogullada (Zaragoza), un entorno de bosque, lago con nenúfares y pinos longevos. En fin, un contexto que permite extender las alas del aprendizaje compartido en el que juntos ¡vamos más lejos!

El curso de Zaragoza "Equipos, cómo se construyen y lideran" está pensado para directivos, profesionales liberales y propietarios de pequeñas y medianas empresas que ocupen un puesto de responsabilidad en el que la motivación de las personas sea la clave de los resultados e incluso la clave de la supervivencia del proyecto. Toda la información del curso y vídeo (grabado en un descanso de la primera edición) pinchando en este link.


  

Los equipos permiten avanzar hacia la construcción del futuro realizando cambios intencionales que (al contar con la presencia-energía-foco-conocimiento-experiencia grupal) se dimensionan en su fertilidad y generan ideas, proyectos, emociones, colaboraciones, diseños o... ¡narraciones! ¿narraciones? sí...

Porque "...en el principio fue el verbo..." y es a partir de la palabra que emerge la realidad en nuestra cabeza primero y después en un relato oral que según Virginia Imaz sana... Esta es la secuencia: Soñar e Idear + Escribir o Relatar + Compartir con los demás = Sanar el escepticismo, la incredulidad, el dolor, la frustración y el miedo... 



En fin, que en mi vida todo gira entorno
¡A los equipos!

y

Al uso de la palabra como esencia que transforma
los gaseosos sueños en líquidos objetivos 
y finalmente en sólidas realidades. 
La alquimia del coaching ¡al que tanto amo y en el que tanto creo!



domingo, 26 de octubre de 2014

La textura gruesa de la vida


¿Convivir o escribir? Por temporadas me debato entre dos pasiones de semejante intensidad que en su práctica resultan excluyentes entre sí: ¿escribir? o ¿convivir?  En alternancia van haciendo su caminito no exento de largos silencios cuando me sumerjo con los cinco sentidos en la textura gruesa de la vida.

Ni una, ni dos, ni tres, ni cuatro sino más clases de colores y tamaños de bellotas he encontrado en mis largas travesías de montaña lejos, muy lejos, del mundanal ruido excepto por los aullidos de los perros y disparos de los cazadores de jabalíes. Pero eso ocurría a media mañana, entre las 10 y las 13 horas. Antes de las diez solo silencio de bellas -casi sagradas- telarañas cuajadas de rocío, y después de la una los cazadores desaparecían raudos en sus cuatro por cuatro camino del restaurante más grasiento de la zona, Castilla.

  

La desconexión de la ciudad permitió que conectará conmigo misma a otro nivel, no sé si más profundo pero sí más bello: el de los recuerdos sin nostalgia de un lugar en el que aprendí a nadar (el transparente y frío río Nela) el verano en el que cumplí ocho años.




Imposible no dejarse seducir por un entorno en el que los vecinos se saludan por su nombre; un nombre que proviene de una infancia compartida junto con una historia: la de sus padres, tíos y abuelos algunos de los cuales aún juegan una partida de cartas en el bar donde el que pierde paga ronda. ¡Pongamos tres euros veinte por cuatro chupitos de orujo! Sí, de verdad.

Imposible no tomar fotografías de algunas setas que salen textualmente a los caminos para saludar porque nadie transita en décadas por allí. Entre el musgo del hayedo casi puedes ver duendes, hadas, y gnomos que ríen a carcajadas por tu desconocimiento de los hongos y que se enfadan porque haces ruido y mueves muchas hojas secas a tu paso.




En fin que ya estoy de vuelta al punto de haber estudiado con lupa la prensa económica y aquellas noticias que se relacionan con las áreas de negocio de mis clientes. En la página 23 del suplemento Negocios (El País) leo que el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, se dirigió la semana pasada a un grupo de posibles inversores asiáticos ¡en chino mandarín!  Aunque los censores del país asiático tienen vetado el acceso a la red social de Zuckerberg, es posible que los negocios del futuro -acaso del presente- se gesten en idiomas que aún no incluimos en nuestro currículum vitae. Esta mañana (domingo) he quedado con Jan (un ingeniero informático holandés -de origen chino- amigo de mi hija) que visita San Sebastián. Le he preguntado por su idioma materno y me ha confesado que chino cantonés ¡cielo santo, la Torre de Babel!

Estoy pensando en volver al bosque: prefiero el enfado de los gnomos. Es bromaaa. La semana laboral comienza con toda la magia de los profesionales, los desafíos de quienes expanden negocios en Asia y con la Expedición Aiete, un equipo fabuloso de personas que los miércoles exploramos sueños, los transformamos en objetivos, diseñamos planes de acción y nos lanzamos a la conquista. Les dejo una fotografía del entorno en el que realizamos el taller. Aunque es fabuloso ¡no hay gnomos! creo...


    


martes, 21 de octubre de 2014

El espacio condiciona el resultado... creo


¿Cómo es el espacio en el que trabajamos?
¿Acerca o aisla a las personas?
¿Propicia o dificultad la creatividad?




El espacio en el que trabajamos...   
¿Acorta o dilata los tiempos de ejecución?
¿Cuida los cuerpos -como soporte de las mentes-?
¿Propicia el movimiento?




El medio es el mensaje -decían en mi facultad de periodismo- y aunque la idea es matizable de alguna manera el espacio es también el mensaje: ¿cuido / no cuido a las personas? ¿invierto en un espacio que propicia el bienestar y la eficacia?

En fin, emergen estas reflexiones al rebufo de la publicidad que aparecía el pasado fin de semana en la página 11 del suplemento Negocios de El País donde una prestigiosa marca -nacida en 1912 en Estados Unidos y radicada en Madrid- increpaba al lector con esta reflexión: ... El trabajo está cambiando ¿está su espacio preparado? a lo que me permito añadir:... El trabajo está cambiando, ¿está usted (empresario, emprendedor, gerente, directivo, profesional) preparado?

?

sábado, 18 de octubre de 2014

Pre-Requisitos al Cambio Intencional


En una antigua fábrica de vino -situada en la destartalada calle Mundáiz de San Sebastián- se ha creado un espacio diáfano en el que se respira bien frente a los árboles centenarios del bosque urbano de Cristina Enea donde hoy se escuchaban los pájaros del entorno.

En la sala polivalente del segundo piso del número catorce azul cielo con tubería de desagüe a la derecha del portal nos hemos reunido un grupo de mujeres para practicar la atención plena, algo que no es nuevo para mi pero como he dicho -en mi presentación ante el grupo- practiqué hace mucho tiempo. De hecho, temía que la memoria de mis células se hubiera borrado por completo junto con el registro de la experiencia en mis tendones y la flotabilidad de mis manos cuando practicaba Chi Kung con disciplina samurai. Pero no, la juguetona y sorprendente vida ha atesorado durante décadas las enseñanzas de Consuelo Martín (doctora en filosofía y experta en metafísica advaita) Manuel Hermida, Rosa Casal, Rimponché, Tiziano Grandi y Juan Li -experto en I Ching Dao- mostrándome que la esencia de lo vivido nos acompaña y está siempre disponible. De hecho, he tenido sensación de que los aprendizajes antiguos esperaban paciente-dulcemente mi regreso.




La promotora-facilitadora del evento es una mujer excepcional -Cristina Zaldua- que lo mismo aplica su licenciatura en Ingeniería al diseño de los planos de una casona en Donamaría como dulcifica la totalidad de tu cuerpo con su masaje-shiatsu o conduce un taller de mindfulness -atención plena- durante la mañana de un caluroso y veraniego sábado del mes de octubre de 2014 (hoy) en San Sebastián. Viajera galáctica, cocinera mitad vegetariana mitad macrobiótica y madre -sobre todo madre- de su propia criatura y de otros adultos que precisan de sus conocimientos o consejos, Cristina ¡es grande! y como los grandes muestra una humildad y sencillez que conmueven al universo.




Hemos respirado, caminado y meditado. Hemos adquirido conciencia plena de nosotras mismas, de las compañeras y el entorno. Hemos descubierto sensaciones nuevas y detectado emociones antiguas instaladas en nuestro cuerpo. Frágil cuerpo, ágil cuerpo. Cuerpo pétalo-montaña-lago-espacio de libertad que todo lo acoge, que propicia la vida, y que expira porque es perecedero, caduco, como las cien mil hojas que tapizaban la calle Mundáiz con treinta grados y sol radiante que se colaba entre nosotras sin permiso para escuchar el cuenco tibetano y el susurro de Cristina centrando la atención y despertando la consciencia.




La práctica de la atención plena es -a mi entender- previa a cualquier cambio sostenible que pretendamos en las organizaciones porque si no eres consciente de tu cuerpo-mente-emociones-sensaciones-necesidades-anhelos y sueños ¿cómo vas a ser consciente de las necesidades de los demás? ¿cómo colaborar con otros? ¿desde dónde? ¿con que radar-sensor-calibrador-escucha-sensibilidad? En una frase: ¿cómo poner remedio al dolor del mundo si uno no es capaz de detectar una contractura en sus homóplatos?

Practicada con frecuencia en el aquí y el ahora, la atención plena es el pre-requisito a cualquier cambio intencional individual, colectivo o planetario. 

Esta semana mi amigo Andoitz me ha devuelto un libro que le presté hace meses y se llevó a India -donde su empresa tiene una planta de fabricación de husillos-. Me lo ha traído maltrecho ya que se le mojó en la playa de Goa. ¡Buena señal! -pensé ante sus disculpas- porque el libro ha viajado al corazón del país asiático y del paisaje en el que Andoitz encuentra máxima conexión consigo mismo. Consciencia plena.




Atención Plena como pre-requisito 
a la consciencia individual, colectiva y planetaria. 

+

Consciencia individual, colectiva y planetaria
como pre-requisito al Cambio Intencional.



viernes, 17 de octubre de 2014

El fin ¿justifica los medios?


Lamento ser un poco... ¿desagradable? ... pero... he de confesar que en las últimas semanas siento con ganas de vomitar cuando profundizo en la prensa política y económica internacional. ¡Guaggg!

En mi opinión ¡¡el fin no justifica los medios!! ni en los negocios ni en la vida. 

Observo, además, en variadas ciudades, situaciones y contextos que en un mundo sin ética las personas con principios están en desventaja. Y me entristece. Mucho.






El último Premio Planeta (63º), Jorge Zepeda Patterson 
reflexiona en voz alta sobre la "degradación moral".


miércoles, 15 de octubre de 2014

Cuestión de Circularidad


Marsella... un transatlántico flota sobre el Mediterráneo... más de mil personas a bordo la mayoría de las cuales asisten a una conferencia de Teresa Perales, una atleta excepcional, una persona excepcional, y un gran corazón en silla de ruedas lo que no le ha impedido conseguir tantas medallas olímpicas (22) como Michael Phelps aunque no ha cosechado el glamour mediático del nadador. 




Teresa habla del "poder de la actitud" del que tanto sabe, que tanto practica y promueve tras haberse certificado como coach profesional en uno de los cursos que imparto en Zaragoza y donde nos conocimos entorno a la filosofía del inner game (de John Whitmore)  que no es otra cosa sino simple, llana y mágicamente ¡el poder de la actitud positiva, alegre, que empondera! y emerge de creer que es posible conseguir un nuevo record en la piscina olímpica o un nuevo sueño profesional.






En la fotografía aparece la propia Teresa Perales (de blanco) y justo a su derecha Lidia Velázquez (le cuelgan unas gafas negras del jersey). Siento un gran orgullo de haber compartido tiempo y aprendizajes con ellas. Entonces yo era la profesora. Hoy son ellas las protagonistas. Se cierra el círculo. ¡Es hermoso y gratificante!


lunes, 13 de octubre de 2014

La coquetería ¿pesa?


El caso es que tengo una madre. Como todo el mundo -creo-. Aunque la mía es peculiar: al filo de los ochenta (años) me da lecciones de coquetería. La cuestión es que pasará los próximos cuatro meses en Alicante porque allí "los huesillos duelen menos, hija". Pues vale ¡qué le vas a decir! y viaja sola más de ochocientos kilómetros para encontrarse con el sol reparador de la costa Mediterránea. Bueno... sola no, en compañía de Sophie, su yorkshire terrier jovenzuela y promíscua que es la mismísima representación de la pulsión vital de quien aún no tiene un pasado (ni las correspondientes cicatrices de guerra). En fin, que Shopie  aporta movimiento-alegría-chispa a la monotonía del vivir, acaso del sobrevivir. Pero esa es historia para otro post, hoy no toca.





Dado que no podré estrujar a mi madre en los próximos cuatro meses, he dedicado el fin de semana a despedirme de ella mientras entre las dos hacíamos maletas, cerrábamos la llave de paso, descongelábamos la nevera y otros menesteres menores que todos conocemos. Después de haber regado todas las plantas de la casa (unas treinta) -algunas situadas en altísimos alféizares- nos tomamos un café en tacita diminuta en el salón mientras contemplábamos el abultado equipaje que porta cada vez que se desplaza. En esta ocasión contamos "cinco bultos" -que dice ella- algunos de los cuales son maletones en los que presuntamente debiera entrar una vida entera, pero no. En el caso de mi madre no es así. Y aquí aparece la coquetería y algo más. Uno de los "bultos" -del tamaño de un equipaje de mano- está repleto de los lazos, la cunita, el champú, el cepillo y otros artilugios de Shofie. Otra de las maletas -de igual tamaño a la anterior- porta cremas de día, noche y entreplanta así como laca de uñas, de pelo y de muebles (es un decir), barras de labios a granel y varias cajas de crema de manos ¡imprescindible en la vida de mi madre desde que la recuerdo! 

Encima de una de las maletas reposa una carpetita con todas las indicaciones de su médico: operaciones, prótesis, medicación, contraindicaciones, analíticas... y dos pañuelitos comprados en Vapy (San Sebastián) de Nina Ricci que le acabo de regalar porque "no se puede viajar sin un pañuelito en perfectas condiciones, hija".




Tres jornadas después del día en el que por diversión mi madre viaja para cuatro meses a Alicante, mi hija viaja para un año a Tromsö, Noruega, por razones profesionales. He tenido ocasión de ver el equipaje de ambas. El de mi madre es muuucho más abultado ¡claro que mi hija no lleva perrito -se conforma con un diminuto peluche que le regaló su pareja-! y utiliza cero cosméticos. Cero.





Con o sin equipaje les echare de menos a los dos agradeciendo las enseñanzas de ambas: la coquetería extrema de mi octogenaria madre y la practicidad no menos extrema de mi valiente e intrépida hija. Somos un todo, una saga, una linea ancestral en perpetuum mobile.