martes, 6 de diciembre de 2016

Organizaciones que no quieren organizarse



Está siendo un final de año duro por la cantidad y complejidad de proyectos en los que al profundizar en busca del origen de las cosas encuentro mucho dolor atrapado en las organizaciones que a veces no quieren organizarse.

El intenso final de año amenaza con prolongarse al menos durante el primer semestre del 2017 si es que no ha venido para quedarse. Al menos aporta una curva alta de aprendizaje y cierto sosiego económico. Pero se cobra un precio caro al punto de que acabo mis jornadas maltrecha y he de escaparme al bosquecillo cercano para reponer el cuerpo y -sobre todo- el alma.

Sabido es que en conferencias y congresos repito la idea de que: "Entre el cielo y la tierra está el hombre portando una maleta de sueños en espera de hacerse realidad". Pues bien, uno de mis sueños es ser feliz en el día a día para lo que movilizo todos los recursos a mi alcance -por modestos que sean- y normalmente ¡funciona!

Esta tarde me he internado en el bosquecillo, he atrapado muchas hojas con mis manos y las he lanzado jubilosamente al aire riéndome a carcajadas de semejantes excentricidad de "niña traviesa" en un cuerpo de "anciana canosa". Las fotografías muestran el momento uno y momento dos de la humilde escena, en Aiete, San Sebastián, mi tierra.



Naturaleza y Silencio
¡La única medicina!


sábado, 3 de diciembre de 2016

No corro. No compito.


No corro. No compito. Quizá no lo haya hecho nunca, así que ahora -que soy anciana- ¿qué sentido tendría hacerlo?

Hace unos meses un joven tiburón -propietario de una empresa en expansión- quiso contratar mis servicios ofreciéndome una tarifa por debajo de los estándares de mi despacho. Profundicé en la propuesta matizando el contenido, complejidad, alcance y evidencias de calidad que literalmente desoyó mirándome como las vacas al tren o -lo que es lo mismo- practicando las implacables técnicas "niebla y disco rayado" que yo misma enseño en mis cursos de asertividad. 

Después de tres-cuatro vueltas de disco rayado que fui contrarestando con argumentos radicalmente profesionales (técnicos) sacó lo que consideraba un as de la manga y me dijo: "Tu competencia trabaja con una tarifa inferior y es lo que estoy dispuesto a contratar", a lo que yo serena y amablemente respondí: "Es que yo ¡no compito!".  

Aquella tarde el tiburón dio un coletazo malhumorado y dijo que ya retomaríamos la conversación -como de hecho hicimos, y la historia terminó con un contrato de colaboracón-.




No compito y no corro ¿para qué? Les cuento: mi habitación da al mar así que -tras sonar el despertador y desperezarnos- mi pareja y yo nos asomamos para descubrir si hay bajamar o pleamar y para ver el cielo que en invierno es de un tono negro-noche-atisbo de amanecer. 

Hace unos días él se levantó antes y sugirió que me acercará al ventanal. Cuando lo hice, señaló la luna delgada como un hilo y añadió: menos mal que está a punto de comerse la estrella y mañana estará más gordita...


Mi pareja tiene sesenta años -de los que cuarenta hemos vivido el uno en la sombra del otro- y es un hombre serio-austero así que el comentario sobre la luna que engorda a base de comer estrellas me alcanzó el costado con una punzada de ternura. Dado que no corremos, estuvimos contemplando el cielo (que comenzaba a clarear) mientras la luna olisqueaba la apetitosa estrella... Miguitas de ternura. 


   

sábado, 26 de noviembre de 2016

De los errores... ¿se aprende?



Aunque todavía queda un mes para finalizar el 2016, hago balance del año y constato lo mucho que he trabajado. Desde el punto de vista productivo ha sido un gran año, aunque la cantidad de proyectos realizados no es lo único que importa, sino la calidad, aprendizaje, éxito o reputación... En fin, la complejidad que atraviesa como un sable al trabajador por cuenta propia que -como un circo ambulante- ha de ocuparse del campo de batalla y la trastienda, el aprovisionamiento y la producción, el marketing y las facturas... ¡más difícil todavía, sobre el alambre y sin red!  






He realizado un buen número de proyectos desafiantes y complejos vinculados en su mayor parte a la industria y si he de cuantificar los resultados reconozco que un 90% del trabajo realizado ha sido muy satisfactorio para todas las partes implicadas. Estoy contenta, aunque no hasta el punto de caer en complacencia porque también he tenido tres disgustos provocados por un exceso de confianza (por mi parte) que ha derivado en cierto abuso-falta de respeto (por parte de terceros). Aunque en los tres casos podríamos decir que se ha producido una traición, no estoy segura de haber aprendido algo ni de querer hacerlo ??!!

En el fragor de las batallas industriales he gozado de un oasis de creatividad-felicidad-libertad los miércoles de 18.15 a 20.15 en el Centro Cultural de Aiete, San Sebastian  donde un grupo de ciudadanos exploramos sueños que convertimos en objetivos: Antonio desea trabajar como florista, Ana estudiar un máster, Aitziber dedicarse a la puericultura, Luz realizar un crucero por el Rhin, Xabier correr media maratón, Amaia encontrar pareja y Marian realizar un viaje en furgoneta y en familia por los países nórdicos... Para impulsar el cumplimiento de los sueños les animo a que busquen un objeto que les ayude neurológicamente a anclarlo... 




"Cosificación" del sueño de Marian:
La furgoneta con la que viajará a los países nórdicos.


Marchosos y alegres los alumnos -a quien realmente considero compañeros de viaje- han llenado el aula con su magia y amortiguado muchos de los sinsabores de mi trabajo como entrenadora senior de líderes y equipos empresariales. Estoy muy agradecida a Marta Ibáñez y  Yoli Martín por haberme invitado a impartir (por tercer año consecutivo) un "curso de autor" organizado por el departamento de cultura del Ayuntamiento de San Sebastián ¡una gozada!


miércoles, 23 de noviembre de 2016

Proteger la Esperanza



Tras algunas reflexiones alcanzo la conclusión de que el sentido en el vivir y trabajar consiste en "proteger la esperanza". 

Me paso el día entrando (y saliendo) de las organizaciones productivas donde los humanos nos dejamos la piel (que a veces es necesario) y las alas (que nunca es necesario) porque aunque seamos "ángeles caídos" sin esperanza no merece la pena vivir.

Sabido es que los peces grandes se comen a los pequeños. El caso es que una empresa de Munguía (Vizcaya, País Vasco) llamada Alkargo S.Cooperativa se ha librado de las fauces extranjeras que iban a adquirirla para utilizar su tecnología como base para alcanzar nuevos mercados. ¿Qué ha pasado? ¿Quién se ha cruzado en el camino sembrando un poco de esperanza en los resecos ojos de quienes a diario buceamos en las miserias humanas? 




Diez profesionales de Ner Group se han "jugado" sus ahorros personales para retener la propiedad, el conocimiento y los puestos de trabajo (sesenta) en tierra vasca ya que la empresa está en fase concursal en manos de un administrador y del juez que tutela el proceso. Alkargo coloca sus transformadores eléctricos en las dos grandes firmas del sector: Iberdrola y Endesa y practica la conocida fórmula: C+C+e = capital + conocimiento + experiencia. Es este bagaje el que los inversores de Ner Group han defendido de los tiburones extranjeros...

Aunque no conozco personalmente a los profesionales que arriesgan sus ahorros en esta jugada empresarial, conozco a Koldo Saratxaga y junto a él he participado en algunos cursos de verano y jornadas en Innobasque. Creo que iniciativas como la de Ner Group inclinan la existencia del lado de la esperanza ¡y lo agradezco!



lunes, 21 de noviembre de 2016

Conexiones Improbables ¿Humanas o Robóticas?



En la cumbre Asia-Pacífico se han reunido los personajes más poderosos de la tierra. El fundador de FacebookZuckerberg, ha pedido un mundo tecnológicamente "más conectado"... 




En mi modestia de guisante yo anhelo un mundo en el que estemos más conectados a nosotros mismos, a los demás y a...


sábado, 19 de noviembre de 2016

Sherlock Holmes en la empresa siglo XXI



Aunque de momento no utilizo lupa, Sherlock Holmes y yo compartimos un enfoque existencial: ¡la observación! previa a la reflexión, análisis, hipótesis y deducción-conclusión en la que te juegas todo a una sola carta.





Preguntado por su personaje, Arthur Conan Doyle explicó que el detective británico (protagonista de 4 novelas y 56 relatos de ficción) se centraba por completo en observar las pruebas (evidencias) que analizaba a la luz de sus conocimientos y experiencia hasta alcanzar una hipótesis que solventase el dilema.

Aunque Holmes buscaba culpables de un delito, explicaciones similares sirven para cualquier encargo empresarial que se despliega en una compañía cuyos directivos escenifican en una reunión de trabajo las posiciones de poder, habilidades y torpezas en el arte de la simulación y  las estrategias personales que se imponen al bien común.

Imaginen que estoy narrando uno de los proyectos abordados la semana pasada en busca de causas y soluciones a un asunto empresarial y escribo:"... Me centro en observar pruebas que después analizo a la luz de mis conocimientos de management y experiencia hasta alcanzar una hipótesis que clarifique que el dilema padece la empresa-cliente...". Igual que hacía Holmes, quien también fue catalogado de excéntrico, raro y sagaz, epítetos que con frecuencia me adjudican...




Hay -sin embargo- una diferencia entre Sherlock Holmes y yo: el sentido último de su trabajo (aquello que en verdad le motivaba) era "... eludir la monotonía y el tedio de la vida resolviendo casos difíciles...". Yo también disfruto clarificando asuntos complejos, pero mi motivación consiste en minimizar el sufrimiento innecesario en las organizaciones productivas y -al mismo tiempo- maximizar el potencial. Finalmente hay otro rasgo que también me diferencia de Holmes ¡el sentido del humor! que acaso sea una cualidad del amor, como me dijo en una ocasión la poetisa Gloria Fuertes.


domingo, 13 de noviembre de 2016

Michael West en Bilbao


La celeridad de los acontecimientos no permite atraparlos ¡ni siquiera con un cazamariposas! Pero sin reflexividad no hay aprendizaje, y sin aprendizaje no alcanzamos a paladear el néctar que la vida nos ofrece... si le dejamos.




Durante la última semana he estado lejos del teclado del ordenador (que es mi manera de parar, serenar mis pensamientos, reflexionar, alcanzar ciertas conclusiones y escribir). Digamos que he estado "ausente" no solo del blog sino de la parte de mi que se muestra cuando sincronizo mi mente, corazón y manos -aliñadas con un chorrito de serenidad-. 

Como si fueran niños, de la manga de mi gabardina tiran a la vez numerosos proyectos que quieren un trato preferencial en mi agenda. Pongo orden y los abordo ateniéndome a lo importante, a lo urgente y a lo que es trascendente (para mi) en este momento. Total ¡que estoy sobrecargada! sin encontrar la salida al laberinto. Así que aunque es domingo comienzo mi jornada a las ocho de la mañana en el despacho de San Sebastián para diseñar un proyecto que se desplegará durante cinco jornadas consecutivas en las próximas semanas. Aunque el máximo responsable empresarial y yo nos hemos reunido para calibrar las necesidades de la organización, decidir las personas que participarán en las actividades y el margen de maniobra en el que nos movemos, cuando llega la hora de la verdad te encuentras sola con tu "presencia" y conocimiento. Así que arranco con una hoja enorme de papel en blanco sobre la mesa del despacho...



Que dos horas después tiene un aspecto mejor...


Que cuatro horas después se ha volcado en un manual de veintiséis páginas que desarrollan el contenido de la primera jornada...


Tres cafés y dos manzanas más tarde selecciono los artilugios que ilustran algunos conceptos que utilizaré en las dinámicas de equipo y que transporto en la maleta blanca que compré hace dos años en Granada.




Los conceptos abstractos se entienden mejor si se vinculan a metáforas y cosificaciones que permitan a los profesionales recordar lo aprendido mucho tiempo después de una intervención. La matrioska se ha convertido en un clásico para explicar el enfoque sistémico de las empresas en las que el todo influye en las partes (y al revés) y donde es posible descubrir lo que significan los cambios botton-up y top-botton. Las caretas -que adquirí en una tienda especializada de Amsterdam- propician que se entiendan los roles funcionales, de reunión, roles ideo o roles belbin que -queramos o no, sepamos o no- pulsan significativamente en los equipos de trabajo.

Siempre estoy a la caza y captura de nuevos aprendizajes ortodoxos o disruptivos y en búsqueda activa de nuevos artilugios que favorezcan la identificación de las personas con las propuestas de mejora que se derivan de la reflexividad cuyo padre conceptual es Michael West, profesor de la Universidad de Lancaster, que estará el miércoles día 16 de noviembre de 2016 en el Bizkaia Aretoa en el marco del Tercer Bilbao Youth Employment Forum organizado entre otras instituciones por la Fundación Novia Salcedo. Todo un lujo. ¡Ojalá nos veamos allí!