sábado, 13 de febrero de 2016

El requisito de vaciar el "trastero" de la mente


Ayer facilité una jornada ante un grupo numeroso. Dado que era viernes, muchos de los profesionales llegaron un poco cansados y con muchas "pantallas abiertas en su mente". Pensé que con el disco duro tan repleto la receptividad al aprendizaje sería escasa, así que les pedí que volcaran en post it sus principales inquietudes y que por favor las pegasen en la puerta de acceso a la enorme sala en la que nos disponíamos a trabajar durante las próximas seis horas.  

Resultó eficiente en su simplicidad: las personas se mostraron más descansadas y ligeras tras pegar sus preocupaciones en la puerta donde podrían recogerlas -si lo deseaban- a la salida. 


¿Qué escribieron? Casa + Averías + Economía + Trabajo + Trabajo + Trabajo + Limpieza + Preparar comida + Proyectos + Futuro + Teléfono + Pendientes... 

La jornada resultó chispeante, participativa, risueña y muy fértil. Creo que el pequeño acto de psicomagia despejó el camino al aprendizaje "dejando marchar" el peso de las preocupaciones lo que me conecta a la Teoría U, metodología en la que profundizo desde hace tres años con todos los medios a mi alcance: el curso gratuito on line del MIT liderado por Otto Scharmer y su equipo, el seminario facilitado hace unas semanas por Arawana Hayashi en Madrid, y la relectura tanto de Leading from the emerging future (libro que recomiendo) como los manuales de Javier Ruíz, investigador de Tecnalia y miembro de Sol España (auténtico pionero de la Teoría U en nuestro país).




Letting go (en naranja en la ilustración) dejar marchar ... vaciar el vaso... atrapar en post it lo que nos preocupa-empequeñece-condiciona-limita... ¡es un requisito indispensable para que llegue lo nuevo! (letting come) pleno de potencial que se despliega ante nosotros en lo que los teóricos del MIT denominan "el futuro que emerge" y que implica: mente, corazón y manos. Bello. Muy bello para vivirlo en nuestras familias, barrios y empresas...


Dejar marchar lo que nos limita
para que llegue la plenitud del potencial


miércoles, 10 de febrero de 2016

El hombre no es un lobo para el hombre


La intensidad de algunas experiencias recientes me sobrepasa. Textualmente. Y cuando aún no he rumiado el impacto brutal -en el mejor sentido de la palabra- del "true movement" de Arawana Hayashi hace unos días en Madrid, llega una segunda bala de alto calibre: un workshop, hoy, en Bilbao, con setenta personas en sala durante tres horas de duración, sin más power point que mi varita mágica, las matrioskas, el diábolo (recién incorporado al arsenal de artilugios metafórico-conceptuales que utilizo) y los dos papelógrafos que al principio desconciertan a los asistentes.  

El caso es que la... ¿dulzura? del entorno que me rodea últimamente -diríase el cuidado de los detalles- sobrecoge con la resonancia de lo que el mundo pudiera ser si todos nos tratásemos siempre y en cualquier rincón del planeta con respeto y suavidad.




Las dinámicas en sala ponen de manifiesto la falacia de que el hombre sea un lobo para el hombre (*). ¡No! Las dinámicas en sala-fábrica-despacho-pabellón desmienten que hayamos olvidado la frágil humanidad que nos habita. Entonces -cabe preguntarse- ¿cómo hemos llegado al "círculo vicioso" que padecen nuestras organizaciones productivas? ¿cómo hemos creado tanto sufrimiento innecesario en las empresas? ¿a qué viene tanto ataque de ansiedad, depresión y stress físico-mental-emocional?



(*) Pensamiento atribuido al filósofo inglés Thomas Hobbes.


Hacen falta espacios de aprendizaje. Más que el aire, los humanos necesitamos parar, mirarnos a los ojos y conversar sin juzgar. En definitiva: abrir la mente, el corazón y la intención a cambios positivos en nuestra vida. 

No hay un solo lugar o situación en el que las personas no acepten con alivio el desafío de aprender, contrastar, probar y compartir. El animal social que somos y el alma que tímidamente se esconde en nosotros desean expandirse en plenitud en la vida y los negocios.

La intensidad de algunas experiencias positivas recientes me sobrepasa, y mientras las rumio cojo carrerilla y me lanzo como una loca -una auténtica loca- a diseñar proyectos porque el hombre no es un lobo para el hombre... y me pongo a pulir manuales que construyo con lentitud geológica (porque el hombre -que no es un lobo para el hombre- tiene sed de cambio)... y escribo, escribo y escribo mientras las emociones -que apuestan por apuntalar lo mejor de nuestra civilización- ¡me desbordan!

Ultima Hora: Mi colega Germán Gomez -que acudió a la jornada- ha escrito en su blog un post que agradezco. Para leerlo pinchar aquí.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Equipos. Inteligencia Colectiva. Taller Gratuito.



En algún lugar del universo empresarial se produce un cruce de caminos que hace posible el desarrollo del potencial de los profesionales, la obtención de resultados, y el contento de los clientes. Desarrollo + Resultado + Fidelización.

En algún lugar del universo empresarial existe un punto ciego en el que la cooperación y la competición se dan la mano, donde el talento individual se expande y crea la inteligencia colectiva. Los budistas hablan del "sabio camino del medio" que transita del yo al nosotros para terminar alcanzando el Todo. ¿A qué me refiero? ¿De qué estoy hablando? De los equipos como ventaja competitiva.




Los equipos de trabajo son un espacio de aprendizaje compartido apenas explorado desde mediados de los años noventa. En este tiempo he tenido grandes maestros. En primer lugar, la vida y mi trayectoria profesional como trabajadora por cuenta ajena (veinte años) y por cuenta propia (catorce años). Experiencia directa a la que debo añadir muchos maestros alguno de cuyos nombres despistaré (y me disculpo de antemano). Entre otros, han desarrollado mi sensibilidad hacia la tarea y las personas cuando trabajan en equipo: John Whitmore, Alain Cardon, Germán de Nicolás, Fidel Delgado, Juan Carlos Cubeiro, Luis Huete, Mario Alonso Puig, Martin Seligman, Otto Scharmer, Peter Senge, Sabino Ayestarán, Javier Ruiz, Eugenio Moliní, Robert Dilts, Meredith Belbin, Cecilio Regojo, Fred Kofman, David Cooperrider y Arawana Hayashi... 



Los grupos diversos son más inteligentes
porque neutralizan "errores".


Aunque son infinitos los ángulos desde los que se puede trabajar el "cambio intencional" en las organizaciones, elijo los equipos como la palanca de la transformación empresarial y es por ello que construyo un método juntando piezas con el espíritu artesanal de un maestro relojero. 




Avanzo muy lentamente con mi método porque tardo tres meses en poner una coma y dos días en quitarla. Además siempre incorporo los últimos aprendizajes para que el contenido se mantenga útil, atractivo y ¡fresco! Pero claro, a veces la ultima joya desabarata el complejo universo construido con anterioridad... ?!

Pues bien, en esa búsqueda permanente de conocimiento esta semana he encontrado un pequeño diamante tallado por Anita Williams Woolley en la Universidad Carnie Mellon, USA. La investigadora aporta (en un artículo publicado en España por El País) un puñado de datos que calzan a la perfección con el método que hasta la fecha (2016) aplico en las empresas: los equipos más eficientes desarrollan sistemas de atención (almacenaje de información + resolución de problemas + coordinación, lo que se conoce como "memoria transactiva"); además practican el liderazgo participativo y finalmente -recuerda Anita Williams- las personas tienen una extraordinaria necesidad de relacionarse en un entorno de comunicación psicológicamente seguro...

Por último, Mark Klein, investigador del Centro para la Inteligencia Colectiva del MIT (USA) informa de que la participación no jerárquica está resultando muy exitosa en las empresa norteamericanas y que en la solución de problemas complejos la última palabra la tiene la "inteligencia colectiva".




Las personas interesadas en saber más de los equipos de trabajo tienen la oportunidad de acudir a un taller gratuito que ofreceré en Bilbao el día 10 de febrero de 2016, a las 10.00 de la mañana. Será entretenido e incluirá un coffe break. Toda la información y registro (obligatorio para asistir) pinchando aquí.


sábado, 30 de enero de 2016

Autenticidad y Presencia con Arawana


En Madrid. Dispongo de media hora. Necesito escribir o la caja de confettis estallará dentro de mí con toda la fuerza de contiene. ¿De qué hablo? De la experiencia vivida durante dos días que pudieran ser dos meses, dos eternidades, dos planos temporales, dos interfaces o -probablemente- la intersección poliédrica de Má, término japonés que Arawana Hayashi ha citado.




Un pretexto: explorar la autenticidad. Un manual: Liderazgo, Presencia y Corporalidad (creado por Javier Ruíz). Un lugar en Madrid y una promotora: María Carrascal.

Un hermoso plenario de hombres y mujeres llegados desde de diversos lugares de la geografía española: Granada, Vitoria, Bilbao, San Sebastián... así como de Estados Unidos, Munich y Portugal. Veinticinco y un tambor, una caja de resonancia en la que el espacio es el protagonista del aprendizaje compartido, de la experiencia de creación de leves señales que apuntan hacia el futuro que emerge en el horizonte del mañana que anhelamos mejore el hoy imperfecto y sufriente llamado "disfuncional".




Pero volvamos a la experiencia que -multiplicada por el caleidoscopio de la percepción individual- aprende de lo que la profesora del Presencing Institute sugiere, muestra e invita a experimentar a través de la corporalidad que se expresa en el espacio representando figuras simbólicas que aportan un paso -uno sólo- en la dirección del siguiente movimiento sin aspirar a la solución de los problemas. ¡Inquietante!




Disparado su enraizado conocimiento y búsqueda sostenida de significado en los individuos, los equipos y las organizaciones, los confettis flotan dentro de mi, y sus intensos colores necesitan ser compartidos. Antes he tomarme un respiro hecho de silencio y después -a su tiempo, forma y manera- irán cayendo gracilmente a la tierra donde el último movimiento consistirá transformar el aprendizaje en algo útil para el mundo.



Continuará.       

jueves, 28 de enero de 2016

Microrrelato


Este jueves las nubes semejaban nieve polvo por encima del Aneto y su belleza superaba la blancura de una pista de esquí tras una noche de cellisca. 

Ya en la T-4 (aeropuerto Madrid Bajaras) el último mural antes de la salida al metro también me ha parecido coqueto: peces que saltan fuera de la pecera como los emprendedores, los aventureros y ¡los profesionales inquietos!




En las tripas del metropolitano una pareja -agarrada del bracete- se reía con la misma frecuencia que chocaba contra los objetos: el banco de un apeadero, la esquina de la escalera automática e incluso una papelera. Mayores y ciegos su alegría de estar vivos y juntos superaba cualquier obstáculo: ciegos de ojos, visionarios de alma. ¡Bonita inspiración!


sábado, 23 de enero de 2016

Para servir al mundo (vocación) ¡Centramiento!


Todo freelance aspira a contar con algunos proyectos que den estabilidad a la vorágine de cambios a la que se ve sometida su agenda. Parece que ha llegado el momento en el que ésta magia me alcanza y algunas empresas-cliente me proponen consolidar nuestro maridaje profesional. 

Me alegra y lo agradezco, porque el desafío de un autónomo oscila entre aceptar la mayoría de las propuestas que le hacen y mantener el equilibrio que asegure la atención artesanal (calidad), lo que resulta complejo porque la demanda es volátil: se agolpa un febrero y desaparece un marzo...

La velocidad a la que gira la peonza la imprimen el mercado y los clientes, algo que no regulas ni puedes planificar: a veces muchos encargos, a veces ninguno...




Me planteo mi trabajo de peonza como el desafío de mantener el eje vertical de mi cordura, el centro del trompo que permanece inalterado mientras gira a la velocidad que imprime el mercado.

Eje. Centro. Consciencia y Atención Plena mientras rebotas por tierra, mar y aire. En persona, por teléfono, Skype, Email o videoconferencia... 




Éste es el circulómetro previsto para febrero de 2016 a ocho días vista del inicio del mes. Me da un poco de vértigo visualizar los días marcados en el calendario en los que estaré fuera de casa y estoy segura que aún añadiré alguno más. 

Los círculos en rojo y azul me llevarán por la cornisa Cantábrica y fuera de ella: Coruña, Bilbao Zaragoza y Vitoria. Como una peonza giraré entorno a las empresas-cliente en calidad de thinker partner (acompañante que ayuda a pensar), de docente, de mentora en liderazgo, de entrenadora de equipos y de change maker (propiciadora del cambio organizacional). Roles, encargos, conocimientos, experiencias, idas y venidas en las que lo único importante para servir al mundo es ¡¡mantener el eje vertical!! = la conexión a lo transcendente y el centramiento en el aquí y el ahora: Presencing, según el MIT y la Teoría U en la que profundizaré el próximo fin de semana en Madrid con Arawana Hayashi.



El servicio al mundo (vocación)
se hace desde el centramiento.
El resto... ¡son pretextos!


miércoles, 20 de enero de 2016

Una pregunta es ¡la mitad de una respuesta!


El campesino ¿por qué agita el olivo? para obtener el preciado tesoro de las aceitunas, oro verde que más tarde comercializará en el mercado. 

¿Por qué agita Sócrates el árbol de la conciencia? para obtener el preciado tesoro de la verdad, esa luz con la que nacemos que se apaga -va apagando- con el trasiego mundano.


El actor Josep María Pau encarna a Sócrates 
en el teatro Arriaga de Bilbao. 


Descubrí a Sócrates con diecisiete años gracias a la profesora de filosofía que desplegaba su profundo conocimiento con tal pasión que contagiaba a las alumnas que tomábamos notas al vertiginoso ritmo de su verbo que -de vez en cuando- frenaba para preguntar si teníamos alguna pregunta. Por alguna razón (que no recuerdo) yo levantaba la mano con frecuencia y quería saber más del filósofo ateniense que cuatro siglos antes de Jesucristo lanzaba al mundo interrogantes de vigencia universal.

Preguntas. Preguntas abiertas. Preguntas incómodas para el poder. Preguntas que remueven los cimientos de la complacencia, del status quo, de las clases acomodadas, del porque sí, del porque no, de las convenciones, de los prejuicios. Socrates y la mayeútica socrática que me fascinó a los diecisiete años y que retomé a los cuarenta y cuatro como mentora senior de profesionales porque también agito el árbol de la consciencia en busca del preciado tesoro de la verdad, subjetiva y poliédrica pero verdad al fin y al cabo para cada uno de nosotros...


Una buena pregunta es la mitad de una respuesta


Siendo la mayeútica socrática la piedra filosofal de mi oficio, le adornan otras perlas: la psicología positiva (vinculada a Martin Seligman, de la Universidad de Pensilvania), la Indagación Apreciativa (vinculada a David Cooperrider), el enfoque sistémico (Gunthard Weber)) y -para quienes nos hemos especializado en el mundo empresarial- la teoría del management contemporáneo, es decir: la gestión óptima de las organizaciones productivas.

La semana pasada comencé un nuevo proyecto y salí inquieta de la empresa-cliente al constatar la absoluta primacía de la facturación sobre cualquier otro parámetro empresarial,  así como la ausencia de matices en las consideraciones planteadas en la sala de reuniones de la dirección. Durante el despliegue de los temas sentí que la tridimensionalidad de la tierra y sus colores quedaban limitados a una superficie plana en blanco y negro en la que las preguntas -las bellas preguntas que buscan el por qué y el para qué- incomodaban como la fina lluvia que azota a veces la bahía de San Sebastián.

Por un momento pensé en la cicuta, pero lo desestimé ¡al instante! porque trece años de oficio me han enseñado que las personas acaban apreciando el tesoro de la verdad. Así que seguiré agitando el árbol, el árbol de la consciencia ¡en busca de olivas-perlas-verdades imperfectas!