viernes, 19 de septiembre de 2014

Apalancar sobre el equipo ¡¡clave de futuro!!


Si tuviéramos que visitar una sola ciudad en España
esa debería ser ¡Granada! Ernest Hemingway.





Caritas España tiene más de treinta y ocho millones de entradas en internet que aportan datos relevantes: la organización no gubernamental (vinculada a la iglesia) está presente en 200 países y posee 162 organizaciones de las que 48 radican en Europa. 

Caritas Diocesanas de Granada cuenta con 516.000 entradas en Google. El monstruo googleliano devora información como el zorro las gallinas de los albergues de montaña. La organización busca el desarrollo de las personas y la justicia. También procura apoyo a grupos que rozan la precaridad o corren  riesgo de exclusión social.

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¿Qué puedo aportar yo -a las personas que acudirán al salón de actos de la sede granadina de Caritas el viernes día 3 de octubre- que propicie el "orgullo de pertenencia" a la institución?

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Con frecuencia olvidamos aquellos valores que nos impulsaron a integrarnos en una causa: el sutil latido de una necesidad no cubierta, la dulce bondad, o la búsqueda de la justicia. Conectar con los valores nos ancla a la tierra y frena la veleta cambiante de la mente y sus divagaciones. Propiciaré que conecten con sus VALORES-RAÍZ.

Contemplar el pasado, presente y futuro con una nueva perspectiva contribuye a reconocer los esfuerzos que han dado sus frutos, facilitado el aprendizaje, y provocado un eco reconfortante en el alma de algún otro ser humano.  Sabido es que el éxito consiste en conseguir lo que nos proponemos y la felicidad en reconocer ¡¡lo que vamos logrando!! No sé a ustedes, pero a mi me llenaría de orgullo pertenecer a una organización que ha generado 516.000 entradas en Google. Induciré a que tengan PERSPECTIVA-ORGULLO.

En ocasiones los árboles no permiten ver el bosque al que nos dirigimos. Llamémosle el futuro deseado, esa meta volante que se aleja cuando nos aproximamos como un espejismo que nos mantiene en permanente movimiento. No es fácil dibujar el futuro deseado con el lastre del escepticismo, las experiencias fallidas o las creencias limitantes, auténtico "plomo en las alas de los sueños". Aportaré ánimo para persistir en el esfuerzo de crear un planeta habitable y para todos. VISIÓN-ESPERANZA.

Me doy cuenta ahora de que los profesionales de Caritas Granada y yo compartimos algunos mimbres con los que construimos cotidianamente cestos de actividad cuyo propósito no es sino el desarrollo pleno del potencial humano. Sobre ese punto de apoyo construiré el universo de mi intervención.

¡Ya tengo el avance para Estrella -mi contacto de Granada-!: durante la conferencia conectaremos con la fuerza-raíz de los valores que en su momento llevaron a cada participante a enrolarse en una causa noble.  Apalancando sobre el equipo tomaremos perspectiva del presente e imaginaremos un futuro deseado. Y ¡desde luego! necesitaremos toneladas de esperanza para  crear nuevas y mejores realidades para todos.  











Preparo mi viaje y descubro con regocijo la terraza de mi habitación en el hotel Los Tilos y el mapa de las dos sedes en las que facilitaré un taller participativo y ofreceré una conferencia.



Ojalá me alcance el tiempo para visitar la Alhambra cuyo recuerdo se remonta al año 1.977 en viaje de estudios con mis compañeras de COU. 


miércoles, 17 de septiembre de 2014

Cómo avanzar hacia un mundo mejor


Pese a su fragilidad Gene Sharp sigue en pie a sus ochenta y seis años impulsando el Instituto Albert Einstein, una organización sin ánimo de lucro cuya esencia radica en el avance hacia la libertad de los humanos a a través de la acción no violenta.


¿Cuanta fuerza tiene un solo ser humano? 




La irreductible fuerza del uno



Como tantas iniciativas que empujan el mundo hacia la esperanza comenzó con una anécdota cuando en 1993 un amigo le pidió a Sharp un artículo con destino a la revista birmana Khit Pyaing (Nueva Era). El encargo se concretó en casi cien páginas de sólida argumentación en pro de acciones no violentas para cambiar el mundo. 

Titulado De la dictadura a la democracia el artículo se convirtió en librito de referencia en círculos académicos y ciudadanos, fue traducido a decenas de idiomas, atacado por la CIA, y ha pasado a la historia como inspirador de algunas revoluciones. Afortunadamente intelectuales incuestionables como Noam Chmsky o Howarde Zinn han salido en defensa del instituo y del propio Gene Sharp quien sobrevive en medio de una montaña de documentos, ordenadores, lámparas de mesa y polvo en su pequeño despacho de Boston.


Ni la precariedad de su salud. Ni la ausencia de apoyo institucional. Ni la necesidad de usar bastón para desplazarse. Ni las acusaciones de los poderes fácticos. Ni ser el permanente y ninguneado candidato al Premio Nobel de la Paz tumban a Sharp, auténtico modelo referencial de lo que puede hacer un sólo hombre persuadido de que es posible un mundo mejor. Algunos lo llaman revolución. Otros política. Los más escépticos utopía. ¿Y si lo etiquetamos como esperanza?


lunes, 15 de septiembre de 2014

Cuatro detalles que cautivan


Cuando conocemos a una persona nos impacta hasta el punto de que la huella que deja en la plasticidad de nuestro cerebro resulta casi inborrable con posterioridad, algo que puede ser o no exacto pero condiciona el posterior desarrollo de la relación.

Esta es la escena: participamos en un congreso que -a media mañana- alcanza el cofee break. Aquel individuo de la chaqueta gris nos cae mal ¿por qué si no sabemos su nombre, cargo, ciudad de origen, usos ni costumbres? Da la casualidad de que se acerca y nos da la mano ¡y la hipótesis inicial se confirma! Flojo... el profesional de la chaqueta gris ¡es flojo!  Poco que hacer después de estos primeros segundos de intercambio en los que, sin embargo, puede estar en juego desde una relación personal hasta una posible alianza que posibilite la expansión de nuestra empresa en India.

¡Nunca hay una segunda oportunidad para la primera impresión! ¿Cómo cuidar el primer impacto? ¿Cómo acertar? Explica Guy Kawasaki -MBA en Ucla y ex-directivo de Motrola, Google y Apple- que para cautivar a nuestros semejantes todo se resume a cuatro detalles.

  


El primero: la sonrisa Duchenne -así llamada en honor al neurólogo francés- que se caracteriza por sonreir con los ojos -provocando intensas patas de gallo-. El segundo, vestir a la misma altura que aquella persona a la que quieres agradar. No mejor. No peor. El tercero perfeccionar el saludo con un apretón firme asegurándote de que tu mano esté templada, seca y suave. Cuarto y último consejo de Guy Kawasaki para seducir a clientes, proveedores y compañeros de gimnasio y de avión: utilizar palabras adecuadas siendo lo bastante listo como para preguntar y lo bastante flexible para escuchar. ¡Ah! y ser breve en tus mensajes -nunca se es lo suficientemente breve, según el autor de El arte de empezar (emprendizaje) que alcanza su cuarta edición y está disponible en bolsillo-. 


jueves, 11 de septiembre de 2014

Instagram sin filtro


Participo activamente en redes sociales y publico a diario noticias financieras y económicas positivas de mis empresas-cliente que generan pocas recomendaciones, participación y controversia. Sin embargo, cada vez que cuelgo algún apunte con sesgo personal recibo un agradable y vitamínico eco que alimenta mi vena internauta.

Hace unos días, bajo el impulso de la actitud vacacional que con terquedad persiste en mi, escribí en Facebook el texto que copio y pego lo que provocó algunos comentarios que comparto -y agradezco- tras la foto del insecto.

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"Ya no soy un tanque, o no quiero serlo. Un tanque de voluntad que hacía lo que debía -pudiera o no con el desafío-.Ya no soy un tanque (o no puedo) debido a la edad, trayectoria existencial o cualquier otro oximorón. El caso es que escucho a mi cuerpo -como recomiendan los terapeutas-, escucho mis emociones -como sugiere Daniel Goleman- y mi mente se niega a aplicar el látigo permitiendo tardes de lectura y paseo, buceo y contemplación, regar y podar los jardines de casa y el despacho...

Con una hora de retraso comienzo hoy mi jornada -a las 9.00-: quietud en la bahía, la totalidad de la flota de yates adornando el Cantábrico, el chiringuito de La casa del café atiborrado de naúfragos que se aferran a la taza como al flotador del Titanic. Me compro una magdalena de espelta, me la tomo en el Zazpi con un café americano, y demoro subir al despacho leyendo El País.." 

¿Pereza? ¿Síndrome Post-vacacional? Desconcierto. 
No soy la que era sino otra que no renuncia a sus caprichos. 
¡Temo por la cuenta de resultados!