sábado, 14 de abril de 2018

Slow Down



Desconexión, on on on... unos días en Londres, con mi hija. Vive aquí. Lo llamamos "reagrupamiento familiar" y lo practicamos desde hace once años cuando se independizó. Entonces vivía en Stuttgart.

Cuando ella y yo estamos bajo el mismo techo duermo mejor. Como tantas otras cosas en la vida ¡no tiene lógica! pero ocurre. Duermo mejor, respiro mejor y afino mi sensibilidad para apreciar la belleza: hoy, en el jardín japonés de Kew Gardens, uno de los mejores botánicos de Europa y un canto a la naturaleza y a la vida.




Ayer al despertar sentí el mundo en armonía (mi pequeño mundo en armonía) y -aunque soy consciente de lo efímero de todo equilibrio- es terriblemente gratificante. 

Efímero y falso porque al mismo tiempo que disfrutas del cambio de guardia en Buckingham Palace, de las ardillas y cisnes del lago, y del ciruelo en flor en Saint James Park, alguien agoniza en algún lugar del planeta. Pero reconforta mi espíritu exhausto de tanta brega en la materia...



He traído mis acuarelas y asistido a una clase magistral en Mall Galleries donde hay una exposición de cientos de acuarelas de calidad que inspiran, orientan y recrean los sentidos.



Aunque he pasado buena parte de la tarde en Mall Galleries, creo que volveré mañana porque dispara mi afición por la pintura y me conecta a mi abuelo materno. Él hacía óleo y creaba sus propios pigmentos, yo me afano con acuarelas que compro en establecimientos británicos en los que encuentro fantásticos materiales a un precio razonable.

Por la noche hemos hecho un plum cake para el desayuno de mañana. Agradezco a la vida este momento dulce, compartido y trascendente en el que el mundo no está en armonía pero lo parece y resulta muy reparador.



  

domingo, 8 de abril de 2018

Zaragoza: duende y bosquecillo



Las "experiencias cumbre" no siempre se producen a 8.000 metros de altitud o meditando junto a un lama cuya conexión espiritual se remonta al siglo XV. Tampoco van acompañadas del sonido de trompetas que soplan ciertos arcángeles vestidos de muselina. No.

Si les dejas, las experiencias cumbre se presentan en un recodo del camino mientras practicas una actividad en la que tu vocación está alineada con el encargo recibido y se despliega en un entorno estimulante, por ejemplo: en el bosque de Cogullada, a las afueras de Zaragoza, en una finca donde todavía (de vez en cuando) se hospeda la monarquía española. 




Reconoceré que lo vivido este fin de semana me ha pillado por sorpresa. Quizá por eso su belleza me ha conmocionado de una manera inusual a la que mi cabeza quiere encontrar explicaciones. ¿Qué ha ocurrido exactamente? 

Un estallido de fortísima alegría y serena gratitud hacia las personas que durante seis meses han acudido puntual y respetuosamente a la formación Construir Equipos para Transformar Organizaciones (*) un curso que parece haber conectado con profesionales de diversos sectores: informática, banca, ocio, industria, energía solar...




¿Cómo se ha producido? ¿Dónde radica la magia? ¿Cómo reproducirlo a voluntad? ¿En que medida se debe a los alumnos que han resonado con la propuesta docente de una manera cómplice, inteligente y comprometida haciendo posible la experiencia a la que aludo? 

Ellos + Yo + Nosotros + El aula + El bosque + La entidad que nos acoge + El equipo de logística. Todo. ¡El Todo! 




Hemos vivido el prototipo que confirma la posibilidad de transformar un grupo en un equipo, un puñado de profesionales desconocidos en un conjunto de personas que se aprecian, respetan y aportan mutuamente. Es posible. ¡Ocurre! y su belleza conmueve al firmamento. Me siento muy agradecida y comienzo a dar crédito a la afirmación de Peter Senge para quien la facilitación de equipos consiste en crear entornos en los que las cosas ¡ocurran!




La fotografía forma parte de un mural que realizaron los alumnos con la totalidad de los conceptos abordados en aula mediante la técnica del visual thinking. El dibujo me representa: me siento muy honrada y agradecida por esta muestra de cariño que cierra la décimoquinta edición del curso que volverá a las aulas de Ibercaja el día 8 de junio de 2018 en Zaragoza.



(*)  Construir Equipos para Transformar Organizaciones, un curso de creación propia en el enfoque, temario, metodología, manual, dinámicas y estilo docente. Radicalmente práctico y participativo. Puro experimental learning. 

miércoles, 4 de abril de 2018

Entre la desnudez y el maquillaje



Tiendo a creer en los proyectos que trabajo. Para mi creer es un requisito que precede la puesta en marcha de mi energía, conocimiento y experiencia al servicio de un sistema productivo. Creer para crear nuevas realidades.

Como entrenadora de equipos empresariales, esta premisa inicial desafía el estatus quo de las organizaciones que me contratan. Esa es -precisamente- mi aportación de valor a los sistemas: agitar el árbol para que caigan las ramas secas de la inercia, los ángulos ciegos, las tensiones innecesarias, las preguntas no formuladas, los riesgos que no se quieren ver, las personas tóxicas y exceso de maquillaje.




Es un trabajo muy desafiante ya que en los comités de dirección carezco de rol jerárquico. Digamos que no soy nada, nadie, no puedo despedir, contratar, ni decidir inversiones o ampliación de capital y, sin embargo, cuando hablo se me escucha. Aunque llevo dieciséis años en este oficio, nunca deja de sorprenderme ese silencio receptivo con el que acogen mis palabras. De vez en cuando, sin embargo, la agitación del árbol de las ramas secas se resiente y provoca en mi una zozobra entre aquello en lo que creo -y muestro con vehemencia- y lo que los directivos pueden (o quieren) gestionar en un momento dado. Porque son humanos. Porque hay decisiones que les exceden. Porque a veces no tienen recursos internos para gestionar el pánico. Porque viven su vulnerabilidad como un riesgo mortal. Y... ¿entonces?

Entonces salgo de una empresa con mi zozobra tras haber puesto nombre a lo innombrable, foco en el abismo, preguntado por las vacas sagradas, los reinos de taifas o el peso envenenado de la historia. Siendo el encargo que recibo, me duele el dolor colateral que observo en los directivos que -como yo- son humanos.

Porque la buena intención no basta. Porque el oficio no es suficiente y la lucidez puede ser un doloroso bisturí y porque la complejidad tiende a resbalar por las diez mil caras del poliedro de la verdad, esa belleza monumental que no siempre queremos (o podemos) integrar en nuestro trabajo o nuestra vida.



lunes, 2 de abril de 2018

Fomentar el pensamiento crítico y creativo


El 92% de lo que se aprende en las aulas no afecta a la vida de los estudiantes cuando se integran en la vida real, afirma Robert Swartz, fundador del Center for Teaching Thinking.





Swartz considera que lo realmente valioso es aprender por uno mismo y descubrir la relación entre causa y efecto, así como los vínculos entre el todo y las partes, para formentar el pensamiento crítico y creativo. Podemos escucharle durante 31 minutos en este vídeo


domingo, 1 de abril de 2018

Trabajar en equipo es ¡aprender a cooperar!


"Los microbios cooperan entre ellos para obtener recursos o imponerse en un territorio y condenan al ostracismo a individuos egoístas que no contribuyen a la causa común", afirma el neurólogo Antonio Damasio, profesor de la Universidad del Sur de California.  




En su último libro - El extraño orden de las cosas- Damasio clarifica el comportamiento de los microbios, formas primitivas de vida, que sin embargo nos superan en su capacidad colaborativa. En entrevista publicada por El País profundiza en los desafíos de la humanidad ante una creciente visión algorítmica de la existencia y recuerda: ¡las personas no somos un código! 

Dada mi especialización en la construcción de equipos de trabajo con la intención de transformar las organizaciones, el ejemplo de los microbios es una paradoja que resume buena parte de los aprendizajes de las siete formaciones internacionales en las que he participado como alumna, y las experiencias en trescientas empresas con las que he colaborado:  Trabajar en equipo es contribuir a la causa común por encima de los intereses partidistas. Tan complejo como sencillo. Tan entendible como inusual. ¡Aprendamos de las humildes y primitivas formas de vida! 

  

viernes, 30 de marzo de 2018

Liderando Personas


Bajo el título HBR´S 10 Must Reads on Leadership, The Harvard Business Review publicó en 2011 diez artículos sobre liderazgo escritos por los mejores expertos internacionales. Hace apenas un mes la Editorial Profit ha publicado el compendio en castellano con el título Liderando Personas. 

Aunque recomiendo la serena lectura de la totalidad del volumen, considero de especial interés el segundo capítulo en el que Peter F. Drucker aporta el retrato de las cualidades de los lideres de todos los sectores y continentes con quienes trabajó durante cinco décadas.




Las observaciones de Drucker siguen vigentes en 2018 para quienes aspiren a liderar equipos y organizaciones. Veamos cuáles son:

Los directivos eficaces preguntan ¿qué hay que hacer? al mismo tiempo que no dejan de tener en cuenta lo que más conviene a la empresa (visión global) y desarrollan planes de acción cuyo despliegue y ejecución delegan en cascada hacia el resto de la pirámide organizacional.

¿Qué otras características poseen los grandes líderes de todos los tiempos? Asumen las responsabilidades de sus decisiones y se ocupan de comunicar las buenas y las malas noticias. Comunican con mente y corazón, templanza y emoción. Además, los líderes centran su atención, tiempo y energía, en la búsqueda de oportunidades, dirigen reuniones productivas y piensan en clave de "nosotros" en vez de "yo".

Fíjense que la mayoría de las competencias-clave de liderazgo se pueden entrenar: realizar preguntas abiertas y poderosas y hacerlo con frecuencia; mantener una visión sistémica de las empresas; comunicar con claridad; poner el foco en las oportunidades, reuniones productivas...

Las reuniones productivas ¿Cómo se hacen? ¿Cuánto duran? ¿Quién las facilita? ¿Qué soportes dinamizan su funcionamiento? ¿Con o sin ordenador?  ¿Cón  sin móviles? Aprender a realizar buenas reuniones es una competencia clave de liderazgo que desarrollo en mi curso: Construir Equipos para Transformar Organizaciones cuya décimo sexta edición dará comienzo en el otoño de 2018. 


martes, 27 de marzo de 2018

Hemingway, la siesta y la productividad



La semana pasada facilité un taller a directivos de una multinacional del sector tecnológico. Dado que su horario de comida es de 13.00 a 14.00, nuestro workshop daba comienzo a las 14.05 en la sala Speed -nomenclatura que alude a los proyectos que precisan máxima velocidad de entrega a los clientes-. 




Aunque se trata de una multinacional, el noventa por ciento de los trabajadores son españoles y mantienen el hábito de la comida copiosa al mediodía, así que -durante las dos primeras horas del taller- varias personas luchaban por mantener la dignidad sin escurrirse de la silla -acunados por un estado de duermevela que pugnaba por mostrarse en plenitud-. 

Este hecho me produjo desconcierto y -aunque lo verbalicé en clave de humor- pude comprobar que no se trataba de aburrimiento, boicot o mala fe, sino que -según dijeron- era un comportamiento habitual. Hacia las 16.00 comenzaron a activarse por lo que deduje que durante al menos dos horas al día estos profesionales rinden bajo mínimos aunque se encuentren adscritos a un proyecto estrella ubicado en la sala Speed.



¿Cuánto rinde un trabajador español 
entre las 14.00 y las 16.00 horas?


Desconozco si mi observación de la semana pasada integra ese 55% de la jornada laboral que los españoles dedicamos a tareas improductivas o de bajo impacto, según IE Business School. Reflexionemos juntos ante el dato: más de la mitad de la jornada los profesionales no somos productivos para nuestras organizaciones. Es ¡tremendo! ¿no les parece? Veamos por qué...

  • Planificación defectuosa
  • Excesivas reuniones innecesarias
  • Esclavizados por el móvil

Un informe de Otto Walker Internacional ha estudiado las razones de semejante descalabro. Somos poco productivos porque planificamos defectuosamente, ponemos excesiva atención en los detalles, mantenemos demasiados reuniones innecesarias, tenemos muchas conversaciones triviales con los compañeros, nos cuesta decir "no" y poner límites, practicamos las multitarea y estamos esclavizados por el móvil. Aunque el informe no recoge el efecto "duermevela" tras la comida, después de la experiencia de la semana pasada  creo que debieran considerarlo...


sábado, 24 de marzo de 2018

Dejar marchar!


"Hay una presencia invisible del pasado en cualquier grupo social", afirma el biólogo, filósofo, investigador y místico inglés Rupert Sheldrake

De hecho, la metodología sistémica aplicada organizaciones productivas  -creada por Gunthard Weber- asienta su despliegue y eficacia sobre la aceptación de este principio: La invisible presencia del pasado en las empresas: ¿a quién se despidió injustamente? ¿quién sufrió un grave accidente? ¿a quién se excluyó sin razones objetivas? ¿a qué fundador se le borró de los anales de la historia?

Intrépida y resolutiva utilizo los conocimientos transferidos por mis maestros de las últimas décadas en un intento (casi desesperado) de que sirvan para solventar situaciones empresariales crónicas que -de vez en cuando- se tornan agudas e insoportablemente dolorosas para los profesionales implicados.

Esta semana he acompañado la transformación de un equipo en el que era necesario abordar una dinámica de duelo que diera "su lugar" a personas que ya no están en la organización. Comencé por pedirles que eligieran papeles de colores y que les "dejasen marchar" escribiendo sus mejores deseos y lo colocasen en un mural en el que yo había dibujado una paloma que se alzaba libre hacia el firmamento.


Teoría U: ¡Dejar Marchar! Otto Scharmer


Los profesionales realizaron la actividad con seriedad, respeto y emoción y alguno incluso se permitió llorar por los compañeros que habían decidido abandonar la empresa buscando su destino. Después hicimos un breve silencio en el que todo pareció aquietarse como si realmente existiera esa "mente extendida" -investigada por Sheldrake- en la que todos estamos conectados...

Pero la jornada debía continuar apuntalando el presente para construir el futuro así que les propuse que conectaran con las cualidades de las personas ausentes y que las hicieran propias realizando una captura de las virtudes que deseaban retener en la organización.


Teoría U: ¡Dejar llegar! 


Escribieron conceptos como compromiso, compañerismo, capacidad de trabajo, entusiasmo, empatía, fuerza, alegría... virtudes que el cazamariposas capturó para que permaneciesen en la organización. 


Técnicas de visual thinking aplicadas al trabajo en equipo


Dijeron sentirse más ligeros ¡mejor! y -aunque no estallaron de alegría- trabajamos el resto de la tarde como si algo se hubiera ordenado en esa presencia invisible del pasado que alcanza a todo grupo social.

Ya en el despacho hice un acta visual de la jornada y se la envié al comité de dirección como Memoria de la Actividad incluyendo los murales, las fotografías de los participantes enfrascados en las dinámicas y las conclusiones. Reconozco que las enseñanzas de Miryam Artola (visual thinking) me resultaron de gran utilidad en el trabajo con este equipo.


miércoles, 21 de marzo de 2018

Madera de Líder



La directiva de una multinacional con la que trabajo se va una semana de vacaciones a Canarias y en la sesión previa me pide alguna recomendación bibliográfica. ¿En papel? -le pregunto-. Sí -me dice ella- porque quiero meterlo en el cesto de la playa, llevarlo y traerlo conmigo y subrayarlo. Entonces... ¿quieres algo ligero, no? Bueno... como estaré descansada me apetece un libro que me haga reflexionar, me aporte ideas "frescas", contemporáneas... uno de esos que sueles tener siempre como un "as en la manga". 

Je je... "as en la manga" -pienso- mientras nos despedimos y me comprometo a enviarle al día siguiente (hoy) un listado que le permita acercarse a una céntrica librería, ojear los volúmenes y elegir el que resuene con su intuición.




En la biblioteca del despacho tengo la mayoría de los libros que sobrevivieron a la última mudanza, unos... seiscientos. He cogido el taburete auxiliar y he dedicado media hora a buscar libros para ella. Es un ejercicio interesante porque me obliga a ojear el contenido, recordar algunos pasajes, historias, metáforas, datos... Los que tienen muchas anotaciones en los márgenes ¡son los buenos! los buenos para mí porque en bibliografía -como en moda- "para gustos están hechos los colores". Trato de ser selectiva y elijo solo quince. Los saco de las estanterías y me siento a decidir cuáles voy a recomendarle. Sobreviven ocho. Hago una segunda ronda recordando la personalidad de la directiva, el momento en el que abordará el texto (vacaciones) y su anhelo de descubrir-aprender algo nuevo... Sobreviven cinco. 

Aprendiendo de los mejores, de Francisco Alcaide Hernández, editorial Alienta. Alcanza la cuarta edición y recoge testimonios de personajes como Steve Jobs, Richard branson  o Dale Carnegie. 358 páginas, pasta blanda y quince euros.

Piensa, es gratis, escrito por Joaquín Lorente y editado por Planeta. Supera la sexta edición y es un compendio chispeante de 84 ideas prácticas para potencial el talento de cualquier profesional. 204 páginas, letra grande y 17 euros.




Aprende a promocionar tu trabajo. Se trata de la divulgación de algunos trucos que funcionan en el branding o proyección de marca personar (importante para asegurar la empleabilidad de cualquier profesional). Escrito por Austin Kleon, tiene un diseño coqueto y un formato juguetón. En una línea parecida Chris Baréz Brown ha escrito Brilla, sobrevive y destaca en el trabajo, volumen publicado por la editorial Conecta.

Finalmente La empresa emergente, de Rafael Echevarría (Granica), es un libro inspiador que alcanza la octava edición. Se trata de un clásico contemporáneo en el que el sociólogo apuesta por la confianza como el motor de la transformación empresarial.

Las suerte está echada. Ahora le corresponde a ella calibrar qué libro resuena más-mejor con su momento.

   

domingo, 18 de marzo de 2018

En busca del equilibrio


In short: Al comienzo del segundo tramo de mi carrera profesional (2002) el catedrático de Economía, Emilio Ontiveros, me recordó que los humanos perseguimos la felicidad en tanto que las empresas se afanan por los beneficios y que esa dicotomía explica muchas disonancias...




Hoy -en El País- Ontiveros matiza aquella idea: "... Es necesario encontrar el equilibrio entre los intereses comerciales y financieros y el bienestar de las personas...". ¿Qué les parece? ¿Cómo lo hacemos?


lunes, 12 de marzo de 2018

Cómo alcanzar la excelencia profesional



Hace dieciséis años que pongo empeño en descubrir las claves que transforman un grupo en un equipo. Aún me siento en fase de aprendiz.

Leo afanosamente todo lo que encuentro. Leo, resumo y aplico cuanto aprendo desestimando la hojarasca, y retomando (una y otra vez) la búsqueda de piezas que redondeen el puzzle de mi comprensión de los equipos. Sin embargo, tras ver el documental de  Jiro Ono, un referente gastronómico mundial poseedor de tres estrellas Michelín especializado en sushi, me inclino ante la cultura japonesa y su enfoque existencial.

Superados los ochenta años, Jiro sigue al frente de su pequeño restaurante situado en el metro de Tokio y continua investigando la mejor manera de tratar el arroz, cortar el atún o hacer el sushi de huevo, y no permite que ningún trabajador se otorgue el título de aprendiz hasta que lleve diez años en su establecimiento.




En el documental, el anciano afirma que los comensales -desde Barack Obama hasta Beckham- acuden a su restaurante para verle dar el último toque al sushi, pero -en realidad- todo lo hace su equipo, el pequeño grupo de hombres que ponen la totalidad de su ser al servicio de los clientes. En un tramo del documental el hijo de Jiro (con gafas, en la fotografía) comparte el secreto de la excelencia: talento, trabajo, curiosidad, perseverancia, humildad y mirar el horizonte en un intento permanente de alcanzar la perfección. ¡Inspirador!

La verdad es que se tarda mucho tiempo en conocer un oficio. Tiempo y esfuerzo sostenido sin perder la inocencia del principiante con amor al trabajo bien hecho y respeto por uno mismo a partir del volcado de la totalidad del ser ¡en la tarea!


jueves, 8 de marzo de 2018

El vértigo del exito a gran escala



Un directivo al que entreno en Bilbao -y lleva una meteórica carrera profesional- ha sido detectado por una multinacional -a través de Linkedin- y ha recibido una oferta laboral que ha ido explorando mientras pasaba numerosos filtros de selección. En el momento actual se encuentra entre los finalistas, por lo que se han concretado muchos detalles del puesto, entre otros el salario -lo que le ha provocado un quiebre interno, casi un sock-.




El joven profesional ejerce de director de marketing de un grupo empresarial de propiedad familiar donde cosecha numerosos éxitos vinculados a resultados financieros. Además, ha crecido exponencialmente en competencias relacionales y en gestión de equipos. Su posición es influyente ante la propiedad y goza de confianza, margen de maniobra, y algunos extras que aprecia: nuestras sesiones de coaching y las clases de inglés que facilitan su trabajo internacional. En su vida privada mantiene una disciplina deportiva y atiende a la familia (esposa y niños) los fines de semana.




El quiebre interno del directivo se produce cuando la multinacional le ofrece un puesto similar al que ocupa (con una plantilla mayor y varias sedes) y un salario que es justo el doble del que percibe, un dato relevante (y en principio positivo). Entonces -cabe preguntarse- ¿por qué siente una incómoda zozobra interior? 

La búsqueda y hallazgo de una respuesta al interrogante fue el eje central de nuestra última sesión de entrenamiento en la que deseaba  le acompañase en el despiece del puzzle, análisis de los datos, búsqueda de espejismos y listado de pros y contras, de manera que él -finalmente- alcanzase una decisión.  Una decisión con la que se quedase internamente tranquilo, en paz consigo mismo -según dijo-. Nos llevó dos horas. Lo desmenuzamos con honestidad, lucidez, dureza, sentido del humor, evidencias del sector, experiencias suyas y mías conectadas a mercado y un largo etc. Finalmente alcanzó la serena conclusión de que rechazaría la oferta. ¿Cuál creen que fue la razón que inclinó la balanza del lado del "no"? Hubo mucho y buen argumentario pero... ¿qué fue lo que realmente, realmente, realmente frenó el cambio?


martes, 6 de marzo de 2018

Cómo esquivar errores innecesarios


Debemos a Albert Camus el Mito de Sísifo, obra en la que el hombre empuja una piedra hasta la cima de una montaña una y otra vez ya que cuando alcanza la cúspide vuelve a caer al punto inicial. 

El mito representa la metáfora del esfuerzo inútil que practicamos los humanos. Pero... ¡hay atajo! ¿Cuál? Como diría Isaac Newton en el siglo XVII: ¡subirse a hombros de gigantes!  


Representación simbólica del Mito de Sísifo. 


Aunque mi talla va en aumento no me tengo por gigante, aunque empiezo a identificarme con unas canas que me traen sorpresas: algunas personas me piden que sea su mentora para evitar errores de principiante ¿yo? como insisten y argumentan a veces acepto y pongo empeño en transferir lo mejor de mi profesión omitiendo algunos pasajes amargos que quizá ellos no reproduzcan.

Hoy, ojeando una revista en el aeropuerto, me he topado con una frase lúcida que se puede aplicar a la práctica de mi oficio en modo júnior, senior o Gandalf:




"... Hay que olvidarse de uno mismo para buscar el alma del otro. Este trabajo te ayuda a no enjuiciar facilmente porque estás obligado a entender...".   Sabias palabras.


sábado, 3 de marzo de 2018

Una gigantesca timidez



Hace once días que no escribo en el blog y -ahora que me pongo a ello- siento entumecidas las yemas de los dedos. En realidad, durante la última semana y media he escrito mucho en diferentes formatos: dina 4, dina 5, pizarras de papel... y desde luego he escrito informes, propuestas, correos electrónicos y anotaciones en la agenda. ¿Entonces? ¿A qué se debe la atrofia de mis dedos?

La energía "chispeante" desde la que comparto mis pensamientos en este espacio es una energía sobrante del sistema de supervivencia, lo que los expertos llaman "energía residual" que no siempre tenemos disponible los humanos, yo, en este caso.  De hecho, en los últimos once días he trabajado a destajo incluso el sábado y domingo que entrené a un equipo de profesionales inquietos y exigentes que me llevaron al límite del desafío. La experiencia fue bella porque además había un colega en la sala con el que antes nunca había trabajado y nos acompasamos de maravilla desde el respeto y la complementariedad convirtiéndonos -sin haberlo planificado- en un hermoso prototipo colaborativo según verbalizaron los participantes.




Fluir con un mismo
para confluir con los demás (equipos)
e influir en las organizaciones.



Trabajo con dos papelógráfos que situó a mi derecha e izquierda cuan escuderos del contenido que emerge en sala, porque aunque llevo abundante documentación, doy preferencia a lo que surge entre los participantes: sus necesidades, miedos, dudas y preguntas... ese trasfondo variopinto que compartimos los humanos.

Los dedos cogen carrerilla y escriben a chorro sin  más filtro que la velocidad a la que alcanzan mis manos, así que continúo: once días sin escribir en el blog y la sensación de haber dejado huérfano un espacio que cuido desde el año 2008 porque toda mi energía ha estado al servicio de ser y hacer, hacer, hacer... cero margen para la reflexividad -esa parada técnica necesaria que todo lo transforma-. Cero excedente para crear textos, dibujos o manuales.




Lo que hoy quiero compartir es personal y lo hago sin pudor: me ha costado más de treinta años de intensa vida profesional alcanzar la imagen que comparto: risueña, expresiva, cómplice y soft. Treinta años para fluir mientras trabajo frente a un grupo grande o pequeño de personas. Tres décadas para dejar marchar una timidez casi patológica, un desmesurado sentido del ridículo, un ego peliagudo, una consciencia de los ojos clavados en mi ser y un miedo feroz a los juicios. Por fin voy superando ese tormento desde el "fluir" en el que me han entrenado mis mentores: Sir John Whitmore, Robert Dilts, Juan Li, Arawana Hayashi, Otto Scharmer, Virginia Imaz... y Juan Carlos Cubeiro quien me enseñó que primero hay que "fluir" (vivir cómodo en el propio cuerpo) para después "confluir" con los demás, y -finalmente y en algunos casos- llegar a influir en las organizaciones. 


martes, 20 de febrero de 2018

¿Qué premian las organizaciones?



Microrrelato: He desayunado con mi mentor de ética -Catedrático de Psicología Social y del Trabajo de la Universidad del País Vasco-. Después hemos dado un paseo hasta mi despacho.

El viento ha roto su paraguas. Yo he sacado una fotografía del Cantábrico y ambos hemos pivotado un rato sobre la frase que ha traído al encuentro:"... Una organización comienza a morir cuando vive de los mediocres leales y prescinde de los brillantes críticos...".




Tras un ventoso debate a la intemperie hemos acordado que nos gustaba más la idea reformulada: "... Una organización comienza a morir cuando promociona a los mediocres sumisos y castiga a los críticos brillantes...". ¿Qué les parece? ¿Cuál es su experiencia?


jueves, 15 de febrero de 2018

Hacer simple lo complejo = Visual Thinking



Estoy bajo el síndrome del entusiasmo. Lo padezco desde que decidí asistir a un curso de Visual Thinking que impartirá Miryam Artola, en Bilbao. Aunque me di prisa... no me pude inscribir en la primera edición -organizada por Emana (María Carrascal)- porque las plazas se llenaron en unas horas. En la segunda edición ¡lo he conseguido! y estoy muy contenta ya que se trata  de un taller repleto de "vitaminas para el alma": juego, colores, metáforas...




Con el paso de los días -y la búsqueda de información sobre el tema- mi estusiasmo se desata y alcanza niveles altos de cortisol. Afortunadamente, no es mi único foco de interés y los proyectos laborales dejan poco margen de maniobra.

Visual Thinking ¿qué es? se trata de realizar marcas significativas que nos ayudan a pensar, resolver problemas complejos, conectar ideas y sintetizar la información ¡no está mal! para una actividad que consiste -afirma Shantell Martin (en la fotografía)- en dejar que el rotulador se desplace por el espacio confiando en que sabrá dónde tiene que ir. En  The New Yorker la artista de origen japonés afirma que ella practica el visual thinking en un estado meditativo que se despliega por paredes y objetos hasta completar estancias, libros, cuadernos, ropa, zapatos, techos y ventanas...




Las marcas significativas que ayudan a pensar despiertan la creatividad que llevamos dentro aunque nos hayan dicho lo contrario durante décadas. Finalmente, según otra experta en la materia, Sunni Brown, garabateando retenemos un 29% más de información al mismo tiempo que ponemos en  funcionamiento simultáneo cuatro canales: el visual, auditivo, lector-escritor y kinestésico a lo que también se añade una placentera experiencia emocional. No veo el momento de que lleguen el 15 y 16 de marzo para participar en el taller de Miryam Artola, aunque temo (un poco) cómo puedo "decorar" después las paredes del nuevo despacho de San Sebastián... 



domingo, 11 de febrero de 2018

Contra la celeridad



La imagen representa un bot -programa informático que realiza tareas básicas poco complejas- que en breve será utilizado por los humanos. Entre las clases de bots (aféresis de robot) los hay "conversacionales" y quizá puedan echarme una mano cuando mi agenda no alcance con los clientes privados, aunque me pregunto si serán capaces de generar un mínimo de empatía para que un profesional abra su mente y su corazón en un primer o segundo encuentro de trabajo. 




Ciertamente no los contrataría para atender a los clientes, aunque me encantaría me facilitasen la vida con temas prosaicos como mantener en forma la impresora, gestionar algunos documentos y contestar llamadas telefónicas. 

Los bots carecen de consciencia y reflexividad y -por lo tanto- de contexto que permita una interpretación profunda, original o sencillamente no programada de la realidad. Pueden ser prácticos pero no sabios, claro que quizá se pretenda que los humanos involucionemos hacia algo semejante: cero consciencia y cero reflexividad para ser totalmente predecibles como consumidores de productos, servicios, modas y tendencias. En definitiva ¡pura economía!




El dilema contemporáneo pivota sobre el uso del tiempo, ese bien limitado que poseemos los humanos y administramos con frivolidad. Tomar consciencia de la vida y practicar la reflexividad conlleva tiempo y es algo que va contracorriente. Hay, sin embargo, algunos personajes que dan un paso al frente y muestran su desacuerdo con la celeridad: el periodista James Harding ha dimitido como director de BBC News porque quiere gestar "noticias lentas". ¿Qué son noticias lentas? aquellas que permiten profundizar, contextualizar y entender nuestro mundo. ¡Fuera del alcance de un bot!  


Inteligencia Artificial aplicada a la robótica.
Limor Schweitzer, propietarios de una decena de patentes y conferenciante en más de ochenta foros internacionales, además de Ceo at Robosavvy.


jueves, 8 de febrero de 2018

La sociedad del cansancio



Cuando las torres de libros y papeles que rodean mi ordenador superan los diecisiete centímetros me aproximo al desbordamiento.




Es uno de los síntomas que me obligo a observar para ponerme en marcha en otra dirección o -lo que es lo mismo- sacar la cabeza de la caja, frenar la rueda de hámster o -en bonito y positivo- poner consciencia en la actividad que ocupa mi tiempo. 

El tiempo ha sido una obsesión en mi vida hasta el punto que durante años reusé utilizar reloj, y cuando renuncié a mi trabajo por cuenta ajena lo hice por dos razones que ya entonces -hace veintidós años- tenía claras: quería comprar tiempo e independencia, que acaso sean lo mismo. Al fin y al cabo, la vida está hecha de tiempo ¡y es todo lo que tenemos!




Una de las montañas de papeles contiene el último libro del filósofo surcoreano (residente en Alemania)  Byung-Chul Han titulado: La expulsión de lo distinto. El volumen aguarda su momento de lectura láser (enérgica y concentrada) porque los textos de Byung son un golpe en el estómago de la sociedad contemporánea (recomendable como una purga).

Byung-Chu Han ha estado en Barcelona, ha hablado de la sociedad del cansancio y ha ofrecido un titular contundente del que se ha hecho eco el rotativo El País: Ahora uno se explota a sí mismo, y cree que está autorealizándose.

Contrasto las brutales afirmaciones del filósofo con la realidad que me confronta a diario en fábricas y despachos. Encuentro que no es menos brutal, ya que la mayoría de los profesionales están por encima de las cincuenta horas semanales a las que hay que añadir viajes, algunos informes que se completan los fines de semana, y llamadas que atienden incluso en vacaciones. Suponiendo que no haya una exigencia empresarial directa, ¿qué hay detrás de esta autoexplotación? De momento alcanzo algunas hipótesis -y me gustará saber qué opinan ustedes-... Lo que hay detrás es miedo a ser visto como "flojo", percibido como "poco comprometido" con la compañía, sensación de que las once horas diarias son imprescindibles para hacer carrera, terror a ser despedido y -a veces- cierto vacío existencial fuera del trabajo que narra magistralmente en sus libros nuestro personaje y recomiendo.


domingo, 4 de febrero de 2018

Diseño para el Cambio


Algunos asuntos merecen un seguimiento. Siendo radicalmente honesta ¡pocos asuntos! y cada uno de nosotros ha de elegir con mimo las cuestiones que realmente merecen nuestra energía y nuestro tiempo (pilares de nuestra vida efímera).

Pero... algunos asuntos merecen un seguimiento y algunas personas inspiran. Es el caso de Kiran Bir Sethi, fundadora de Desing for Change, y primera entrevistada por la plataforma Aprendemos Juntos -un proyecto entorno a la educación como palanca de cambio- impulsada por El País, BBVA y la editorial Santillana.


Plataforma digital de referencia: Aprendemos Juntos


"Aprender juntos" es un slogan -casi un mantra- que repito en lugares donde entreno a adultos receptivos a los planteamientos que planteo en fábricas, aulas y despachos y a los que llamo "disruptivos" porque buscan romper la inercia y alejarse de los caminos trillados, el pesimismo, el cansancio, la monotonía...

Afirma Kiran Bir Sethi: "... es necesario entrenar los músculos de la empatía y el superpoder del "yo puedo" para cambiar el presente de las personas (niños y adultos)...". Ya tenemos un gramo de inspiración. Ahora toca ¡llevarlo a la vida!


miércoles, 31 de enero de 2018

La receta de la felicidad



La felicidad es colgar la ropa en el jardín de casa -cuando el sol calienta el rincón del acebo- después de haber trabajado cuatro horas en un proyecto que pondré en marcha tan pronto me desprenda de una gripe de la que no consigo desembarazarme...



Entre las siete y las once he tecleado mis ideas en el ordenador del cuartito donde a veces también pinto acuarelas y doy rienda suelta a la fluidez de mis pensamientos (si es un proyecto) y del pincel (si es una pintura).

Al llegar a las pinzas rojas he sentido como un lujo estar en casa -soleando la ropa familiar- antes de retomar el diseño de un encargo cuya finalidad última es fortalecer la capacidad de resiliencia de los trabajadores del la sanidad pública vasca.

El puzzle de la felicidad hoy para mi ha sido sencillo: tres pinzas rojas, un gramo de consciencia, cierto sentido de propósito... y una deliciosa taza de kukicha. 


(*)  Tras escribir este post visito el Fnac y encuentro el libro Después del éxtasis, la colada -escrito por el monje budista Jack Kornfield- que alcanza su tercera edición en La liebre de marzo. Me entra la risa y compro el ejemplar. Ya les diré qué me parece. Continuará. 


domingo, 28 de enero de 2018

La empresa... ¡algo más que dinero!



Los gladiadores han muerto. Los fondos de inversión devoran el entramado empresarial vasco con suculentas ofertas a prósperas industrias familiares en segunda generación.




Sus padres levantaron pabellones y negocios con sangre, sudor y lágrimas... Los alevines sólo quieren dinero... ¿por qué? ¿para qué? ¿dónde se ha ido el "alma" de las organizaciones?

miércoles, 24 de enero de 2018

¿A qué profundidad viaja tu argumentario?



Acudo a pocos eventos sociales y -cuando lo hago- casi siempre tengo la sensación de perder el tiempo, lo que me enfada conmigo misma.

La sensación se produce cuando se habla mucho y dice poco; cuando se utilizan palabras huecas como cáscara de nuez, o cuando manejando conceptos interesantes se les vacía de contenido. La sensación de pérdida de tiempo se agudiza cuando salgo del evento sin haber aprendido nada. Nada relevante para mí.  

Dado que vivo con la actitud del principiante, adoro incorporar aprendizajes frescos que alimenten mi curiosidad y esperanza. La búsqueda de conocimiento me mantiene todavía en algunos saraos como el de ayer, en Adegi, donde se presentó el libro: La burbuja del emprendimiento.




Organizado por el Foro de Emprendedores de la patronal guipuzcoana, el acto congregó a unas setenta y cinco personas (aforo completo de la sala) entre las 17.00 y las 19.00 horas. Tuvimos un moderador y tres ponentes de relevancia desigual siendo Javier García de Sintetia quien habló con mayor profundidad. ¿Profundidad? Sí, en mi opinión, la mayor o menor aportación de las personas depende de la profundidad de la que emergen sus palabras. Si aceptan como metáfora el submarino trataré de explicar el porqué.  






La profundidad a la que viaja el submarino condiciona el descubrimiento de distintas realidades: desde las especies hasta los peligros, pasando por las necesidades tecnológicas y de combustible, o las competencias profesionales de los tripulantes.

Vivir, trabajar, analizar, escribir o hablar superficialmente condena el nivel de los hallazgos a la mediocridad, y no provoca cambios sustanciales en los sistemas ¡hace falta mayor profundidad! 

Para que un profesional aporte profundidad es necesario un amplio conocimiento, una experiencia contrastada, cierta humildad, incansable búsqueda de la verdad oculta entre tinieblas marinas, contraste con la diversidad y -seamos honestos- inteligencia para realizar sinapsis que abran nuevos senderos neuronales.

En la presentación de La burbuja emprendedora hubo momentos de profundidad vinculados al economista Javier García quien se declaró un enamorado de la creación de regiones capaces de concentrar talento porque: "... la diferencia de una región a otra ya no es el hormigón y la tonelada, sino absorber ideas...". Ideas que -insisto- surgen de la profundidad.

   

domingo, 21 de enero de 2018

Desconectar e Imaginar el Futuro



Anoche llegué a casa, vacié la maleta, puse una colada, me cambié de ropa, tomé un tentempié y me fui al despacho para cerrar algunos temas pendientes de las dos jornadas de trabajo vividas en Zaragoza. Aunque estaba cansada, los encuentros habían ido bien y el feedback de los profesionales ponía por las nubes un trabajo que adoro y en el que pongo todo mi empeño. Después de teclear un rato en el ordenador y de contestar algunos emails pensé que podía retirarme a descansar pero, antes, tenía que colgar la ropa...




Eran las 22.30 y aún faltaban diez minutos para que el programa terminase. La cocina da a un bonito jardín. Llovía, y las farolas agigantaban la enorme palmera que plantó Leo, mi vecino, hace más de treinta años. Abrí las puertas de par en par, me puse un abrigo encima del pijama y me senté tranquilamente a ver llover. Fue una experiencia serena que reparó mi cuerpo y mi alma exhaustos de hiperactividad. Allí estuve viendo llover mientras escuchaba el chapoteo del agua sobre la superficie vegetal. Fue muy placentero.

Dice la neurocientífica Mara Dierssen -en la fotografía- que cuando no estamos haciendo nada el cerebro trabaja muchísimo y que ese tiempo ¡es clave! Afirma la experta que: "... necesitamos desconectar de la tecnología para ser introspectivos, pensar, aburrirnos e imaginar el futuro...".

Después sonó el pitido de la lavadora, colgué la ropa y me fui a dormir ¡tan contenta! Creo que repetiré la experiencia de sentarme -serena y dulcemente- a ver llover. ¡Lo recomiendo!


miércoles, 17 de enero de 2018

Más vale tarde... ¡que nunca!



El dirigente de la mayor gestora de fondos del mundo, Larry Fink, se suma a la evidencia del incremento de las desigualdades, el cortoplacismo de los líderes y la incompetencia de los gobiernos. ¿Qué propone? 


Que las empresas practiquen habitualmente un papel social -no solo económico-, que se contemplen el medio-largo plazo y que se actué ¡ya! ¿Dónde ha estado este inversor en los últimos treinta años?

Para saber más pinchar aquí.

lunes, 15 de enero de 2018

¡Ponte en marcha! ¡Mejora el mundo!



Sir John Whitmore fue el padre del entrenamiento empresarial y autor del primer libro de coaching del planeta. En el año 2002 tuve el honor de ser formada por John que era un hombre fantástico (falleció el pasado mes de noviembre de 2017) y creía en mí más que yo misma, mis amigos y familiares juntos. ¡Tal era su generosidad de espíritu! y capacidad de ver en las personas el potencial en clave de futuro.




El legado de John (conocimiento, experiencia y humildad) va siempre conmigo y orientan mis zozobras profesionales. Aunque no es lo mismo, su empresa, Performance Consultants Internacional (con sede en Londres), sigue adelante gracias a la lealtad de David Brown a quien conocí en una fiesta en Neguri (Vizcaya).

Si hoy me acuerdo de Whitmore es porque entre las semillas que plantó en mí se encuentra la de la enseñanza. Hace más de dieciséis años me animaba a dedicar parte de mi actividad a la docencia de profesionales en activo. Con frecuencia me decía: "... Si quieres aprender algo... ¡enséñalo, Azucena!". Y aunque tardé años en superar el vértigo de mi pequeñez-timidez-sosez, finalmente me puse en marcha en una dirección que en 2018 alcanza la décimo cuarta edición en formato curso titulado: Construir Equipos para Transformar Organizaciones.

Whitmore tenía razón: gracias a los profesionales que aparecen en la fotografía (enero de 2018) he aprendido mucho, disfrutado, y sufrido (un poco) cuando hemos analizado "casos empresariales" que -siendo de diferentes sectores- comparten algunas características preocupantes. Pero... ¡hay esperanza!




¿Dónde hay que poner el foco para construir equipos que transformen las organizaciones? ¿Dónde hay que buscar la solución al sufrimiento innecesario? ¿En qué lugar se halla la caja de los sueños realizables? ¿Hacia donde hemos de mirar quienes -quizá con ingenuidad- aspiramos a cambiar el mundo que habitamos?

Desplegar una respuesta sensata a las preguntas formuladas alcanzaría para las próximas cien entradas de este blog. Sin embargo, lo voy a sintetizar en unas líneas:

El bien común -aquel que nos incluye a todos y sobrevuela el interés partidista- es la solución a tantos dilemas económicos, sociales y profesionales. El bien común sobreponiéndose al individualismo, el ego y los reinos de taifas. El bien común cuya teoría ha desarrollado magistralmente el profesor de la Universidad de Economía y Negocios de Viena, Christian Felber, y del que también escribe Antón Costas en El País. El bien común situado en el eje central de Reinventar las Organizaciones de Frederix Laloux. Todo está diseñado, escrito y esperando lo utilicemos como una brújula en nuestra evolución como especie. Comparto con ustedes el impulso que hace más de una década me lanzó Whitmore: ¡Ponte en marcha y haz todo lo que puedas para mejorar el mundo! 


jueves, 11 de enero de 2018

Usted ¿quiere -realmente- conocer la verdad?


En el cuadro, Séneca procede a cortarse las venas en cumplimiento de la orden directa de Nerón, emperador romano del siglo uno de nuestra era. Aunque era rico, Séneca dejó escrito que -tras su incineración- no se realizase ceremonia alguna.

¿Cómo había llegado el filósofo a tan triste desenlace tras una vida dedicada al cultivo de la sabiduría y a la educación de los poderosos? El historiador Tácito dejó escrito: "... los excesos del poder fueron minando a Séneca que terminó por compartir desnudamente sus verdades, lo que irritó al impulsivo y caprichoso emperador...".


Séneca pintado por Rubens. Museo del Prado.


Lejos de perderse en abstracciones -que acaso le hubieran mantenido con vida- Séneca practicaba una filosofía de lo cotidiano sin perder profundidad ni perspectiva. Además -y este detalle resultó relevante en la orden de suicidio- no renunciaba al aspecto ético-moral de las decisiones de Nerón que -siendo tomadas por uno- afectaban a tantos.

Confrontar al poder con verdades que no se quieren escuchar resulta peligroso  para el mensajero. En el siglo XXI pulula con frenesí la moda del diálogo, el feedback y la reflexividad. Sin embargo, el ejercicio de un genuino diálogo presupone una equidad entre las partes que pocas veces acontece (por rango, cultura etc.). El genuino ejercicio del feedback exige enorme generosidad del que lo ofrece y gigantesca madurez del que lo recibe junto a un ego sometido al bien común. Finalmente, la reflexividad precisa la búsqueda honesta y radical de la verdad, algo que no siempre se quiere descubrir.

En 2017 dos Ceos (hombre y mujer de diferentes empresas) con gusto hubieran pedido que me inmolase como Séneca. Tal era su incomodidad-cólera-ira ante las evidencias -basadas en datos- que presentaba a su análisis de situación. El hecho de que yo misma no tuviera nada que ganar, junto a la consciencia de que tenía mucho que perder, no sirvió para abrir sus ojos a la verdad y actuar en consecuencia. En fin, que hoy me acuerdo de Séneca y como él no reniego -en mi modestia de guisante- a ejercer éticamente mi oficio.


Post relacionado: Las incómodas verdades del bufón.

domingo, 7 de enero de 2018

Si no te paras... ¡no piensas!



Confieso haber sido una adolescente rara: hallaba sosiego en los museos, las iglesias y las librerías. La rareza persiste y se agudiza en la madurez, ya que encuentro estímulo espiritual o intelectual en los mismos lugares que me consuelan del combate de vivir activamente en una civilización en la que -por más que se escriba- se imponen la velocidad y la competición.




Durante Las Navidades he frenado (un poco) la marcha dedicando tiempo a pasear -me gustan las montañas y los acantilados- conversar con mis familiares, rezar, pintar y leer. También me he demorado en algunas tiendas en busca de detalles que alegren el corazón de los más cercanos, así que he visitado librerías con parsimonia seleccionando títulos acordes con la personalidad, el gusto o el momento que viven las personas. 

Elegí un libro para Marta y al entregárselo -junto con dos botes de mermelada casera- me lo agradeció con una extraña mueca. Quise saber qué ocurría: si ya tenía el libro, si le desagradaba el escritor... No, me dijo -riéndose a carcajadas- es que voy a tener que recuperar el hábito de leer ¡en papel! y entonces fui yo la que me reí con ganas de mi despiste existencial, de mi rareza de electrón libre.

El cuarenta por ciento de los españoles no lee, informa el rotativo El País. Además -prosigue el informe- quienes leen están perdiendo la capacidad de persistir más allá del tercer párrafo porque tanto ruido, tanta velocidad y tanta imagen, nos impide recogernos. Por si fuera poco, el profesor y ensayista italiano Nuccio Ordine afirma que "... si no te paras, ¡no piensas!...".




Sobrealimentamos nuestro cuerpo. Sin embargo, ¿alimentamos con idéntica pasión el espíritu? Porque en la sociedad -como en la empresa- todas las decisiones tienen un componente ético-moral-espiritual: ¿Los puestos de trabajo como prioridad o los beneficios a toda costa? ¿La calidad en el servicio o -de nuevo- el beneficio a corto plazo? ¿El deterioro del medio ambiente o el respeto al ecosistema?

Si no te paras, ¡no piensas! y ¿qué ocurre si no piensas? que eres una hoja al viento, un autómata, un consumidor, un algoritmo en el big data. Parar. Pensar. Decidir. Hacer. ¡Esa es mi propuesta! Museos, iglesias y librerías propician la "parada técnica" y el pensamiento en compañía de artistas, místicos y escritores cuyo legado nos ayuda a decidir para ¡hacer! verbo que transforma la vida.