viernes, 20 de julio de 2018

Optimismo Realista Moderado



Tuve el honor de entrenar a algunos directivos de Michelín en las plantas de Lasarte y Vitoria (País Vasco). Sus competencias eran excepcionales y superaban el sueño de cualquier empresario. Solo les costaba (un poco) delegar funciones y transferir conocimiento. ¡Lo conseguimos! 




Hoy me alegra leer que en 2018 la planta de Michelin Vitoria batirá su record de producción. Ya en 2017 fabricaron 424.000 toneladas de neumáticos ¡sigamos pedaleando!


lunes, 16 de julio de 2018

De la utopía al pragmatismo



Desacelero. Esta semana y la siguiente he aceptado pocos encargos laborales ya que me encamino hacia un período de descanso que se prolongará hasta septiembre. 

Es cierto que atenderé algunas "urgencias" -que también se producen en mi oficio- y algún evento social-industrial de interés, como la XXVIII edición de los Premios Toribio Echevarría organizados por el Ayuntamiento de Eibar y Bic Gipuzkoa.




Desacelero, investigo y descubro a un hombre cuyo rostro me despierta ternura. Leo que comenzó a trabajar a los trece años como aprendiz y que a base de estudio, tesón y lucidez hizo historia en la villa armera impulsando el cooperativismo industrial del socialismo utópico al pragmatismo. 




Algo de ese espíritu heróico hay en los profesionales de una empresa en la que entreno a un equipo de directivos que encarnan a escala gigantesca el "orgullo de pertenencia" a Eibar, un pueblo (hundido entre montañas) que aman de manera salvaje. 

Los Premios Toribio Echevarria se entregarán el miércoles día 18 en la sede de IK4-Tekniker cuya dirección registro en el gps del coche ya que se encuentra en un parque tecnológico, lejos del casco urbano. Acudirán autoridades institucionales y Javier Fdez de Retama (*) pronunciará el discurso central sobre "Las startups y la industria 4.0, revolucionando el sector aeronáutico". Allí estaré para respirar un poco de la inspiración de Toribio, un hombre que supo dejar en Eibar un legado social que merece un lugar en la memoria.


(*)  Director de Relaciones Institucionales de Aernnova.

viernes, 13 de julio de 2018

La curiosidad como germen de la innovación



¿Dónde está la insaciable curiosidad de la niña que fui? Responder a esta pregunta es importante porque allá donde se encuentre radica el origen de toda creatividad adulta en la vida y los negocios. Bajo infinitas capas de sombra duerme la curiosidad, germen de toda innovación.


Parte de mi mural


Salgo de la tercera y última jornada del curso "Competencias Existenciales", facilitado por docentes de la Fundación Claudio Naranjo para la UPV, y escribo sobre la curiosidad como inocencia idealizada que los adultos podemos recuperar para colmar de sentido la vida como la espuma desborda la jarra de cerveza sobre el calor del verano.

"... La curiosidad llevó a Leonardo Da Vinci a forjar el genio que conocemos a base de observación, trabajo, perseverancia e imaginación aplicada a su oficio...", escribe Walter Isaacson en la biografía de Da Vinci publicada por Debate Editorial.


Psicodrama

Ante el caleidoscopio del mundo, la curiosidad es una búsqueda incansable de piezas que añadan sentido y coherencia al poliedro de la vida. Después de esta formación tengo una pieza nueva que resuena con otras que le hacen sitio en mi mente, corazón y manos y cuyo encaje me llevará algún tiempo. 


Murales dibujados por los participantes


Supongo que este es el desafío de toda experiencia: ser digerida, procesada y conectada con otras que -en este caso- vinculo a la Gestalt, las Constelaciones, lo Sistémico y la Teoría U. Gracias a Francisco, Assumpta, Dori y Enrique, maestros de ceremonia.


lunes, 9 de julio de 2018

Educación... ¿Adoctrinar o Desarrollar?



De 8 a 18 he estado lejos de casa. Poder hablar durante la jornada en dos ocasiones con mi familia ha llenado de sentido mis actividades. Hay cosas y cosas y una rosa es una rosa es una rosa... (*)

He acudido a Bilbao para formarme, reformarme y deformarme en un curso sobre Competencias Existenciales impartido en la Bizkaia Aretoa de la Universidad del País Vasco, junto al Museo Guggenheim. Aunque la sala Chillida estaba repleta de adultos procedentes de toda España, el aire acondicionado me ha mantenido con la americana puesta. En los descansos, sin embargo, todos nos precipitábamos al patio Menchu Gal (en la fotografía) donde la temperatura superaba los treinta grados.




"Competencias Existenciales" suena raro- me ha dicho una amiga- si bien quizá sea lo único que debiéramos llevar incorporado de serie los humanos ¿no les parece?

Poco nuevo bajo el sol académico con claustro de profesores formados por Claudio Naranjo, médico, músico, psiquiatra y rabino de 85 años cuya prolífica obra pivota sobre la Gestalt, el Sat y el Eneagrama, entre otras disciplinas.

En la primera de las tres jornadas formativas pocas novedades para los corredores de fondo (veteranos buscadores) si bien he de reconocer que muchos educadores, asistentes sociales y consultores júnior se han entusiasmado con algunas perlas que rescato.




Vivimos en una sociedad disfuncional en la que la ignorancia es -más que nunca- ceguera de la que podemos despertar mediante la consciencia: estando presentes, aquí y ahora, atentos, en este cuerpo portador de mente, corazón y espíritu... 




Segundo aprendizaje que recupero de la jornada: "necesidad" es algo que si no colmas te puede enfermar (comer, dormir...); "deseo" es algo que si no consigues te produce enfado, cólera, ira; finalmente la "neurosis" se produce por desatender de manera reiterada nuestras necesidades. Hay que parar el ritmo mecánico con el que vivimos -afirma Francisco Elizalde- conectarse con uno mismo y escuchar... Continuará.


(*) Poema de Gertrude Stein.

sábado, 7 de julio de 2018

Capacidad de Atención ¿Para qué?



He pasado la mañana en el jardín plantando esquejes de plantas grandes que me acompañan desde hace años. He puesto toda mi atención y cuidado en las frágiles (y mágicas) raíces de las que depende el crecimiento de los nuevos ejemplares.  Al mediodía tenía las uñas llenas de tierra y muchos esquejes enraizados en macetas. 

Por la tarde he trabajado con clientes y un project manager con el que cultivo una cálida relación profesional me ha preguntado (sonriendo) por la uña del meñique -donde aún era posible detectar un poco de tierra-. Me he sentido abochornada. He pedido disculpas y le he contado mi sesión de jardinería.

Con altos niveles de consciencia, el joven profesional es capaz de estar totalmente centrado en el diálogo que compartimos (entorno al desarrollo de su equipo), al mismo tiempo que conectado a sus pensamientos y emociones, a la orquídea que ha echado una flor y a la uña diminuta y terrosa que me ha avergonzado. Es un hombre inteligente de alto potencial al que los entrenamientos ayudan a parar, reflexionar, decidir y avanzar con una perspectiva nueva que se muestra eficiente en su despliegue profesional. Veamos los verbos: parar o desacelerar; reflexionar teniendo en cuenta numerosas variables tácitas y expresas; decidir desde el potencial soslayando las carencias; y hacer con atención plena, aquí y ahora, seleccionando información con ética y criterio. 





Tras el llamado "cociente agallas" que popularizó el neurocirujano Mario Alonso Puig, emerge ahora el término "cociente atencional" en el que ha profundizado el profesor de filosofía Gregorio Luri -autor de numerosos libros para docentes y padres- cuyas ideas esenciales podemos descubrir en este vídeo (cinco minutos de duración).

Afirma el profesor que "... en una sociedad saturada de información la capacidad de una persona para seleccionar con criterio se alza como una competencia clave para moverse con soltura en nuestro entorno profesional...".

La mente tiende al vagabundeo -digamos que coquetea con varias cosas a la vez (el diálogo entre el project manager y yo, la flor, la uña terrosa...) ahora bien, la persona que se mueve por la vida de manera inteligente tiene la capacidad de volver con rapidez a la tarea. 

¿Cómo mejorar nuestra atención? Luri afirma que ayudan las matemáticas, la práctica musical, y la "lectura lenta". Creo que también pueden ser de utilidad pasar tiempo en silencio en la naturaleza, leer poesía, realizar artesanía, cocinar y disfrutar del vaivén de las mareas...

En mi opinión la atención plena es un prerrequisito de la eficiencia en la vida y los negocios. Y a su vez la desaceleración es un prerrequisito de la atención plena. En una palabra ¡vivamos a un ritmo orgánico y humano! Slow Down. 


jueves, 5 de julio de 2018

Reuniones Eficaces ¿Cómo se hacen?



Aunque es verano siguen llegando encargos a la mesa del despacho donde se acumulan y esperan su turno. Cuando el sol se alza en la vertical y el termómetro supera los 25 grados, mi rebeldía me zarandea porque quiere salir a la terraza. A veces hago como que no he oído. En ocasiones salgo un rato a descansar. Hoy la intensidad del sol era abrasadora al punto de que al cabo de media hora mi vestido olía como recién planchado, je,je. Con ánimo risueño he vuelto a la mesa y retomado el diseño de un taller sobre reuniones de trabajo eficaces.

¿Por qué este taller? Porque es una persistente demanda de las empresas cansadas de la ineficacia de la mayoría de las reuniones que se mantienen en las organizaciones productivas.




¿Es posible realizar una reunión eficaz? Sí, es posible, deseable y conveniente, ya que pasamos reunidos gran parte de nuestra vida laboral. Hay tres clases de reuniones: informativas, participativas y decisivas. Cada fase se acompasa a la madurez del equipo, el estilo de liderazgo, la cultura organizacional y el entrenamiento en competencias que hacen posible que una reunión sea... ¡una gozada!

¿Existe un método? Diría que hay tantas maneras de hacer reuniones eficaces como equipos, si bien la pura lógica apunta a lo que tienen en común la mayoría: un orden del día preestablecido, unas tareas diferenciadas para cada miembro del equipo, una hora de comienzo que se respeta, un tiempo máximo de reunión y -sobre todo- el enfoque a decisiones y soluciones que se concretan en un acta práctica y sintética. Después de haber explorado fórmulas diversas con profesionales de decenas de organizaciones he creado una metodología propia que se alimenta de varias fuentes internacionales y -sobre todo- del francés Alain Cardon, uno de mis maestros referenciales.

¿Cuál es el libro de cabecera de las reuniones eficaces? Todos los buenos libros de construcción de equipos asientan las bases para que las reuniones sean la escenificación a escala del funcionamiento empresarial eficaz. Digamos que las reuniones son un microcosmos del macrocosmos que es la fábrica o el despacho. Una vez comprendidas las motivaciones de las personas, sus distintos modelos cognitivos, la necesidad de dinamizar la reunión de una manera operativa, la asunción de responsabilidades sobre la gestión del tiempo, el espacio, la energía, la participación... es interesante leer Coaching de Equipos...




Además de las intervenciones que haces "in company" en las empresas ¿formas sobre la manera de hacer reuniones eficaces?  Sí, de hecho es el encargo al que aludía al comienzo de este post. Llega desde Ibercide, Centro Ibercaja para el Desarrollo Empresarial, que promueve una jornada monográfica sobre reuniones eficaces el 15 de noviembre de 2018, en Zaragoza. Toda la información en este link.  ¡Ojalá nos veamos allí! 



martes, 26 de junio de 2018

Competenciales Sociales = Mayor Empleabilidad



No son precisamente "pájaros en la cabeza" lo que tiene el profesor David J. Deming (Universidad de Harvard) uno de cuyos últimos informes acabo de de leer tras haber buceado en aguas de Ondarreta (San Sebastián) hoy extrañamente despobladas de peces debido a la pleamar.




Deming se ha especializado en la investigación del impacto de las llamadas "habilidades blandas" tanto en la carrera como en los ingresos de los profesionales alcanzando interesantes conclusiones para quienes nos dedicamos al desarrollo de las personas en las organizaciones productivas.

Para empezar, el propio David J. Deming reconoce que mientras los test de inteligencia basados en "competencias cognitivas" están muy bien diseñados desde hace décadas, las "competencias sociales" no tienen todavía un marco referencial teórico y académico similar. Tarea pendiente para el propio Deming y su equipo.

Dado que el profesor no tiene pájaros en la cabeza cabe preguntarse de qué estamos hablando cuando hacemos referencia a las habilidades blandas / competencias sociales...

Las últimas investigaciones (publicadas en 2017) ofrecen datos relevantes para todo profesional júnior o senior que aspire a mantener su índice de empleabilidad durante la próxima década. Las competencias que conviene entrenar son: trabajo en equipo, habilidades de comunicación oral y escrita, empatía (o ponerse en los zapatos del otro), flexibilidad, creatividad y enfoque colaborativo. En una palabra, las llamadas "habilidades sociales" aseguran éxito profesional, mayor salario y una curva de empleabilidad duradera.

Además hemos de considerar que en los próximos años aún resultará difícil la creación de robots que igualen la comunicación humana, la empatía o la habilidad para gestionar equipos complejos, multiculturales y con inteligencias múltiples. ¡Una gran ventaja para los humanos frente al mercado laboral del 2018 y sucesivos! 




 En 2018, éxito profesional y mayor renta  
se vinculan a las competencias sociales. Harvard. 


El informe cuya lectura acabo de terminar se cierra con una apabullante (y lógica) conclusión: las habilidades cognitivas y las habilidades sociales son complementarias. ¡Genial!

domingo, 24 de junio de 2018

¿Qué es la reflexividad?



En el poema "La pestaña del lobo" (Clarissa Pinkola Estés) la protagonista mantiene un dialogo reflexivo en el que el lobo le dice a la mujer que su misión es hacer preguntas y que -en realidad- sólo hay una pregunta que merece la pena: ¿dónde está el alma? 

Pinkola Estés considera que cualquier cosa que encontremos, persona con la que nos crucemos y acontecimiento que nos alcance, es un don que se debe utilizar en la configuración del alma. ¡Arduo trabajo! reconoce la escritora que a sus setenta y tres años practica una actividad plena como psicoanalista, pintora, escritora y docente introduciendo a las nuevas generaciones en la vía contemplativa.




Termino estos días la segunda lectura de "Mujeres que corren con lobos" cuyo texto me acompaña desde hace veinte años. Entonces el libro me pareció brutal y -aunque rumié sus enseñanzas con placer- lo dejé a un lado como un caja de explosivas verdades para las que no estaba preparada. Sigo pensando que el contenido del ensayo es brutal (y único en su género) y que las cosas, personas y acontecimientos de los últimos veinte años me han preparado para hacer preguntas, intuir los senderos que transita el alma e introducir a las personas en la vía contemplativa a través de la reflexividad. Se trata de un concepto desarrollado por los profesores Michael West y Kurt Lewin (Universidad de Lancaster) que propone un sereno análisis de evidencias respondiendo a la doble pregunta de: ¿cómo lo estamos haciendo y cómo podemos mejorar?

La práctica de la reflexividad tiene unos prerequisitos entre los que cabe destacar el genuino interés por la verdad, la pausa para valorar el impacto de nuestras acciones,  humildad en el reconocimiento de errores, pasión por mejorar, entusiasmo ante los cambios y alternancia entre la acción y la reflexión como un armónico tándem. La práctica de la reflexividad incrementa la "consciencia", ángulo ciego del liderazgo contemporáneo. Además, la reflexividad forma parte de los factores que impactan de manera relevante en el funcionamiento de los equipos como muestra el profesor David Deming (Harvard) en su reciente publicación The Growing Importance of Social Skills in the Labor Market.




Dedico este post al centenar profesionales formados durante el primer semestre del 2018 porque gracias a sus desafíos, complicidades, propuestas, aprecio, trabajos de fin de curso y casos abordados en aula, mi alma tiene una orientación que -siguiendo huellas de lobos- encontrará un sendero.



martes, 19 de junio de 2018

Cerrar los ojos no mejora nada



Mi oficio conlleva exponerse a cientos de cepas bacterianas adheridas a las paredes de las empresas-cliente que me contratan.

Armada de algun conocimiento, cierta experiencia y talante de corredora de fondo, entro en un sistema productivo en el que permanezco durante el tiempo necesario para alcanzar un objetivo, desarrollar un equipo de profesionales o estabilizar un proyecto que zozobra. Después salgo del sistema.

Diríase que mi oficio es volátil y expuesto a numerosas variables que escapan de mi control y sin embargo me alcanzan de lleno. Si las bacterias adheridas a las paredes de la empresa-cliente han diezmado la motivación de la plantilla... ¡eso es lo que encuentro! Si hay miedo en la fábrica... ¡eso es lo que encuentro! Si las relaciones interpersonales están envenenadas... esa toxicidad me alcanza y en ocasiones soy la persona llamada a "mediar" en un conflicto largamente enquistado en las vísceras de la organización. 

El año pasado me formé con Thelma Butts en mediación de conflictos y aunque se referenció la especialidad jurídica, nos centramos en la mediación en el marco empresarial, genuina expertice de esta mujer sabia cuyas enseñanzas me resultan de extrema utilidad cada vez que abordo un encargo de mediación.




¿Por qué se enquistan los conflictos? Complejas, profundas y variadas son las razones pero hay tres que destacan entre las demás: si quieres que un conflicto se mantenga, piensa que hay solo una verdad ¡la tuya! Si quieres que un conflicto permanezca regresa al pasado, conecta con tu dolor y olvida el futuro y las posibles soluciones. Y, finalmente, el conflicto se perpetúa si asumes el rol ganador (y colocas a la otra persona en el rol de perdedor) como única opción.



Video de Marshall Rosenberg (9 minutos, con subtítulos en castellano) en el que explica la comunicación no violenta en procesos de mediación en los que se trata de disolver la tensión a través de la presencia plena que permite "ver" al otro, descubrir y escuchar sus necesidades como ser humano.

domingo, 17 de junio de 2018

Sanar el alma en Granada



Como los perros, las personas buscan la sombra cuando la temperatura supera los treinta grados en Granada, donde trabajo. Ya terminado el encargo, dedico unas horas al ocio, me disfrazo de turista y subo a la Alhambra, ritual que practico una vez al año desde el 2014.





Las golondrinas construyen sus nidos en las pequeñas perforaciones de las torres de la Alcazaba. Los nenúfares del Generalife están en su máximo esplendor y hoy una culebra serpenteaba entre sus hojas sin prestar atención a los cientos de visitantes que a las diez de la mañana saturaban el recinto declarado patrimonio de la Unesco en 1984.





Todos los males del alma sanan si permaneces media hora en silencio junto a la acequia real. Las golondrinas y vencejos coquetean con las plantas aromáticas mientras los jardineros se afanan en mantener sana y vigorosa la floresta: un canto a la vida y a la sensualidad. Debiera ser obligatorio conectar con el agua, la tierra , el cielo, la piedra, el yeso, la madera y otros materiales de mayor o menor nobleza cuyo conjunto monumental sobrepasa la capacidad de absorber belleza de los urbanitas.






En este entorno volvemos a ser humanos: caminamos tranquilos, nos fijamos en las plantas, contemplamos las acequias, olemos el romero, escuchamos el murmullo del agua, capturamos la luz del Albaicín y -aunque cansados- regresamos a casa como nuevos porque siete siglos de historia dejan tantas huellas en el camino que es imposible perderse. Granada, por prescripción facultativa, una vez año antes de que la nieve desaparezca de los ventisqueros donde aún clarea...      




lunes, 11 de junio de 2018

Vivir y Trabajar


Un directivo al que entreno -muy bien posicionado en una multinacional- ha sido padre por primera vez hace unos meses. Desde entonces en cada sesión me muestra fotografías del bebé y siempre me pregunta: ¿es preciosa, verdad? ¡Qué le voy a contestar! Por un lado la niña es realmente preciosa y por el otro deseo cuidar el tierno afecto que emerge en un hombretón curtido en mil batallas profesionales (expatriación, fusiones, adquisiciones...). 

El directivo se plantea dimitir si la empresa para la que trabaja no accede al teletrabajo dos días a la semana. No es que quiera trabajar menos, ni que su compromiso con la compañía sea menor, ni que esté desmotivado... ¿entonces?


Los empleados que practican el teletrabajo rinden más.
Universidad de Calgary (Canadá).


Quiere vivir "de otra manera" y está dispuesto a renunciar si la multinacional no muestra sensibilidad hacia la "conciliación" que acaso no sea sino ordenar las prioridades de acuerdo a cada momento existencial hallando alternativas para ser productivo sin renunciar a la paternidad, la formación, o los hobbies que alimentan el alma...




Busco afanosamente los resortes que nos permitan mantener el puesto de trabajo y la cercanía física a su hija que nunca volverá a decir "ta ta" de la misma manera, ni lanzará una sonrisa agradecida en medio de la noche tras un rico biberón. Le desafío. Se lleva tareas. Propicia conversaciones y busca antecedentes... Mientras tanto yo rastreo y encuentro datos publicados recientemente por el Instituto Nacional de Estadística: en España solo el 27% de las empresas ofrecen la posibilidad de trabajar desde casa.

El teletrabajo viene mostrando algunas ventajas -informa The Washington Post-: ahorro de tiempo en desplazamientos + ahorro económico en transporte + mayor productividad... Segun Forbes la única pega del teletrabajo es la hipotética pérdida de la creatividad que se produce cuando varias personas dialogan desde un conocimiento experto dando origen a ideas o proyectos brillantes...

El directivo y yo analizamos estos y otros datos... ¡me basta con dos días a la semana, Azucena, no creo que se deteriore mi chispa creativa!

Está convencido y su firmeza es imparable. Sugiero alternativas como la reducción de jornada y él insiste: Azucena, no quiero trabajar en una empresa que no muestra sensibilidad hacia las necesidades de sus empleados. Vale, sentencio yo. Y antes de que salga del despacho me enseña la última foto de Irati y su osito de peluche...


domingo, 3 de junio de 2018

El vértigo del logro



Los cursos siempre se completan, pero por primera vez en mi trayectoria profesional se llena una actividad y hay lista de espera con ¡tres semanas de antelación a la fecha programada! Estoy tan agradecida a la vida que siento vértigo.


Los asistentes se desplazarán desde lugares como Bilbao, Zamudio, Algorta, Navarra, Tudela, Barcelona, San Sebastián... Espero no defraudar las expectativas de los directivos, empresarios y emprendedores inscritos en el taller Equipos que cambian el mundo empresarial: cómo se construyen y lideran.

Será el próximo viernes 8 de junio en Zaragoza. Gracias al increíble equipo de Ibercide, centro Ibercaja para el Desarrollo Empresarial: Mayte, Alberto, Virginia, Sonia, Pilar, Ino, Bea... 


Detalle actividad

viernes, 1 de junio de 2018

Trabajo en equipo. Metáfora.



“… Es fácil quebrar una ramita de acacia -dijo el anciano de la tribu-. Sin embargo, nadie puede quebrar las ramitas cuando forman un haz de tres, cuatro o cinco..." -añadió sonriendo con dulzura-. 



Somos fuertes cuando estamos con otras almas. Cuando estamos unidos a los demás no nos pueden romper. Narración oral (de origen africano) recogida por la psicoanalista junguiana Clarissa Pinkola Estés.


lunes, 28 de mayo de 2018

Huella Digital. Marcas en el camino.



Once upon a time practicaba artes marciales a diario. La constancia tuvo su recompensa y alcancé cierta flexibilidad y consciencia de que el cuerpo, la mente y el espíritu danzan al unísono y reverberan con el universo por el que transitamos. Huellas, marcas en el camino.  




Las huellas dejan un rastro y esa orientación me ayuda a trabajar con ahínco en las organizaciones que durante un tiempo me invitan a compartir espacio, energía, procesos, conocimiento, experiencia, dilemas y la totalidad del flujo que emana de los profesionales que crean nuevas realidades (marcas en el camino).

Durante el fin de semana he trabajado muchas horas en el diseño de unas jornadas que facilitaré a mediados de junio en Granada con la cúpula directiva de una entidad con la que colaboro desde el año 2014. Me afano en construir materiales nuevos sabiendo que las verdades son pocas (y siempre las mismas) ¡también en liderazgo y cambio organizacional!

Dibujo los conceptos relevantes que propicien un sock disruptivo en los participantes vigorizando la fuerza del cambio. Y decido qué duende viajará conmigo al aeropuerto García Lorca para inspirar el corner de los "aprendizajes esenciales". Sigo mi camino con la vista en el horizonte (como en las artes marciales) y con cuidado mido el impacto de mi paso por las organizaciones. Cierto sentido de la responsabilidad me alerta sobre potenciales riesgos colaterales... Persisto y me empeño en trazar marcas por si pudieran resultar de utilidad.

Ya huelo las adelfas del Generalife y disfruto de la visita guiada por la Alhambra. Ya escucho los pájaros de la plaza Bib Rambla donde me hospedaré en una habitación cuyo balconcito permite disfrutar la luz del atardecer contra la cúpula de la catedral y el Albaicín... Sigo el bello rastro y me olvido de escribir sobre la "huella digital", pretexto inicial... Otro día. Otra historia.      


jueves, 24 de mayo de 2018

Mujeres que corren con lobos


El caos crece a mi alrededor en forma de libros, revistas, recortes, cuadernos, pinceles, acuarelas, plantas y piedras que ocupan todo el espacio de la mesa donde el ordenador parece un fósil -aunque se calienta y respira como un animal cuando lo utilizo durante mucho tiempo-. Caos y creatividad avanzan en paralelo desde hace unos días y yo sigo la huella hacia un espacio y un tiempo que desconozco y sin embargo me aguarda.

Un punto salvaje se ha desatado en mí y me mantiene creando desde las seis de la mañana hasta la media noche y -si fuera una loba- aullaría de contento.

Dentro de tres meses cumpliré sesenta años. El tiempo se acaba y con él las posibilidades de alcanzar algunos sueños creativos a los que no renuncio. Y como no renuncio corro, corro con lobos, como Clarissa Pinkola Estés, la analista junguiana cuyo libro vino a mí en sueños y he retomado de la biblioteca donde estaba desde que lo leí por primera vez en 1999.




En el epicentro de mis actividades creativas están Zaragoza, Bilbao y Granada, ciudades en las que facilitaré actividades en junio. Así que me aferro al ordenador fósil que respira y se calienta con el paso de las horas y actualizo mi manual de equipos. El capítulo dedicado a la comunicación me fascina y lo amplio con frecuencia. Hoy añado un párrafo dedicado a la escucha que surge de la página 34 del libro de Clarissa: "... Los antiguos anatomistas decían que el nervio auditivo se dividía en tres o más caminos en el interior del cerebro. De ello deducían que el oído podía escuchar a tres niveles distintos. Un camino estaba destinado a las conversaciones mundanas. El segundo para adquirir erudición y apreciar el arte. Y el tercero permitía que el alma oyera consejos que pudieran servirle de guía y adquiriera sabiduría durante su permanencia en la tierra.

Bajo a la playa de casa. Me descalzo y sumerjo en el mar frío y vigoroso donde observo las gaviotas. Escucho la espuma cuando rompe la ola y un perro que juega con su dueño. Escucho mi conexión con la sal, la arena, las algas, los peces, el agua... Escucho mis intrépidas ganas de crear y, mientras tanto, la marea alcanza mis sandalias y el vestido rojo que me compré ayer en un arrebato de contento porque si fuera loba ¡aullaría!    


jueves, 17 de mayo de 2018

Motivar el Cambio = Negociar la Recompensa



Las empresas me envían a sus mejores directivos. Aunque obtienen resultados que rozan la excelencia, las empresas quieren más de sus mánagers y -aún cuando no esté en juego el beneficio económico- la voracidad de las organizaciones no tiene fin. 

El caso es más, más, más... ¿para qué? ¿de qué? Más liderazgo, comunicación, empatía, escucha, pro-actividad, innovación... A veces tengo la sensación de que los propietarios de un negocio han metido la mano en un bazar del que sacan conceptos con la frivolidad de los sonrientes insectos de la fotografía. 

  



La propiedad fija por escrito un objetivo con unos indicadores que cuantifican el punto en el que se encuentra el profesional y el que anhelan tras un proceso de entrenamiento en el que la transpiración está asegurada.

Sudamos para acompasar la pulsión del directivo (su identidad, valores, carácter o momento existencial) con los anhelos trazados desde un despacho en la planta décima del Paseo de la Castellana(Madrid). Alineamiento. Le llaman alineamiento entre el profesional y la organización y aquí surge el dilema.

Las personas cambian ¡si quieren! y -alcanzada cierta posición y madurez- esta afirmación se torna radical: las personas cambian solo ¡si quieren! ¿Entonces? Hay dos opciones: la empresa puede presionar (anacrónico mecanismo de gestión empresarial) o puede incentivar (sistema contemporáneo de retención y desarrollo del talento). La presión solo tiene efectos negativos ya que un  profesional bien posicionado suele tener varias opciones laborales al alcance de la mano y, por lo tanto, no servirá como revulsivo. El incentivo puede funcionar siempre que al directivo le compense el cambio que ha de realizar. Ya saben, el cuento del palo y la zanahoria... 



Incluso bajo presión,
las personas cambian ¡si quieren!


Sería conveniente que -antes de embarcar a sus mejores directivos en un proceso de entrenamiento- las organizaciones calibrasen cuál es su verdadero "margen de maniobra" para incentivar de una manera eficaz a sus profesionales. Entiendo por eficaz ¡que funcione! lo que precisa una conexión real con las motivaciones específicas de cada individuo: clima laboral, dinero, reconocimiento, aprendizaje, prestigio, formación, tiempo, flexibilidad...

En síntesis: los profesionales cambian ¡si quieren! especialmente si no temen el despido y cuentan con opciones. La manera de propiciar el cambio pasa necesariamente por negociar, un verbo que no siempre está en el imaginario empresarial.


sábado, 12 de mayo de 2018

El tiralíneas del universo



La última vez que comí con Ana Belén Juaristi era vicepresidenta de Confebask y Adegi así como gerente de Engranajes Juaristi, empresa familiar radicada en Zarauz (Guipúzcoa). Por aquel entonces ella leía con frecuencia este blog y en la sobremesa me pregunto por qué escribía. No recuerdo la totalidad de nuestra conversación, solo que en algún momento le dije que para mi escribir es respirar. Querrás decir "expresar", me corrigió ella. No, no, Ana Belén -repetí yo- para mi escribir es respirar... 




Respiro a bocanadas hacia el puntal de Pasajes Donibane con cuidado de no pisar los caracoles amarillos que pueblan el sendero embarrado por la lluvia. A ratos el viento me obliga a cerrar el paraguas y ponerme el viejo gorro de lana sin perder la atención de mis pisadas (ya que algunos caracoles son tan pequeños como la mitad de la uña de mi dedo meñique). 

Escribo a chorro (respiro a bocanadas) mientras recuerdo a Pablo Neruda: "... gracias a la escritura las obsesiones que nos agobian pueden convertirse en un hecho estético...". 

Entre maleza, viento, lluvia, barro y caracoles repaso las aventuras de la última semana que parecen trazadas por un invisible tiralíneas que se ocupa de mantener el equilibrio de mi existencia: el martes perdí un cliente industrial a pesar de haber cumplido los objetivos del encargo y obtenido un nueve en el índice de satisfacción. Me ha costado integrar la complejidad de hechos, matices, ideas, valores, proyecciones, errores y aciertos de un año de trabajo en una fábrica donde he aprendido, disfrutado, compartido mientras era fiel a mis sueños de cambio en las organizaciones. Decía José Luis Borges que un hombre que es fiel a sus sueños es una persona ética, y nada me libera más del plomo que la defensa de los valores sin los que mi trabajo y yo nos somos nada. Nada.

El caso es que el viernes tenía un nuevo encargo -en este caso de un prestigioso centro de investigación que desea entrenar a sus profesionales en el bellos arte de crear equipos de trabajo. Y aunque un clavo no saca otro clavo, agradezco al tiralíneas del universo que en la misma semana haya equilibrado la cuenta de pérdidas y ganancias. Ahora toca convertirse en hija de los dioses para practicar el adagio de "divertirse trabajando" (Ray Bradbury). Respiro. Escribo. Sonrío.



miércoles, 9 de mayo de 2018

El precio de la dignidad


Esta mujer tiene ochenta y un años y expone en el Museo Guggenheim Bilbao hasta el 10 de junio de 2018. Nació en San Sebastián (1937), ha vivido en Paris, y -leyendo las entrevistas que concede- diríase que es una filósofa rebelde, ¡libre! contrasistema... 



Releo párrafos del catálogo de la exposición en los que Esther Ferrer arroja frases como arena a los convencionales ojos de los ciegos por voluntad propia. 

En la "performance" -afirma la artista- como en la anarquía, ni dios, ni dueño, ni nacionalidad, pero como en ella, un gran sentido de responsabilidad.




En la última entrevista concedida el titular a cinco columnas dice: "Pago un precio (alto) por hacer las cosas que quiero y como quiero". Esta frase me hace bien hoy que he perdido una gran cuenta (la tercera en mi ranking de facturación) a pesar de haber logrado los objetivos del proyecto y recogido un 9 sobre 10 en el índice de satisfacción... He perdido una gran cuenta por haber defendido con fiereza valores y comportamientos éticos y me consuela que una mujer con este bagaje haya alcanzado la cima de su profesión aunque en el trayecto haya pagado un precio alto.


domingo, 6 de mayo de 2018

La universidad... ¿forma para trabajar?



Sólo un 10% de las empresas están interesadas en la nota media de los universitarios que contratan, afirma la plataforma de BeWanted tras haber analizado más de 12.000 procesos de selección. Cabe preguntarse. ¿Qué es lo que les interesa a las empresas?

Las organizaciones del siglo XXI son conscientes de la necesidad de competencias hard (conocimientos en biomecánica, ortodoncia, ingeniería genética o física cuántica) y cada vez con mayor intensidad anhelan contratar a personas que además tengan competencias soft que -según un reciente estudio de Universum- no se imparten en las universidades. ¿De qué hablamos?

La investigación realizada entre 22.000 universitarios españoles revela que un cuarenta por cierto demanda a sus centros de estudio competencias transversales que no se ofrecen en aula tales como la tolerancia a la presión (resiliencia), comunicación, gestión de conflictos y -sobre todo- trabajo en equipo. ¿Qué hacer ante semejante desafío?


8 de junio de 2018, taller sobre equipos en Zaragoza


Tres preguntas que todo profesional ha de responder antes de iniciar una búsqueda activa de empleo: ¿Qué les interesa a las empresas? ¿Cuáles son mis competencias hard y soft? y ¿Cómo fortalecer aquella musculatura que siendo transversal a diversos puestos y sectores resulte relevante y diferencial para que nos contraten?

Quizá sea cierto que el dueño de un martillo ve clavos por todas partes, pero aún a riesgo de encarnar el tópico compartiré con ustedes que construir equipos de trabajo a partir de un grupo de personas es una clave esencial que se enseña, aprende y ofrece un retorno espectacular de la inversión.

Por partes: mi expertise -aquello que se ha practicado durante más de 10.000 horas- es construir equipos para transformar organizaciones. Digamos que este es el martillo que aplico allá donde me encuentro obteniendo buenos resultados, algo que siempre alegra la existencia. El retorno de la inversión se refiere al dinero (lo más obvio), al tiempo que conlleva la formación que imparto (seis meses), y la esperanza. Acaso la esperanza que traen los alumnos sea lo que más entusiasmo y compromiso genera en mí: no defraudar sus necesidades, expectativas o anhelos para encontrar un empleo de calidad, progresar en su empresa, crear su negocio o desarrollar a otros. Antes de embarcarse en un proyecto formativo de envergadura uno debiera conocer a la persona que lo impartirá para comprobar qué tipo de resonancia se produce en nuestra cabeza, corazón y manos (ganas de llevar a la vida lo aprendido). Por esta razón ofrezco un taller intensivo antes de comenzar la formación semestral. Este año será el 8 de junio en las instalaciones de Ibercaja en Zaragoza un lugar bello en el que aprenderemos juntos. También reiremos, pasearemos, tomaremos apuntes, trabajaremos casos empresariales y comeremos en un salón espectacular con vistas al bosque. Es una experiencia que hemos vivido en las quince ediciones anteriores y recomiendo. Toda la información en este link. ¡Ojalá nos veamos allí!

   

viernes, 4 de mayo de 2018

Los ricos ¡también lloran!


No consuela, pero... ¡los ricos también lloran! como decía el título de una serie de televisión de los años noventa. Y -aunque no consuela- hoy he llegado a casa especialmente contenta de no tener que preocuparme por la custodia de mis propiedades mundanas: voy ligera de equipaje como los hijos de la mar, y vivo con orgullo mi austeridad.

Cierto es que por razones laborales me relaciono con personas de perfil económico medio-alto. Les ayudo a reflexionar, escucho, pregunto, apoyo, sostengo, acompaño, desafío, propicio bromas, recojo emociones y así, juntos, avanzamos en la dirección de los objetivos que anhelan.

Mis clientes son de una fidelidad grandiosa al punto de atronar el firmamento: algunos están conmigo desde el año 2002 trabajando diversos aspectos de sus empresas y logrando los objetivos que perseguimos con la fiereza de un perro de presa. Una de las empresarias históricas (que ha llegado a ser una amiga) atraviesa un momento dulce que vive como un infierno: la venta de su saneada empresa familiar (segunda generación) a un grupo internacional que opera en España, Francia y China. 

Esta tarde hemos tomando un café en la terraza del club de tenis de nuestro barrio (Ondarreta, San Sebastian). El encuentro ha durado hora y media y les aseguro que he escuchado más de veinte veces la palabra ebitda (earnings before interes and taxes depreciations amortization), algo de lo que ella no había oído hablar hasta hace unos meses, cuando comenzó el coqueteo con el grupo internacional...



El caso es que los ricos también lloran porque ahora ha de cubrir las expectativas ebitda de los compradores cuya apetitosa oferta económica para hacerse con la empresa le convertirá en millonaria. La foto del momento es la siguiente: duerme mal, tiene contracturas en la espalda provocadas por estrés, se pasa el día en bufetes de abogados de 350 euros/hora y está pendiente de su smartphone como si  respirase a través del WhatsApp. Nunca la he visto tan desencajada... mañana volveremos a charlar y me volcaré en que sienta mi cercanía, apoyo y lucidez en la búsqueda de soluciones creativas a un momento que -como diría mi madre- se caracteriza por el slogan: business is business!


martes, 1 de mayo de 2018

En los negocios ¡no corro y no compito!



Un empresario al que admiro y aprecio y yo aprovechamos la jornada de ayer -puente festivo del primero de mayo- para un encuentro de trabajo en un establecimiento del Parque Tecnológico de Miramón del que ambos somos clientes habituales.



El entorno informal no despistaba a ninguno de los dos que acudimos con ideas claras sobre el proyecto cuyo enfoque partía de la paridad -lo que le obligaba a negociar- algo tremendamente disruptivo para él acostumbrado a que trescientos trabajadores obedezcan sus órdenes sin réplica.

Llegamos puntuales, nos adjudicaron una mesa discreta junto al ventanal desde el que se ve el bosque de Miramón, y comenzó la danza argumental de mi interlocutor cuyo perfil altamente comercial se mostró en todo su esplendor. La conversación resultaba fluida si bien las posturas iniciales eran casi contrapuestas. Siendo un excelente fajador iba encajando mi argumentario al mismo tiempo que se hinchaba la vena del cuello que delataba su enfado. Hacía esfuerzos por controlar su irritación, pero poco a poco fue perdiendo los papeles, alzando la voz y emitiendo gestos levemente amenazantes al punto de que el jefe de sala -que nos aprecia- vino a preguntar si todo iba bien y si necesitábamos algo...

Confesaré mi incomodidad al verle desencajado, si bien fui capaz de mantener la serenidad, el rostro afable, la práctica de la asertividad, las técnicas de negociación en las que me he formado, e incluso algunas pinceladas de mediación entrando y saliendo de mi propio papel ya que en realidad ambos queríamos realizar el proyecto. 

Les ahorraré las dos horas de conversación tensa y avanzaré que no cerramos ningún acuerdo si bien eso no es lo más relevante. 



Para mí resultó relevante descubrir que lo que le sacó de quicio fue una frase neutra e inocente que resume mi postura existencial en la vida y los negocios. Ante sus zarandeos verbales, manipulación de datos y "enfoque único" me mantuve serena en una idea: "No compito y no corro". 

Según me explico más tarde por teléfono, esa frase disparó su efervescencia de macho alfa y le condujo a la pérdida de compostura.

Esta mañana (martes uno de mayo) sigo dándole vueltas a las posibles razones de su desquiciamiento porque realmente compartí con él una opción personal cierta: en los negocios y en la vida ¡no corro y no compito!

  

sábado, 28 de abril de 2018

Lejos del mundanal ruido ¡sin móvil!



Los sábados mi hija y yo hablamos por teléfono. Entre semana lo hacemos en clave monosilábica dependiendo de las estaciones del metro londinense que toque -la comunicación se corta cuando los túneles son demasiado largos-. Los sábados es otra cosa: nos disponemos a compartir el fluido líquido de la vida en clave serena y familiar -como si estuviéramos tomando té en el salón de casa frente al Cantábrico y la isla de Santa Clara-.

Hoy -poco después de las once (hora local)- me ha preguntado si he hecho deporte y le he contestado que sí, para su asombro inquisidor. ¿De verdad? ¿Has hecho deporte? Sí, un buen rato -he contestado sin inmutarme-. ¿Qué has hecho exactamente? -ha querido saber ella-. Pues... he estado riéndome con ganas en varias ocasiones durante el desayuno y mientras recogíamos la casa. ¡No me tomes el pelo! -me ha dicho un poco enfadada-. Entonces le he recordado que la risa produce endorfinas, previene el infarto, mejora el estado de la piel y que tres minutos de risa supone un gasto energético equivalente a veinte minutos de bicicleta o cuarenta y cinco de yoga. Aunque no parecía convencida, hemos avanzado hacia otros temas como cualquier diálogo entre personas que se quieren y toman una taza de te frente al mar. 

La ciencia reconoce que al reír movemos más de cuatrocientos músculos y desde que lo descubrí no dejo de practicar esta gimnasia amable que combino con deportes acuáticos y montañosos, así que  una vez que nos hemos despedido me he calzado las playeras para sumergirme en la naturaleza y olvidarme del ¡mundanal ruido!




Mi capacidad de abstracción es maravillosa porque esté donde esté (y en la situación que me encuentre) casi siempre consigo mantener la conexión conmigo misma, cierta serenidad, y el foco en aquello que sea prioritario, lo que con frecuencia ofrece interesantes resultados. ¿Cuál es el secreto?

El secreto es que no uso móvil. Nadie se lo cree y, sín embargo, es radicalmente cierto: no uso móvil lo que me mantiene centrada en el "aquí y el ahora" sin permitir que nada tenga acceso permanente e ilimitado a mi cerebro y a mi tiempo: cero interrupciones, cero distracciones, cero juegos, cero dependencia de los likes. Entiéndanme, por favor, no estoy en contra la tecnología, sin embargo, algunas voces críticas alertan sobre la necesidad de recordar que el teléfono móvil -como cualquier otra tecnología- ha de estar a nuestro servicio y no al revés ?!




El analista estadounidense, psicólogo y profesor de la Universidad de Nueva York, Adam Alter, aporta dos datos relevantes. Primero: los ciudadanos dedican cada día una media de cuatro horas al móvil ¿se imagina cuántas cosas se pueden hacer en cuatro horas? Segundo: los ejecutivos de Silicon Valley mandan a sus hijos a colegios libres de tecnología. ¿Por qué será?

Contexto: Artículo del escritor Jordi Soler en El País (domingo 29 de abril de 2018) en el que se aportan dos ideas. La primera: ¿Qué pensamientos son verdaderamente míos y cuáles son "pescados" en la red? La segunda: La información requiere reflexión y análisis, sobre todo cuando llega en un torbellino.

Contexto: La catedrática de la Universidad de Oxford, Ngaire Woods, afirma que las redes sociales son "editores de contenidos" y no plataformas. Por lo tanto, eligen lo que divulgan y lo que excluyen.


viernes, 27 de abril de 2018

La escucha como clave en la vida y los negocios



Los clientes dicen que soy inteligente. No es cierto. Lo que hago es escuchar el gesto, el tono, lo que dicen, omiten, intuyen y -a veces sin querer- emerge.


Escuchar contiene toda la magia del universo. ¡Ese es mi oficio!


domingo, 22 de abril de 2018

¿Cuánto tiempo exige construir un equipo?



En el tercer módulo del curso Construir Equipos para Transformar Organizaciones un directivo de Elecnor me preguntó cuál era el tiempo "razonable" -según mi experiencia- para conseguir que un "grupo de profesionales" se transforme en un "equipo funcional". 

Había formulado una pregunta poderosa porque además de ser abierta, dio lugar a que yo hiciera un metaanálisis de los múltiples condicionantes que provocan una oscilación relevante en el tiempo de maduración de un equipo.

No ocurre siempre, pero diríase que conseguí fluir con la curiosidad del directivo y su genuino interés por calibrar a cuántos meses de "gestación" se enfrentaba...

Mientras reflexionaba en voz alta iba rellenando el papelógrafo situado en mi derecha de manera que del registro gaseoso de mi mente quedase una muestra sólida que los alumnos pudieran anotar junto al manual teórico de la jornada. Tuve la precaución de traerme las notas al despacho desde donde escribo. 




El tiempo de transformación de un grupo en un equipo depende del número de personas que lo  integren y de sus características: especialidades, conocimientos, experiencia, nacionalidades, modelos cognitivos, carácter, entorno social... etc.

Además el período de maduración de un equipo depende de: la cultura organizacional, del estilo dominante de liderazgo, de la propiedad de la empresa, del margen de maniobra que tenga el líder, del objetivo, de la fortaleza o debilidad de las "fuerzas del cambio y la permanencia"; del momento económico de la entidad, del clima que se respire en la organización, del grado de confianza que exista, de quién o quiénes sean los promotores del cambio...




Los alumnos se quedaron un poco circunspectos. Más tarde compartieron su asombro ante semejante complejidad que -si bien reconocieron como entendible y lógica- les resultaba desmoralizante al comprender que muchos de los factores mencionados dependen de la propiedad, el Ceo o el comité de dirección. Finalmente me bombardearon a preguntas que fuimos resolviendo en un bello ejercicio de aprendizaje compartido que terminó en los "murales" que vemos en las fotografías.

La respuesta: construir un equipo de trabajo exige una dedicación intensa y bien orientada durante un período que oscila entre uno y dos años, (*) con sus avances y retrocesos. Hay que persistir. Este plazo temporal -sometido a las variables citadas y a otras- tiene el consenso de los teóricos del management que estudiamos: Otto Scharmer, Arawana Hayashi, Peter Senge, Kurt Lewin, Michael West, Covey, Alain Cardon, Germán de Nicolás, Sabino Ayestarán... sabios que hay dedicado vidas enteras al estudio del maravilloso y complejo mundo de los equipos. La próxima edición comenzará en Noviembre de 2018 en Zaragoza. Matrícula abierta. Ojalá nos veamos allí.


(*)  Los primeros síntomas de maduración de un equipo se suelen mostrar en el primer semestre.